jueves, 19 de septiembre de 2019

APOLO XI


APOLO 11

Tal vez estamos solos”. Viñuela, María del Carmen, ALPISTE PARA GATOS

¡Medio siglo del alunizaje del Apolo! Recuerdo aquella madrugada ojiplática, bien despertado por Jaime, mi hermano, entusiasta donde los hubiera del acontecimiento que narraba un tal Hermida. La literatura que generó me ha decepcionado, salvo primer aforismo (“pequeño paso, grande para la Humanidad”), ni comparación con Julio Verne u Orson Welles o el peritaje de Miguel Hernández, ni tan siquiera con aseados descriptores de exótica felicidad sin soledades, Orwell y Huxley o los indios americanos, próximos al despegue del ONCENO, que, considerándose hijos del PADRE SOL, cuentan por lunas en la borgeana unánime noche. Kafka, Amiel, García Martín, Ribeyro, Iñaki Uriarte…registran la fugacidad del tiempo en Diarios, es decir, en lunas. Resulta que la empecinada londinense Sociedad de la TIERRA PLANA no se cuestionó ni con la probanza de Colón o Magallanes/Elcano sino con las misiones Apolo.

Una historieta descubierta, sin embargo, me llama. Es el inopinado envío a la Luna de osos acuáticos, tardígrados; mejor lunacuáticos. El relato de prensa no tiene desperdicio. Si los soviéticos probaron la perra del Sputnik, un millonario, Nova Spivack, y sus científicos han experimentado, en la misión llamada Beresheet, con esos diminutos animalitos, estrellados en aeronave israelí contra el satélite. A diferencia del oso de la magnífica película de Tom Fernández, que se pirra por miel, los del Beresheet soportarían 200 grados bajo cero o 150 sobre cero, hubieran resucitado después de 10 años sin agua o resistido la órbita espacial sin escafandra.

Me conmueve esta rocambolesca aventura. Tuve extrañezas oníricas en Jerusalén, Tel Aviv y Ramala. Eran los últimos días del legendario Arafat, y ya conté mis casi lunáticos sucedidos, que, de momento, no todos. Es bien curioso que unos audaces investigadores hayan colado a otros colegas los atípicos oseznos en vehículo preparado contra cualquier polizón.

De Israel y su espionaje cabe esperar que ositos acuáticos emulasen al Apolo 11, ¡imprescindible leer la fabulosa frustación de Collins en PARANDO EN VILLALPANDO!

Cuando sea el siglo, quizá una huella local recoja el acontecimiento, como hiciera Eduardo Úrculo en Silla del Rey con el Cometa Halley, importante cosmovisión pero ajena a la espiral genio/valor y talento/historia.



martes, 17 de septiembre de 2019

EXTRACTO DE UNA CARTA PERSONAL SOBRE LA PÉRDIDA PARA ASTURIAS DE UNA GRAN COLECCIÓN DE POESÍA HISPÁNICA


Con gran dolor me entero de dos cosas, pues hasta ahora no supe, la primera  que Charo y Manolo Lombardero, que deben estar muy malinos,se pasaron en SAN Claudio el mes de agosto.Es una pena también que la gran colección de poesía que mereció un magnífico reportaje de Chus Neira en Siglo XXI de LA NUEVA ESPAÑA se pierde para Asturias irremisiblemente

lunes, 16 de septiembre de 2019

CUANDO RUGE LA MOTOSIERRA EN EL SAN FRANCISCO

Cuando ruge la motosierra

Después de un paseo por el Campo y ante las talas recientes de varios ejemplares dañados

Carlos Fernández Llaneza 
Cada vez que voy por el centro de Oviedo lo hago andando; es lo mejor. Y siempre que puedo atravieso el Campo. Remanso de calma. Epicentro primario de generaciones de ovetenses. Vestigio de nuestros propios comienzos como ciudad y mil cosas más. Así lo hice el pasado jueves cinco de octubre. Pero la calma habitual fue rota ese día por el estrépito de unas motosierras. Enormes troncos yacían en el suelo troceados. Vencidos. Busqué la explicación: dos pláganos, bien añosos. Dos enormes chopos, uno de más de veinte metros de altura y un espino blanco, con más de ocho décadas enraizado en el Campo y casi la veintena de metros de altura, habían sucumbido al ataque de hongos, lo que hacía que, por su altura y debilidad, fueran un peligro potencial. En fin, una pena. No dudo en absoluto del buen criterio del servicio de parques y jardines: nada que objetar por tanto; sólo lamentar que árboles tan magníficos se vean derrotados en su lucha contra las infecciones. Pero sí me dolió ver como uno de los pláganos que formaba parte de la creación de 2006 "Naturalezas", del escultor asturiano Benjamín Menéndez Navarro, fue talado por completo no teniendo nadie la sensibilidad de dejar, al menos, la parte inferior del tronco. Un tronco retorcido, tal vez doliente, descansando en ese semi arco que lo sostenía. La piedra, transformada por la mano del artista, en apoyo y sustento para un árbol al que se le escapaba la vida. Nada se podía hacer para salvar el árbol pero, ¿era necesario talarlo entero y arrasar la pieza? ¿No es un atentado contra una obra de arte, guste esta más o menos? ¿Alguien contactó con el artista antes de alterar su obra? Me temo que no. Navarro es un artista que se encuentra entre los más destacados de la región. En su haber cuenta con decenas de exposiciones y su prestigio como pintor, ceramista y escultor es notable. 
Es evidente que a la pérdida natural unimos también la pérdida artística. 
Y otra evidencia: la masa arbórea del Campo cada vez es menor. Sea por una razón u otra, hemos ido perdiendo numerosos árboles en las últimas décadas. ¿Recuerdan estar en el centro del Campo y no ver ningún edificio y apenas oír el ruido del tráfico? Pues eso, hoy, es imposible. No podemos hacer nada para evitar la pérdida de árboles; también tienen su propio ciclo vital, pero sí se debería de hacer un esfuerzo por ir sustituyendo esos arboles caídos de forma que el Campo no pierda ese espíritu nemoroso que tuvo en su origen. Para que siga siendo aquella fronda franciscana que arraigó con fuerza en la génesis de nuestra propia historia común. Para que continue siendo "el corazón vegetal de Vetusta" como lo definiera Juan Antonio Cabezas. 
Cuidar el Campo es cuidar, en buena medida, de nuestra propia identidad carbayona. 
Obras son amores.

UNA VEZ MÁS:¡EL MUSEO DE LA CIUDAD!!


ART. DE Ignacio Quintana Pedrós EN LA NUEVA ESPAÑA


¡Por fin! se pondrá en marcha la construcción del nuevo  Museo de la Ciudad de Oviedo y, al mismo tiempo, se finalizará la ampliación del  Museo de Bellas Artes de Asturias, iniciada ¡hace ya veinte años! Si añadimos el Museo Arqueológico y la Catedral con sus dos museos, el de la Iglesia y la Cámara Santa, se contaría con un importante conjunto  museístico en el casco antiguo de Oviedo, cuyos retos más candentes afectan a educación, cultura y turismo. 
Alfredo Canteli, del Partido Popular es, desde el 15 de junio de este año 2019, el nuevo alcalde de Oviedo.  Antes de ser elegido hizo público su amplio programa, en el que incluyó la recuperación de aquel proyecto del PP del  Museo de la Ciudad, que se iba a construir  en el llamado “martillo” de la calle Santa Ana. Este asunto municipal, que ahora recupera el alcalde Canteli, lo traté en mi reciente  artículo “El Ayuntamiento crea el nuevo Museo de la Ciudad de Oviedo”, (La Nueva España, 6 de julio de 2019), ese museo local que conservará y exhibirá orgullosamente los orígenes, la evolución y el patrimonio cultural de Oviedo. 
Volvemos a poner de relieve algunos datos referentes a esta historia. Fue el alcalde del PP, Agustín Iglesias Caunedo, quién en 2015, al final de su mandato, puso en marcha aquel proyecto que hace tiempo elaboraron los arquitectos Jorge Hevia y Cosme Cuenca, para construir ese nuevo museo en el ya mencionado “martillo” de Santa Ana: un vacío y arruinado solar, a la sombra de la Catedral, cuya propiedad eclesiástica ya había sido negociada con el Ayuntamiento. Lamentablemente, vino después un triste silencio sobre este tema, que se alargó toda la pasada legislatura municipal 2015-2019 en la que ganó el “tripartito” PSOE-SOMOS-IU, y gobernó el alcalde socialista Wenceslao López. Actualmente estamos en el arranque del  nuevo mandato del “dúo” PP-Ciudadanos, que dirige el alcalde Canteli quien, como ya comenté, va a recuperar aquel archivado proyecto del esperado Museo de la Ciudad de Oviedo.
A su vez, el pasado 20 de julio, el candidato del PSOE Adrián Barbón tomó posesión como noveno presidente del Principado de Asturias. En su variado programa figura, precisamente, concluir la dichosa ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias. Las ominosas obras de esa definitiva ampliación las tiene que volver a poner en marcha la actual Consejería de Cultura, que dirige la escritora y profesora Berta Piñán Suárez. Este museo, en el que también participa el Ayuntamiento de Oviedo, se inauguró en 1980 partiendo de la colección de arte propiedad de la antigua Diputación Provincial. Inicialmente se instaló en el Palacio de Velarde y en la Casa de Oviedo-Portal. Posteriormente, se inició su ampliación ocupando el espacio de cinco edificios de la calle Rúa, de los que conserva sus fachadas,  destacando el edificio de la Casa de Solís-Carbajal, que permite a este museo dar su entrada y salida a la estratégica plaza de la Catedral. 
Alfonso Palacio, buen director del Museo de Bellas Artes de Asturias, ha explicado, en una reciente entrevista, los múltiples problemas a los que se enfrenta esta institución. (La Nueva España, 17 de julio de 2019).Uno de esos problemas es, precisamente, concluir la esperada y definitiva  ampliación de este museo. En primer lugar, es necesario hacer operativos sus nuevos almacenes de depósitos de arte, que, actualmente, se tienen que guardar en unos almacenes externos cuyo alquiler asciende a 90.000 euros al año, sin contar el costo de la seguridad de tres turnos de vigilantes. Se debe mejorar, a su vez, la circulación del museo que es la menos adecuada para los actuales visitantes. Por otra parte es patente  la acuciante necesidad de tener un salón de actos. Y, por último, se considera imprescindible la creación de un nuevo edificio de servicios administrativos, que, además, incluiría su importante biblioteca de arte y un adecuado departamento de restauración.
A la creación de ese Museo de la Ciudad de Oviedo y a la ampliación definitiva del Museo de Bellas Artes, como ya comenté, se añade el Museo Arqueológico de Asturias. Es una institución de larga tradición en nuestra región. Se aloja desde 1952 en el antiguo convento benedictino de San Vicente del siglo XVI. Su titularidad es estatal y está adscrita al Ministerio de Cultura. La gestión de este museo fue transferida al Principado de Asturias y por tanto, a su Consejería de Cultura, a partir de 1991. La importante ampliación de este museo iniciada en 2004 la realizó el Ministerio de Cultura, pero, en lo que respecta a sus fondos, sigue pendiente conseguir la adquisición del Tabularium Artis Asturiensis, importante colección de 500 piezas  desde la Prehistoria al Barroco, que fue reuniendo el Cronista Oficial de Asturias, Joaquín Manzanares (1922-2003), colección que actualmente conserva su familia. 
Finalmente ese gran conjunto de museos públicos  se completa con la impresionante Catedral, que experimentó varias transformaciones desde el  prerrománico del siglo IX y el posterior románico, hasta su gótico del siglo XIV, y que, a su vez, cuenta con dos museos. En primer lugar, la fundamental Cámara Santa, ese edificio prerrománico que custodia dos de las joyas más preciadas de nuestra comunidad: la Cruz de los Ángeles, donada en el año 808 por el rey asturiano Alfonso II, y la Cruz de la Victoria, donada en el 908 por Alfonso III, símbolos históricos de Oviedo, el primero, y de Asturias el segundo. Y el nuevo Museo de la Iglesia, creado por el Arzobispo Gabino Díaz Merchán en 1985.
Ojalá que la Iglesia, el Principado y el Ayuntamiento, simultáneamente, establezcan una lógica coordinación de estos museos en Oviedo. Sería una magnífica operación cultural para nuestra región, que podría empezar por la publicación y distribución de un  sencillo folleto gratuito que incluya los contenidos básicos y la ubicación de todos estos museos en el casco histórico de nuestra ciudad. 
Próximamente se hará pública la nueva asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Asturias, que nos ha propuesto su director Alfonso Palacio. Para la elaboración de sus estatutos en estos pasados meses, hemos tenido en cuenta laexperiencia de las asociaciones de amigos de los norteñosmuseos de Bellas Artes en Santander y en Bilbao, así como también la veterana experiencia de los Amigos del Museo del Prado en Madrid. La próxima asociación de Amigos del Bellas Artes de Asturias en Oviedo ofrecerá nuestro decidido apoyo a la definitiva ampliación de este museo, pero también queremos contribuir a la necesaria coordinación de todos estos museos en Oviedo.    

viernes, 13 de septiembre de 2019

BANSKY NO ESTUVO EN OVIEDO


BANSKY NO ESTUVO AUNQUE LE HUBIÉRAMOS ESPERADO

Se hizo bien popular la frase, de leísmo heterodoxo, atribuida el 23-F al inolvidable ovetense Sabino Fernández Campo sobre el golpista Armada:”Ni está ni se le espera”.

Bansky es famoso grafitero cuyas obras están adquiriendo valor creciente y protecciones artísticas especiales. Se hizo viral una pintada de fachada en Gaza, que un palestino empobrecido vendió por escasos dólares sin saber de su relevante autoría; también el robo de una pintura próxima al parisino CENTRO POMPIDOU…En Oviedo hubo, al principio de la transición, algunas de cierta calidad naïf, así la producida por unos jóvenes del MC, imaginativo grupo comunista, en Silla del Rey, donde hoy se levanta el homenaje al paso del Cometa Halley de Eduardo Úrculo. Mereció reproducción en Telediario de Lalo Azcona o de Ángeles Caso y en PANORAMA REGIONAL, del agilísimo realizador Samuel Ortega. También otra, en valla de retranqueo frente a la c/Mendizábal, a favor del nicaragüense FRENTE SANDINISTA. Sergio Ramírez, que fue Vicepresidente cuando en el país centroamericano hubo efímera democracia y hogaño Premio CERVANTES, me pidió fotografiarle, lo que daría este periódico.

Orlando Pelayo también nos planteó a Juan Benito y a mí posar con dos pintadas de la plaza de la Catedral, cuando la pátina sudaba descuidada negritud, “LIBERTAD PARA LOS QUE TOMAN ALGO” y, consciente de que el admirado arzobispo, hoy emérito, es abstemio, “MERCHÁN, BEBE PACHARÁN”.

Ahí debió agotarse la imaginación de los artistas callejeros que tantas aberraciones han cometido en nuestra ciudad.
Bansky no está. Le hubiéramos esperado pero no aparece en el estropicio de tanta falta de talento y decoro.

viernes, 6 de septiembre de 2019

¿ES UVIEU ASTURIANO?


UVIEU, LA POLA SIERO Y EL HARTAZGO A ABERRACIONES TOPONÍMICAS

Urbano Arregui, al que Oviedo debe mucho, ha escrito minucioso estudio contra la supresión “de” en POLA DE SIERO. Si Marco Polo pudo contemplar ciudades maravillosas fue gracias al AGUA; Oviedo también es maravilla ¡por el agua!, ove, que bendice su original topónimo indoeuropeo y, sin duda, a técnicos como el ingeniero poleso, hijo predilecto de Siero, que han contribuido a que no faltara agua. Inolvidable también, entre otros, Juan de la Rúa, Director General de Obras Hidráulicas, Mateín-1988.

En mi primer año de Alcalde me invitaron a cenar unos universitarios de Orlando, Florida, que hacían curso estival en la Universidad. Entre los estudiantes originarios de las inmediaciones del Walt Disney Park, había una ¡de Oviedo!; no de nuestro Oviedo sino otro, en ¡USA!

No sería la única sorpresa. Me acompañaba el gran Manolo Avello, cronista oficial, cuando, regresando, con apenas circulación, que Oviedo se moría un poco aquellos  veranos, nos interpelaron los pasajeros de coche matriculado en Barcelona:

-¿Podrían decirnos si esta ciudad es Oviedo?                          
No respondimos a la manera quevedesca, (“buscas Oviedo en Oviedo, ¡oh, ingenuo!”), sino que Manolo, además de erudito, simpático y picarón, dijo:
-Están ante el Alcalde y una ciudadana de Oviedo, de los Estados Unidos. No duden que es Oviedo, el primer Oviedo del mundo, aunque no único.
-Muchas gracias, pero, señor Alcalde, ¿cómo no hay letrero señalizador?

Enmudecimos indignados. Resulta que esa noche habían embadurnado los indicativos, introduciendo un impostado UVIEU que, como ha afirmado Manuel Asur, no es asturiano en sentido amplio sino parcial por deformación  langreana reciente, aunque más reciente es la oficialización toponímica, sin apoyatura histórico documental. Orlando Sanz, compañero de redacción de Avello, hizo un artículo contando la anécdota bajo el título de EL BETÚN DEL BRETÓN, pues un francés norteño blasonaba del estropicio. Cronista y Alcalde apreciamos la afrenta y, de la misma, el resurgir balsámico del bendito Oviedo, sin cuestionamientos gráficos, al otro lado del Charco.

El gamberrismo mimético era tal que fue noticia el italiano Orvieto, donde los fundadores etruscos apenas distinguían fonológicamente “u” y “o”, y, gracieta  de un nómada supuestamente asturiano, hubo pintada superponiendo “u” a ambas “o”.

En la divagación peripatética salió el encuentro, que conmemoró la placa del Arco de San Vicente con texto encargado al asturianista Joaquín Manzanares:”REINANDO FRUELA I EN EL AÑO DCCLXI MÁXIMO Y FROMESTANO ELEVARON EN ESTE LUGAR YA LLAMADO OVETO UN MONASTERIO QUE PROPICIÓ LA INMEDIATA  FUNDACIÓN REGIA DE LA CIUDAD DE OVIEDO.POR ALLENDE LOS MARES Y A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS, NUEVAS CIUDADES TOMARON SU NOMBRE…“. Luis Arce, secretario municipal, en oportuno quite, levantó acta, donde Alarcos fabuló a su hijo Miguel un resbalón de Feijoo. Asistió Carlos Prieto, eminente asturamericano, animador del encuentro, íntimo de Salvador de Madariaga. Hubo luego audiencia de S.M. en el Palacio Real, a la que se sumó, todo entusiasmo, el Alcalde de Bochum, que puso OVIEDO a la circunvalación viaria de la ciudad alemana.

Crecimos, como cantan Fernando Beltrán y Amancio Prada, con el nombre de OVIEDO y la nómina de Adolfo Casaprima en “LOS OTROS OVIEDO” pero EL BETÚN DEL BRETÓN  parece empatar con su fango, que incluso sigue la Universidad de forma triste y acientífica, pese al encomiable ranking Shanghái de excelencia.

Por giros, o caprichos, irracionales, los ingenuos quevedescos serían, ¡somos!, ahora los partidarios de OVIEDO/OVIEDO que, v.g., hasta un espontáneo ha corregido- ¿con betún?- en San Claudio el  letrerito cooficial del errático UVIEU.

Hay un dilema peliagudo e inquietante, ¿es Uvieu asturiano o simple deformación malhablada, como sucede en todas las lenguas? El español conversacional elude muchas veces el sonido “d” del participio o de otros finales silábicos, meras economías dialectales.

Manzanares utilizaba un vocablo propio y provocador, FORIATO, que no sé si es aplicable al ensuciador bretón, por cierto, equivalente a extranjero en Cervantes según el sabio Francisco Rico.
Uvieu suena a exabrupto risible de monologuista feriante o de Compañía asturiana de comedias que destrozan la llingua. A lo más recuerda despectivo aforismo reduccionista, ¡oral!, “Xente d´Uvieu, tambor y gaita”. ¡Con ese mimbre de perspectivismo achatado cómo contribuir al imprescindible rearme moral, investigador y académico contra la corrupción y la mediocridad del reciente pasado ovetense!

Oviedo es topónimo inigualable para describir y descubrir origen e historia fascinantes. La Universidad, con escasos siglos, debería cuidar decisiones y marcas sin demagogia ni seguidismo vergonzante que infligen heridas lingüísticas masoquistas impropias de su cometido, vocación y autoritas.

Desde mi atalaya veraniega contemplo OVE, aldea lucense, de la que Tolivar recoge la disparatada creencia que pudo dar origen a OVIEDO. En cualquier caso, se apunta a que OVETO/OVIEDO/OVETAO/OVETUM es significación acuífera  en el riguroso Xulio Concepción  (“palabra milenaria, indoeuropea”) y en otros muchos. Y, si bien Rodríguez Adrados sostiene que con lo indoeuropeo todo son dudas, nada inclina a favor de ese Uvieu, que nunca recordaría nuestras aguas. Pérez de Ayala, imbuido de la tradición, ciudadana y familiar, por el suministro y sus dificultades de transporte y distribución, bautizó PILARES a Oviedo para su Gran Literatura.

El topónimo OVIEDO es inigualable para historiarnos, UVIEU solo para confundir, aunque haya quien tape sus vergüenzas con inconsistencias universitarias.

No deberíamos despistarnos en incómoda dogmática, más política cortoplacista que filológica: respeto merecen los recalcitrantes mantenedores del delirante invento Uvieu, que buscan inapropiado traslado consuetudinario de la oralidad bufa a la escritura, pero aún mayor la Historia y, ¡faltaría plus!, la fidelidad a nuestros antepasados que asumieron denominación de ciudad y gentilicio. Y de paso, inmenso agradecimiento a Arregui, talento y talante aportadores netos a nuestra doble y salvadora traída de aguas, y máxima consideración a POLA DE SIERO, tan querida, tan central en el ser y corazón de ASTURIAS.


domingo, 1 de septiembre de 2019

HOY LNE

Sal de Oviedo y ven si puedes

El doble grado Feijoo-Milán con el trío Alarcos, Cachero y Caso

01.09.2019 | 01:15
Las reinas magas de la cabalgata de 1987. 
Si lo piensas, el año en curso es el que te hace de bisagra vital entre el tiempo que viviste en Oviedo y el que llevas en Madrid. Ya son casi 23 y 23, mitad y mitad, y el calendario corriendo a favor de la capital, porque el regreso desde la diáspora no parece, ni mucho menos, inminente. Desde ya mismo, llevas más tiempo fuera que dentro de Oviedo, aunque Oviedo te gana, porque lleva dentro de ti toda la vida.
¿De dónde eres? "Soy asturiana", respondes, por empezar desde lo general, y para disipar las dudas sobre ese acento cantarín que sigue ahí latiendo. ¿Asturiana de dónde? Y entonces ya te elevas, como si no se pudiera ser asturiano de ninguna otra parte.
Del Oviedo medio, eres. Ni de lo viejo, ni del Cristo o Fuertes Acevedo arriba, no; de la Plazamérica, que los de aquí os saltáis la preposición.
El primer área de influencia, entre la infancia y la Facultad, limitaba al Norte con el Tenis, atravesaba el Campo San Francisco y daba por el Sur -lo que te parecía a ti el sur- con el Pasaje entre Uría y la calle Pelayo, donde vivían 'los Ocaña' y atendía a medio Oviedo Don Manuel, el bueno del abuelo, el dentista. Un Oviedín fino y seguro, cómodo, tranquilo.
Entre semana trasegabas Las Segadas, en el bus de ruta. Cuánto tiempo pensaste que todos los colegios del mundo tenían prao además de patio, tan normal te parecía entonces. Mirar dentro del aula, ver ecuaciones. Mirar fuera, ver vacas. Igualito que tus probes fíes ahora, que si levantan la vista del libro las come el autobús de la EMT.
De aquellos años, pacíficos como la niña que eras, brillan como chispas algunos recuerdos, a fogonazos. Aquel cartel tan flipante, enmarañado de colores, que anunciaba San Mateo(¿mediados de los 80?), "Ven a Oviedo y sal si puedes", una frase redonda, poderosa, guapísima, que luego dio nombre a bares y canciones. O aquella locura llamada "Oviedo, el agua", una suerte de exposición o de instalación o de performance que inundó literalmente la ciudad y la convirtió en oasis. O aquel otro espejismo, ver al Oviedo en Primera. O la cabalgata histórica, ese 5 de enero de Reinas Magas, año 87, una audacia social y casi política. Ese día Oviedo hubiera roto el Twitter, si hubiera Twitter. Y ella, Gaspara, habría sido Trending Topic.
La carrera la hiciste en aquella generación que obtuvo el doble grado, Feijoo-Milán, o, hablando en jerga por respeto a los compañeros, El Cundo-El Trece. En los cuatro sitios aprendiste cosas útiles, pero en ninguno pasaste más tiempo del necesario. Ya entonces el periodismo estaba más vivo en ti que la filología, aunque te jactas, delante de según quién, de haber visto actuar en vivo al trío Caso, Cachero y Alarcos, como quien presume de haber estado en un concierto de los Stones, o de Queen? o de Michael Jackson, que ahí sí.
Era ésta una ciudad enana y gigante que lo mismo recibía al Rey del Pop o a Bono, o a Elton, que a cientos de rubios y rubias de cualquier parte de Europa. Que decías tú, para qué me voy a ir de Erasmus si cualquier día viene el mismo Erasmus a tomar copas a Oviedo. Era una ciudad llena de idiomas, llena de poetas.
Fueron años de bares, de barras y de desbarres. Bah, lo normal. La calle Mon de atrás alante, el pincho en La Maniega, el Misa (ni la hora de la misa decíais), el Paul&Cia, el Movie, la Imprenta, y más tarde Las Mestas y el Montañés, tu favorito. Ahí, y en muchos otros, se quedó lo bailado. Que no te lo quite nadie.
Te fuiste de Oviedo en lo mejor de la fiesta. No te pesa. Todo lo que vino después, personal y profesionalmente, le dio sentido a esa decisión de marchar -"marchar", dices en Madrid, y se ríen. "Marcho, ya cansé", les parece otro idioma-. Y como tú, muchos. A veces, estando allí "de cañas", podrías cerrar los ojos y pensar, por las caras que te rodean, que sigues en el Rosalcomidas a punto de pedir otra ronda de Corales.
Eso, el marchar en grupo, el ser casi trasplantados de ésta a aquella maceta, lo hizo todo más fácil. Además tuviste suerte y un poco de vista, y en Madrid vives, en lo cotidiano, entre distancias cortas que se cubren andando. "Lo conseguí -bromeas a veces- ya vuelvo a vivir en Oviedo".
A pesar de que parte del paisaje humano ya te falta y el dolor es hondo, ahora lo más guapo es volver. Fuera nostalgias, abrazas todo lo nuevo con alegría y cada tienda que abre, o esa cafetería que no estaba, o aquel restaurante del que todo el mundo habla, te hacen olvidar rápido el negocio que ocupaba antes ese local. Cómo vas a quejarte, si ahora los bancos de la Escandalera son de colores y tenemos a Mafalda.
Como pasa siempre, hay que haber visto otras ciudades para ver la tuya. La tuya es el rasero. Tal sitio "es más grande que Oviedo", tal otro "se parece un poco a Oviedo", y aquél ? "bueno? está bien? pero no es como Oviedo".
Tú, que no callas, pones perdidas de "oviedos" las conversaciones. No queda gato en tu entorno que no sepa de dónde vienes y hasta qué punto eso te conforma como persona. Y te ocupas de tener actualizado el archivo "Planes Oviedo" para enviar a quien te anuncia su venida y luego esperas con ilusión el informe preceptivo. "¡Estuve 'en tu pueblo'! Qué bonito es, qué limpio está, ¡y cómo comimos! ¡Y sólo nos llovió un día!".
Siempre funciona esa magia. Y tú te esponjas y sonríes. Y coges otra moscovita
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