domingo, 8 de diciembre de 2019

Jesús Suárez López
CÁTEDRA ARCHIVO DE LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS
Unos cómicos ambulantes hacen ver a sus espectadores que un gallo se pasea por la plaza del pueblo llevando una enorme viga de madera en el pico. La gente asiste embobada al espectáculo cuando se aproxima una mujer que viene de la siega con una carga de hierba sobre los hombros. Sorprendida ante tanta expectación, pregunta a los concurrentes por qué se maravillan del simple hecho de que un gallo lleve una paja en el pico. Al escuchar a la mujer, el comediante la señala con el dedo exclamando: “¡Esa señora lleva veneno encima!”. Y, efectivamente, cuando examinan la carga de hierba que la mujer trae a hombros, encuentran una culebra enroscada en su interior. Parece ser que el veneno de la serpiente impedía que la mujer tomase parte de la ilusión óptica provocada por el comediante.
Armando García López y su mujer, en 2012. 
Si atendemos a las diferentes versiones que hemos podido grabar de este relato, aquellos cómicos ambulantes representaron el mismo espectáculo en diferentes localidades de los concejos de Bimenes, L.lena, Riosa, Quirós, Tinéu y Cangas del Narcea. Lo curioso es que en todas las ocasiones coincidió que llegaba a destripar la función una mujer que, casualmente, pasaba por allí con una carga de hierba.
Cabe pensar que esta compañía de comediantes llevaba bastante tiempo circulando por el norte de España, pues según cuenta José María de Pereda en la “Segunda serie de escenas montañesas” (1871), también hubo una función en Vitoria (Álava) a la que acudió un mozo cántabro que estaba allí sirviendo al rey. Antes de acudir al espectáculo, un compañero del cuartel le dio un envoltorio de papel diciéndole que si quería ver la comedia “en toda regla” que lo llevase consigo. El militar lo abrió por curiosidad para ver qué había en su interior y encontró un “rézpede de culiebra”, es decir, la lengua bífida de una culebra. Guardó el envoltorio en el bolsillo y se marchó a ver la comedia. Al poco de empezar la función sale un gallo al medio del escenario y toda la gente empieza a decir que ese gallo lleva una viga en el pico. “¿Cómo que viga?”, exclama el muchacho, “si lo que lleva el gallo en el pico es una paja”. En esto, lo oye el comediante y llamándolo a un aparte le dice: “Melitar, usté tien rézpede, y yo le doy a usté too el dinero que quiera por que se marche de aquí”. Conclusión, que el militar entró al trato, se ajustaron en dos reales y medio y volvió muy satisfecho para el cuartel. Está claro que el escritor cántabro conocía nuestro relato por tradición oral y lo recicló como materia de novela costumbrista.
La fantasía del gallo que arrastra una viga era ya un tópico en la Edad Media, según podemos intuir; y así lo atestigua el inquisidor francés Étienne de Bourbon en su “Tratado de diversas materias a predicar”
Para seguir la pista a este relato, tenemos que dar un salto hacia atrás de cinco siglos. Concretamente hasta el año 1490, en que el teólogo dominico Juan López de Salamanca da a la imprenta su “Segundo libro de los evangelios de los domingos de todo el año”, donde narra escuetamente la siguiente historia: “Una vez un ilusionista engañó a mucha gente en un mercado. Ató un gallo con un hilo de lana al pie y lo echó por el mercado. Y toda la gente maravillada decía que el gallo llevaba una viga de lagar arrastrando con el pie, y aquello no era sino fantasía de viga”.
A juzgar por este testimonio podemos intuir que la fantasía del gallo que arrastra una viga era ya un tópico en la Edad Media. Y así lo atestigua el inquisidor francés Étienne de Bourbon en su “Tratado de diversas materias a predicar”, redactado hacia el año 1250, donde alude a un hecho que, según él mismo afirma, conoce de oídas: “He oído decir que un encantador conjuró a los demonios para confundir la imaginación de los hombres y hacerlos ver que un gallo tirando de una paja por un hilo semejaba tirar de una gruesa viga por medio de grandes cables”.
Como podemos ver, ambos relatos se reducen a constatar un hecho –ciertamente sorprendente– sin entrar en otro tipo de consideraciones ni recabar la presencia de otros personajes –como la mujer asturiana con la carga de hierba o el militar cántabro– que arrojen otro punto de vista sobre lo que realmente se está mostrando a los espectadores.
Si nos aventuramos a explorar el campo de la tradición oral más allá de nuestras fronteras, podemos comprobar que la mujer con la carga de hierba –que inadvertidamente lleva una culebra en su interior– hace su aparición en diversas regiones de Francia —Languedoc, Bretaña, Normandía— y de Suiza —cantones del Valais, Vaud y Tesino—; mientras que en otras tradiciones como la alemana, la irlandesa o la escocesa también aparece una muchacha (o un hombre) con una carga de hierba, pero lo que lleva en su interior no es una serpiente, sino un trébol de cuatro hojas. Así nos lo cuenta el gran escritor escocés Sir Walter Scott en su compilación de “Poemas de la frontera escocesa” (1802), refiriéndose a una tradición oral preexistente que él mismo confiesa haber tomado por cierta: “Recuerdo haber escuchado (ciertamente hace mucho tiempo, porque en ese momento creía en la leyenda) que un gitano ejerció su encantamiento sobre varias personas en Haddington, a quienes mostró un gallo común arrastrando lo que parecía a los espectadores un tronco de roble. Un anciano pasó con un carro de hierba, se detuvo y sacó un trébol de cuatro hojas. Los ojos de los espectadores se abrieron y el tronco de roble pasó a ser un junco”.
Catalogado con el número 987 en la clasificación de tipos del cuento folclórico internacional “The Types of International Folktales” (2004), bajo el título de “El mago fingido descubierto por la muchacha lista”, podemos observar que no se recoge en este catálogo internacional ninguna versión española. Tampoco aparece reflejada la existencia de este cuentecillo en el “Catálogo tipológico del cuento folclórico español” (2003) ni en el “Catálogo de cuentos folclóricos portugueses” (2006).
En consecuencia, podemos afirmar que las versiones asturianas que dan pie a este artículo, procedentes de Santa Gadía (Bimenes), Armá (L.lena), Felguera (Riosa), Vil.lamarcel y La Rebollá (Quirós), L.lavadoira (Tinéu), Trescastru (Cangas del Narcea) y Pousadoiro (Santalla d’Ozcos), son las primeras que se documentan en el ámbito de la Península Ibérica para un cuento-tipo que se extiende por las tradiciones orales de Finlandia, Dinamarca, Estonia, Holanda, Alemania, Irlanda, Reino Unido, Francia, Suiza, Italia, Austria y Hungría. De ahí que este puñado de versiones asturianas pueda considerarse, justamente, como un verdadero “tesoro” de nuestro patrimonio cultural inmaterial.

viernes, 6 de diciembre de 2019

¿OVIEDO, SIN AVE?


¿AVE SIN OVIEDO?

“Cuando ustedes lean esto (si es que alguien, etcétera) ya habrá pasado todo, y todo habrá empezado de nuevo” Rodríguez Rivero, M.

Con motivo de despedir a la querida tía Mabel, pariente a su vez por afinidad de la excelente novelista María Luisa Navia-Osorio, me topé, en San Lázaro, con un letrero de OVIEDO que tenía embadurnado, debajo, una probable traducción a falso asturiano. El betún del bretón al revés. Enseguida, el periodista Orlando Sanz, que puso en evidencia las fechorías betuneras de aquel norteño viajero francés, bablista enragé, se apresuró a asegurarme su no autoría de la tachadura compensatoria y, a la vez, advierto a mis violentos detractores que callen improperios ¡pues yo tampoco!

De mayor enjundia, la unión ferroviaria con la meseta, con el abracadabrante cambio de sentido de León, con la vía veloz de Valladolid y con Madrid, galdosianamente desdoblado en terminología de los EPISODIOS de don Benito, Chamartín de Napoleón y virginal Atocha. Cobra actualidad lo que honorable técnico me advirtió ha mucho y previne a Hugo Morán, entonces Alcalde de Lena, con cuyo predecesor republicano, Cienfuegos, mantuve gratísima relación a su regreso del exilio: “el AVE llegará a Lena sin dificultad y trenes lanzadera comunicarán Oviedo, Gijón, Mieres, incluso puede que Langreo…”. Demasiados retrasos en cansina polémica. Recién escucho divertido, o doloroso, argumentario sobre la imposibilidad de que un tren fórmula AVE frene y recupere velocidad de crucero en la leve distancia Gijón/Oviedo y aún en tramo LENA pegado al Nalón. Bien recuerdo al bueno de Paco Carantoña cuando defendía la autovía cantábrica borrando el Oviedo de Alfonso II, y al no menos bueno Padre Tucci S.J., luego Cardenal, empeñado en que Juan Pablo II oficiase en Llanera ni la Catedral.

¡Oh, Fernando Lastra, hoy senador, sobre la imprescindible Metrópolis! Y es que el sarcasmo astur ha concebido, en la regentiana LA COSTA, fantasmal convoy que pase sin detenerse por la ovetense ESTACIÓN del Norte. Clarín, que se imaginó a Álvaro Mesía subiéndose al compartimento de la Señora Ministra de Gracia y Salero, puso desde la ficción acento anacrónico en una Estación que consiguió la mayor transformación urbana de Oviedo, lo que los discípulos del fallecido sabio Francisco Quirós, llamaron BARRIO DE URÍA, el arboricidio de EL CARBAYÓN, la sustitución comercial del OVIEDO REDONDO por el eje Fruela-Uría…Si ahora la Estación quedase con andén AVE para calendas grecas, el dinamismo muscular de esta ciudad, ¡cruce de caminos sin río urbanita!, resentiría cierta inanición, aunque siempre quedaría renacer tomando el expreso mesetario en Lena, con perdón de los que me denostaron por sostener ese histórico nombre cuando fugazmente presidí la COMISIÓN ASTURIANA DE TOPONIMIA. Oviedo, capital eclesiástica y administrativa, gracias a la Estación lo fue comercial, malherida luego por el abusón exceso de grandes superficies y ese sin vivir, digo sin Ave, planificado por el Ministro Blanco para TODAS las capitales provinciales.

¡Ojo, no obstante, al dilema de Tomás de Iriarte de si galgos o podencos!

 A no olvidar tampoco la playa de vías de Lugo de Llanera, diseñada por el ingeniero y novelista Juan Benet, que mientras proyectaba se decidió a vivir, escribir y leer a sus íntimos, incluido al colega en letras, detenciones, contubernio muniqués y FLP, Martín Santos, junto a la llamada para madrileños “Estación del Norte”. Por cierto, un siglo después de Clarín, el cineasta Méndez Leite omitió la Estación haciendo llegar a la salerosa ministra en coche de punto a la Plaza de la Catedral, recuperada sin la ENCIMADA ni el FONTÁN en el bullicioso mercado que soñó el arquitecto/urbanista Francisco Pol.

En fin, en tiempos clarinianos y/o benetianos no hubo AVE; ahora, tampoco.


domingo, 1 de diciembre de 2019

PRESIDENCIA SENADO PRÓXIMO MARTES

ME ALEGRA QUE SE PROPONGA A UNA FEMINISTA CONSECUENTE PARA PRESIDIR EL SENADO SUSTITUYENDO A QUIEN POR PLAGIO NUNCA DEBIÓ HACERLO POR MUCHOS OTROS ENCOMIABLES VALORES QUE ATESORASE

viernes, 29 de noviembre de 2019

LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN



“Dejo a los varios porvenires (no a todos) mi jardín de senderos que se bifurcan”. Borges, J.L.

Llevo tiempo sobrecogido por túneles que deben, o deberían, desembocar en luz. La estabilidad gubernamental, la sostenibilidad de pensiones, el crédito internacional, el déficit crónico, la precariedad laboral generalizada…Suele hacerse frase hasta la banalidad o el ensueño. Hay siempre luz al final del túnel. Del probable sencillo origen ferroviario del aforismo se va hasta complejas tácticas deportivas de pizarra, o pizarrín.

¿Cómo habrán sido los míticos JARDINES COLGANTES DE BABILONIA, sus bancales y terrazas sin colgaduras, su sed saciada del Éufrates?

Una tarde, mientras desaparecía el sol de Gloucestershire, casi el mote de un canónigo de Vetusta, adicto a aguas termales y a la enemiga de Fermín de Pas, deambulé por el coqueto jardín de Highgrove. Es la finca privada del Príncipe de Gales que visitábamos la mezcolanza de admirable empresa azulejera, comité olímpico griego y novelista candidato al Nóbel. Hube de dejar anfitrión y comitiva ante el apremio de precisar un váter para, repuesto, perderme en caminos engañosos.
En Versalles me había pasado algo así pero un impresionante reloj floral sirvió a modo de brújula orientativa, mientras que en Gloucester la cosa fue más peliaguda, incluso vergonzante. En su suelo natal de OAK Park, cerca de Chicago, comprendí por qué Hemingway apenas volviese a los fabulosos árboles que desconcertaron su infancia.

Entre la fronda de setos y robles dispuestos para el despiste de Highgrove, reconocí a Paloma Picasso, puede que en mis mismas dramáticas circunstancias, con pinturas faciales sobrecargadas que no rebelaban el trazo del genial progenitor. Incómodos ambos no tuvimos otro remedio que unir afanes en búsqueda de salida. Providencialmente topamos a Mario Vargas Llosa que, buen conocedor borgeano de los azarosos senderos que se bifurcan, tan recurrentes hogaño en el cultivado fernandezjavierismo, nos libró, oportuno, del desvalimiento itinerante. 

Mal que bien, convencionales tiempo y espacio fundidos, o intercambiados, lo decisivo era, sigue siendo en la España contemporánea, ¡salir adelante!, la luz del túnel…


miércoles, 27 de noviembre de 2019

ZARAPITO HOLANDÉS EN EL EO

El zarapito holandés que sorprende en la ría del Eo

El ave voló de Holanda hasta el estuario, un destino que choca a sus anilladores por hacer años que ninguna recalaba en España

27.11.2019 | 01:11
El zarapito en el Eo, el pasado jueves. 
Desde la isla Terschelling (Holanda) hasta la ría del Eo. Es el viaje de más de 1.500 kilómetros que ha realizado un zarapito real (Numenius arquata) que estos días se pasea, luciendo una vistosa anilla en su pata derecha, por el estuario fronterizo con Galicia. Su localización por parte del biólogo y aficionado a la ornitología Gilberto S. Jardón ha dado una buena alegría a los anilladores del ave, que se mostraron sorprendidos de que hubiese llegado a una latitud tan al sur.
"Por lo que me comentaron los anilladores holandeses, para ellos fue una sorpresa, ya que, aunque tenían registros antiguos de avistamientos de sus aves en España, hacía años que no recibían ninguno. Suponían que ahora el desplazamiento de los zarapitos que crían allí solo era hasta Francia", precisa Jardón, quien dice que no es frecuente encontrarse en el Eo con zarapitos anillados. Explica que, aunque antaño muchos ejemplares permanecían en la ría durante todo el año, ahora lo habitual es que sea una especie invernante con unas 190-200 aves por término medio, si bien en los pasos migratorios este número puede aumentar.
En este caso, el zarapito fue anillado dentro de un programa iniciado este mismo año como búsqueda de respuestas al fuerte declive de esta especie como ave reproductora en Holanda. Los ornitólogos holandeses explicaron a Jardón que esta ave en concreto fue anillada el 15 de mayo cuando estaba incubando tres huevos y que todos eclosionaron con éxito. Jardón se lo encontró en el entorno de la ensenada de La Linera (Castropol) el 10 de octubre y lo volvió a ver en varias ocasiones más, siempre en la misma zona.
Confiesa este biólogo que localizar especies anilladas le gusta particularmente: "Te permite conocer detalles de la vida de un ave concreta como que algunas repiten su zona de invernada o paran en los mismos sitios durante sus migraciones". Asegura que en la ría del Eo la especie más habitual con anilla es la gaviota, si bien estos días también comparte espacio con el zarapito un correlimus común anillado en Galicia en enero pasado. Indica que también es común ver espátulas anilladas, fundamentalmente de Holanda. "Recuerdo particularmente una Gaviota Sombría anillada en Inglaterra que estuve viendo durante los inviernos del 2001 al 2009 en la playa de Penarronda sin que fallara ningún año. En estos casos sientes una especial conexión con estos individuos", señala este aficionado, quien también hace hincapié en que localizando aves anilladas se contribuye a numerosos proyectos de investigación. En este sentido, dice que Internet ha facilitado mucho las cosas de cara a contactar con los responsables de cada anillamiento.
Explica Jardón que el anillamiento científico, con más de cien años de antigüedad, ha avanzado en los últimos años, ya que en sus inicios se hacía con anillas de metal que obligaban a la captura del animal para su lectura. Ahora, el uso de anillas de lectura a distancia facilita el sistema. Incluso, precisa, hay técnicas más modernas que incluyen dispositivos electrónicos con GPS que permiten seguir al ave en tiempo real: "Es impresionante la cantidad de detalles que dan sobre la vida de las aves y las proezas que hacen en sus vuelos".

sábado, 23 de noviembre de 2019

CARTAS AL DIRECTOR DE LA NUEVA ESPAÑA



Mucho me prestan sabatinamente el montón de anécdotas ovetensistas que cuenta Pedro Rodriguez Cortés. Esta vez MEDIO SIGLO DE HISTORIA EN LA PLAZA DE ESPAÑA, que completo con la obligada consulta a NOMBRES Y COSAS DE LAS CALLES DE OVIEDO del gran Tolivar Faes, merece una leve matización que, por supuesto, no es correctora. Pedro no cita a Marcos Peña Royo, en cuyo mandato se completó la Plaza para que luego Mateu de Ros se colgase la medalla. Bien recuerdo que unos días antes de su fallecimiento, 10 de Febrero de 1963, mi padre, el Alcalde Valentín Masip Acevedo, me hizo filtrar a Luis Alberto Cepeda, el fin del equipamiento de esa plaza, lo que dio LA NUEVA ESPAÑA sin firma al siguiente día. Esa misma tarde, el primer teniente de Alcalde, Antón Rico, se quejaba en mi casa de que la noticia hubiera sido prematuramente publicada, a lo que mi progenitor y yo, en complidad, callamos.

Por cierto, pero ya sin esa misma seguridad, tengo para mí que el Gobierno Civil no se trasladó desde la entonces Calle General Yagüe, edificio que fue tomado por el controvertido Gerardo Caballero, a las veintiún horas del 19 de Julio de 1936, sino que hubo un paso provisionalísimo por el actual edificio de LIBERBANK/CAJASTUR, del arquitecto Julio Galán, en la Plaza de la Escandalera.

SALUDOS

ANTONIO MASIP HIDALGO 
OVIEDO

viernes, 22 de noviembre de 2019

EXTREMA DERECHA MODERADA


ULTRADERECHA MODERADA

Logro léxico de los humoristas MONGOLIA, “¡ultraderecha moderada!”. Sigo durmiendo bien, pues no van a pasearme por la noche, pese a mi recalcitrante socialismo a fuer de liberal. Hoy por hoy, todavía tenemos el logro conceptual de Churchill, Huxley… de que de madrugada solo llama el lechero. Y ya ni hay lecheros, o, esta vez mejor que portavozas, lecheras, que tan castizas hicieron sus deambulaciones callejeras matutinas vetustenses, con jumentos que ataban en la antigua finca Roel, hoy Instituto Alfonso II y Auditorio. Eso sí, por si acaso, sin ánimo de revancha, no dejo de preguntarme si los entonces jovenzuelos, aprendices del peor gamberrismo, Barthe y Tartiere, el dueño de CAIMÁN, la pariente de Luis Estrada, y aún quien rebuzna por mi empecinamiento de llamar OVIEDO a OVIEDO sin falsa traducción asturianista, que protagonizaron violencias diversas contra mi humilde persona, van a tolerarse por formaciones emergentes.

En fin, como seré de los pocos en paparse, entre otros, los voluminosos biografía de Wiston S. Churchill/Andrew Roberts o el novelón CONTRAPUNTO, algo me indica que aquellos mis históricos personales detractores violentos no irán a mayores, al menos con este viejo político sabatinamente escribidor. Preferiría, en cualquier caso, optasen por el oxímoron de Mongolia en sus lamentables amenazas, que ni perdono ni olvidaré. 

Y a tener presente que, incluso muertos, tiraron en esta ciudad el monumento a Clarín y embadurnaron la placa a su hijo y a los fusilados del cementerio.

CASTILLO DE ANLEO


EL COMTE DE RIBEDIEUX EN SU ANLEO

Hace unos meses me cupo el honor de pronunciar la laudatio en el homenaje al empresario Francisco Rodríguez como OVETENSE DEL AÑO. Para mi auxilio, en aquella velada, recurrí a otro admirado amigo, Emilio Alarcos, sabio donde los haya, que bromeaba enfatizando pronunciación gabacha para llamar a Paco, Monsieur Rení Picót d´Anleoo.

Ignoraba de mi parte, el magnífico pergamino que la láctea naviega acaba de colocar a la entrada de su emblemático Castillo, con tanto mimo, reconstruido. Y es que, según parece y leo, la primitiva torre del siglo XIV se debió al ¡Comte de Ribedieux!, cuyo solar le correspondió en privilegio de Enrique II, Trastamara, por su colaboración decisiva en la campiña de Montiel contra su medio hermano Pedro I.

Como quiera que me coloco varias semanas por año frente a ese Ribadeo, RIBEDIEUX, debo saludar que esa subida a los deificados cielos de la villa lucense venga a coadyuvar a una vieja polémica que mantuve en vida con Leopoldo Calvo Sotelo porque la Casa Real le otorgase marquesado con improcedente denominación, Ría de Ribadeo. No hay más que Ría del Eo, nada de absurda e imposible RÍA DE RIBADEO. Así lo escribí en LA NUEVA ESPAÑA, en mi libro DESDE OVIEDO A SALINAS POR EL EO y aún en el homenaje del Ayuntamiento ribadense al bueno de Leopoldo, su ilustre hijo. En el Palacio de Anleo queda, pues, bien documentado, que el subfijo, coronado por ennoblecido, no corresponde ni a ría ni a río sino a invocación divina. Menos pagano, en cualquier caso, DEO que DIEUX.  

De acuerdo en que Calvo Sotelo esté MÁS ALLÁ de los cielos, tal escribí, pero la Ría, al menos la mitad física es asturiana sino la totalidad como era hasta mediado el siglo XX y recordó Pérez de Castro hasta que mayúscula cacicada y salomónico deslinde imaginario pasó a jurisdicción compartida entre Castropol y Ribadeo.

Desde el XIV de Anleo han corrido casi siete siglos, Ribadeo fue RIBEDIEUX en aquellos entonces pero ahora, por favor, la RÍA… ¡DEL EO!…

Anleo, unidas históricamente las rías del Navia y del Eo en ENTRAMBASAGUAS, termina en eo y en catalán amb, fonética anl, es preposición castellana “con”, por tanto ¡con el EO!

¡Pardiez!, ¡parbleu!, ¡pardix! o ¡pardieux!, habrá zanjado en la leyenda  Bertrand Duguesclin a su señor, Monsieur, Trastamara.

De Trastamara/Ribedieux a  Monsieur Reny Picot.

viernes, 15 de noviembre de 2019

EN EL TÚNEL


Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse. Sábato, E. Conferencia de Oviedo.

A Ernesto Sábato lo conocí fugazmente viendo, en su casi ceguera, el escaparate de la librería MARIBEL, en la arcada de Gil de Jaz, o Regente Jaz. Reconocí enseguida sus grandes gafas oscuras y su valimiento de lazarillo. Las vitrinas libreras ovetenses suelen ser imanes a escritores de paso por la ciudad; bien recuerdo a Julián Ayesta y al recién fallecido Gabriel Jackson ante Polledo, a Dolores Medio en Ojanguren, cerca de su casa natal, a Padura y Bousoño en Cervantes, a Raymond Carr, Bioy Casares y Gamoneda, en Santa Teresa, a Manuel Jesús González, Rafael Conte, ambos exquisitos bibliófilos tristemente desaparecidos, y a Benet en Anticuaria Valdés…Luis Martín es librero ágil que expuso de forma destacada EL TÚNEL, el gran pequeño relato del argentino que tanto impresiona. Debió ser el capicúa 2002 cuando Juan Vázquez lo trajo al Paraninfo de la Universidad, donde lo presentó Francisco García Pérez.

Hay, se dice, siempre luz al final de los túneles, pero, al margen de los personajes, la patología y la celotipia de la novela, el resplandor precisa búsqueda, tesón y esperanza.

El 1 de Julio de 1976, a una reunión madrileña de industriales patrios, llegó con leve retraso Fernando Abril Martorell, que estaba al frente de una empresa pública, disculpándose en giro conversacional con palabras mayores, “Ha dimitido Arias Navarro. El rey es un inepto y este país se va a la mierda”. Al poco de su escatológico laconismo pesimista, el mismo Abril era ministro de Agricultura, más luego Vicepresidente del Gobierno y coautor del cauce definitivo para el texto constitucional. Más o menos a la vez, a muchos kilómetros, en un autobús de las afueras de Argel que me conduciría a una reunión convocada por Lelio Basso, senador vitalicio italiano, para fundar una Liga tercermundista, se subió un periodista alemán diciendo que el nuevo Presidente español era Un tal Suárez, no el del relato ovetensista de ese nombre sino Adolfo. A mi lado alguien adelantó de casualidad los titulares de Ricardo de la Cierva para EL PAÍS y CUADERNOS PARA EL DIÁLOGO, “El apagón” y ”Qué error, que inmenso error” que fue contradicho de forma tajante, desde el asiento de atrás del bus argelino, por mi admirado Emilio Menéndez del Valle:”pienso por el contrario que puede resultar la solución luminosa que necesita el túnel de España”.

Han pasado muchos años, Carlos Marx, del que tantos se acordaron para justificar terribles dictaduras, tiene un famoso aforismo con el que comienza “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte”, “La historia ocurre dos veces: la primera como gran tragedia y la segunda como miserable farsa”

Estos días, con intervención glosadora del sabio Francisco Crabifosse, Gijón exhibe temporalmente el gran retrato de Goya a Jovellanos, que, desde el meditativo cansancio, sugiere profunda reflexión.

Mucho me recuerdan estos momentos a los que en semejante túnel los españoles encontramos salida al laberinto político y económico, con líderes generosos y clarividentes.”El instante, más oscuro” es el título con que acaba de difundirse una gran película centrada en Churchill-1940 mientras Hitler asediaba.

El Túnel de Sábato y, en general, su obra y actividad últimas son muy recomendables, la transición española, en distinto plano, aún más si cabe, como han evocado Miguel Ángel Aguilar en TRIBUNA/El Club de Prensa y Fernando Jáuregui en el Colegio de Abogados.