sábado, 23 de septiembre de 2017

Sabatina en lne/oviedo

Con vistas al Naranco

De la Escandalera al puente de Arnhem

La visita de Arnaldo Otegi a Barcelona

23.09.2017 | 02:46
De la Escandalera al puente de Arnhem
No hace falta que odies, otros odiarán por ti
Buylla, J. B. "Celda 42"
En los llamados años de plomo etarra, a mi querido tío Rogelio, marino e ingeniero electrónico, formado en Stanford, California, que ocupaba destinos civiles de la Armada y las comunicaciones internacionales, le tocó rotar por la Comandancia Marítima de San Sebastián. Algo sabemos, y no olvidamos, y no sólo por un caso ni por mirar diariamente los bajos del coche, o, aún, la bomba incendiaria de los, entonces mozalbetes, "guerrilleros de Cristo Rey", sobre lo ocurrido en aquellos entonces del terror, cuyo mal sueño superó la sociedad española. Lo que no quita indignación contenida contemplando cómo v.g. Arnaldo Otegi, líder de los restos de la antigua banda, es invitado por CUP, emulando a Agatha Christie, a volver al lugar del crimen de las Ramblas. En menudo lío, a la altura irracional del "Brexit" o la provocación de Pyongyang, nos meten ahora por torpeza y / o mala fe tras la mentira de "¡España nos roba!", que apenas alguien cree. 
Mi tío, nada más llegar al destino donostiarra, en el que habían asesinado a su predecesor, una tarde de chirimiri, vio salir de las dependencias castrenses a un soldado con paraguas que quebraba la uniformidad. 
Ahora he visto el fotograma de un oficial aliado con paraguas en la fallida toma del puente de Arnhem sobre el bajo Rin. La película fidedigna, "Un puente lejano", es de Richard Attenborough, cuyos padres refugiaron a Lucio, mi consuegro, tras el bombardeo de Guernica. 
Además de circunstancias históricas y familiares las situaciones pintorescas dan para memorar. En el mismo reportaje del emblemático puente holandés un paracaidista saltó con mascota, una gallina, que recibiría luego honores fúnebres. 
En México conocí a Antonio, "Antonín", Llaneza Jove, hijo del legendario Manuel Llaneza, pariente del presidente Javier Fernández, que se sorprendió viendo en su mismo bando de los revolucionarios, en la ovetense plaza de la Escandalera, ametralladora en mano, a un desconocido vestido impecablemente de elegante tarabica al abotonado cuello. Era el primer día del enloquecido Octubre del 34, del que públicamente se arrepentiría Indalecio Prieto, y se trataba de un viajante catalán, con carné de la CNT, que, sin saber lo que sucedería, coincidió que iniciaba recorrido profesional por los comercios ovetenses. 
Como tal anécdota intrascendente, olvidada; la inmortalizada por el muy solidario Attenborough, también desconocida hasta su reciente recuperación plástica.
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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Acerca de la aparición del carné de una médica Gijonesa en Poniente


DEL CARNET RESUCITADO EN PONIENTE AL AÑO DOCENO

Sueños mal dormidos(...)pesando sobre nos
J.B.Buylla,Celda 42.


A la Dra. Fanjul, hematóloga, cuyo Servicio Regional comandó la inolvidable Amparo Coma Luengo, madre de nuestra vicealcaldesa, le ha devuelto la mar, intacto en apariencia, su carnet.

José Francés, gran asturianista, académico de la antigua de San Fernando, sostuvo, en sus ficciones, que ese mar retornaba vivos a ahogados en veranos anteriores.

La acción marina no puede, sin embargo, con tanto plástico. Se le atraganta incólume en el estómago hasta la espera rumiante. Henry Miller ha escrito "he absorbido el mundo y ahora lo vomito". Las orillas siguen sembradas de recipientes que insensatas manos escupieron. En Defoe, Poe, Conrard y Cía las botellas y bidones vacíos de su primitivo líquido contenían manuscritos de amoríos irredentos, gritos náufragos, sentimientos desconsolados de abordajes corsarios, impotentes guerreros desnortados, versos de lirismo suicida...

Hoy la comunicación, aún la desesperada, utiliza otros medios, salvo el juego sofisticado de  Dreambottles con 1.500 botellas de diseño flotando por la lámina ondulada del mar. De un corto tiempo a esta parte está calando la mentalidad protectora de aguas.

En Asturias hubo un pionero de ritual mixtura oceánica, Agustín Santarúa, genialoide candasín, voluntarista enmendador de la bíblica separación de mares al tercer día del Génesis. No obstante, a la vez que homenajeaba al Comandante Cousteau y su mítico Calypso, se cometía yerro en el impropio Museo de Anclas de la Peñona entre Salinas y El Cuerno. 

A M.J.Fanjul un caco le birló documentación contra la que pugnaba el científico y literato Bertrand Russell, partidario de una Humanidad pacifista sin carnets. Muchos de los tirones de bolsos terminan con abandono de documentos, según código internacional no escrito, para evitar mayores engorros a la víctima. "Los ladrones somos gente honrada", titulaba Jardiel. El de la médica gijonesa optó por Poniente, donde Jovellanos divisaba cetáceos y se baña el Jovino de hoy, su descendiente colateral y espiritual, un tal Pedro de Silva ("el mar es el gran depósito de secretos"). 

Transcurrió una docena de años con el documento en su identificadora integridad. Su dueña, buena galena, jovial efigie, curiosa observadora, es feliz por el itinerario submarino pero los colegas químicos deberían meditar en cómo diluir el gratuito daño de los largos polímeros encadenados. Cabe sí la quema, imposible en el fondo marino, aunque es de Juan Ramón Jiménez el oxímoron mar ardiente. También al Cantábrico le dice, en este periódico, Luis Meana: fuego frío

viernes, 8 de septiembre de 2017

Bajo la montaña


BAJO UNA ROCA GRATA LLAMADA HELSINKI

¿Soñando a estas alturas, pare?
José Montero, Notas Sueltas


Hace años acompañé a Ángel González a visitar a unos amigos que vivían bajo una montañuela, arcaísmo del léxico cultista de Pérez de Ayala. El autor de Áspero Mundo temía que aquella casa anfitriona, entrañable por otra parte, se hundiera por el ángulo inclinado de la colina. Nada que ver con la famosa mansión de Con la muerte en los talones en que Hitchcok prolongó la inmortalidad de Frank Lloyd Wright con diseño imitado. Ángel sabía de la innovación de F.L.W. pero no quería provocar a la Naturaleza.

En Helsinki me impresionó una iglesia luterana bajo enorme roca. Serían cien veces la dimensión de nuestra Covadonga, tan denostada por el alcalde sabadellense, o la Virgen de la Cueva (Piloña).

En medio del aguacero (Caía agua a Dios dar, Cunqueiro solía repetir) una amabilísima finesa me obsequió chubasquero. Conociendo el virtuoso cuidado arquitectónico, la mole jamás aplastará la singular capilla.  

No dejó de sorprenderme en el país que se sale por arriba de la famosa medidora PISA. Alguien lo contó en el seminario Gerardo Turiel de Mijares Abogados; aunque poco creo en semejantes perfecciones.

Ángel, tipo encantador donde los haya, fue pesimista, clarividente quizá, pero crónico,("Te llaman porvenir//porque no vienes nunca";"Todo lo que me unía con la vida// deja de ser unión, se hace distancia";"la enloquecida fuerza del desaliento"), y no dejaba de citar a Gil de Biedma, ("De todas las historias de la Historia//sin duda la más triste es la de España,//porque termina mal(...)".

Finlandia está en ola del progreso. Evidencia eficacia asumida cívicamente. Era pueblo pobre, con mucha tensión fronteriza aunque resultón. Sinceramente ¿más de lo que hicimos en España en convivencia, antiterrorismo, antitortura y anti pena capital, europeísmo, libertad, sanidad...? 

Por cierto, Helsinki tiene Museo de la Ciudad, que defiende aquí denodadamente Ignacio Quintana.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Bien recuerdo el día que Ana Gomes, eurodiputada socialista, me tomó, agradecida, la palabra "austericidio"



En un año, Portugal ha pasado de patito feo a cisne blanco; de gobernar con extremistas de izquierdas a ejemplo de la UE y del FMI. El Gobierno socialista se dispara en las encuestas y su ministro de Economía, Manuel Caldeira Cabral (São Sebastião da Pedreira, Lisboa, 1968) no solo anuncia el mayor crecimiento del siglo sino que asegura esto es solo el comienzo. Los portugueses lo corroboran con una grado de confianza nunca antes visto. El optimismo ha llegado a Portugal.
Pregunta. ¿Qué está pasando en Portugal?
Acabamos con la austeridad , adoptamos una política moderada y responsable; aseguramos que no habrá más recortes

Respuesta. Hace un año asistí al Foro Económico de Davos. Todas las preguntas eran sobre cuándo tendríamos otro rescate; este año, Christine Lagarde [directora gerente del FMI] me pasaba su micrófono para que explicara el éxito de Portugal. Este trimestre el PIB del país ha subido un 2,9%, el mayor de los últimos 17 años; el semestre se cierra con un 2,8%, todo hace prever que Portugal acabará el año con el mayor crecimiento del siglo. Desde 2010, la economía portuguesa no presentaba tres trimestres seguidos con crecimientos superiores a la media de la Zona euro.
P. ¿Cuál ha sido la receta para pasar de ser el problema de Europa a ser la solución?
La inversión automovilística que se fue al Este, regresa.

R. Liberamos a la economía del corsé de la austeridad. Acabamos con la austeridad y adoptamos una política moderada y responsable; devolvimos rendimientos a trabajadores y pensionistas y aseguramos a los ciudadanos que no tendrían más recortes sociales. Así se recuperó la confianza de los portugueses y de los inversores.
P. El reproche de la oposición es que los inversores siguen desconfiando.

R. El trimestre se ha cerrado con un aumento de la inversión del 10%, lo que garantiza la sostenibilidad del crecimiento. Hace 12 años teníamos un déficit externo elevado, y hoy hay superávit en la balanza de bienes y servicios gracias a que las exportaciones crecen al 9%, al mayor ritmo de la década, más que en países como Holanda o Alemania, que son referencias de competitividad. Los resultados son interesantes, pero más la forma en que crecemos.
P. Portugal vive una explosión turística, ¿Ha sido este el motor de la recuperación?

R. Los motores son la inversión y las exportaciones, que están muy diversificadas. Aunque se hable mucho del turismo, aumentan mucho la industria agroalimentaria, el calzado, el textil y el automóvil.

R. La inversión automovilística que se fue de Portugal y de España hace unas décadas hacia los países del Este, está volviendo. Se fueron en busca de mano de obra barata y han vuelto por nuestra mano de obra cualificada. La industria automovilística en la península ibérica vuelve a ser muy competitiva por la cercanía de sus empresas de montaje y de componentes. La industria busca productos más diversificados, customizados al gusto del cliente, y eso no se puede hacer con una producción lejana y dispersa. Volkswagen, Renault, PSA, la Bosch, Continental han aumentado sus inversiones en Portugal en los dos últimos años.
P. Su primer ministro, Antonio Costa, anunció al comienzo de su mandato que Portugal no iba a competir con bajos salarios, que no era el camino. ¿Cuál es?

R. Siempre va a haber países con salarios inferiores. El camino es el de valorizar nuestros productos y eso pasa por el diseño, por la creación de marcas y la integración en las cadenas de valor. El aumento de nuestra competitividad no se ha hecho a costa de recortes salariales; hemos subido salarios, estamos creando empleo y crecen las exportaciones. Hay muchos productos que salen de fábricas portugueses a 5 euros y son vendidos a 50; la solución no es rebajar el precio de la producción a 4,5 euros, sino conseguir entrar en esa cadena de valor de 45 euros.
P. Pese a todo, el turismo está siendo un gran escaparate para el país

R. Ha habido un descubrimiento de Portugal en mercados inéditos. El turista de playa español e inglés ya lo teníamos, la novedad es el crecimiento del procedente de Francia, Alemania, China, India o Estados Unidos, que crece un 40%. Es un turismo diversificado en destinos, personas y estaciones. Las regiones que más crecen son el Norte y las islas Azores, con subidas del 20%. El turismo familiar ha dado paso al de jóvenes y jubilados, y dos tercios del crecimiento son en temporada baja. Y crecemos en calidad, los turistas aumentarán este año un 11% pero la facturación un 20%. Hay en construcción 200 hoteles, la mayoría de cuatro y cinco estrellas.
P. En esta nueva cara del país, ¿qué papel ha jugado conseguir la Web Summit tecnológica?

R. Atraer a 60.000 personas, y este noviembre se doblarán, y a centenares de inversores ha traído inmediatas consecuencias. Los organizadores trasladaron su oficina de Dublín a Lisboa, con más de 100 empleados, llegaron inversores a start up portuguesas y firmas extranjeras movieron aquí parte de su actividad, es el caso de Second Home, una de las más famosas incubadoras de Londres, que ha abierto en Lisboa su primera filial; de Siemens, que trae el primer centro de ciberseguridad fuera de Alemania o de Mercedes Benz, que instala su único centro de investigación para sus coches sin conductor. En los años 60, la inversión extranjera era para contratar mano de obra barata en calzado y textil; en los años 90 se concentró en el sector del automóvil; ahora es una inversión que, por primera vez, transfiere áreas de ingeniería, investigación y tecnología, lo que que está llevando a una alteración estructural de la economía portuguesa.
P. ¿Cómo han resurgido los dos sectores tradicionales del país, calzado y textil, que se daban por muertos con la globalización?

R.
 Europa decidió desproteger a los sectores tradicionales del sur de Europa, y proteger la agricultura de los países del Norte, fuertemente subvencionada. Con la globalización, dejamos de competir por precio. Fabricábamos una gama media de calidad y todo eso se fue a China. Hoy el calzado portugués es el segundo más caro del mundo, solo por detrás del italiano. Calzado y textil se han reinventado apostando en formación y diseño, no en recortes salariales. También ha contribuido un fenómeno que creó Inditex, la producción de respuesta rápida al cliente. La deslocalización de la producción a lugares distantes en busca de bajos precios tiene la desventaja de no dar respuestas flexibles; por ahorrar unos céntimos en el producto perdían millones por fallos en la distribución o por los rápidos cambios de la moda. Las producciones cortas y próximas de Inditexrecuperaron la industria textil. Casi un tercio de la producción procedía del norte de Portugal y Galicia; a Inditex le han seguido otras grandes multinacionales. El consumidor quiere hoy diseñar su propio producto, su propio mueble, su propio coche y para ello se necesita una producción cercana, flexible, rápida y sofisticada. Eso lo tiene Portugal y lo tiene España, nunca lo va a tener China. Es el camino a seguir.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Niebla por Monteserín

Este viernes, Oviedo amaneció cubierto de niebla. Desde Valdeflora no se veía ni la Jirafa. Nuestra muy leal ciudad, cual Llanera o el valle de San Claudio, constituía un destino de primer orden para los turistas amantes de la niebla; la perspectiva desde Toleo nada tenía que envidiar a la de Londres desde la noria, Big  Eye del Támesis, sólo faltaba un Connan Doyle para narrarla, o un Jack para destriparla; me recordó Oviedo también al Cabo de Santa María, o de las Tormentas, en la isla de Terranova, donde nunca pueden verse los alcatraces ni los náufragos, pero es donde más hay; se parecía a Smolensk, en Rusia, cuando suda el río Dniéper y lo cubre todo; a Budapest, en las mañanas de invierno; a Brisbane, en Australia, al atardecer, y a Ciudad de México, en pleno smog de primavera. A lo largo de mi paseo matutino, la niebla se fue disipando y Oviedo volvió a recordarme a Oviedo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Acerca de "El desván de los vencejos azules" de Celso Peyroux


VENCEJOS AZULES

Círculos//de gaviotas se agitan en el aire//piensan//sin duda huir al interior.
V.Botas


Un par de mañanas una gaviota ha picado audiblemente en mi ventanal al San Francisco. En esa proximidad mi mujer ha colocado flores moradas de tela. ¿Semejante a la tramposa beldad de la mosca deportivo salmonera? La gaviota, más imagen del  pintor Luis Fernández que de Aristófanes o Hitchcock, insiste contra los cristales embrujada por el soleado trapo, o-¿por qué no?- por sublime estética. ¿Si colocase mi panamá, a la manera de Eduardo Arroyo/Úrculo, se produciría el efecto espantapájaros?. Un personaje de Dikens estaba dispuesto, fanfarrón, a comerse su sombrero; mi gaviota solo floresta inaccesible. Tampoco abro ventanas tal anhelaba Kavafis, pues el pájaro huiría.

Recojo de mi amigo Duque Amusco: Vamos tras un señuelo toda la vida; en eso se basan utopías y sueños inalcanzables. Acuérdate de la "flor azul" que Novalis deseaba encontrar. ¡¡Y es mejor, mucho mejor, que nunca la encontrase!!. 

Novalis influye en el Wagner nibelungo; sus preocupaciones se funden en ¡flor azul!

Le pasó a Cunqueiro, casi contemporáneo nuestro, "Azul a flor, o cheiro, azul o día". 

Mucho prestaría que Lucio, mi nieto de recientes cinco años, percatase, regalo panteísta de cumple, este fenómeno visual, en pleno colorido del verano. La mente vuela a pigmentos traspuestos de Celso Peyroux en su memoria onírica de antiguo niño inquieto: ¡vencejos azules! Los lanzallamas del Marte de Orson Welles/La guerra de los mundos eran igualmente azulados. Y antes del yerro cromático, el de la especie: no golondrinas sino vencejos. Prosa del cronista de Teverga en los bordes de Julio Verne, donde pájaro luminoso, azul brillante, guía al fantástico narrador de Viaje al Centro de la Tierra. 
El azul se vinculó a Asturias, traído desde Afganistán a Noega para quedarse. Fue la sensibilidad de un exquisito patricio para su mansión palaciega de Chao San Martín.

"La  gaviota" era periódico mecanografiado que yo dirigía en 1956, con diez años. El título de ave costera habrá sido de mi padre, que tecleaba mis pinitos sobre política francesa, el Tour y, aún, la inoportuna  conmemoración del veinte aniversario de un tal Calvo Sotelo. Mi progenitor sorprendía, o eso buscaba, a las visitas, obligadas a escucharme. La gaviota era coto vedado de Salinas, San Juan de Nieva o San Balandrán, y luego la ría del Nervión, hasta que, en mi tiempo de Alcalde, don Emilio Olábarri, campechano último Magistral, al que debo la filtración de la maniobra para que Juan Pablo II no visitase Oviedo, me abordó en su queja antipajarracos.

Don Emilio quería terminar con gaviotas y palomas que embadurnaban la torre de la Catedral. Docto y bondadoso habría atentado contra los linajudos ancestros -¿Espíritu Santo incluido?- de esta gaviota, despistada no por los puntos cardinales de la paloma de Alberti sino con la magia de fingidas flores.

Los equívocos vencejos de plumaje azul...mis flores ciertas en incierto impresionista capullo de baño morado...

Importante reflexión sobre Cataluña de mi primo Thierry Reyners

¿Cuándo se jod.. Cataluña?

No se puede explicar la deriva independentista ocurrida en los últimos 6 años en el gobierno de la Generalitat, en parte del propio pueblo catalán, sin referirse a dos acontecimientos determinantes para tal deriva. El primero, la revocación parcial del nuevo Estatut por obra del Tribunal Constitucional, después de su refrendo por referéndum en Cataluña. El segundo, la negativa de Mariano Rajoy a la petición de Artur Más para Cataluña de un concierto económico similar al del cual disfruta el País Vasco. Antes de entrar a analizar y valorar los antecedentes y las causas de estos dos acontecimientos, es preciso reconocer que ambos han sido percibidos por un gran sector de la población catalana, probablemente mayoritario, como unos agravios injustos y discriminatorios para con la Comunidad Catalana y el pueblo catalán en general. Esta sensación de agravio ha provocado que ese pueblo se sienta con motivos parareclamar el famoso ¨derecho a decidir¨, en realidad de volver a decidir después del referéndum del Estatut, como manera de expresar su voluntad o deseo en relación a una posible independencia, aún cuando muchos de los que lo reclaman se hubieran pronunciado en contra de ella. Este sentimiento, a su vez, ha podido animar y legitimar al gobierno catalán a la hora de pedir y planificar un referéndum de autodeterminación, y cargarse de razones para llevar al extremo su estrategia de confrontación con el gobierno central. Le fue más fácil acusar a “España” de menosprecio hacía Cataluña, y promover la secesión como única solución.
Sin embargo este planteamiento, enteramente basado en aprovechar esta frustración, obviaba completamente una valoración racional y objetiva de las ventajas y riesgos de una posible independencia, y cuando los portavoces oficiales entraban en este debate, lo hicieron de forma sesgada y tergiversando la realidad, como es natural por otra parte teniendo en cuenta su propósito, por ejemplo en relación a la posible integración de una Cataluña independiente en la Unión Europea.
Volviendo al primer acontecimiento señalado, el recorte del Estatut recién refrendado por el electorado catalán – aunque con solo algo más del tercio del electorado –, recordemos que en este momento la prioridad del gobierno catalán dirigido por Artur Más no era la consecución de un nuevo estatuto, y menos la independencia, sino arrancar progresos puntuales en relación a las competencias y a la financiación. Pero la tentación del PSC, avalada por el propio Zapatero, de disputar a ERC el electorado de izquierdas, les llevó a emprender un acercamiento a las tesis nacionalistas, acercamiento que se concretó en la asunción de la postura de ERC a favor de un cambio drástico en el marco de relaciones entre Cataluña y el resto de España, que debía desembocar en un nuevo estatuto. Hasta tal punto adhirió el presidente Zapatero a esta tesis que primero declaró que apoyaría cualquier petición de la Generalitat en este sentido, y a continuación remató la faena en persona, pactando directamente y sin involucrar al propio PSC unas condiciones estatutarias con Artur Más, en un momento de bloqueo en las negociaciones. Así surgió el proyecto del nuevo Estatut, que aún tuvo que pasar por la comisión constitucional del Congreso, bajo la batuta de Alfonso Guerra, quién, consciente de los aspectos problemáticos del borrador, declaró que se pondría a “constitucionalizar” el proyecto. Este lavado de cara resultó al final insuficiente a la vista de la conocida sentencia del Tribunal Constitucional, intervenida, como se dijo antes, una vez refrendado el nuevo Estatut tanto por el parlamento central como por el pueblo catalán en referéndum. De ahí la indignación del sector independentista catalán, y la frustración de un amplio sector de la opinión pública catalana.
Llegados a este punto, uno se pregunta: ¿Cómo es posible que se haya dejado para el final el filtro del Tribunal Constitucional, sabiendo (y lo sabía Alfonso Guerra y numerosos constitucionalistas) que era altamente probable un recorte substancial por parte de dicho Tribunal? El recurso presentado por el PP fue el factor determinante. El PP se negó a acatar la decisión del pueblo catalán refrendando el Estatut, y llevó a sus últimas consecuencias su convicción de que el Estatut violaba claramente la Constitución en vigor, y por lo tanto debía ser recurrido ante dicho Tribunal. Aquí hay que recordar que, además del PP, el propio defensor del pueblo Enrique Múgica, de sensibilidad socialista, también interpuso un recurso ante el mismo Tribunal. Pero este dato no mereció la atención del público catalán en general. Sobra decir que estas circunstancias motivaron en la sociedad catalana una profunda animadversión contra el PP, con las lógicas consecuencias electorales. 
Así las cosas, volvamos al punto de partida: ¿Porqué se dejó para el final el filtro del Tribunal constitucional? La respuesta es bien sencilla: Porque se derogó, bajo el gobierno de Rodriguez Zapatero, la modalidad del recurso previo de anticonstitucionalidad, que permitía interrumpir la tramitación de cualquier proyecto de ley, y por lo tanto su promulgación, hasta que el Tribunal Constitucional le diera su visto bueno. De haberse aplicado en el caso que nos ocupa, el nuevo Estatut no hubiera podido ser aprobado en la forma en que se presentaba por las Cortes Generales, y menos refrendado en referéndum. Eso nos lleva la siguiente pregunta: ¿Porqué decidió el gobierno de Zapatero derogar el recurso previo? Las hipótesis son dos: O bien se quería dejar via libre para la tramitación sin obstáculos de un nuevo Estatut que se sabía de antemano podía incluir disposiciones anticonstitucionales, o bien se quería evitar el bloqueo por parte de la oposición de cualquier proyecto de ley del gobierno, mediante el recurso al Constitucional, y teniendo en cuenta la demora habitual de este tribunal en publicar sus autos. Dejando la primera hipótesis como poco probable, y evitando la implicación de maquiavelismo y manipulación que sugiere, nos quedamos con la segunda, que tiene su punto de razón, porque efectivamente la capacidad de bloqueo que conlleva el recurso previo puede derivar en impedir elnormal desarrollo de la labor legislativa del gobierno y del parlamento. Se justificaría por tanto la supresión del recurso previo, cortando de raíz posibles maniobras dilatorias de la oposición. Se habían dado ejemplos en que esto fue el caso. Sin embargo, el resultado práctico de la derogación, aplicado a la tramitación del Estatut, no pudo ser más nefasto.
En conclusión, se puede afirmar que la ausencia de esta disposición, independientemente de su justificación, tuvo consecuencias graves y determinantes en el viraje de la opinión pública catalana, y determinó una dinámica que, mediante la reclamación del “derecho a decidir”, abrió el camino a la radicalización del movimiento independentista que se sintió avalado en su pretensión de un referéndum de autodeterminación. Uno no puede dejar de pensar que hubiera sido más inteligente derogar el recurso previo solo en parte, manteniéndolo para algunas cuestiones fundamentales como precisamente la conformación del estatuto de las autonomías, incluyendo su financiación. Pero el mal estaba hecho, y ahora procede examinar el otro acontecimiento determinante, la petición de la Generalitat de un concierto económico diferenciado, llamado también “pacto fiscal”, de carácter bilateral entre el estado central y Cataluña, lo que equivalía a introducir un tratamiento ventajoso para la comunidad, tal como existe con el País Vasco.
Pero antes de entrar a valorar esta petición, conviene apartar del debate, como accesorio y no determinante, la cuestión del reconocimiento de Cataluña como “nación”, a pesar de que algunos la consideren central y crucial a la hora de definir la verdadera naturaleza del territorio catalán y de su pueblo. En realidad, los separatistas catalanes, y muchos de los que se consideran simplemente nacionalistas, consideran el hecho de nación catalana como un concepto y una realidad asumidos, como que “va de soi”, y que su traducción en la definición de la comunidad catalana de forma clara y específica en una Constitución reformada no sería más que la expresión formal de una realidad. Y por más que este reconocimiento pudiera satisfacer una aspiración basada sobre todo en un sentimiento, no haría mucho, o más bien no cambiaría nada respecto de las verdaderas y prácticas demandas de Cataluña, que se centran en las competencias y en la financiación. En este sentido, concluimos que la cuestión de “nación", por mucho simbolismo e importancia que se le quiera dar por parte de los separatistas y también de ciertos sectores de la política nacional, pasa a un segundo plano cuando se trata de concretar qué medidas prácticas serían necesarias y suficientes para contentar al nacionalismo catalán. Y que por lo tanto vuelven a primar estas demandas como los elementos de una posible “solución” de la cuestión catalana.
Habiendo apartado de nuestro camino esta cuestión de identidad, podemos acometer la discusión sobre la vertiente económica del conflicto catalán, observando de paso que la nueva reclamación por parte de Artur Más de un pacto fiscal específico para Cataluña era en si mismo la asunción por su parte de la potestad del Estado en esta materia, y por lo tanto debía excluir, en caso de lograr dicho pacto fiscal, cualquier intento de secesión. En efecto, sería contradictorio haber obtenido satisfacción del Estado en esta materia, y a continuación reclamar la independencia del propio estado que acaba de plegarse a esa pretensión, presentada como la condición para colmar las aspiraciones de la comunidad catalana. Visto desde otro ángulo, es difícil suponer (pero no del todo descartable) que la reclamación de un concierto económico “a la vasca” fuera solo una maniobra destinada, en vista de la probable negativa del gobierno central, a cargarse de razones para vender la idea de que la independencia era ya la única vía para alcanzar la deseada autonomía económica, y con ella una mejora de las condiciones financieras de la comunidad, al poner fin al “expolio” por parte de España. 
Pero si volvemos a la hipótesis inicial, y damos por buena la postura oficial del presidente de la Generalitat, debemos suponer que estaba en su ánimo que la consecución de un concierto económico colmaría buena parte de las demandas nacionalistas y, junto con otras cuestiones negociables, permitiría reconducir las relaciones entre Cataluña y el resto de España hacía un consenso mínimo y cierta estabilidad, que a su vez relanzaría una dinámica de colaboración productiva en materia de infraestructuras y competencias. Y si eso estaba en el ánimo de Artur Más, habrá que concluir que no era, en este momento, la independencia su meta fundamental ni la del nacionalismo catalán, sino la mejora de las condiciones financieras de la comunidad. Otra cosa es que la postura de ERC y de parte de la población catalana fuera más volcada hacía la secesión, pero se trataría de un porcentaje minoritario que no tenía por que condicionar la estrategia de la Generalitat.
¿Cuáles eran las razones por las cuales Mariano Rajoy cortó de raíz la pretensión de Más, provocando de este modo el segundo acontecimiento al cual nos referimos, y con ello el giro de CiU hacía posiciones claramente independentistas? Recordemos que fue a raíz de esta negativa cuando Más declaró que su objetivo era ya la secesión.
La razón básica de la negativa es bien conocida: Sencillamente, no se puede otorgar a una comunidad un tratamiento fiscal distinto y ventajoso respecto de las demás. El caso, o precedente, del concierto vasco es una excepción basada en una historia de feudos que dio pie en el momento de la transición a acordar tal tratamiento diferenciado. En realidad, fue un intento de apaciguar y contentar el sector nacionalista vasco y arrancar su asentimiento a la nueva estructura comunitaria, esperando de paso propiciar el fin del terrorismo etarra. Para este intento resultó útil poderse basar en la realidad histórica de los feudos como coartada o excusa cómoda y aceptable para el resto de las comunidades. El tiempo ha demostrado que esta actitud benévola no logró el resultado esperado, como se vio con la insistencia del nacionalismo vasco en reclamar más autogobierno, hasta el episodio del plan Ibarretxe, y tampoco logró que ETA desistiera de su acción violenta. No fueron los gestos de concordia y negociación política los que propiciaron el fin de la acción armada de ETA, sino la inflexibilidad de la actuación policial y judicial del Estado. Y eso, conviniendo que algún intento de negociación, al fracasar, haya podido convencer a ciertos ilusos que efectivamente la negociación política con ETA no podía dar frutos, o que el único fruto de estos intentos de negociación fue la demostración de su inutilidad.
En cualquier caso, hay que reconocer que el otorgamiento del concierto económico a la comunidad vasca concitó el suficiente consenso por parte de las fuerzas políticas y de las élites regionales. En este punto se podría uno plantear la cuestión de si los nacionalistas vascos y su gobierno han sido desleales al espíritu de la transición y de la propia Constitución. En realidad, también se puede decir que simplemente decidieron ser leales antes a su ideología nacionalista, lo cual no deja de ser legítimo, y que lo hicieron dentro de las cauces establecidos por la propia Constitución. Nada que objetar, y un precedente para Cataluña.
En contraste con la situación vasca, el nacionalismo catalán de Pujol nunca planteó la independencia como meta inexcusable, o como el final obligado de un largo camino, hasta que su versión izquierdista radical entrará a competir con ese nacionalismo moderado y pragmático. De ahí que su viraje hacía la secesión pura y simple se perciba como un “acting out”, una salida de tono impostada que nadie se acaba de creer, y donde parece que ni ellos se lo creen. Se tiene la sensación de que CiU, y ahora el PdCat, se han embarcado en una partida de póquer mentiroso en la cual han perdido el control y se ven obligados a subir las apuestas, sabiendo que solo la continuación de la partida les evitará tener que desvelar sus cartas y con ello, descubrir su falta de mano ganadora.
Volviendo pues a la cuestión del concierto económico, el rechazo del gobierno del PP no hace más que reflejar el sentir de las demás comunidades autónomas ante esta cuestión, incluyendo aquellas gobernadas por los socialistas, y, a la cabeza de ellas, la andaluza. Este rechazo se fundamenta en la negativa a tolerar un tratamiento discriminatorio a favor de Cataluña. Pero es que además, esta pretensión choca con las propias reinvindicaciones de varias comunidades hacía una mejora de sus condiciones de financiación: La andaluza reclamaba la reparación de una “deuda histórica”, la valenciana se queja de una insuficiencia crónica de financiación, la madrileña hace observar que no se tiene adecuadamente en cuenta el aumento de población que ha experimentado, la extremeña advierte de que su debilidad económica no puede encajar una reducción de la solidaridad entre regiones, etc. En estas condiciones, ¿cómo otorgar a Cataluña un trato de favor que necesariamente se traduciría en una merma de los recursos disponibles para los demás? Esto no es óbice para que el sistema de financiación autonómica no requiera de una refundación profunda que haga más justas las reglas de reparto, pero también asegure la responsabilidad fiscal y de gestión. Esta refundación lleva tiempo esperando, pero hay que señalar que precisamente la cuestión catalana sin resolver no ayuda a emprender el trabajo.
Tan previsible era el desenlace del viaje a Madrid del presidente Más, que uno no puede dejar de retomar la hipótesis de que todo no fue más que una maniobra del gobierno catalán para legitimar su giro hacía la estrategia de secesión. Refuerza esta hipótesis la consideración de que este tipo de cuestiones muy sensibles y polémicas se tratan mejor en conversaciones secretas o semi secretas que en un debate público con su dosis de dramatización. Posiblemente el PP no estaba dispuesto a entablar tales conversaciones, pero tampoco tenemos indicios de que lo intentará el gobierno catalán.
Así las cosas, se suma al recorte del Tribunal Constitucional la negativa al pacto fiscal, para convencer una parte importante de los catalanes que su gobierno tiene motivos para hacer de la petición de independencia la única salida al bloqueo institucional, y sobre todo para apuntar al “derecho a decidir”, y a su expresión en forma de un referéndum de autodeterminación, comoprerrogativa inalienable del pueblo catalán.
Sin entrar a fondo en la discusión político-filosófica del llamado derecho a decidir, apuntaremos que este supuesto derecho no encuentra ninguna base en el ordenamiento jurídico internacional, mientras no sea mediante elecciones libres, democráticas y legales, como es el caso en Cataluña desde la Transición, y que por otra parte, en un asunto tan grave y trascendental como la secesión de un país, uno podrá decidir para si mismo, pero no podrá imponer esa decisión a los demás.
Como se dice, de estos barros vinieron estos lodos. Se creó una dinámica imparable, una huida adelante del PdCat hacía un objetivo imposible, impulsada en parte por querer disputar a ERC el electorado independentista. Esta competencia por los votos indica, como ya hemos señalado, que el propio PdCat no se cree del todo su propia propaganda y sigue apostando por las próximas elecciones autonómicas que deberán tener lugar una vezpasado el trance del 1O. Pero esta estrategia no parece exitosa, siguiendo la máxima de que la gente prefiere el original a la copia. El PSC por cierto, y con él Pedro Sánchez, caen en el mismo error al apostar por un cambio todavía indefinido de la Constitución, intentando atraer los votos de aquellos frustrados por la pasividad del gobiernocentral
Siendo cierto que el gobierno ha sido pasivo e “inmóvil”, al no ofrecer una vía de escape al movimiento independentista, tacharle de “inmovilismo” supone atribuirle una estrategia consciente que no tenga en cuenta las circunstancias reales en que se desempeña su actuación. Pero precisamente son las circunstancias las que aconsejaron, ahora y antes, la ausencia de iniciativas de acercamiento al gobierno catalán. En efecto, cualquier movimiento en este sentido equivaldría a validar la legitimidad de la postura secesionista del gobierno catalán: Si los independentistas creen tener razones para ver en la secesión la verdadera solución para Cataluña, entonces podrá ser inútil intentar cambiarles la idea ofreciéndoles cesiones de tipo simbólico (definición de Cataluña como “nación”)y/o económico (pacto fiscal, infraestructuras). Por lo tanto, cualquier oferta de negociación, para dotarla de bases sólidas y abortar un posible chantaje a la independencia, debería ser acompañada de la petición al interlocutor catalán (en principio Junt per Sí)  de un compromiso de apartar y prácticamente abandonar la pretensión de independencia, y en concreto de desistir delreferéndum de autodeterminación. De hecho, no es compatible negociar un acomodo dentro del país y al mismo tiempo detener la llave para salir de él. Y aún obteniendo este compromiso, existen razones para desconfiar de él, a la vista de la trayectoria del nacionalismo catalán en los últimos treinta años.
De todos modos, parece claro que en el estado actual de las cosas, y desde que intervinieron los dos acontecimientos comentados antes, viendo el gobierno catalán volcado en su estrategia secesionista, es ilusorio esperar que prospere esta vía de arreglo. Y si aún así lo intentará el gobierno actual, sería probable la reacción adversa de la opinión pública española, a pesar de que lo celebraría el partido socialista de Pedro Sánchez y algunos más. En definitiva, debemos dar por buena la postura actual del gobierno central, no por adherir a una supuesta estrategia de inmovilismo, sino al constatar que en la práctica no hay nada que negociar mientras los separatistas catalanes insistan en su pretensión de referéndum. Una negociación en que una de las partes plantea como innegociable el mismo núcleo de la problemática, es imposible. Como en el baile, dos no negocian si uno no quiere.
Es cierto que existe en buena parte de la sociedad española un verdadero anhelo por hacer “lo que sea” para evitar o revertir el continuado deterioro de las relaciones entre Cataluña y el resto de España, y hay que celebrarlo como la demostración del aprecio que se siente por lo que representa Cataluña en el imaginario español. Sin embargo, esta buena disposición, empañada a veces por los partidarios de agudizar el conflicto, surge realmente de la necesidad de defenderse ante las acusaciones que nos vienen de Cataluña: “España nos roba”, “España nos desprecia”, etc. Y para demostrarse a uno mismo, tanto que a los propios catalanes, que estas acusaciones son infundadas, está uno dispuesto a hacer gestos de conciliación y concesiones que alivien o resuelven el supuesto conflicto. Esta actitud benévola es la que nos empuja a dar validez y legitimidad a, por lo menos, algunas de las demandas del gobierno catalán, que por otra parte pueden estar perfectamente justificadas. Sin embargo, al hacerlo como lo están proponiendo ciertos sectores de la clase política, se dejan de lado las consideraciones expuestas antes, que en la práctica apuntan a la casi segura inoperancia de una política de diálogo, y se establece la “voluntad de pacto” como la poción mágica, o el bálsamo de Fierabrás que lo cura todo, pero sin atender a dichas consideraciones.
En relación a la postura actual del partido socialista, se plantea la pregunta de saber si es motivada por la convicción de que una oferta de diálogo con propuestas concretas pudiera desbloquear la situación, o si se trata simplemente de establecer un contraste con la posición “inmovilista” del gobierno del PP. Puede que haya más de lo primero en el electorado del PSOE, y más de lo segundo en la cúpula del partido. En cualquier caso, esta posición es legítima y lícita, por mucho que como se ha expuesto antes pueda estar condenada al fracaso. Por lo menos puede tener el efecto positivo de “marcar” al PP y obligarle a afinar su propia estrategia. En este sentido, la postura del PSOE habilitaría una suerte de seguro contra la posible tentación del PP de ignorar cualquier oportunidad de apertura de conversaciones positivas y útiles con un interlocutor catalán, por ejemplo un nuevo govern después de las próximas elecciones autonómicas.
Pero esto es el futuro, imprevisible e incierto, de esta larga y triste historia, que por cierto el país no se merecía después de emerger de una dictadura de forma ejemplar y de encadenar 40 años de crecimiento económico y social sin precedentes en su historia. Aquí se pretendió arrojar alguna luz sobre la cuestión, pero al final puede que sea verdad el dicho de que “Si alguien le explica la política catalana y la entiende, es que se la han explicado mal…”

Thierry Reyners
Agosto 2017



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