viernes, 21 de abril de 2017

Telarañismo

Solo soy mosquita muerta para el hombre-araña.
A.M.F., Haiku inédito

Con motivo del ciclo de la Balesquida, al que vuelvo en la revista anual de la más entrañable y vetusta asociación ovetensista, reclamé atención para un personaje fascinante: Rafael Zamora, Marqués de Valero de Urría, cuyo lienzo, del pintor José Uría, se admira en el Museo de Asturias. Uría es padre de don Juan, súper balesquido, y abuelo de mis amigos Cheni, Paloma y Juan Blas. 

Zamora, que traduce en verso La Ilíada y La Odisea, enseña latín y griego a un joven Pérez de Ayala, ayuda a Clarín en su versión de Zola, habla también inglés y ruso, dicta lecciones sobre Baudelaire, Saint Säens y otros, tiene un único libro editado,"Crímenes literarios y meras tentativas escriturales y delictuosas: Máquina cerebral; Dogmas éticos; Banquete Anual; Aureas lavas; Los ojos del amor; El cuadrúpedo-dios. Perpetrados por el Profesor D. Iscariotes Val de Ur, Catedrático de Paleografía, Criptología y Zoophonía en la Universidad de Polanes / Publicados, comentados y precedidos de una biografía del mismo, por Rafael Urdeval, telarañista, su discípulo y albacea Iscariotes Val de Ur".Oviedo,1906.

Fue, además, Fundador de la Filarmónica, Presidente del Casino, Presidente de la Escuela de Artes y Oficios, Vicepresidente de Cruz Roja, administrador de Minas de Quirós, socio de Sargalelos...

Valero/Zamora utiliza ese curioso "telarañista" anterior al Gregorio Samsa de la Metamorfosis de Kafka (1912) y a Spiderman ("hombre araña")(1962). Nada que ver tampoco con el personaje de García Márquez que "comía huevos de araña". 

Los vaqueiros, entre otros, utilizaban tela de araña para cicatrizar heridas. Valero lo debía saber.

En cambio, por mi parte, la única vez que hube de usar chaleco antibalas no creí, por atribución a broma, o a mis malas entendederas idiomáticas, al funcionario de la ONU que me hablaba del forro ¡confeccionado de telaraña!

En mi conferencia, que no en la Revista, omití involuntariamente esa autodenominación arañista de Valero. Es de esperar que el libro, escaso en las librerías de lance, se reedite. El joven poeta Rubén Rodríguez Calvillo escribiría:Cómo explicar/que ya no quedan/recuerdos de aquel tiempo 

miércoles, 19 de abril de 2017

Presentación de La venganza del guerrillero de Alberto Polledo en el Club d La Nueva España


Presentación de CADAVAL,la venganza de un guerrillero

Sr. Teniente de Alcalde//Queridos amigos

Ni a pirueta llegó la lóbrega contracción de la muerte

Muchos entre ustedes habrán sentido como yo el dolor punzante de aquel último día de Terranova, que a la manera de Manolo Rivas, resultó cuando Alberto bajó persiana por última vez en Pelayo. 

La marca, aligerada por filtro de café, resurgió en plan guadiana, liberando al expertizado marquista a caminar más libre entre si cupiese de lo que ya lo hacía en su inagotable andanza, el ayalino sendero innumerable. 

a porfiar, sin límites, a la indómita vocación de escritor y costumbrista.

De librero a autor hay vecindad ante objeto, por lo general rectangular.

De trabajar con el tacto y la rememoración de títulos listados, o los escaparates, el salto al relato no es al vacío sino a la razonada sucesión numérica que un tal Moisés dio a los siete días del Génesis.

Esa continuidad de Alberto en la consecuencia consigo, es laboriosa también para los que le seguimos, a veces con maravillada perplejidad pues, por ejemplo, ahora, nos depara obra extraordinaria, descripción bucólica, técnicas cinematográficas de vanguardia y tragedia popular necesitada de cantor. 

Hay momento en que el escritor se pudo sentir tentado al mundo mágico detrás de unas gafas de alambre viendo en la oscuridad nochera, pero persevera en el método en el que ya abundaban modernidades narrativas.

Hubo diferencia estratégica en los tirados al monte por persecución y el bandolerismo de la década terminal del espanto.

Hay distinción para el historiador entre los que defienden la vida, y los que acosan la retaguardia, de los que el general Lister lamenta debió hacérseles más caso. Hubo también un tiempo esperanzado en los aliados.

Conocí en Francia a José Mata y, en México, a Arístides Llaneza y a Morán, dos concepciones de la guerrilla, defensiva o elemento bélico.

Alberto hace literatura, no historia, pero desde la excelsa mentira, que dicen Vargas Llosa, Vizcincey y otros, salen perfiles históricos auténticos.

Pérez Casado, Alcalde que fue de Valencia y de Móstar, desmenuza itinerario parlamentario de la diferencia de guerrilleros a bandoleros y aún la injusticia primaria de pasar página.

Alberto se confiesa seguidor de Delibes, aquel gran castellano que merecía el Nobel.

Si no lo supiera de su propia voz panteísta, habría adivinado la estela de Las cazas Las ratas, su regodeo gozoso en la Naturaleza y la adjetivación del protagonismo colateral de aves, riachuelos/regatos y picachos.

Pla aseguraba que el logro feliz era el adjetivo.

De los fugaos, como denominan Gerardo Iglesias y muchos otros asumiendo la calificación popular que también recoge Alberto, apenas se podía montar antaño relato objetivo.

Conocí en aquel Ateneo del entrañable Canteli y en la desaparecida Marchica, a Héctor Vázquez-Azpiri que escribió acontecidos propios, en absoluto de entraña política, con lo que la guerrilla se desfigura, aunque, apolítica, entusiasmara a Dalí. 

Conozco aún mejor a Manuel Arce, escritor asturiano y cántabro. Manolo, al que profeso gran afecto, me puso por carta, cómo hubo de burlar la censura en 1956 evitando cualidades humanas en su Bedoya y otros maquis

La situación está ya superada en la libertaria diosa de las Letras, que ha inspirado a Alberto.

Y permítanme evocar a Félix Espejo, al que admiré, cuya dedicatoria va en la primera del libro. También a Nicanor Rozada en cuyo homenaje interpreto la última frase.

Otra palabra para la magnífica factura de Laria. Ya he contado cómo tras mi accidente cardiovascular antes de recuperar lectura, lo hice con el tacto de los libros en el que se extiende Pérez de Castro...Tocarlos, pasar la mano dañada por los cantos, resultó grito profundo de sanación ritual para la posterior lectura, alivio definitivo.

Les animo a leer, sentir y pensar con Alberto. 

  • Gracias, querido amigo, por esta obra que resucita un trozo de nuestra historia y nuestra geografía que jamás debió perderse en la crueldad del Destiempo.

sábado, 15 de abril de 2017

Vivin/Ribadeo cerrado por el zarpazo del buitre

Cuánto he sentido el cierre de los Hermanos Vivin en el centro de Ribadeo. Como ha tiempo que dejé mi profesión de perito en leyes me he negado a conocer los detalles de los pleitos, que me consta son varios. Sin embargo, no pude menos de acompañar a estos amigos libreros, la profesión más admirable entre las que conozco de cerca. Mi corazón estaba con ellos pero también con Dionisio Gamallo, Daniel Cortezón y Candido Riesgo con los que me encontraba allí muchas mañanas de domingo mientras comprábamos la prensa. 

Vamos derechitos a un mundo sin libreros de lance, sin impresores artesanales... ¡Sin nosotros, los que los amamos desde el fondo de las entrañas!

La clausura, o traslado, forzada de los Vivin tiene algo de El ultimo día de Terranova de Manolo Rivas y del fin en la peatonal de la ovetense Pelayo de "Santa Teresa, mon amour!", como la califiqué sin ambages.

Cuando mi mujer y yo decidimos dejar Salinas por la ribera del Eo, sabía perfectamente que tenía en Perez de Castro, Moure, los Lombardero...a intelectuales de primera, pero no imaginaba esa comunidad ribadense de tantísima vitalidad receptiva y acogedora. Vivin forma parte esencial de ella. Por eso lo siento tanto!!

  1. En la red, un buen amigo me escribe:¡No seas pesimista! Los libros y las librerías jamás desaparecerán; las librerías de viejo -verdaderos santuarios del libro- tampoco. Lo peor es que, con la mayor intención del mundo, nos conducen a un tipo de sociedad en la que impera la cultura audiovisual; hablando en plata: "forgaxa". Que quiere decir personas sin espíritu critico, sin opinión autorizada, Justo lo que interesa al poder establecido, que el personal no piense para conducirlo como un rebaño de ovejas. Por todas estas razones lo que desaparecerán son los lectores. Una especie en peligro de extinción. Personalmente, me ocurre como a ti. Ante un libro que eliges: lo primero olerlo, lo segundo leerlo, lo tercero acariciarlo, para finalizar el proceso colocándolo en la biblioteca, habitación en la que pasas la mayor parte de tú vida y en la que, de vez en cuando levantas la mirada para contemplar las repletas estanterías y encontrar la paz del espíritu..

viernes, 14 de abril de 2017

Tapies en Cajastur;Valente en la Casa Consistorial y el Campoamor




No recuerdo la fecha en que encontré a Antoni Tàpies. Fue en la escalera de Cajastur, hoy Liberbank. El gran pintor bajaba con Teresa, su mujer, y los directivos Noriega y Troteaga. En rasgo provocador le obligué, entre el rubor de la comitiva, a improvisar un dibujín.

José Ángel Valente tenía el proyecto, que recogieron Bernardino, Isolina, Gustavo, Maricusa, Pedro, Sally y otros asturianos, ginebrinos como el gran poeta, de contratar un Tàpies sobre el 34 para una tirada gráfica muy popular, con simbólico pie desnudo. Ginebra no era sólo ya la ciudad de Calvino sino de un Borges al que encerraban con llave en su apartamento. Para mí, fue también de María Zambrano y los Saborit.

Un Tàpies en gran formato se ha hecho muy visto presidiendo el zizageante pacto entre Rajoy y Rivera. Antes, Ciudadanos y PSOE se colocaron debajo del digno cobijo de una imagen de Luis Martínez Noval. Ese acuerdo fue redactado por J.E. Serrano, brillante introductor de la obra de Ramón Gómez de la Serna, uno de los mejores prosistas de todos los tiempos.

Albert Rivera hizo sustituir a Tapies por otro artista, importante, pero en otra división, Martín Chirino. La Generalitat, tan plena de políticos ¡frescos por el trespercent!, mantiene un fresco grandioso desde el que hace proclamas de acomplejado localismo. Ahora, en el Palau de la Música, se atribuyen el quatre para Convergencia: ¡uno de los principales comparsas negociaba, próximo al esperpento, con las bodas de su hijas y se lucraba de sablazos a sus consuegros!

Valente dictó a un escogido grupo varias lecciones sobre La Regenta. Deberían  recuperarse, pues faltan en sus obras completas.

La Política se aleja de la Literatura y del Arte y cuando la realidad supera cualquier ficción como en el Palau o los Pujol no es grandeza sino podredumbre. Algún día un Javier Cercas o una Almudena Grandes, o aun Rosa Montero, Jesús Carrasco, Reverte, Muñoz Molina...hará gran novela sobre la miserable impostura. ¡Sin olvidar los  catalanes que utilizan magistralmente el relato en castellano...Marsé, Goytisolo, Mendoza...!

En cualquier caso, Tàpies y Valente, dos inolvidables y enormes mounstros de la gran Cultura, pasaron por nuestra tierra...¡no recuerdo fechas!



  1. Enviado desde mi iPad

jueves, 13 de abril de 2017

Miguel Ángel López despide a Gatti en el suplemento cultural de lne

Adiós a Gatti, escritor resistente de lenguaje comprometido

El autor de La pasión del general Franco desarrolló su obra en todas las variantes de la escritura y mantuvo vínculos con Asturias

13.04.2017 | 02:41
Armand Gatti, en la Casa de Cultura de Mieres, en 2011.
Armand Gatti reposará desde hoy junto a los grandes como él en el Père Lachaise, uno de los cementerios más literarios de París. Murió a los 93 años después de una vida intensa marcada por la entrega a la escritura en todas sus variantes. A través de esa dedicación desarrolló un vínculo con Asturias y su pasado combativo.

Armand Dante Sauveur había nacido el 26 de febrero de 1924 en la maternidad del Hospital de Mónaco, hijo de Auguste Gatti, basurero, y de Letizia Luzona, criada.

Desde el universo de la Utopía, donde siempre residió, los miembros de su tribu, Felipe el Indio, Rosa LuxemburgoFrancisco de AsísAntonio GramsciBuenaventura DurrutiNestor MakhnoJean Cavaillès, los pájaros y las ballenas, en especial el vientre de la que se tragó a Jonás y que aun hoy sirve de morada para toda su familia, los mineros de Asturias, sus Lulús, un payaso y el reloj de pared de una estación patagona, les invitan a cantar en su honor: En el Pozu María Luisa.

En el cementerio Père Lachaise de París muchos grandes aguardaban con impaciencia a un nuevo vecino, que llegará hoy. Su último casero Melies el cineasta, MolièreWilde y ApollinaireProust, representantes de cada uno de sus amados oficios, formarán el comité de bienvenida a este campo que nunca será un campo de trabajo forzado, es bien sabido que se trata de un "barrio" poblado por espíritus libres, creativos, del teatro, el cine, la poesía?y otros muchos quehaceres dignos de cualquier musa.

Cuando quien esto escribe empezó como profesor en la entonces Escuela Normal de la Universidad de Oviedo, ni él mismo recuerda cómo, se cruzaron en su vida las lecturas y las películas de un autor polifacético y poco conocido pero del que tenía ya una vieja referencia en español Con V de Vietnam, que había sido publicada años antes por "Cuadernos para el diálogo". El caso es que su autor, Armand Gatti, se convirtió en el referente de sus trabajos de investigación y en el extraño personaje que gustaba a casi todos sus alumnos. Y algunas veces, los alumnos pueden tener una vida más sorprendente e intensa de lo que podríamos llegar a imaginar, y, solos, ante el verde desvaído de un encerado, llevándose las manos a la cabeza como por olvido, confiesan haber formado parte, una vez, de la Tribu de Gatti en París. Era Manuel, el hijo de un ferroviario -como Durruti- que hasta que se fue, había vivido siempre en la estación de Soto de Ribera, y tuvo el privilegio de ser un Lulú.

En el verano de 2000, mientras disfrutábamos de las cigarras bajo un plágano majestuoso del patio del Museo Calvet, un plágano de los que solo en Aviñón saben cómo dar sombra a los grandes, esperábamos con entusiasmo una lectura de Gatti que versaba sobre Jean Cavaillès y ? apareció, enorme, con su habitual puesta en escena, folios al viento, brazos al cielo, "chupa" de cuero del mismísimo Durruti ... Ahí tuvo lugar nuestro primer contacto físico con aquel hombre casi tan imponente como el árbol al que abrazó y trató como a un compañero. Teníamos bastantes posibilidades de Gatti nos atendiera al final de su lectura, éramos asturianos de una comarca minera y eso resultaba un salvoconducto infalible, nos dejó disfrutar de su compañía.

Después, ambos pasamos a formar parte de su tribu, si bien, en mi caso, fue desde el principio algo más. Por algún motivo, se establecieron entre nosotros, lazos que Gatti aseguró se sellarían para la eternidad cuando él terminara su última obra. Entonces ninguno de nosotros entendió, pero Dante -Gatti- manifestó su deseo de que mi compañera y yo fuéramos los traductores de su obra al castellano. Se nos presentaba un durísimo trabajo al tiempo que un honor sublime al que no pensábamos renunciar y, así, durante años, tradujimos nueve obras recogidas en cinco volúmenes, publicados en la Editorial KRK: La pasión del general Franco (teatro); Muerte-Obrero (poesía); La vida imaginaria del basurero Augusto G (teatro); La Columna Durruti La Tribu Carcana ¿En guerra contra qué? (teatro); De la anarquía como un batir de alas (cuatro poemarios).

Y Gatti, por fin, conoció Asturias, tres veces invitado por la Universidad de Oviedo, y una por el Ayuntamiento de Mieres; la Universidad Autónoma de Madrid le invitó y con él fuimos invitados.

Aviñón, Itxassou, París y sus mil ocasiones, Carcasona, Neuvic, Plateau de Millevaches?Lugares comunes como también lo fue la calle en la que nació Durruti o el Pozu Fortuna, este lugar familiar para nosotros y para él, ocupaba su mente cuando, en las últimas revueltas de nuestros mineros nos escribió una carta que quiso hiciéramos pública en el Consejo de Europa y en la voz de Antonio Masip, diputado.

Hoy, solo queda por cumplir una promesa, la traducción de La traversée des langages su última obra, la que, en extensión, podría compararse a las grandes praderas de Illinois e Indiana, allí donde la familia Uccello, su familia, nuestras aves, batieron las alas y emprendieron el vuelo en busca del nuevo mundo, del hombre nuevo. Como las aves y las ballenas, los lenguajes hacen también sus travesías y es en ese periplo donde los seres humanos se aproximan y narran. A modo de conclusión podemos afirmar que la resistencia y la anarquía son los rasgos más importantes de Gatti, sin olvidar su lenguaje comprometido.
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miércoles, 12 de abril de 2017


Un centenar de ribadenses arroparon a los empresarios Hijos de Vivín en su desahucio

Esta mañana perdieron el edificio con la librería que fundó su padre hace 88 años


Tal y como estaba previsto, a las 10 de la mañana se ejecutó el desahucio de los empresarios ribadenses Hijos de Vivín. Pablo y Salvador no estuvieron solos en este trance; un centenar de ribadenses los acompañaron y despidieron con aplausos.
No faltaron las críticas al apoderado de la sociedad que adquirió el crédito del Banesto -hoy Grupo Santander-. «Da la cara, Dositeo», le increpaban. Este abandono el lugar acompañado de agentes de la Guardia Civil.
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Desahucios Guardia Civil Banesto

viernes, 7 de abril de 2017

Javier Fernandez


JAVIER, GUARDIÁN DEL PARAÍSO 

Quien conoce el secreto de la palabra tiene el poder. 
Arias,Mariano, El Escriba Sagrado


Fue éxito de Silva, Piñera, Suárez Marcos, Flores y algunos más aquello de Paraíso Natural. La entrada al Paraíso, al borde de la Estigia, como describió Cernuda de la Ría del Eo, embelesa mis horas muertas si es que me queda alguna.

Aquellos eslóganes turísticos fueron acreditados con el sutil "guardianes del Paraíso". Javier Fernández, en rasgo nada propio de su timidez, designó como tal a la penúltima Reina con motivo del magnífico parador de Corias.

El uruguayo Galeano al irse dejó enigmático sueño en una almohada que los detectores de metales de un aeropuerto querían descifrar y denostar.

Me queda, quizá para nunca jamás, que decía Peter Pan, interpretar lo que Javier Fernández pensó en el laberinto de la soledad y para los que somos españoles y militantes, por ese orden jerarquizado de nuestro dudoso desdoblamiento broncíneo. ¿Tiene salida el bucle en que nos afanamos de la Constitución//23-F para acá, o es apenas el champú que dilapidará el asno, tal predice un depresivo compañero de viejas justas?

Al paraíso del destiempo ciertamente se fueron sueños; ya eran ilusos los que quisieron asaltarlos con escalera maldita a la Torre de Babel, huída hacia arriba del Diluvio Universal.

Javier ha arriesgado su enfermo corazón, surgido de heroico amor en un siniestro campo de concentración, que hubo junto a mi casa castropolense.

Veremos qué pasa  en la unánime noche y que mi carbonera fe unamuniana no desentraña pues, jubilado nochero, apenas atravieso ya semanales detectores de aeropuertos lejanos aunque siga firme en este mundo de mugor y zafiedad, que escribía el gran Alarcos en prólogo a mi Oviedo, al fondo. Consciente soy también de la sitiada misantropía del  que, a orillas del Léman, chifló llamándose enfáticamente El último optimista. Del sarcasmo, entre savia ovetense y acorde bilbaíno, surgió el denuesto prietista de "habla siete idiomas pero no piensa en ninguno".

En cualquier caso opto seguir en el Paraíso y en el sendero del sueño inabarcable de aquel hombre, implacable en memoria, cuando su laberinto se entrecruza con el eterno retorno a la Justicia, la Paz, la Tolerancia y la utópica Igualdad. 

Gracias, Javier, aunque en el ineludible pasivo chirríe perversa sombra de lo que de antiguo conocemos como culpa in eligendo.

Conferencia ciclo Balesquida sobre retrato de ove tenses en el Museo

07-04-2017 00:01
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Antonio Masip, a la izquierda, y Alberto Polledo. MIKI LÓPEZ
Antonio Masip, a la izquierda, y Alberto Polledo. MIKI LÓPEZ
"Mi gran error político y personal fue no haber hecho más por evitar el derribo de la antigua estación del Vasco". Entonando este "mea culpa", casi en una especie de acto de autocrítica pública, Antonio Masip, exalcalde de Oviedo, inició ayer la conferencia que clausuró el ciclo dedicado a Oviedo de la Sociedad Protectora de La Balesquida.
Aunque la charla estuvo dedicada a repasar los retratos de ilustres ovetenses que obran en poder del Museo de Bellas Artes de Asturias, Masip aprovechó para dejar constancia del inmenso cariño que profesa a su ciudad natal, en la que ha vivido desde niño y de la que conoce casi cada rincón. Casi tan bien como Oviedo, Masip domina la biografía de los insignes retratados, entre los que destacó a Rafael Zamora y Pérez de Urría, a su juicio "el ovetense más fascinante de todo el siglo XIX, un hombre cultísimo que sólo dejaba entrar en su biblioteca a Pérez de Ayala". 
El marqués de Valero de Urría, que de niño compartió internado londinense con Churchill, era hijo de hacendados cubanos afincados en París, donde nació. Llegó a Oviedo para ayudar a su tía, la hermana Leocadia, a fundar el convento de las Carmelitas Descalzas que hubo en la calle Muñoz Degraín. "En Oviedo se casó con Carmen Serrano y se quedó en la ciudad, hasta que murió a los 46 años; fue exquisito y de porte refinado". Masip Hidalgo no olvidó los retratos del padre Benito Feijoo (para cuya figura reclamó más atención), Queipo de Llano y el marqués de Camposagrado, plasmado por Dionisio Fierros. A ellos añadió a José María de Sierra y Quirós, también pintado por Fierros, que en su opinión, y tal como sostenía Emilio Alarcos, inspiró a Clarín para componer el personaje de Álvaro Mesía, el donjuán que seduce a la Regenta. Los retratos de Victoriano Argüelles, que fue alcalde de Oviedo de agosto de 1965 al 1 de enero de 1967, y Ciriaco Miguel Vigil también formaron parte del recorrido, así como el autorretrato de Paulino Vicente, que a su vez inmortalizó a Luis Botas. Masip fue presentado por Alberto Polledo.
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martes, 4 de abril de 2017

Se fue Juan María Urquiola

Juan Mari se extinguió

Tengo un vago recuerdo de que a Juan Mari lo evacuaron superviviente de Gernika. 

Con un letrero como escapulario se lo llevaron a Francia junto a otros niños vascos, lo mismo que Lucio, mi consuegro, que apareció en el Norte de Inglaterra, donde lo refugiaron los hermanos Attenbourg. Más firme la memoria de la tarde que vino a buscar a tía Lucia a casa de los abuelos en Fruela. Era "Juan María ni Juan a secas ni José María" corregía nerviosa tía Lucia re mirándose en un cuarto de baño amarillo, pleno de grifería de nombres ingleses.

Me llevaron al circo. Yo creo que, mediados los cincuenta, ya no se destilaba lo de carabinas, única posibilidad que tuvieron antes mis padres de asistir juntos a la oscuridad del cine.

  De aquella descubrí que existía un timbre detrás de la puerta portaliega por la que por primera y única vez tan simpático pretendiente ("De Forjas Alavesas, que pudo ser ingeniero de Minas o de Caminos pero que optó por industriales")advertía de su inquieta presencia.

Tía Lucia estaba encantada, yo creo que la abuela, sin explicitarlo, también, pero el abuelo puso la nota de distancia:"no entiendo que no haya escogido Caminos si dices que podía optar"

En cualquier caso, el timbre pasó para mí a dar la denominación de Juanmari al escondidísimo lugar del portal, recién descubierto, inalcanzable todavía para mi estatura.

El joven ingeniero con la pretensión de interesar a su amada se proponía llevarnos al Circo a delantera pero a mí me daba miedo la cercanía "de las fieras" por lo que hubo de optar por "sillas sin numerar", un híbrido de asientos de tijera entre las almohadilladas y el graderío de "general".Juan, Juanmari, juanmaria, que me liaba, compró unas rifas que no tocaron y rió ampliamente cuando el payaso Tonetti, que yo temía asociase con mi nombre, empezó a hablar del cuerpo humano como si de un mapamundi se tratara:Sudán, lago Titicaca y alguna audacia más que no capté y que ruborizó, sin duda por mi presencia, a tía Lucia y cuyas explicaciones empecé insistentemente a pedirles dando motivo a la primera discusión de la pareja sobre lo impropio del speech.

Luego vino la boda en San Isidoro, oficiada por el Padre Eulalio O.P., director de los Dominicos, confesor de la abuela, que no pudo asistir al banquete pues estaba de luto por su madre. De monaguillos Jaime y yo,muy contentos de colaborar a semejante acontecimiento.En el Principado hubo sesión de fotos y bien recuerdo a Pérez Yarza, al que conocí mucho en Deusto, por sus encantadoras cinco hijas, que no se aguantaba en el el chaquet y hubo de subir a la habitación a cambiarse.Chez Pérez Yarza/Sansebastian, en la calle María Díaz de Haro, años después,Charo me contaría que algún bromista de la familia Urquiola les había dicho que no era la boda sino que la convocatoria era para "el ensayo de la boda" "que la boda era al día siguiente" y que no reparó hasta fijarse en la leve lágrima de tía Lucia, por lo que de un codazo le dijo a su marido:"De ensayo nada,esto es auténtico y precioso".

  • Hoy, coincidiendo con el aniversario del Gernika, también se extinguió para siempre Juan, Juanmari,Juanmaría o cómo diablos quiso tía Lucia que aprendiera bien yo y al que debo la iniciativa de haber estudiado en Deusto, cuya Uni desconocía por completo hasta que mi tío me lo propuso.

Oriente/Uriarte


ORIENTE EN EL JARDÍN 2


Tal es mi Oriente. Es el jardín que tengo 
para que tu memoria no me ahogue.
Jorge Luis Borges.


Desde mi primer curso en Deusto supe que Iñaki Uriarte, premio Tigre Juan-2011, sería el gran escritor que apenas empieza a reconocerse. Fue la chiripa de leer sus primeros textos inéditos para una revistilla manual de un reducido grupo de amigos.

I.U., sin nada que ver con fugaces siglas políticas, visitó varias, quizá muchas, veces Asturias, por amor a una avilesina. No sé si me dijo, o lo leí o soñé, su extrañeza de cómo llamábamos Oriente a la zona llanisca, que no era, sin embargo, la lejanía egipcia o persa con la que fabulaban los griegos antes del macedonio Alejandro. Mi mujer y yo pusimos a nuestro primogénito el nombre de un viajero a más allá "del Ganges y de la Aurora", que era la especulación de Plinio, versión borgeana.

A Llanes, de vuelta hacia sus Bilbao/Donosti, los Uriarte lo sobrepasaban e, incluso, dejan atrás, en Occidente. ¡Oh los cubos de la memoria! de un Agustín Ibarrola que conocí en una titánica manifestación bilbaína por los heroicos trabajadores de la histórica Laminación de Bandas, del Basauri natal del artista. Los cubos del antiguo espigón oriental, o escombrera, de la Osa, traídos huecos del Musel para rellenar de hormigón un siglo antes de su repinte en cutis multicolor.

Borges llegó a decir, utilizando el problemático concepto tiempo para San Agustín, que sabía lo que era Oriente u Occidente siempre que no se lo preguntara nadie. 

Borges es, a su vez, el gato de María e Iñaki, que no sé si está al Oriente, pero lo supongo...También Céline, Luis Fernández, Cortázar, Capote, Pound, María Zambrano...frecuentaron compañía gatuna. 

Oriente era, para el genio porteño la tierra del oro, el amanecer y Las mil y una noches. Amelia Valcárcel desarrolló en un ciclo de Monterrey (México) cómo, en Oriente, Occidente es una anomalía.

Parte del Oriente es ya Occidente y nada ni nadie podría definirlo, al menos yo. Y es que pensamos demasiado bajo la influencia y hasta el miedo al Islam que intranquiliza el voto europeo, péndulo del fanatismo terrorista al extremo conservador y machista de unas monarquías absolutistas, calificadas de moderadas, aunque no lo sean para el respeto a la vidasostenedoras de guerras y represiones inmisericordes. O repúblicas de partido único no menos deshumanizadas, salvo las saharaui y tunecina.

Sean cuáles fueran las múltiples distracciones de la entretejida política interior, la clave geopolítica de los próximos años, quizá cincuenta o cien, estará en templar este barullo pendular con la paciencia de un oriental que voló muy alto mientras pudo: Mahatma Ghandi. En el envés, Churchill, un talentudo héroe occidental, nunca lo entendió:"Es alarmante y nauseabundo ver al señor Gandhi, un abogado sedicioso, posando como un faquir…dando zancadas medio desnudo subiendo las escaleras de la casa del virrey"

En tanto utopía y paz se aproximan/alejan, confío también en que serene mi frontera Oriente/Occidente resentida en mil maniqueos pedazos de El Muro para acá. No en vano guardo entre mis libros de casa un trozo de cemento pintarrajeado, de aquella metafórica  "cortina de hierro", a su paso por las proximidades del berlinés Check point Charlie.

Llanes está donde debe, mientras la llamada ventana azul maltesa, de bordes almibaradosrecién desparecida en una olaapenas permanece en mi memoria con un lustro de antigüedad, demasiado corto para bien eternizarse. ¡Las cosas que hemos visto!, aforismo del que Gracia Noriega, sabio cronista de Llanes, corrigió mi inicial atribución a Hamlet por el campanudo Falstaff de ¡Ah, the days that we have seen! 

No deberíamos olvidar, en cualquier caso, que uno de los mejores espectáculos del mundo se da con el brote de los ciruelos en un Parque/Jardín de Tokio, transición de color que nunca veré in situ, como ya nadie el antiquísimo puente, o arco, natural de El Gozo(Malta).

¿Occidente u Oriente?¿lejos o cerca?,¿en la Tierra o en los rocosos planetas  en proceso de descubrimiento del Trappist-1?


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