jueves, 16 de agosto de 2018

INDALECIO PRIETO//OCTAVIO CABEZAS

DON INDA EN OCTAVIO CABEZAS/2

Hace años un retraso, incluido inolvidable tormenta y rayos, de avión, de los que entonces tomaba con frecuencia, me impidió llegar a la presentación de la biografía de Indalecio Prieto Tuero de otro ovetense, transterrado como él, Octavio Cabezas Moro.
Octavio nació en la calle Martínez Marina, esquina con Rosal, muy cerquita del último domicilio en la ciudad de don Inda, aún niño, y también del primero, aunque sus hagiógrafos lo omiten, de Francisco Franco Bahamonde.
Cabezas Moro es hijo de Juan Antonio, gran escritor, erudito cervantista, al que tuve la dicha de tratar ampliamente. Mi amigo Octavio, sin nada que ver con el personaje de Palacio Valdés, otro escritor que inmortalizó Oviedo como Lancia en “El Maestrante”, ni con el emperador romano, del que sus padres habrán tomado el nombre más o menos conscientemente, ha publicado “Indalecio Prieto en la guerra civil“, importantísima obra que centra la capacidad del biografiado con un talento militar rayano en la genialidad, superando los estrechos límites de un Ejército republicano, tan circunstancialmente limitado para tan sobresaliente Ministro de Defensa, o de Guerra. Conocedor previo de ese talento castrense, insólito entre los líderes republicanos moderados, no me ha extrañado el patrocinio de la edición por los salientes Ministerio y ministra, Señora de Cospedal, pues Prieto y Cabezas brillan a gran altura por encima de estrechos sectarismos partidarios que precisamente hicieron capotar la profunda labor prietista, y de la República misma, al frente de un Ejército en derrota.
Si ese aspecto de estadista militarista es fundamental aportación en el ovetense de la calle de la Magdalena, hay otros dos que mucho me interesan y trascienden la obra de Cabezas, pero ayudan a mejor comprender: la sincera autocrítica por la llamada Revolución, Rebelión traductor de Albert Camus dixit, del 34 y su paso al frente en el origen de las instituciones europeas, que se afana en estudiar Javier Ballina, otro ovetense de talento, hogaño profesor de nuestra Universidad. Y es que ese conjunto de personalidad polifacética hace de Prieto uno de los españoles más preclaros del pasado siglo.
Gracias, Octavio Cabezas, gracias Fundación INDALECIO PRIETO, que preside un asturiano singular, Alonso Puerta

martes, 14 de agosto de 2018

TRABAJAR EN PIJAMA



El día que conocí a Rafael Fernández, luego tan conciliador Presidente de Asturias, nos llevó a Eloina y a mí a un restaurante céntrico  de la ciudad de México en el que ordenaba contabilidades. Después, ya en su casa, tras un largo recorrido urbano, nos sorprendió pasando a vestir pijama, piyama decía, sin abandonar su pipa, varias veces re encendida,  mientras despachaba copiosa documentación y nos atendía con delicada amabilidad. Sería Abril de 1973.
En la primera edición de sus impactantes memorias, Katherine Graham, tan genialmente actualizada por la Merryl Streep del penúltimo Spielberg,, cuenta cómo conversó en la Casa Blanca con Lyndon B. Johnson, que pasó, a media abracadabrante entrevista, a lucir pijama.

Ahora leo en un cotidiano catalán que una empresa sostiene que los empleados en pijama son más eficaces. 
Es titular llamativo que se refiere al trabajo digital doméstico pero trae a mi magín, metáforas aparte, la imagen en esa guisa del gran Rafael.
Las cifras provisionales que da el ensayo de CTRIP, la mayor agencia china de viajes, son harto significativas: “Envió unos meses a decenas de empleados a teletrabajar desde casa durante al menos cuatro días de los cinco laborales por semana. "La productividad de esos “trabajadores en pijama” aumentó 20%, el absentismo se redujo y los trabajadores manifestaron estar mucho más contentos con las condiciones laborales, ya que, dadas las largas distancias a recorrer en Pekín (a veces de dos horas) se ahorraban estrés, dinero y tiempo en el transporte".
                 


En aquellos años, ni Rafael ni nadie podía soñar con el teletrabajo, propio o ajeno, pero ya usaba premonitorio pijama para aprovechar la tarde en una ciudad inmensa.


viernes, 3 de agosto de 2018


MÁS MADERA

“El árbol es una riqueza. Cultívelo y protéjalo
 Inscripción en casa antigua del Valledor, recogida por Jesús Arango en “Asturias. Sendas y Escritos”.

Entre los aforismos memorables del gran Groucho Marx el grito “¡Más madera!”. Animaba a Harpo y Chico para depredar el tren que corría hacia el Oeste.
En tiempos abogaciles acompañé, en una isla del Sena, la visita de dos empresarios a otro muy famoso. El contrato pretendido no resultó pero retuve recodo conversacional. El mediático magnate francés me conmovió: había sentido curiosidad hacia nuestros bosques que sobrevoló en avioneta reconociendo mucho árbol y también mucho, demasiado, suelo improductivo, que, a su juicio, aceptaría plantaciones, repoblaciones y   rendimientos a  largo plazo. Aquel hombre, con acreditada experiencia, rodeado de valiosas estatuas de pequeño formato, no comprendía cómo Asturias carecía de producción maderera más importante ni otras que diesen valor transformador. Mi suegro y mi cuñado tenían una pequeña empresa maderera en Cibuyo/Llano/Cangas del Narcea, y les había escuchado cosas parecidas.
Pasando los años, una eurodiputada francesa, próxima al hoy comisario Moscovici, al cesar en el Parlamento Europeo, me ofreció sustituirla en la presidencia de una asociación europea, sin ánimo de lucro, a favor de la madera en Europa. Mi grupo político lo desaconsejó, dadas mis múltiples actividades, y nunca más supe de aquella interprofesional comunitaria.
En la hora presente, mientras un nuevo empresariado está haciendo proezas adaptativas al diverso mercado internacional, sigo expectante las posibilidades madereras.
En realidad Groucho no pronunciaba su legendaria “más madera” sino “¡Traed madera!” y la payasa secuencia fue utilizada por Greenpeace contra la tala indiscriminada.

El libro electrónico de Arango es de “la cruz a la raya”, como calificaba, en sus  intervenciones forenses, Pepe Rodríguez, hermano del gran CASONA, una reflexión asturianista de auténtica excelencia.


martes, 31 de julio de 2018

SANTA MARINA DE PIEDRAMUELLE


ASFALTO EN PIEDRAMUELLE

Estuve como desde hace muchos años en la fiesta de Sograndio, donde me conmovió el encuentro con viejos amigos que me actualizaron tantos recuerdos. Para acceder lo hice por la carretera general que llevaba largo tiempo sin pasar. El recorrido por Santamarina, que tan buen alcalde pedáneo tenía en mis tiempos consistoriales, me impresionó especialmente por el corte de la colina que se divisaba entre curvas.
Al parecer soy de los pocos que, confiante irredento en que tenemos buenos gestores en todos los niveles de la Administración y la política, no ha seguido los avatares de la instalación asfáltica que los vecinos fundadamente temen. Bien rememoré que, al otro lado, no solo con la Corporación que presidí, sino, creo, también con las siguientes, se procedió al sellado y recuperación de un pestilente basurero. También, con el sagaz taxista belmontino que me llevaba, me acordé de la jugada, política y momentáneamente de jaque mate, que en El Chato, hice al actual Alcalde inclinando a mi favor al inolvidable Cándido Riesgo ante las primeras primarias de nuestro partido entonces emergente.
Santamarina bien me trajo el recuerdo infantil del descubrimiento por el ingeniero Juan Eladio Llaneza de la primera señal de televisión que, pasando por El Cristo, permitiría la prematura visión ovetense.
En cualquier caso, mantengo especial nostalgia de la zona y su beldad que no me gustaría se ennegreciese…

viernes, 27 de julio de 2018

JERUSALÉN



¡OH, JERUSALEN!

Cada segundo que pasa estamos más cerca de un punto de no retorno.
Javier Solana, "Reconozcamos el Estado palestino".


Se suele decir que Europa es hija de Atenas y Jerusalén.

Conocí la emblemática ciudad bajo el influjo de una frase impactante de la escritora candasina María Teresa Álvarez, que había sentido vibraciones especiales contemplando Jerusalén. A mí me pasó lo mismo con luz vespertina desde el otro lado del Valle, en la llamada zona Este, tan controvertida.

En esa inestabilidad flotante está el núcleo de las guerras que sangran el mundo. Tengo de siempre el privilegio del magisterio de Emilio Menéndez del Valle, gran estudioso, que fue embajador en Jordania/Palestina. 

En alguna parte leí que hay muchos centros de culto ¡pero menos que en Brooklyn! La filóloga Aldina Quintana se queja del desinterés por el ladino (") sefardí, del que no ha tanto encontré hablantes entusiastas, vinculados a legendarias llaves toledanas de casas anteriores a los Reyes Católicos.

Patear Tierra Santa en viernes, sábado y domingo, conmemoraciones sucesivas de las tres religiones del Libro, contribuyó a emocionarme con la histórica capital y a granar un sentimiento que me perdura. Bien lamentó el académico Arturo Pérez Reverte que Donald Trump haya puesto más obstáculos en el crucial problema palestino con el provocador reconocimiento de capital ajena. Y mientras, las diversas autoridades comercian pequeñas corruptelas en torno al llamado Santo Sepulcro, incomprensiblemente sin su secular neutralidad.

En contraste manifiesto con la simonía de los monjes ortodoxos, los frailes franciscanos realizaban paciente superación de fronteras. Es pena que no les hayan dado el Princesa de Asturias por el que tanto laboraron mis parientes Paloma Casielles y Jesús Lladó.

El Premio Catarata, sello de mis antepenúltimos libros, ha sido para un expresivo título, "Jerusalén, la ciudad imposible" de Meir Margalit.

Un clarividente EL ROTO:”¡Nos llevan a un conflicto entre Oriente y Desoriente!”

¡OH, JERUSALÉN


(") Mi prima Patricia Urquiola me habla de la lengua, también con ese nombre, de Trieste/ regiones Trentino-Alto Adigio y Véneto, donde proviene su marido Alberto Zontone.



viernes, 20 de julio de 2018

LA JUNTA GENERAL DEL PRINCIPADO LIMPIA SU CERCA ACERCANDOSE A COVADONGA


LA PIEDRA DE COVADONGA EN LA JUNTA GENERAL DEL PRINCIPADO                        
 Era un lugar encantador, donde todas las rosas de la creación, desde tiempo seguramente inmemorial, florecían (…) (enluciendo) la fachada de un rosa claro”  Ribeyro, Julio Ramón, “Silvio en el rosedal”

Estamos en plena celebración de los centenarios que concurren en Covadonga/2018.
Por pura casualidad, la Junta General del Principado adecenta su cerca. De esa limpieza, talento, lentitud y esmero, tal corresponde a trabajo riguroso, rigoroso diría Ortega, está resaltando el color rojo de la piedra que la suciedad tenía dormida. Ignacio Quintana, gran covadonguista donde los haya, lo pone de manifiesto haciéndome la pregunta, cuya respuesta bien supone, del origen canterano. A su vez traslado la cuestión a Alberto Arce, letrado mayor de la Junta, que sin duda habrá visado la contratación. El propio restaurador conoce el tipo de piedra como “de la Basílica de Covadonga”. Recuerdo a Antonio González Rubín, Antón Rubín, eminente sabio ovetensista, al que ví por última vez apoyado, descansando su bastón, en la esquina nordeste del cruce entre las calles Principado y Suárez de la Riva, durante su ritual paseo  desde Cabo Noval ¡hasta la piedra de Covadonga! El auténtico color apenas se distinguía entonces. Sobre el “rojo Covadonga” escribió en este periódico Carmen Labra, historiadora del Arte. La denominación técnica es “caliza roja Griotte”. Carlos Posada me ayuda a reafirmarlo. No obstante, Manolo Claverol, que mucho sabe, matiza:“Las losas están compuestas de caliza muy fosilífera (conteniendo crinoideos, braquiópodos, briozoos y corales) Se trata de rocas del Devónico .A simple vista son bastante parecidas a la “Caliza Griotte”(o “piedra de Covadonga”)”.
Rubín podía haberme contado algo del histórico convento de San Francisco o de la obra sustitutoria del Palacio de la Diputación, con fuentes inspiradoras en el llamado eclecticismo francés y el modernismo vienés y/o praguense. Mentor del joven Juan Ignacio Ruiz de la Peña, autoridad académica en la Monarquía asturiana, al que designó legatario en su testamento ológrafo, Antón quiso advertirme simplemente de las piedras de Covadonga, solar tan emblemático para todos los astures.
Sánchez Albornoz, que fue Presidente del gobierno de la República en el exilio, considera en su magna obra sobre los orígenes de España, ¡y de Europa!, que muy lógicamente los astures seguidores de Pelayo atribuyeron la victoria a mediación divina. Hay incluso quien sostiene, que tal en Cangas de Onís cayeron aerolitos el 6 de diciembre de 1866; mil años antes el caudillo Pelayo, discutido noble, con nombre ajeno para García de Castro a la genealogía goda, de una Corte, también cuestionable, que había adjurado cualquier herejía, pudo aprovechar parecido fenómeno celestial. Ese Pelayo legendario habría pasado el río Piloña tal el bíblico y simbolista Jordán.
Sea como fuere, celebramos las diversas efemérides de Covadonga y felicito a la Mesa de la Junta General, y a su Presidente, por los rescates de la verja y sus soportes y revestimientos pétreos de tantas connotaciones en nuestras antiquísimas raíces, fundidas, pues, con la modernidad contemporánea.
La piedra roja es bellísima y su enigmática opacidad tiene el mágico efecto de proyectarnos a grandes flashes, espejismo diacrónico, a nuestra Prehistoria y nuestra mejor Historia regional.

sábado, 14 de julio de 2018

LAS MANOS DE P.S.


Ha sido muy comentado cómo los fontaneros monclovitas resaltaron las manos de P.S.
La coincidencia con siglas de partido no es tanta como en la Francia de la refundación de Deferre y Mitterand, ni con la portuguesa de Soares, ni con el desaparecido de Nenni y Basso. Aquí no pueden históricamente separarse de Obrero, desde los inicios pablistas, ni de Español, tenaz insistencia del ovetense Indalecio Prieto.
Les mans era canción de Raimon (De l'home mire //sempre les mans).. La archirepetíamos los progres del 68. También fue cartel del PSUC y mito pedagógico de Rovirosa y Gómez del Castillo, líderes del obrerismo cristiano. Eran habilidades artesanales, incluso hidráulicas, del carpintero de Nazaret, que narra, evangelios aparte, la parodia de Eduardo Mendoza. Juntar manos es rebeldía sudamericana: Alcemos una muralla //juntando todas las manos. A sensu represivo contrario, la Policía, en el momento de conocer, un primero de mayo, a Agustín Ibarrola y a Lalo Albizu, padre de Patxi López, exigía enseñar manos para diferenciar trabajadores en la bilbaína Plaza Elíptica.
Uno de los personajes de Martín Scorsese, recién premio princesa, viaja a París para modelar las manos. Ví las gigantescas de Fernando Botero en Madrid y en Medellín, cerca del Centro Comercial llamado OVIEDO. Las de Mona Lisa, por encima de enigmática sonrisa, hipotético embarazo, depilación de cejas y pestañas, técnicas pictóricas…sobresalen en el más afamado cuadro de todos los tiempos. Unos vecinos clarividentes han unido aquí sus manos al feérico y totémico Naranco.
Con motivo del Mundobasket-86 tuvimos en el Palacio de los Deportes, sensacional obra de arquitectura, varios hitos: el triunfo de la modesta Argentina sobre USA; el base americano, Tyrone Bogues, de sorprendente metro y medio de estatura; la denuncia a yugoeslavos por violencia de género; el enceste con pintoresco patadón de Basilio, encargado del utillaje, devolviendo balón caído en sillas… Pero la imagen definitiva fue un poster de Fede Perex, con manos chinas y negras disputando bajo el aro. Poco antes hubiera tenido la trascendencia de la diplomacia del ping-pong entre Nixon y Mao. Joaquín Prendes, hoy promotor de la CARAVANA DEL VERSO, fue alma del acontecimiento universal ovetense, del que recuerdo con agradecimiento al Comité organizador: Riol, Luque, Armas, Vidau, Camino, López Enríquez, Ornia, López del Valle, Rocío, Palacio, Zapatero, Cabal-Cimadevilla, Bernardo, Llanos, Suárez, Bárcena, Leticia Rubio, Gainza, Luis Riera, De la Cera, Avelino Martínez, Covi Bertrand, Lolo Rodríguez, Ruiz Huidobro, Ramón Ángel González…

Nuestro hoy Presidente sería adolescente, pero las manos siempre, desde el bíblico Gedeón a la admirable Manos Unidas, mientras a una mía le falta tacto por magia negativa, gavillada en largo vitalismo.
Mejor los fontaneros en otros menesteres que son de justicia reconocerles

miércoles, 11 de julio de 2018

SERGIO RAMIREZ EN EL PAIS SOBRE LA NICARAGUA HOY


La tarde del 23 de julio de 1959 se produjo en una calle de León la masacre de estudiantes de la que fui sobreviviente y que marcó mi vida para siempre, ejecutada por soldados del ejército de la familia Somoza.
Era una manifestación de protesta, y ya nos retirábamos hacia la universidad cuando estallaron las bombas lacrimógenas, y a los primeros disparos de los fusiles comencé a correr. Me topé con la puerta de servicio del restaurante El Rodeo. La empujé, y cedió. Se oía el tableteo de una ametralladora y seguían las descargas de los fusiles. Subí a la segunda planta. Había ahí tres niñas en una cama, aterrorizadas, en compañía de una empleada. “Estamos solas aquí”, me dijo la mujer”, con voz temblorosa.
En absoluta inconsciencia me asomé por el balcón y vi a los soldados colocados en tres filas: de pie, de rodillas y acostados en el suelo, los fusiles humeantes. El de la ametralladora, echado en la acera de la esquina. En el pavimento, los cuerpos desperdigados. Alguien me gritaba: “¡una ambulancia!, ¡una ambulancia!”.
Pregunté a la mujer si había un teléfono. No tenían. Un cura bendecía a un herido. Era norteamericano, según supe luego. Creo recordar que se apellidaba Kaplan. En ese momento escuché la sirena de una ambulancia, pero los soldados no la dejaban pasar. Fernando Gordillo, mi amigo, envuelto en la bandera de Nicaragua, marchaba a media calle, ofreciéndole su pecho al pelotón.
El recuerdo de Fernando caminando envuelto en la bandera me parece un sueño. En ese momento el pelotón comenzó a retroceder en formación, sin voltearse, hacia el cuartel a una cuadra de allí. Erick Ramírez, mi compañero de banca en el aula de primer año de derecho, estaba tendido en la calle. Tenía un orificio en la espalda. Me arrodillé a su lado para decirle que lo llevaríamos al hospital. Cuando lo volteé vi que tenía el pecho desflorado por un balazo.
Subimos a los heridos y a los muertos en taxis y en vehículos particulares para llevarlos al hospital. Allá, la confusión era grande. Descubrí sobre una de las losas a Erick, y en otra a Mauricio Martínez, también compañero de banca. Los tres nos sentábamos juntos en la primera fila, los tres teníamos 17 años, y ahora ellos dos estaban desnudos sobre las losas, bajo el chorro de una manguera que los lavaba. ¿Cómo se entiende eso de la muerte a los diecisiete años? También lavaban los cadáveres de José Rubí y Erick Saldaña, estudiantes de medicina.
Un grupo nos fuimos a la Radio Atenas a hacer un llamado a donar sangre. Entró al estudio una patrulla encabezada por el teniente Villavicencio, compañero de aula también, con órdenes de impedir que se siguieran transmitiendo los llamados. No se podía divulgar la noticia de la masacre, ni siquiera pedir sangre.
Regresamos al hospital y en el portón encontramos una caravana de seis ambulancias del Hospital Militar que enviaba desde Managua el presidente Luis Somoza. Venían médicos de gabachas almidonadas, enfermeras de blanco impoluto. En la primera ambulancia, viajaba al lado del chofer el arzobispo González y Robleto.
Una multitud de estudiantes, furiosos ante el cinismo de la dictadura, impedía a los médicos y enfermeras bajarse, y luego empezó el intento de empujar las ambulancias para voltearlas. No olvido la cara de terror del anciano arzobispo detrás del vidrio de la ventanilla. Tres años atrás había decretado funerales de “príncipe de la iglesia” para el viejo Somoza, fundador de la dinastía.
El presidente de los estudiantes impuso la cordura. Al fin las ambulancias pudieron retroceder de regreso a Managua. A la medianoche, llevamos los cuatro ataúdes en procesión hacia el paraninfo de la universidad.
Cerca de la madrugada, Rolando Avendaño, estudiante de derecho, me propuso que hiciéramos un periódico dedicado a la masacre. Conseguimos unas viejas máquinas de escribir, y amanecimos trabajando en las notas. Se imprimió de manera clandestina en un taller tipográfico, y antes del mediodía circulaba con sus gruesos titulares en rojo.
Fueron cuatro muertos y más de 70 heridos aquella tarde. Hoy, tras más de dos meses de siega, la cuenta se acerca a 300 asesinados, cazados por francotiradores, ejecutados con un tiro en la nunca, tiroteados por paramilitares desde vehículos en marcha, quemados vivos dentro de sus hogares, aún niños de pecho. La inmensa mayoría son jóvenes, y hay al menos 25 menores de 17 años. Como nosotros entonces. Y los heridos llegan a 1.500.
Ayer es hoy, multiplicado.
Sergio Ramírez