domingo, 5 de abril de 2020

NOVALÍN

JOSÉ NOVALÍNEL REFERENTE DE UNA GENERACIÓN DE SACERDOTES

L. B
Se fue sin hacer ruido y poniendo fin a una vida plena de 91 años cuyo ocaso se temía al pasar por el quirófano para someterse a una operación ósea. José Luis González Novalín, quien durante décadas estuvo al frente de la institución religiosa en la que se forma en Roma a los profesores españoles de seminarios, falleció en la madrugada del 26 de marzo en el HUCA.
Hijo único y natural de Nava, exrector de la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat -entre 1998 y 2010-, se había convertido en uno de los referentes teológicos de la región. “Dejaba la impresión de ser un hombre de fe y que valía la pena”, cuenta el deán de la Catedral, Benito Gallego, acerca de un sacerdote que fue profesor del Seminario, donde se ganó la fama de bondadoso, cercano y atento, además de exhibir gran “talla intelectual y capacidad para enseñar” a generaciones de religiosos.

DE NUEVO J.CUERVO MEJOR QUE CAMBA O RAMÓN...

anual de manejo de las manos

El coronavirus ha abierto una crisis de confianza con la parte del cuerpo que nos hizo lo que somos y que trabaja y nos cuida como una madre

05.04.2020 | 00:17
Un joven con guantes y máscara de protección contra el virus. 
Me regaló cuatro guantes un amigo. Ni un solo día encontré a la venta guantes que llevarme a las manos y cuando preguntaba por las mascarillas me remitían a las de pelo, junto a los champús. Al fin iré a la compra como recomiendan los cánones de la vida anormal.
Hasta ahora lo pasaba fatal al cruzarme con mujeres con sus guantes de látex blanco que les dan un aire de Jacqueline Kennedy, y yo con las manos desnudas. Si coincidía en el lineal del chocolate con alguna joven, las guardaba en el bolsillo para no ser tomado por exhibicionista. Fui educado en el pudor católico y en la pacatería franquista y no he logrado superarlos. Me hubiera importado menos de ir cubierto por una mascarilla, pero sigo sin lograr una. Ahora que conseguí guantes quieren hacer obligatorias las mascarillas... Nunca logro estar a la altura de las circunstancias.
El problema de salir de casa sin guantes es que al limitado mundo exterior -en el que 250 metros quedan a desmano y por el que andamos bajo vigilancia militar, policial, telefónica y vecinal- se accede mediante pomos, manillas y cristales turbios de huellas dactilares en los que puede estar a rececho el coronavirus, dispuesto a subirse a nuestras manos, su principal medio de transporte terrestre hasta nuestro organismo. Una vez en la mano, aprovechan las ventanas de oportunidad que le damos cuando nos rascamos los ojos, nos llevamos el dedo a la nariz, nos mordemos una uña o nos chupamos la yema para pasar página de todo esto.
Como tenemos la percepción del organismo y de los microorganismos amplificada desde principio del siglo XXI por las recreaciones forenses de las muertes de "CSI" y las enfermedades de "House", nos da miedo imaginar cómo se instala en un surco dactilar y se acerca peligroso a los orificios con mucosa donde encuentra acomodo y emprende su viaje por nosotros.
Ese miedo nos conciencia, pero las manos, las empleadas más serviciales del cerebro, acuden prestas a todo, salvo al fuego. Cumplen deseos, atienden estímulos, expresan emociones, tocan, aprietan, sostienen, acarician y al regresar de la compra, entran en casa como dos extraños que fueran a causar estragos. Las miro como haría con una rueda de reconocimiento con diez sospechosos. ¿Quién tendrá el arma microscópica del virus? ¿Los dos gordos del centro o los menudos de los extremos? ¿Los dos mandones o esos dos altos, un poco fatos, que no hacen gran cosa? ¿El casado de la derecha o el soltero de la izquierda? El Cluedo pasa de juego de mesa a juego de manos.
Las manos son de mucha confianza. De hecho, la mano derecha suele ser tu mano derecha y la izquierda, el cuerpo diplomático. Este coronavirus nos hace desconfiar de las propias manos, que nos hicieron lo que somos.
¡Y son las manos, coño!
No son como los ojos, que alguna vez te han engañado, que albergan miradas soñadoras, que se hacen ilusiones ópticas. Ni como los oídos, a los que se deben tantos malentendidos.
Las manos, la clase trabajadora, a veces sueltan lo que deberían agarrar o tropiezan con jarrones, pero son gajes de su oficio que es ser mano de obra.
Las manos te dan de comer... son como madres para las que siempre serás un bebé al que hay que lavarle la cara y limpiarle el culo. Solo descansan cuando descansas y, aun así, vigilantes de la temperatura, te tapan y de destapan, te rascan donde te pica, te espantan la mosca sin necesidad de que despiertes.
Ahora, siguiendo las instrucciones generales, son anfibias y pasan el día en el agua. De Corea llega la idea de usar para manillas la mano no dominante (los diestros, la zurda; los zurdos, la diestra; los ambidextros, eeeeh) porque es muy difícil que te toques la cara con ella.
Las manos, como nosotros, están acostumbradas a ir a los sitios sin restricciones y el cerebro se ha vuelto un vigía de balcón que les grita "¡Dónde vas, sinvergüenza!"
Si se vuelve obligatoria la mascarilla y no la llevamos puesta nos dirán que vaya morro tenemos.

ARTÍCULO DE MARTÍN CAICOYA

Agua y jabón

De cómo un médico que acabó en un manicomio, Semmelweis, descubrió en el siglo xviii los beneficios del lavado de manos prequirúrgico

04.04.2020 | 03:19
Agua y jabón
Cuando el dictador Franco inició su programa de construcción de hospitales para obreros, su ministro Girón de Velasco, promotor principal de la idea, decidió que las instituciones sanitarias se denominaran residencias. El nombre de hospital se asociaba a pobreza y muerte. En la Viena de mediados de siglo XIX, lo mismo que en muchas otras ciudades, se habían creado maternidades para que las pobres, las prostitutas, las madres solteras parieran en un ambiente seguro. El principal objetivo era evitar el infanticidio. Pero en los hospitales las madres morían de fiebre puerperal. Ignaz Semmelweis tenía 26 años cuando entró a trabajar en una de las clínicas ginecológicas más importantes de Viena. Era además la que tenía un tasa de mortalidad por fiebre puerperal más alta. Las gestantes, que temían ser ingresadas allí, se escondían para no hacerlo. A Semmelweis le intrigaba por qué en la otra clínica la mortalidad era la mitad. Y lo más inquietante, cuando las mujeres asignadas a su clínica lograban no ingresar, su mortalidad era menor. Recogió todas esas estadísticas. Y con un tesón admirable, empezó a descartar causas. Al final solo le quedó una diferencia notable. Su clínica era docente para médicos y la otra para matronas. Los médicos operaban tras explorar cadáveres con las manos desnudas.
Una observación le puso en la pista. En la autopsia realizada a un compañero que había muerto como consecuencia de haberse herido con el bisturí mientras realizaba un examen post-morten, los tejidos tenían una semejanza llamativa con la de las mujeres muertas por fiebre puerperal. Dedujo que la materia cadavérica contaminaba y mataba. Entonces aún no se había demostrado la existencia de gérmenes nocivos. Semmelweis propuso lavarse las manos antes de operar con un solución de lejía porque había observado que con ello se mataba el olor cadavérico. La mortalidad se redujo en el 90%. Era el año 1847, aún tardaría diez años Pasteur en elaborar la teoría infecciosa y más de veinte Koch en demostrar que un bacilo produce el Antrax.
Semmelweis, de carácter colérico, desafiaba la ortodoxia médica cuya capital era Viena. Dos años más tarde fue expulsado del hospital. Humillado y despreciado, regresó a su Buda natal con la salud mental rota. Años más tarde ingresó en un manicomio. Un enfermero lo golpeó. Las heridas por estallido, ideal para el crecimiento de algunos gérmenes, no las curaron con antisépticos. Murió a los 47 años víctima de la gangrena. Ya entonces un cirujano escocés, Lister, había logrado instituir el lavado de manos prequirúrgico. Se cree que no conocía la experiencia de Semmelweis.
Sabemos que las manos de los sanitarios son el mejor medio de transporte de gérmenes entre pacientes. También las de otras personas que los atienden. Las infecciones relacionadas con el sistema sanitario, antes llamadas nosocomiales, son una importante causa de morbilidad, mortalidad y retraso en las altas hospitalarias. Su lucha tiene varios frentes, el principal: el lavado de manos. La OMS recomienda utilizar jabón. Para hacerlo bien se han diseñado varios pasos. Comience, tras untarse de jabón, frotándose las palmas de las manos entre sí; ahora hágalo con la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda entrelazando los dedos, y viceversa; lo siguiente es frotar las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados; frote ahora el dorso de los dedos de una mano contra la palma de la mano opuesta, manteniendo unidos los dedos. Ya solo quedan dos movimientos: rodear el pulgar izquierdo con la palma de la mano derecha y frotar con un movimiento de rotación, y viceversa, y frotar la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación, y viceversa. Todo esto, incluido enjabonarse, aclararse y secarse con toalla desechable con la que cierra el grifo, lleva entre 40 y 60 segundos.
Se usa jabón, ese material tan antiguo y ordinario, no las sofisticadas soluciones alcohólicas. El jabón está compuesto de moléculas en forma de alfiler. La cabeza ama el agua (hidrófila), mientras que la cola la evita (hidrófoba): busca unirse con aceites y grasas. En el agua las moléculas pueden flotar solitarias o formar pequeñas burbujas llamadas micelas. Se ordenan con las cabezas (hidrófilas) apuntando hacia afuera y las colas en el interior. Estas son las características que las hace letales para las bacterias y virus que estén envueltos en membranas lipídicas como el COVID-19. En esas membranas se intercalan las proteínas con las que abren las células para infectarlas. Cuando llenamos las manos de jabón, sus colas hidrófobas que intentan huir del agua encuentran acomodo en las envolturas lipídicas de los gérmenes. Los rodean, rompen su membrana y los matan. También pueden actuar cortando los enlaces que unen a los gérmenes con la piel: sueltos se los lleva el agua.
Semmelweis utilizó la lejía porque como a todos nosotros nos huele a limpio. Lister una solución de fenol. Lavarse con agua y jabón es la mejor manera de evitar que las manos nos contagien o contagien a otros enfermedades infecciosas.

viernes, 3 de abril de 2020

60 AÑOS DE LA ALIANZA FRANCESA


LA VIE EN ROSE//Año 60 de ALIANZA FRANCESA

Toda la desgracia humana proviene de los que no saben estar reposando en una habitaciónPASCAL (memorizado en LE LAMBEAU por Ph.Lancon, herido del atentado a la satírica Charlie Hebdo).

Un cuadro de José Uría, influyente en el niño Luis Fernández, futuro grandísimo artista, se quemó con la Universidad. Representaba el fusilamiento de AFRANCESADOS en el Campo San Francisco. Pena también temática pues abruman testimonios edulcorados de la reacción nacionalista, anti ILUSTRACIÓN, que enturbian, junto al colonialismo, nuestro siglo XIX. ¿Cuál la intención última del abrupto y torpe abanderamiento de la Escandalera?

Hoy a los afrancesados nos perdonarían la vida contra el sucedido a los pintados por Uría o al Marqués de Sargadelos/de Oscos, nuestro primer industrial, víctima con ensañamiento fanático.
Borges reivindica el latín y el francés contra fatal regresión. No me topé con Valero de Urría que fijó los grecolatinos al autor de Tigre Juan, pero sí me cupo nacer en familia afrancesada. Empecé así sin saberlo por el camino borgeano del tesoro de las letras; enseguida, aproveché ventaja lingüística con mis coetáneos para surcar la Política y, aún, ese mercantilismo profesional que denostaba el argentino.

Acertaron Frank Menéndez, Ángeles Caso, Nacho Bernardo… escogiendo para el cumple de la ALIANZA mixtura de clásicos y chanssoniers, versionada bajo la vie en rose, con Ana Nebot, artista excepcional, hija de tipo valiente y excepcional también.

De la gloriosa predemocracia no retengo actos musicales a la altura de la asunción más reciente de los compositores franceses, salvo libretos galos de acento italianista, en las temporadas ovetenses. Cuando Valero de Urría fundó la SOCIEDAD FILARMÓNICA su personal educación francesa condicionó positivamente las programaciones, lo que no ha sido en el Campoamor desde 1948, comienzo de las temporadas ininterrumpidas. En la próxima serán determinantes Poulenc, Ravel, que vimos alguna vez, el más topadizo Bizet…  

La Alianza desborda el servicio al idioma. Está unida a Democracia y Cultura, con mayúsculas. Para mí se liga a Pedro Caravia, Juan Benito, los  Rodríguez-Vigil, Rosa y Juan Cueto y el Cine/Club, y aún Samuel Ortega o el Patatu, Murillo, Fernando Corugedo, Tito Miaja, Luis Sela, Linos y Carlos Álvarez y su Teatro, Aurora Navarro, los Cugnac y Frank Menéndez, que pilota con proverbial bonhomía. ¡Cómo olvidar al fundador Tracewski o a Escarpit, glosador de la primera etapa, cuya concisión evoca diariamente Pedro de Silva en LA NUEVA ESPAÑA!

Tengo La ALIANZA al lado. Hace días, unos jóvenes salieron a ayudar al ver mi resbalón bajo la lluvia Santa Cruz abajo.Fue a través del tragaluz del semisótano, que titulaba Buero Vallejo.

.Gracias, pues, al francés y a los afrancesados. Pronto merecidos platino y centenario.


 

jueves, 2 de abril de 2020

Fernando Beltrán llega a la meta de Hospital Moncloa bajo intensa lluvia

El poeta, enfermo del COVID-19, regresa a su casa exhausto después de cinco días ingresado, emocionado y agradeciendo cada dolor

02.04.2020 | 00:35
Fernando Beltrán, en una imagen tomada hace dos años.
Llovía, como en todos los días importantes de la vida del poeta Fernando Beltrán, cuando regresó a casa después de cinco días ingresado en el Hospital Universitario Moncloa por el coronavirus.
Ayer, España superó los 100.000 contagios y hoy se acerca a los 10.000 muertos. También 22.500 personas han sufrido el coronavirus y se han recuperado. Fernando Beltrán (Oviedo, 1956) está en ello y lo cuenta con los dedos en el Whatsap.
Ayer, 13:55. Acaban de darme el alta para seguir tratamiento en casa. Me despiden las enfermeras haciendo pasillo con mi nombre y abajo me recibe una lluvia inmensa, Elena, inmensa, charcos por todas partes, Puente de los Franceses, trenes de cercanías, calles de Madrid y caminos y nombres de la vida otra vez. No me lo creo.
El nombrador de empresas que ha rebautizado Oviedo, la ciudad de su infancia, como "Lloviedo" ve que se sigue cumpliendo lo que dijo en "La Asturias que funciona", una iniciativa del Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA y la Facultad de Economía de la Universidad de Oviedo, en octubre de 2017:
"Todas las cosas importantes me han pasado en días lluviosos. Las buenas y las malas".
El presidente de la Fundación Aula de las Metáforas dio positivo por COVID-19 el 24 de marzo después de varios días de síntomas. "Esto va lento, aunque respiro bien y hay oxígeno todavía de sobra. Y sobre todo muchas ganas de acabar pronto esta pesadilla", dijo entonces.
Ayer, 13:55. No me lo creo. Qué mal lo he pasado, madre mía. No estoy curado, pero esto es un paso muy muy muy grande. Me encuentro pinchazos por todo el cuerpo y a cada uno y su dolor doy gracias agradecido.
Ayer, 14: 10. Seguiré tratamiento estricto en casa, y sigo aislado, pero me encuentro mucho mejor en todos los sentidos.
No podía hablar, por el cansancio, por el miedo a la emoción y por lo que le pudieran repercutir el esfuerzo de uno y de otro, pero quería agradecer el interés y los cientos de mensajes que recibió estos días.
Ayer, 14:10. Hubo horas muy duras. Mi habitación daba al Puente de los Franceses, el humilde y maravilloso puente de ladrillo rojo por el que entré en Madrid a los ocho años. Sigue vivo y cruzando los trenes sobre él, abrazándome cada vez que pasaban en esa curva alrededor mío. Menuda metáfora haciéndome compañía. Ahí me he aferrado.
En el otro cabo de ese viaje de los ocho años estuvo la partida de Oviedo:
LA NUEVA ESPAÑA Domingo, 25 de septiembre de 2011
-El día en que nos fuimos a Madrid corrí al Campo y me abracé fuerte a un árbol para que no me llevaran mientras culpaba a mi madre llamándola "traidora".
Su madre era madrileña, "gata", descendiente de un héroe del 2 de mayo de 1808. Su padre fue alcalde de Oviedo. Marcharon a Madrid porque su padre, Beltrán Rojo, iba a trabajar en Aeronáutica Industrial, empresa de los mismos dueños que Fábrica de Mieres.
El poeta de "Aquelarre en Madrid" (1982) un libro de referencia de "La Movida", empezó ayer otra etapa. Y la ve en términos ciclistas. Envía una foto del asturiano Vicente López Carril, vencedor de tres etapas en el Tour de Francia, (donde acabó en cinco ocasiones entre los 10 primeros), una en el Giro de Italia y una en la Vuelta a España.
Ayer, 13:56. -¡¡¡Mis héroes de niño!!!
Ayer, 14:10. -Ahí me he aferrado. ¡¡¡Y al esfuerzo de aquellos ciclistas del KAS, Tourmalet arriba o Galibier o Alpe D'Huez!!! ¡¡¡Y luego anoche, al salir, esa lluvia, mi lluvia a manos llenas!!! Abrazo inmenso. Fuerza a todos los enfermos de mi tierra. ¡¡¡Nos vemos pronto!!! Vuelvo a la lucha
Ayer, 13:56. Saluda a tantos amigos. Gracias a todos. Seguiré luchando. Qué bien se está en casa. ¡Un abrazo!
Otra etapa.

domingo, 29 de marzo de 2020

MURIÓ BUSTILLO

Gerardo Fernández Bustillo, segundo por la derecha, en una reunión del Círculo de Valdediós. J. D./
Gerardo Fernández Bustillo, segundo por la derecha, en una reunión del Círculo de Valdediós. J. D.

Vinculado al PSOE, coordinó con Ramón Fernández-Rañada el primer PGOU de Gijon y murió víctima del coronavirus

O. VILLA / M. MORO
«Entregaba al estudio de delineantes sus proyectos dibujados a mano alzada», recordaba ayer una arquitecta gijonesa de su colega Gerardo Fernández Bustillo, que falleció la pasada madrugada a la edad de 80 años, víctima del coronavirus. Maestro y padre de arquitectos, Gerardo Fernández Bustillo estaba casado con la farmacéutica Manuela Fernández Macías y tenía tres hijos: Jimena, Bárbara y el también arquitecto Pelayo Fernández, quien actualmente trabaja en Londres.
Gerardo Fernández Bustillo estaba vinculado al PSOE, si bien nunca ocupó cargos orgánicos. Su hermano Jorge fue concejal en el Ayuntamiento de Oviedo. Entre las obras más destacadas de Gerardo Fernández Bustillo, formado por la Escuela de Madrid y que compartió estudio con Arturo Gutiérrez de Terán y con Guillermo García Suárez-Zarracina, se encuentra la Urbanización de El Rinconín, conjunto de viviendas unifamiliares cuyo proyecto se ejecutó en 1988 y que generó una amplia polémica, si bien fue un puntal para integrar en la zona urbana el espacio comprendido hasta el entorno de la Madre del emigrante y el parque aledaño.

FALLECE JOSE ANTONIO GARCIA ARIAS

Fallece a los 78 años José Antonio García Arias, concejal del PP de Oviedo en los ochenta

"Aunque era de la oposición, siempre confié en él y ayudó mucho al Ayuntamiento", dice Masip

29.03.2020 | 03:01
Dicen los que le conocían que José Antonio García Arias era un hombre muy serio tanto en la vida como en el trabajo, pero todos lo destacan como una virtud y coinciden a la hora de señalar que era "un lujo" tenerlo como amigo porque cuidaba a los suyos como nadie. García Arias, que fue concejal del Partido Popular (PP) en Oviedo desde 1983 hasta 1987, falleció el pasado jueves, a los 78 de edad, víctima de una enfermedad. Las medidas de seguridad establecidas por la crisis del coronavirus no le permitieron a la familia organizar un funeral que hubiera sido multitudinario por la trayectoria del fallecido.
Ingeniero de caminos, canales y puertos, era componente de una familia en la que la política siempre estuvo presente. De hecho, José Antonio García Arias era concejal en Oviedo por el PP al mismo tiempo que su hermano César ejercía como alcalde de Teverga por el PSOE. "Él se presentó como independiente y nunca estuvo afiliado al partido, pero evidentemente tenía ideas diferentes a las mías. No obstante, era el mayor de seis hermanos y en casa nunca hubo una palabra más alta que otra por cuestiones políticas. Siempre lo recordaré como un ejemplo y como una gran persona, muy práctico y muy ecuánime", explica César García Arias. Ambos son, además, primos carnales de Ludivina García Arias, que fue diputada del PSOE a nivel nacional.
Antonio Masip, que era el alcalde cuando el fallecido estaba de concejal en Oviedo, también tiene buenas palabras para José Antonio García Arias. "Aunque estaba en la oposición, siempre confié en él y ayudó mucho a reforzar el Ayuntamiento", dice.

sábado, 28 de marzo de 2020

LO CONOCÏ A TRAVÉS DE LOS CASTIÑEIRAS:

Adiós al artista Juan Falcón, el último bohemio

El artista Juan Falcón. / E. C.
El artista Juan Falcón. / E. C.

El pintor y escultor, natural de Bárzana de Quirós, fallece a los 61 años dejando una huella personal y artística de libertad

G. D. -R.OVIEDO.
El pintor y escultor Juan Falcón falleció ayer a los 61 años en el Hospital Monte Naranco de Oviedo como consecuencia de un cáncer, por el que llevaba varias semanas en cuidados paliativos. Tuvo una carrera atípica, sin mecenas ni calendario de exposiciones, y una vida bohemia, libre y expansiva hasta el final. Capaz de montar un taller de pintura en la peluquería de un amigo, de alimentarse de galletas y cervezas; fumador compulsivo, noctámbulo y resiliente, nada hacía presagiar que aquel huérfano de minero a los cinco años llegado de Bárzana de Quirós se codearía con Goytisolo y Eduardo Arroyo, o trabajaría en escenografías para la ópera en París. Fueron los profesores del Orfanato Minero los que animaron su vocación.
Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, apadrinado por Bernardo Sanjurjo y el escultor Fernando Alba. Con su apoyo y el de otros se presentó y ganó por unanimidad el Premio Corberó de Artes Plásticas en Barcelona. Su familia, entre ellos su sobrina, galerista y autora de una monografía sobre su carrera, Lucía Falcón, señaló ayer el galardón como «el espaldarazo» que lanzó su carrera internacional. Se trasladó al París de los años setenta, bajo el meritoriaje y amparo del pintor Eduardo Arroyo, en unos primeros años, y del italiano Valerio Adami, casi por la misma época. Habitó una diminuta 'chambre de bonne' en la vivienda y estudio del primero. Disfrutó mucho de la capital gala, de su ambiente intelectual y artístico y de sus noches. A través del concertista Alain Planes, entró en el mundo de la escenografía, trabajando para Ilie Valea, en el vestuario y el montaje de 'Il mondo de la Luna' de Monteverdi.
A mediados de los ochenta, trabó amistad con la familia Joan Miró y, en especial, con la hija del pintor, María Dolors Miró Juncosa, que ejerció hasta su fallecimiento de protectora de Falcón. Viajó a Roma, regresó a Oviedo, y trabajó en Almería, Granada o Madrid. Expuso en Oviedo de la mano de Josefina Cimentada y Marta Llames, esta última le presentó a José Agustín Goytisolo.


viernes, 27 de marzo de 2020

¡TORRA, DEMASIADO PARA EL BODY!


¿PARA CUÁNDO EL CESE DE TORRA?

 Salté silente prudencia pidiendo al PARLAMENT terminar con Torra, tan dañino en el covit-19.
Las diferencias políticas son convenientes en una sociedad libre, pero lo de este racista, enemigo no ya de España, sino de la Cataluña que se vanagloria representar, supera la máxima tolerancia. Sabíamos que Torra se desliza en la tontuna, pero también les sucede, v. g. a la Presidenta de la Comunidad de Madrid o al Premier británico; llegando, sin embargo, los pasos ofensivos del catalán tan lejos que no comprendo nadie soporte. Traté a varios predecesores, el ladronzuelo Pujol, Maragall, Montilla y el gran Tarradellas, a los que dentro de sus maneras reconozco voluntad gestora, pero detrás del supuesto activismo de un ¡no político! como le definen, ya sin argumentos, los escasos aduladores que quedan del actual inquilino de la Generalitat, hay auténtica perversidad, odio que manifestó por tuit relevante exconsejera. Por cierto, Tarradellas, amigo e integrante del gobierno en el exilio de don José Maldonado, del que tuve el honor de ser confidente y apoderado en varios pleitos, legado y contratos, no evitaba preocupación por el ya equívoco Pujol y se inclinaba por la mejor sucesión de Raventós, Presidente del Parlament y de la Asamblea de Parlamentarios de Catalunya… que vino a Laviana a contactar con el inolvidable Emilio Barbón.

En lapso incidental, cabe afirmar que una de las mejores piezas periodísticas sobre la crisis sanitaria se ha escrito aquí, equiparando literariamente la desertización urbana con el proyecto de la bomba de neutrones. La especulación narrativa de J. Cuervo está por encima de los artículos de Pla, Camba, Cunqueiro, Ayala, Ruano, Carmen de Burgos u Ortega.

Como soy abogado por una Universidad jesuítica, sé aquello del ignaciano tempo en la mudanza; otras responsabilidades a dilucidar sin duda más adelante. En cualquier caso, pedir ceses es de dudosa corrección política ante la lucha unitaria contra la pandemia pero causa dolor despistante que personaje tan deleznable represente en estos momentos a Catalunya, la tierra de mis antepasados de varias generaciones conocidas.

El lendakari vasco y algún otro responsable han introducido cuestiones delirantes, más desapercibidas, sin fracturar de lleno la amplia conciencia social. Sobre Urkullu, llegué a tener buena opinión, que hogaño noto errada. Fue una tarde en que Maragall me describió un positivo diálogo minutos antes con el vasco Imaz, del que el actual lendakari era su segundo, tras el que Pascual quiso convencerme que el próximo entonces fin de ETA daría paso a un equipo dirigente, Imaz/Urkullu, que remaría por una España vertebrada. Tengo la impresión de que con el covit-19 no ha sido así, aunque el mismo Urkullu ha reconocido que su posición fuera de tiesto, Revilla dixit, durase, ¡solo!, ¡diez segundos! Los nacionalistas de diversos tonos siempre, llegada la hora suprema, optan por esa Muerte a temer que en sede europarlamentaria pronosticó Francois Mitterand, cuya figura histórica, por otra parte, está para mí llena de sombras.

En estos momentos de preocupación, el cese de Torra, cambie o no el panorama, sería estimulante satisfacción para los españoles, y en especial para los catalanes que bien le conocen. Es algo que nos merecemos los sufridores periféricos de las medidas contra el virus.  


NO PUEDO OLVIDAR A SU PADRE,TAN BUEN ABOGADO,TAN COLABORADOR DEL MÍO EN EL AYUNTAMIENTO

(el comercio)

José Luis Regadera llevaba en la profesión cuatro décadas, con despacho en la calle Marqués de Teverga. Fue diputado de la junta de gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, siendo decano, Luis Varela, entre 1987 y 1989. La propia web del Colegio de Abogados se hace eco de la muerte de Regadera, al que calificaron como «un trabajador incansable». De hecho, desde la institución se han ofrecido, atendiendo a la situación de estado de alarma que limita los funerales a la más estricta intimidad, como nexo de unión entre los compañeros y la familia para recoger las muestras de cariño y pésame. «El Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo lamenta profundamente su fallecimiento, trasladando a la familia sus condolencias y ofreciéndose para canalizar las de otros muchos compañeros y compañeras que, dadas las circunstancias, no se las pueden hacer llegar de otro modo».
«Siempre tenía una sonrisa para todos los compañeros. Era leal, afable y si hay que escoger una palabra para definirlo, esa sería la de entrañable», enfatizó el abogado Luis Pérez.

TEMAS

Oviedo