domingo, 29 de marzo de 2020

MURIÓ BUSTILLO

Gerardo Fernández Bustillo, segundo por la derecha, en una reunión del Círculo de Valdediós. J. D./
Gerardo Fernández Bustillo, segundo por la derecha, en una reunión del Círculo de Valdediós. J. D.

Vinculado al PSOE, coordinó con Ramón Fernández-Rañada el primer PGOU de Gijon y murió víctima del coronavirus

O. VILLA / M. MORO
«Entregaba al estudio de delineantes sus proyectos dibujados a mano alzada», recordaba ayer una arquitecta gijonesa de su colega Gerardo Fernández Bustillo, que falleció la pasada madrugada a la edad de 80 años, víctima del coronavirus. Maestro y padre de arquitectos, Gerardo Fernández Bustillo estaba casado con la farmacéutica Manuela Fernández Macías y tenía tres hijos: Jimena, Bárbara y el también arquitecto Pelayo Fernández, quien actualmente trabaja en Londres.
Gerardo Fernández Bustillo estaba vinculado al PSOE, si bien nunca ocupó cargos orgánicos. Su hermano Jorge fue concejal en el Ayuntamiento de Oviedo. Entre las obras más destacadas de Gerardo Fernández Bustillo, formado por la Escuela de Madrid y que compartió estudio con Arturo Gutiérrez de Terán y con Guillermo García Suárez-Zarracina, se encuentra la Urbanización de El Rinconín, conjunto de viviendas unifamiliares cuyo proyecto se ejecutó en 1988 y que generó una amplia polémica, si bien fue un puntal para integrar en la zona urbana el espacio comprendido hasta el entorno de la Madre del emigrante y el parque aledaño.

FALLECE JOSE ANTONIO GARCIA ARIAS

Fallece a los 78 años José Antonio García Arias, concejal del PP de Oviedo en los ochenta

"Aunque era de la oposición, siempre confié en él y ayudó mucho al Ayuntamiento", dice Masip

29.03.2020 | 03:01
Dicen los que le conocían que José Antonio García Arias era un hombre muy serio tanto en la vida como en el trabajo, pero todos lo destacan como una virtud y coinciden a la hora de señalar que era "un lujo" tenerlo como amigo porque cuidaba a los suyos como nadie. García Arias, que fue concejal del Partido Popular (PP) en Oviedo desde 1983 hasta 1987, falleció el pasado jueves, a los 78 de edad, víctima de una enfermedad. Las medidas de seguridad establecidas por la crisis del coronavirus no le permitieron a la familia organizar un funeral que hubiera sido multitudinario por la trayectoria del fallecido.
Ingeniero de caminos, canales y puertos, era componente de una familia en la que la política siempre estuvo presente. De hecho, José Antonio García Arias era concejal en Oviedo por el PP al mismo tiempo que su hermano César ejercía como alcalde de Teverga por el PSOE. "Él se presentó como independiente y nunca estuvo afiliado al partido, pero evidentemente tenía ideas diferentes a las mías. No obstante, era el mayor de seis hermanos y en casa nunca hubo una palabra más alta que otra por cuestiones políticas. Siempre lo recordaré como un ejemplo y como una gran persona, muy práctico y muy ecuánime", explica César García Arias. Ambos son, además, primos carnales de Ludivina García Arias, que fue diputada del PSOE a nivel nacional.
Antonio Masip, que era el alcalde cuando el fallecido estaba de concejal en Oviedo, también tiene buenas palabras para José Antonio García Arias. "Aunque estaba en la oposición, siempre confié en él y ayudó mucho a reforzar el Ayuntamiento", dice.

sábado, 28 de marzo de 2020

LO CONOCÏ A TRAVÉS DE LOS CASTIÑEIRAS:

Adiós al artista Juan Falcón, el último bohemio

El artista Juan Falcón. / E. C.
El artista Juan Falcón. / E. C.

El pintor y escultor, natural de Bárzana de Quirós, fallece a los 61 años dejando una huella personal y artística de libertad

G. D. -R.OVIEDO.
El pintor y escultor Juan Falcón falleció ayer a los 61 años en el Hospital Monte Naranco de Oviedo como consecuencia de un cáncer, por el que llevaba varias semanas en cuidados paliativos. Tuvo una carrera atípica, sin mecenas ni calendario de exposiciones, y una vida bohemia, libre y expansiva hasta el final. Capaz de montar un taller de pintura en la peluquería de un amigo, de alimentarse de galletas y cervezas; fumador compulsivo, noctámbulo y resiliente, nada hacía presagiar que aquel huérfano de minero a los cinco años llegado de Bárzana de Quirós se codearía con Goytisolo y Eduardo Arroyo, o trabajaría en escenografías para la ópera en París. Fueron los profesores del Orfanato Minero los que animaron su vocación.
Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, apadrinado por Bernardo Sanjurjo y el escultor Fernando Alba. Con su apoyo y el de otros se presentó y ganó por unanimidad el Premio Corberó de Artes Plásticas en Barcelona. Su familia, entre ellos su sobrina, galerista y autora de una monografía sobre su carrera, Lucía Falcón, señaló ayer el galardón como «el espaldarazo» que lanzó su carrera internacional. Se trasladó al París de los años setenta, bajo el meritoriaje y amparo del pintor Eduardo Arroyo, en unos primeros años, y del italiano Valerio Adami, casi por la misma época. Habitó una diminuta 'chambre de bonne' en la vivienda y estudio del primero. Disfrutó mucho de la capital gala, de su ambiente intelectual y artístico y de sus noches. A través del concertista Alain Planes, entró en el mundo de la escenografía, trabajando para Ilie Valea, en el vestuario y el montaje de 'Il mondo de la Luna' de Monteverdi.
A mediados de los ochenta, trabó amistad con la familia Joan Miró y, en especial, con la hija del pintor, María Dolors Miró Juncosa, que ejerció hasta su fallecimiento de protectora de Falcón. Viajó a Roma, regresó a Oviedo, y trabajó en Almería, Granada o Madrid. Expuso en Oviedo de la mano de Josefina Cimentada y Marta Llames, esta última le presentó a José Agustín Goytisolo.


viernes, 27 de marzo de 2020

¡TORRA, DEMASIADO PARA EL BODY!


¿PARA CUÁNDO EL CESE DE TORRA?

 Salté silente prudencia pidiendo al PARLAMENT terminar con Torra, tan dañino en el covit-19.
Las diferencias políticas son convenientes en una sociedad libre, pero lo de este racista, enemigo no ya de España, sino de la Cataluña que se vanagloria representar, supera la máxima tolerancia. Sabíamos que Torra se desliza en la tontuna, pero también les sucede, v. g. a la Presidenta de la Comunidad de Madrid o al Premier británico; llegando, sin embargo, los pasos ofensivos del catalán tan lejos que no comprendo nadie soporte. Traté a varios predecesores, el ladronzuelo Pujol, Maragall, Montilla y el gran Tarradellas, a los que dentro de sus maneras reconozco voluntad gestora, pero detrás del supuesto activismo de un ¡no político! como le definen, ya sin argumentos, los escasos aduladores que quedan del actual inquilino de la Generalitat, hay auténtica perversidad, odio que manifestó por tuit relevante exconsejera. Por cierto, Tarradellas, amigo e integrante del gobierno en el exilio de don José Maldonado, del que tuve el honor de ser confidente y apoderado en varios pleitos, legado y contratos, no evitaba preocupación por el ya equívoco Pujol y se inclinaba por la mejor sucesión de Raventós, Presidente del Parlament y de la Asamblea de Parlamentarios de Catalunya… que vino a Laviana a contactar con el inolvidable Emilio Barbón.

En lapso incidental, cabe afirmar que una de las mejores piezas periodísticas sobre la crisis sanitaria se ha escrito aquí, equiparando literariamente la desertización urbana con el proyecto de la bomba de neutrones. La especulación narrativa de J. Cuervo está por encima de los artículos de Pla, Camba, Cunqueiro, Ayala, Ruano, Carmen de Burgos u Ortega.

Como soy abogado por una Universidad jesuítica, sé aquello del ignaciano tempo en la mudanza; otras responsabilidades a dilucidar sin duda más adelante. En cualquier caso, pedir ceses es de dudosa corrección política ante la lucha unitaria contra la pandemia pero causa dolor despistante que personaje tan deleznable represente en estos momentos a Catalunya, la tierra de mis antepasados de varias generaciones conocidas.

El lendakari vasco y algún otro responsable han introducido cuestiones delirantes, más desapercibidas, sin fracturar de lleno la amplia conciencia social. Sobre Urkullu, llegué a tener buena opinión, que hogaño noto errada. Fue una tarde en que Maragall me describió un positivo diálogo minutos antes con el vasco Imaz, del que el actual lendakari era su segundo, tras el que Pascual quiso convencerme que el próximo entonces fin de ETA daría paso a un equipo dirigente, Imaz/Urkullu, que remaría por una España vertebrada. Tengo la impresión de que con el covit-19 no ha sido así, aunque el mismo Urkullu ha reconocido que su posición fuera de tiesto, Revilla dixit, durase, ¡solo!, ¡diez segundos! Los nacionalistas de diversos tonos siempre, llegada la hora suprema, optan por esa Muerte a temer que en sede europarlamentaria pronosticó Francois Mitterand, cuya figura histórica, por otra parte, está para mí llena de sombras.

En estos momentos de preocupación, el cese de Torra, cambie o no el panorama, sería estimulante satisfacción para los españoles, y en especial para los catalanes que bien le conocen. Es algo que nos merecemos los sufridores periféricos de las medidas contra el virus.  


NO PUEDO OLVIDAR A SU PADRE,TAN BUEN ABOGADO,TAN COLABORADOR DEL MÍO EN EL AYUNTAMIENTO

(el comercio)

José Luis Regadera llevaba en la profesión cuatro décadas, con despacho en la calle Marqués de Teverga. Fue diputado de la junta de gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, siendo decano, Luis Varela, entre 1987 y 1989. La propia web del Colegio de Abogados se hace eco de la muerte de Regadera, al que calificaron como «un trabajador incansable». De hecho, desde la institución se han ofrecido, atendiendo a la situación de estado de alarma que limita los funerales a la más estricta intimidad, como nexo de unión entre los compañeros y la familia para recoger las muestras de cariño y pésame. «El Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo lamenta profundamente su fallecimiento, trasladando a la familia sus condolencias y ofreciéndose para canalizar las de otros muchos compañeros y compañeras que, dadas las circunstancias, no se las pueden hacer llegar de otro modo».
«Siempre tenía una sonrisa para todos los compañeros. Era leal, afable y si hay que escoger una palabra para definirlo, esa sería la de entrañable», enfatizó el abogado Luis Pérez.

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