viernes, 16 de noviembre de 2018

ALCOA


ALCOA NO HA DE ACHATARRAR

Algún intento de “achatarrar” planta avilesina de Alcoa ya hizo la multinacional de Pennsylvania en mis últimos meses de eurodiputado. El ingeniero humanista Enrique Álvarez Uría, en su espléndida intervención de El Alderique, recogida en LA NUEVA ESPAÑA,  puso el dedo en la llaga: mucho llorar tarifas eléctricas favorables pero el problema está en la falta de inversiones modernizadoras desde que Enrique visitó la planta en sus tiempos estudiantiles, coincidentes con los míos: ¡hace por tanto medio siglo! Recuerdo de aquellos entonces la triste depredación por aluminio primario incontrolado del pinar de Salinas/San Juan de Nieva.
¿Cuánto dinero han recibido en forma de ayudas directas o de bonificaciones? ¿Están dispuestos a reintegrarlo antes de acometer esa drástica medida de achatarrar? Es más, ¿se les va a exigir el retorno de esa cantidad que, actualizada, presumo astronómica?
Alcoa es rentable pero actúa como el famoso “perro del hortelano” de Lope. Y es que si carece de coraje y ambición económica también evita su sucesión por otra competidora. Aunque se disfrace, y Álvarez Uría lo ha descubierto palmariamente, está quebrantando de forma oblicua una antigua resolución antitrust de su país de origen que le afectaba contra la tentación monopolista. Ya los más preclaros economistas ingleses del siglo XIX denunciaban esas prácticas abusivas contra el mercado. Hace unos días me encontré, después de años, con Campomanes Calleja, buen colega en las consistoriales de Oviedo, que está escribiendo, y algo ya ha publicado, sobre ética empresarial en la que debería imponerse Alcoa.
Hay otra estrategia de Alcoa que me recuerda mucho el fracasado itinerario que seguía Tenecco, en la gijonesa Porceyo, hoy feliz reconvertida en VASTE e, incluso, ampliada al magnesio: la deslocalización productiva hacia las fronteras exteriores de la Unión Europea, concretamente a Islandia y Noruega. La UE no debe tolerar actuaciones cainitas y ya hay precedentes para evitarlas.
Alcoa no ha de achatarrar ni, aquí y ahora, nadie debería permitirlo.

EMILIO MENENDEZ DEL VALLE SOBRE PALESTINA EN EL PAIS


Palestina, nostalgia de la flor de azahar

Tanto la existencia del Estado de Israel, con las fronteras acordadas por la ONU en 1948, como la exigencia de una Palestina libre y segura, son causas morales de nuestro tiempo

Palestina, nostalgia de la flor de azahar
NICOLÁS AZNÁREZ
En 1949, un grupo de notables palestinos expulsados de Jaffa al establecerse el Estado de Israel y refugiados en Líbano envió un elaborado manifiesto a Washington. En él, cándidamente, escribían: “Dado que las Naciones Unidas han demostrado hasta ahora ser tan débiles como para no poder forzar a los judíos a comportarse de acuerdo con el derecho internacional, nos dirigimos en demanda de ayuda al Gobierno de los Estados Unidos, poderosa y generosa nación, dispuesta a defender los derechos del hombre y la libertad de los pueblos...”.
Había en el documento una significativa alusión a la industria cítrica: “Ha pasado ya un año desde que la gente abandonó sus huertas. En todo ese tiempo no han sido regadas ni cuidadas. Si no se presta atención inmediata a los naranjos, la mayoría tendrán que ser sustituidos y los nuevos no darán fruto antes de seis años”. Medio siglo después, el profesor Hisham Sharabi escribía: “En Jaffa, el otoño es la estación predilecta, cuando el perfume de la flor de azahar inunda el aire y el mar azul plata está calmo y sopla, acariciadora, la brisa de poniente”. El documento de 1949 concluía así: “A menos que los refugiados sean reasentados en los lugares y tierras que les pertenecen, la paz que se busca para esta parte del mundo nunca reinará, aun cuando superficialmente pueda parecer que el problema se ha solucionado”.

Setenta años después, la nostalgia de la flor de azahar, evocadora del derecho al retorno a las tierras expoliadas, subsiste, si bien el concepto retorno ha sido pragmáticamente modificado por la Autoridad Nacional Palestina. Y sus dirigentes, al igual que su población, ya no se refieren a Estados Unidos como generosa nación. La lectura de La limpieza étnica de Palestina, de Ilan Pappé, e Israel y Palestina: revisiones y refutaciones, de Avi Shlaim, ambos representantes de la moderna historiografía judía, reconforta al constatar que hay sectores de la sociedad israelí no dispuestos a comulgar con ruedas de molino. Denuncian la versión oficial del trato dado a los palestinos desde 1948. Avi Shlaim clasifica a los diversos presidentes norteamericanos en dos escuelas: la del “Israel, primero” y la que denomina “escuela equilibrada”. Sostiene que la mayoría de los mandatarios ha pertenecido a la primera, constituyendo Carter y Bush padre dos notables excepciones y siendo Bush hijo el más proisraelí. En relación con Oriente Próximo, mantiene que “un presidente norteamericano ha de ser equilibrado y no solo lograr seguridad para Israel, sino también justicia para los palestinos”.
La connivencia de Israel y EE UU es más intensa que nunca. Se materializó al llevar la embajada a Jerusalén
Hace un par de décadas la parte de la sociedad israelí que reconforta era activa. Isaac Rabin, Shimon Peres y Arafat llegaron a sintonizar. Se entendían. Se habían combatido durante muchos años, pero el tándem Rabin-Peres llegó a conectar con el líder palestino, tan vilipendiado, tanto tiempo odiado. Arafat correspondió y triunfó el pragmatismo. Había asumido públicamente la resolución 181 de Naciones Unidas (29-11-1947) que preconizaba la institucionalización de dos Estados, palestino y judío, y por tanto la aceptación de este último. Un ambiente nutrido de sentido de la historia y de mero sentido común posibilitó que la razón venciera a la emoción. Los acuerdos de Oslo de 1993, derivados de la conferencia de Madrid de 1991, significaron el repudio del recelo y la asunción de la confianza.
Una parte de Israel no creyó en la sinceridad de Arafat, cuya aceptación del Estado de Israel llevó a David Grossman a escribir: “Durante años y años habíamos esperado esas palabras. Y ahora que Arafat las ha pronunciado, solo sabemos decir: no puede ser verdad, no es sincero. Esta es la trampa en que nos hallamos los israelíes. Nos aterrorizan los cambios, pero no nos espanta el cambio a peor, solo aquellos que suponen una mejoría, los que nos obligan a enfrentarnos a una situación nueva... El miedo bloquea todo intento de comprender la realidad”.
En 1995, Yigal Amir, encarnación del Israel del recelo y el odio, asesinó a Isaac Rabin, artífice del camino que debería haber conducido a la paz y a la dignidad. A partir de entonces, ulteriores primeros ministros se han dedicado a imposibilitar la creación de un Estado palestino, multiplicando la creación de colonias judías en los territorios ocupados y boicoteando posibles conversaciones de paz. Ariel Sharon y Benjamín Netanyahu son los dos primeros ministros que más se han empeñado en poner fin al “problema palestino” mediante la expulsión, liquidación o neutralización (vía humillación) de los palestinos, tal y como refleja el libro de Sharon Pape en 2002: “La guerra de la independencia no ha terminado. 1948 no fue sino el primer capítulo”. Dov Weisglass, mano derecha de Sharon, en 2004: “Con los americanos hemos acordado la congelación del proceso político, lo que impide el establecimiento de un Estado palestino y la discusión sobre los refugiados, las fronteras y Jerusalén”.
En 1919, Weizmann, luego primer presidente, exigió una Palestina “tan judía como Inglaterra es inglesa”
El otro gran manipulador de la realidad y de la verdad, experto en fake news, es Netanyahu. UNRWA, la agencia creada por la Asamblea General de la ONU para amparar y dar asistencia a los cinco millones y medio de la diáspora palestina, según el premier israelí, “perpetúa el problema de los refugiados”. La perpetuación se evitaría con la creación de un Estado palestino, a la que él se opone. Sin embargo, Netanyahu ha logrado convencer a Trump para que liquide a la agencia suprimiendo la importante y generosa, esta vez sí, contribución que desde hace años Washington donaba. La connivencia israelo-norteamericana es más intensa y completa que nunca. Se ha materializado en el traslado de la embajada a Jerusalén, rompiendo el consenso internacional y en el pleno apoyo de Washington a la ley básica que convierte a Israel en Estado nación solo para judíos, excluyendo al 20% de la población israelí de origen árabe y eliminando el carácter oficial de su lengua. La mayoría de los líderes sionistas de finales del XIX y principios del XX deseaban el mayor Estado posible con la menor cantidad posible de árabes. En 1919, en la Conferencia de Paz de París, Chaim Weizmann, uno de los sionistas moderados y luego primer presidente de Israel, exigió una Palestina “tan judía como Inglaterra es inglesa”.
Considero que tanto la existencia del Estado de Israel, tras la barbaridad del Holocausto, con las fronteras acordadas por la ONU en 1948, como la exigencia de una Palestina libre y segura, tras las barbaridades infligidas a los palestinos, son, ambas, causas morales de nuestro tiempo. Se trata de dos pueblos, esquejes del mismo tronco semítico, que la comunidad internacional y en especial la Unión Europea deben —ante la vergonzosa e indigna actitud de los Estados Unidos de Trump— activamente contribuir a una solución satisfactoria para ambos.
Coda UNRWA. Mientras tanto, y a pesar de la indigna decisión de Trump, quien, pretendiendo un chantaje, suprime la contribución financiera y politiza así la ayuda humanitaria, la organización de Naciones Unidas ha abierto estos días sus 711 escuelas en la región, a donde acuden 526.000 niños y niñas y donde se enseñan la tolerancia, el respeto de los derechos humanos y el desarrollo del pensamiento crítico.
Emilio Menéndez del Valle, embajador de España, fue el primer presidente del Comité español de UNRWA (2005-2007).

miércoles, 14 de noviembre de 2018

ELENA VALENCIANO EN EL PAIS SOBRE EL LACERANTE CAMPO DE LESBOS

Refugiados en Lesbos
Niños en el campo de refugiados de Moria en Lesbos (Grecia) en noviembre de este año.  AFP
Las guías de viaje afirman que Lesbos es un paraíso en el mar Egeo. Y lo es. Pero dentro de ese paraíso existe un infierno: el campo de refugiados de Moria, un espacio previsto para unas 3.000 personas en el que malviven hacinados 9.000 hombres, mujeres y niños, esperando un visado que debería concederles el sistema judicial griego —actualmente bloqueado—. Muchos de ellos llevan más de dos años en ese limbo inhumano. La mayoría de los refugiados de Moria han llegado desde Siria, Irak o Afganistán y están heridos física o psicológicamente. Han perdido a sus padres o madres, a sus hijos... sus casas, sus vidas, lo han perdido todo.
Sucede aquí, dentro de nuestras flamantes fronteras europeas y, sin embargo, en Moria no hay ni siquiera suficientes mantas para combatir el frío. Las familias más afortunadasviven en contenedores, y las demás en tiendas de campaña que no son siquiera impermeables. Según los estándares humanitarios es necesario un servicio sanitario para cada 20 personas, pero en el infierno de Moria solo se dispone de un servicio o una ducha para cada 70 u 80 refugiados. Ratas y parásitos merodean alrededor... El olor nauseabundo de la basura que se acumula o de las aguas fecales mal canalizadas lo inunda e infecta todo.
Olvidados, enfermos, con muy escasa atención médica y sin esperanza, muchos niños y adolescentes encerrados en Moria intentan el suicidio o sufren graves alteraciones mentales: desean morir. Los adultos afirman que Moria, donde la violencia y los abusos son el pan de cada día, es mucho peor que el lugar del que han huido, peor que la guerra, peor incluso que la muerte. Lesbos está a 50 minutos de Atenas, a un paso de cientos de hospitales europeos, pero en Moria hay niños gravemente heridos o enfermos que no consiguen ser transferidos al continente para que les curen.
El acuerdo firmado entre Turquía y la Unión Europea —de cuestionable legalidad y de, aún mayor, dudosa moralidad— ha hecho descender enormemente el número de refugiados que entran a Grecia, pero ha colapsado islas como Lesbos, Samos o Quíos, donde han seguido llegando, en lo que va de año, más de 27.000 personas. Todos ellos comienzan ahora su particular vía crucis en suelo europeo. En Moria, las citas para la primera entrevista con las autoridades —que tan solo inicia un larguísimo procedimiento de asilo— se están dando, en este momento, para diciembre... de 2019.
La ciudadanía europea tiene que ser consciente de que lo que está en juego es el modelo de sociedad que defendemos para el futuro
Lo que sucede en Moria y en el resto de campos en Grecia es, en primer lugar, responsabilidad de las autoridades griegas, sin duda, pero lo es también del conjunto de la Unión Europea que no puede seguir desentendiéndose de una tragedia humanitaria de dimensiones y gravedad inconcebibles para nuestro Estado de derecho y para nuestros valores.
Alimentos escasos, frío y humedad, enfermedades propias del hacinamiento, traumas de quienes han sufrido todos los horrores de la violencia, la guerra y la persecución, y un bloqueo total de las vías legales para salir, esa es la realidad de Moria. Un tercio de los refugiados son niños pequeños. ¿Pueden los dirigentes europeos seguir cerrando los ojos? Hemos fracasado, no hemos sido capaces de organizar un sistema de inmigración y asilo mínimamente humano. Esto no es una “crisis de refugiados”. Estamos ante una crisis de solidaridad humana básica. Pero mantener a tanta gente vulnerable encerrada en el infierno de Moria es mucho más que irresponsable: roza el delito.
Es muy grave que veamos a los refugiados de Lesbos como un problema que atañe solo al país que recibe en primera línea las llegadas de inmigrantes o refugiados. Grecia no puede hacer frente por si sola a esta situación, como tampoco puede hacerlo en el largo plazo Italia o España —que soporta en la actualidad el grueso de las llegadas a Europa, con un aumento del 400% respecto a 2016 en la ruta del Estrecho—.
Y, sin embargo, nos encontramos cada vez más lejos de una respuesta común europea. Los Gobiernos de Hungría, Polonia, República Checa e incluso Austria —que preside actualmente la Unión—han anunciado su retirada del Pacto Mundial de Naciones Unidas, primer paso hacia una gestión global de las migraciones, que será formalmente adoptado el 11 de diciembre en Marrakech. Una decisión intolerable y vergonzante por parte de Gobiernos de los Estados miembros que va a debilitar ese pacto y que responde a la ola de ultranacionalismo xenófobo que está barriendo, también, gran parte de Europa
No podemos dejarnos arrastrar. La ciudadanía europea tiene que ser consciente de lo que está en juego, que no es otra cosa que el modelo de sociedad que defendemos para el futuro. Los Parlamentos nacionales, los Gobiernos decentes y la UE tienen que adoptar una reacción urgente y solidaria; en primer lugar, para las islas griegas. Y debemos conseguirlo antes de que los niños y niñas de Moria, junto a sus abuelas, se mueran de frío este invierno, aquí al lado, a 50 minutos de nuestras casas.
Elena Valenciano es vicepresidenta del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo

domingo, 11 de noviembre de 2018

EDUARDO ARROYO, MANOLO CALVO

EDUARDO ARROYO Y MANOLO CALVO EN LA MEMORIA ASTUR

Acaban de fallecer dos figuras de la vanguardia pictórica, Arroyo y Calvo.
De Manolo recuerdo su visita a mi despacho de abogado, recomendado por Toto Castañón, titular de la inolvidable Tassili, en Uría, 5, donde colgaba una exposición. Era el tardofranquismo y Manolo sufría un extraño incidente por haber fotografiado la fachada de la cárcel, donde creo que su padre habría sido director en los años treinta, razón por la que, debido a ese traslado funcionarial familiar, le nacieron, a la manera expresiva clariniana, en Oviedo, incluso, creo, su progenitor fue asesinado ahí mismo. En alguna información de prensa y en su biógrafo Ramón Mayrata (“Hércules Astur”) he leído que pude haberme parcialmente confundido en mi blog pues su padre no había sido director de la Modelo sino del, también llamado Modelo, Matadero. Debe ser, solo recuerdo que el trámite encargado sobre aquella fantasmal foto, inimaginable hogaño, salió bien y que, en su bonhomía, ante mi negativa a girar honorarios, se brindó a pintar todas las dependencias del bufete, a lo que también me opuse. Luego volví a verle en varios actos madrileños en los que tuve alguna participación: nulidad del juicio militar de Julián Grimau, desahucio de los escritores Lauro Olmo y Pilar Enciso, fundación de AMIGOS DEL SAHARA… También vino a visitarnos a Salinas a Eloina y a mí con el regalo de una xerigrafía, acreditativa de cómo le influía Rubens.
Arroyo es más famoso. Dado mi personal entusiasmo, mis nietos consiguieron el catálogo de su última exposición, EL REGRESO DE LAS CRUZADAS (Le retour des croisades) que coloqué junto al de su Obra Gráfica, introducido por ¡Carmen Alborch, directora gerente del IVAM!
De Eduardo, desde Asturias, además de la repercusión en algunas fases del trabajo de su tocayo URCULO, la Administración debería afanarse en recuperar para la región sus fabulosos cuadros sobre los registros policiales en Langreo de 1962 (El minero Silvino Zapico es arrestado por la policía) y las no menos impresionantes imágenes de las mujeres a las que, con activa comprensión de Fraga Iribarne, se les raparía la cabeza a la manera represiva de la resistencia francesa en los amenes de la guerra mundial (Constantina, Tina, mujer del minero Pérez Martínez). Eduardo, residente en París, conocía bien aquellas acciones posbélicas de signo político tan diferente, pero quiso inmortalizar a una luchadora de la cuenca minera asturiana, uniendo arte, solidaridad, aberraciones, antifascismo, dignidad e historia. Denunciaba el caso previamente una histórica carta de intelectuales que encabezaron Vicente Aleixandre y Pepe Bergamín. De las brutales detenciones de esos años, el Museo Reina Sofía conserva también una xilografía de Manolo.
S.T.T.L.  para ambos, Eduardo Arroyo y Manuel Calvo

viernes, 2 de noviembre de 2018

ELIAS DIAZ//BENJAMIN RIVAYA


ELÍAS DÍAZ EN FRAGMENTOS
Mucho me ha prestado el libro de Elías Díaz, ”Autobiografía en fragmentos/Conversación jurídico política con Benjamín Rivaya”. El título de Fragmentos memorialistas me lleva a otro ilustre profesor de Oviedo, don Adolfo Posada, del mejor tiempo de la Universidad para Santiago Melón.
Llevo mucho siguiendo a este gran filósofo de la Vida, la Democracia y el Derecho, desde los años fundacionales de “Cuadernos para el Diálogo”, los encuentros de Pau, que patrocinaba Manolo Tuñón de Lara, la revista SISTEMA, o, aún, el tándem receptor de bofetadas del régimen franquista que formaba con el inolvidable Luisón G. San Miguel…
Como era de esperar, Elías, conducida su memoria por Rivaya, da importancia a su paso por Oviedo, donde encuentra grandes amigos que recuerda en páginas que ayudarán mucho a la necesaria pequeña historia de la transición política local. De ese entonces son algunos tarjetones suyos, manuscritos con letra legible y ancha, que guardo a contracorriente cuando ya la informática ha terminado con la correspondencia que tanto daba para tomos independientes en biografías y obras completas de los personajes que marcan época, tal el caso de E. Díaz. Creo que nunca le comenté que, tras su alargado revolcón por las concertinas cainitas, al obtener él la cátedra ovetense, el catedrático  Murillo Ferrol me animó a que le tratara, para quitarme de la cabeza una idea de tesis que yo me hacía acerca de los Comités asturianos del Frente Popular y los Tribunales Populares sobre los que había empezado a recopilar documentación y testimonios que sobrevaloraba. Asumí el consejo antes de cruzarme con Elías, riguroso, rigoroso decía Ortega, universitario, tan contrastable en sus obras, propias o dirigidas, frente a tesis y trabajos mercenarios fin de máster (tfm) sin fuste alguno y plagios descarados que desprestigian hogaño universidades madrileñas, sin olvidar institutos de supuesto Derecho, que no merecen la mayúscula que ya utilizaban los clásicos latinos.
Elías revela cómo rechazó las ofertas de convertirse en senador por Salamanca y embajador en Roma. A este último puesto, sí accedieron otros dos excelentes profesores, Jorge de Esteban y Emilio Menéndez del Valle. Fui, en otro momento, veinte años después, testigo de cómo Emilio, de vigorosa raíz asturiana, rechazó, con dignidad encomiable, otra embajada, entonces muy sensible.
El libro me trae también a tres llorados maestros, González Campos, Peces Barba y Tomás y Valiente. Soy incapaz de pasar página en la celdilla del recuerdo cuando los asesinos etarras  segaron la vida del admirable presidente del Tribunal Constitucional mientras precisamente hablaba por teléfono con Elías, que muy bien Rivaya trae a colación pues hay sucesos solo en apariencia personales que marcan una generación.
Son muchas las sugerencias que me despiertan Elías y Rivaya, baste cerrar con la vinculación del matrimonio Díaz y toda su familia a la costa oriental asturiana, antes de ponerse de moda. El gran escritor vasco Iñaki Uriarte se sorprende en sus habituales viajes familiares entre Avilés y Bilbao, de que llamemos “Oriente” a lo que, en efecto, es “Asturias oriental”..
Elías y Rivaya dan a la estampa unas conversaciones que apasionan, por lo menos a mí, que, tal Neruda, puedo confesar haber vivido.