viernes, 15 de febrero de 2019

CASA DEL PUEBLO LAVIANA


PAULINO
“A estas alturas parece incuestionable que la Casa del Pueblo es el auténtico mascarón de proa…”,Trinidad,F “Socialismo en Laviana”.
Cuando ha mucho Eloína y yo comenzamos a dar el paso de un izquierdismo radical a predios más adecuados, que confesaba recomendar Emilio Alarcos en el prólogo a uno de mis primeros libros, nos dirigíamos los domingos a Pola de Laviana y El Condado en busca de las sabias palabras de Manolita y Emilio Barbón. Allí nuestros amigos nos introdujeron en Pablo García, El Zapatero, Paulino en nombre de guerra, definido ya por Barbón contra su proverbial modestia como “socialista ejemplar”. En Pola nos veíamos en casa de nuestros admirables anfitriones, encima del BB, y en El Condado chez Miguel Ángel Lombardía, hoy propiedad de Catarina, otra gran amiga.
Supe, pues, de siempre que Paulino era para los que accedíamos al emergente socialismo felipista, un referente imprescindible. Mucho le seguí luego en la Fundación José Barreiro, de cuyo fundador que dio prestigioso nombre, conservo sabroso epistolario y conocí en el Sur de Francia; en la Alcaldía polesa; en su puesto de senador y, ahora, en la presidencia de la FSA. Incluso debo reconocer que su ponderada opinión me valió mucho para reafirmar el criterio, contra otros sectores de mi propio partido, para defender la autonomía ovetense en materia de aguas hasta el logro de conseguir, en último término, romper con lacerantes restricciones agosteñas y septembrinas de suministro ciudadano. ¿Cuántas veces nos reunimos en Tanes antes y después de la inundación de la presa?
Necesariamente tenía que asistir al oportuno detalle societario de poner su nombre a la Casa del Pueblo de Laviana desde donde se iluminó, sobria honradez en ristre, todo el socialismo astur durante un par de décadas. No en vano también conservo infinitos recuerdos de ese lugar, muchas veces asociados a Juan Ramón Zapico, Arturo Carrio, Barreñada, Petón, Lolín, Julio, Vicente, Ovidio, Albino, Trinidad, Mario, Roberto, Aida y Paco Corte, Juanjo García y Regly, Gustavo y Maricusa, Solís, Cepedal o Adrián Barbón, entre tantos otros. ¡Cuánto me prestó escuchar la joven facilidad oratoria de Raúl Gutiérrez Álvarez!
Luis Yáñez me ha escrito: “En el tardofranquismo, cuando Carmeli y yo lo hospedamos en nuestra casa para un curso clandestino de marxismo, no logramos sacarlo para enseñarle Sevilla con el argumento de que no venía a hacer turismo y sí a aprovechar el tiempo libre para aprender mecanografía pues en la FSA de entonces casi nadie sabía teclear los panfletos”.
En fin, ¡siempre con Paulino!


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jueves, 14 de febrero de 2019

ASISTÍ A LA INAUGURACIÓN EN VENTANIELLES/EL RANCHO A LA ESTATUA HOMENAJE AL BOMBERO FALLECIDO TRÁGICA Y HEROICAMENTE EN EL INCENCIO DE URÍA DE 2016

Oviedo

Oviedo homenajea a Eloy Palacio

viernes, 8 de febrero de 2019

CARLOS LÓPEZ OTÍN EN SU LABERINTO


En un mediodía de mi tiempo de eurodiputado, una larga década pero el mejor sosiego político en mi demasiado extensa e intensa vida política, me encontré en Zaventem, con una cara conocida que se confundía de ascensor de salida por ese afán muy belga a despistar inopinadamente con letreritos flamencos incomprensibles. Era Carlos López Otín, con el que había compartido homenaje póstumo a otro genio insólito, Víctor Botas G.Longoria, para mí simplemente Vitín.
Me sentí muy feliz de ayudar a CLO a salir del laberinto, como en la última novela de Fernando Fonseca, nuestro más próximo autor local a particular e impagable mixtura de Kafka y Borges. Todo plagado de molestos insectos, invasores, paralizantes u obstaculizantes. Ahora, Carlos Suárez, otro amigo, fabuloso en empatía y logros de ciencia y habilidad quirúrgica de gran otorrino humanista, me pone al corriente de una patológica persecución a Otín. Ignoro, desde luego, todo de la profundidad de sus afamadas investigaciones bioquímicas pero tengo para mí, con la intuición afilada de anciano de la tribu, que está siendo sometido a un sanedrín envidioso e intolerante, en definitiva acientífico, único espacio ese de la Ciencia y el Progreso en el que se mueven, indudable carisma aparte, los dos Carlos, no en vano deudores de un santo patrono de la Medicina, que despreciaba riesgos de contagio pestilente, seguro de sus generosos objetivos. Algo adelantó para siempre Bertolt Brech perfilando su anti inquisitorial Galileo Galilei. EL Dr. Suárez Nieto me insiste: Antonio, al paso que lleva esto se va a convertir en el caso Dreyfus de Oviedo, solo que los partidarios son una inmensa mayoría y los detractores una minoría refugiada en las tinieblas del anonimato, contra los que es imposible debatir”.
No puedo ya indicar la puerta ni me corresponde en medio de salidas capciosas pero tengo que, como recuerdo, me dijeron aquella misma tarde bruselense, en las laberínticas dependencias de la U.E., bien debería sentirme orgulloso en mi nostálgica soledad de la lejana Asturias, para blasonar de un científico investigador de esa calidad y reciedumbre, lo que sigue vigente y creciendo casi veinte años pasados.







ESTUVE EN EL HOMENAJE DE LAVIANA A PABLO GARCIA

Cumpleaños socialista en Laviana

El PSOE rebautizó la Casa del Pueblo con el nombre de Pablo García, primer alcalde en democracia, por su 85.º aniversario

08.02.2019 | 02:59
Pablo García, hablando ayer ante la Casa del Pueblo de Pola de Laviana. 
Los socialistas lavianeses estaban ayer de fiesta. Celebraban el 85 cumpleaños de Pablo García Fernández, el primer alcalde de Laviana en democracia, y como regalo decidieron rebautizar la Casa del Pueblo de Pola de Laviana con su nombre.
Nadie quiso perderse la celebración, ni la oportunidad de felicitar a García Fernández. Así, hasta la cita acudió el secretario de la FSA y candidato al Principado, Adrián Barbón; el exalcalde de Oviedo Antonio Masip, la delegada del Gobierno en Asturias, Delia Losa; el presidente de la Junta General del Principado, Pedro Sanjurjo; la consejera de Hacienda, Dolores Carcedo; la diputada Natalia González y la senadora María Fernández.
Pablo García Fernández, que no sabía nada del homenaje, se mostró visiblemente emocionado. "Gracias a todos, no quiero llorar", fueron las únicas palabras públicas del homenajeado. Pero no hizo falta más, ya que sus compañeros hablaron por él, dando cuenta de su dilatada trayectoria política. "A Pablo nadie le tiene que explicar lo que cuesta traer la libertad", apuntaba Barbón, destacando que "nadie como él personifica los valores y las ideas, Pablo nunca falla y es un socialista igual de ético y ejemplar que Pablo Iglesias".
Roberto "Petón" Fernández, secretario general del PSOE de Laviana, explicó que la decisión de renombrar la Casa del Pueblo de Laviana en homenaje a Pablo García Fernández "fue unánime, tanto en la ejecutiva como en la posterior asamblea, eso sí, queríamos que fuese un secreto y gracias a su mujer lo conseguimos finalmente".
También habló por el homenajeado Raúl Gutiérrez, secretario de Juventudes Socialistas en Laviana, quien agradeció "cada consejo, cada historia, que me hizo recapacitar y encarnar la lucha en la calle". Por último, María Fernández trasladó al homenajeado una carta del portavoz del PSOE en el Senado, Ander Gil, quien recalcó que García Fernández, que hace veinte años fue senador por Asturias, "es todo un referente".

martes, 5 de febrero de 2019

PRESENTACION 2/2/2019 DE LIBRO LUIS GARCIA


Presentación de libro. Luis García presentó y firmó ejemplares de su obra "Madeleine nunca llegó". La actividad fue en la Casa del Libro (calle de Palacio Valdés, número 13). Antonio Masip presentó el acto.

sábado, 2 de febrero de 2019

LOS TOPOS

Cuando eurodiputado, me correspondió, con algún ilustre acompañante alemán, rogar a cada uno de mis colegas, en sus propios despachos, que la minería europea, cuyo cierre sin ayudas se preveía para 2014, debía prorrogarse al menos hasta diciembre de 2018, bien tenía la convicción, compartida por el Presidente Zapatero, de que antes de ese límite habría nuevo acuerdo, ponderado y desdramatizador, para las antiguas cuencas que no llegó jamás como la Madelaine de Brel y Luis García.
En mi tiempo municipal, propuesto por el inolvidable comunista JM Laso Prieto, Vicepresidente de Tribuna Ciudadana, entró en el callejero Isidoro (Rodríguez) Acevedo, presidente del Socorro Rojo Internacional. Es, como otras calles de entonces, una nueva vía abierta en Fuente La Plata.
El luanquín Acevedo es autor de una novelita de cierto fuste historicista del llamado "realismo social"; se titula "Los topos", que mucho me ha recordado la denominación popular de la vanguardia minera de rescate que tanto se ha popularizado hasta la máxima emoción de la epopeya con la tragedia del niño Julen. Otros también reciben la denominación literaria de "topos", así los numerosos escondidos durante años en sus propias viviendas y cuevas ante la cruel represión política postbélica. Mi amigo Ronald Fraser, Ronnie, recién fallecido, con el que colaboré en su "Blood of Spain", tiene magnífico relato sobre un héroe anónimo escondido. Uno de esos topos, un tal Melero, hoy simple desconocido en su tierra, llegó a aparecer en un sótano excavado bajo la ovetense calle Fruela.
Con los héroes de la Brigada Minera se da la circunstancia de que la minería termina pero la vanguardia de rescate sigue con vocación solidaria y excelente prestigio para salvar otros accidentados en el ancho mundo, que decía el peruano Ciro Alegría. Merecen premio.

P.S.: Por cierto, agradecería a Xosé B, poeta asturianista, me devolviera pasado medio siglo mi ejemplar de "Los topos"

viernes, 25 de enero de 2019

ALGODÓN EN LA LUNA



         
En el negror más hondo. Allí estuviste” Bousoño, Carlos, “Metáfora del Desafuero”
                                                                                                                                                                                                                     
Los chinos han logrado que, en la cara oculta de la Luna, germine una semilla de algodón, mientras se pierden de momento otras especies. Evocando a Miguel Hernández se diría que el perito en lunas sería agrónomo en un instante maravilloso. Cuánto me alegran noticias científicas que tienen esa derivada de ilusión poética y reafirman en mí un determinado respeto algodonero. No en vano supe por los míos que, criatura prematura, sin todavía incubadoras, el obstetra de mi madre, Pedro Miñor, y el pediatra Luis Azcoitia, al que injustamente la sociedad vetustense llamaba Herodes, se fiaron con pleno éxito del algodón para sacar adelante las fragilidades de mi piel.
La historia del algodón hasta su darwiniano crecimiento lunático está plagada de progreso errático y hasta contradictorio. Páginas dolorosas de la colonización tuvieron fondo algodonero y aún propiciaron la codicia y el esclavismo de estados sureños de Norteamérica.
Aquí mi familia estuvo vinculada a la desaparecida “Algodonera de Gijón”. Bien recuerdo de mi infancia algunas anécdotas hermosas. V.g. el día que al interior de lo que entonces se llamaba “provincia de Santander” acompañé a mi tío Enrique Hidalgo buscando una vieja rueca que le parecía absurdo se despreciase fabrilmente. ¿Es el velazqueño “Las Hilanderas”, como sostenía Alberti, la pintura más importante de la Humanidad?
Recuerdo también un filmlet publicitario encargado a una incipiente ¿movierecord? para dar después del obligatorio NODO. Era una magistral actuación del actor cómico Antonio Riquelme, cuyo agente se negaría a hacer un segundo anuncio al año siguiente.
En la gran Avenida de Washington hay expuesta una piedra que se trajo Armstrong de la Luna; pronto quizá en Tiananmen enseñarán el algodón de la enigmática otra cara, ahora menos desconocida, pero que, ya con incubadoras generalizadas, no sería afortunadamente necesaria para casos como el que sin enterarme hube de salvar en mis primeros días.

viernes, 18 de enero de 2019

MENSAJES VARIAS VECES MILENARIOS
“El caballo, el desierto, la noche me conocen” Burton/Almotanabí/Borges

En el breve tiempo que presidí una, también efímera, Fundación de Cuevas y Yacimientos hubo lugares que, tal la poética cernudiana, envenenaban mis sueños: Coaña, San Román de Candamo, El Nalón Medio, en la terminología de Javier Fortea y su equipo, Tito Bustillo... De esta última tuve cotidiana referencia, desgarbada y quijotesca, de Tito Trapa, padre de dos integrantes del Torreblanca, grupo descubridor al que Bustillo con su trágica juventud dio nombre. Tito padre, alto en huesuda delgadez y en saberes burocráticos ovetenses, visitaba generosamente a mi abuelo, con animado tresillo al que se dejaba perder. Era lo contrario a su predecesor del Casino vetustense, también funcionario consistorial, el personaje clariniano Basilio Méndez, que se hacía una casita con las ganancias del naipe.
Aquellos torreblancos han sido estampillados merecidamente con el oro virtual el último Día de Asturias, en el que se conmemoraba su audaz epopeya riosellana...
La imagen más retenida es silueta de caballo. Luis Fernández, el gran pintor ovetense, colega de Picasso, no pudo conocer el de Tito Bustillo y sí el más occidental de Candamo pero, en cualquier caso, estaba obsesionado por el mismo fantástico animal. El recuerdo colectivo no precisa visión previa pues basta porosa transmisión allende nuestras raíces. Ya los más antiguos chamanes noticiados diferenciaban ver de mirar y para Borges, chamán a su exquisita manera, era el sueño de Alejandro de Macedonia.
Ahora cuatro corceles entusiasman a la UNESCO, en Ekain/Deba, prolongación de la traza cantábrica, compitiendo con cuadrúpedos divinos que definía, fabuloso, Valero de Urría. De nuevo, pues, su representación cinegética, recolectora, artística, religiosa o vehicular. Los estudiosos de la cultura magdaleniense afirman que nuestros antepasados nos querían decir algo que seguimos intentando cabalgar a sus lomos para descubrir mínima señal como los pastores del Sueve en los marcajes agosteños de la Majada de Espineres, a uno de cuyos ritos civilizadores me invitaron.
Lo más impresionante no son las reflexiones arqueológicas, que también, sino la impronta en otra eternización fuera de las profundidades del subsuelo así los casos de los asturcones de Luis Fernández y la cordillera indómita, o del gran ardid silente de cartón piedra que terminó con la guerra mítica troyana, en el colmo de la Gran Literatura, por una mujer muy bella y aún los etruscos de la Tarquinia de Marguerite Duras. Cuando leí la versión original de esta novela que revolucionó una vez más la narrativa hace ya medio siglo no me aclaré bien pero la atracción equina es constante, sean el encarnado poni de Steinbeck, los de la figueirense Tina Blanco, el elegante Babieca, o Bavieca de la grafía de Pere Abbat, el rocín flaco del Caballero, el broncíneo de los celtas británicos, sin parangón al mediterráneo Manolo Velasco de La Escandalera ovetense, Plata del Llanero de antifaz, “La vuelta de las Cruzadas”, del recién ido Eduardo Arroyo, también apasionado de los antifaces, La Cuadriga bruselense, los hipódromos de decadente elegancia y apuestas trucadas, los susurros de Robert Redford, Incitatus de Calígula, o mágico Platero, ¡sin huesos!, de JRJ… Son idealizaciones imantadas por el viento del peine literario que se unen en el imposible infinito de la geometría escolar, el paralelismo entre las líneas de los sucedidos arriba y debajo de la cota cero cavernícola y artística.
Durante años viajé con cierta frecuencia política por el Sahara constatando que camellos y dromedarios resisten la tórrida arena; pronto me sorprendió saber que mucho antes los caballos recorrían el actual Magreb Sur y eran los semovientes preferidos de las tribus pobladoras para las subastas, la carga y el galope sin que, luego, aguantaran la crudeza del medio, que también se cargó varias fases humanas y prehumanas, tal nos repite Yuval Noah Harari, hogaño best-seller excesivo.
La memoria es más fuerte que el clima. El artista de Tito Bustillo, los candaminos superpuestos y los demás; algunos incluso pintaban recostados, posición que copiaría en su incómodo andamiaje un tal Miguel Ángel Buonarroti, lo dejaron claro mientras seguimos descodificando el despistante mensaje

viernes, 11 de enero de 2019

CONSTANTINO CAVAFIS Y OVIEDO


CAVAFIS PASÓ POR OVIEDO?

La pregunta es de evidente respuesta negativa, ya que el griego, nacido en Alejandría, uno de los mejores poetas de la Humanidad, no viajó a Asturias.
¿Por qué planteármelo?. Es que me han intrigado hasta la fascinación dos mails del escritor, residente en Tabarnia, Alejandro Duque Amusco:”Será difícil, por no decir imposible, que me puedas decir algo acerca de un asturiano llamado Pacho Aguirre, que se hizo cura del rito ortodoxo con el nombre de Père de Trennes. Obtuvo la cátedra universitaria de griego en Oviedo, después de la guerra. Me interesa porque fue el primero que tradujo a Constantino Cavafis en España”. Y aún:Merecería la pena, por mera justicia cultural, que esas traducciones pudieran darse a conocer (pero no seré yo quien lo haga) como las "pioneras" en la difusión de Cavafis en España. A ver…” El gran poeta Xuan Bello me escribe:Nosotros descubrimos a Cavafis por las traducciones de José María Valverde (sic), aunque José Ángel Valente había traducido antes algunos poemas. Cuando Xosé Gago lo traduce al asturiano no repara en ese detalle”.
Desde entonces mareo a Santiago con Roma y aún lo recabo de mis lectores sabatinos para encontrar esas históricas traducciones. Por Pedro Silva y algún otro escritor coetáneo sé que el origen de la encomiable referencia de Duque Amusco está en un amigo ido, el fabuloso Jaime Gil de Biedma. Con Jaime, traído por Lola Lucio en su entrañable Seat 600 de entonces, mantuve larga sobremesa en Salinas el 13 de Junio de 1981 pero nada sabía yo de Aguirre Cuervo y apenas del gran Cavafis por lo que me resulta frustrante ahora que no hubiéramos hecho inciso conversacional. En la pista se ve que también estaba Valente, al que conocí en Ginebra, en casa de María Zambrano, a la que cuidaba Isolina Cueli, colaboradora maliayesa de La Nueva España, y en su despacho de la ONU, y en el mío de Oviedo, pero sin cruzar tampoco palabra sobre el enigmático helenista, miembro por oposición del Cabildo catedral ovetense. El mote de Père de Trennes  lo pusieron los poetas barceloneses de la llamada Generación del 50 tomándolo de una novela de Roger Peyrifitte.
Por cierto, hace diez años, su sobrina, Victoria Aguirre, publicó en este periódico una interesantísima carta sobre su biografía como especialista en Sagradas Escrituras y profesor del Seminario. Polemizaba contra J.M. Martínez Cachero, que, valorando mucho sus saberes en el inicio de la Facultad de Letras en 1939, cuestionaba titulación académica. El Basilisco, por su parte, dio cuenta de lamentables penurias sufridas por Aguirre en la revuelta de 1934. Por información de sus familiares sé que sus papeles fueron trasladados, junio de 1977, en una camioneta de Gijón al Seminario de Oviedo.
No ha mucho he saludado la recuperación por su nuera de la única obra publicada en volumen de un ovetense singular, a la par que parisino y cubano, Rafael Zamora, Marqués de Valero de Urría que influyó de forma determinante en el cultismo de Pérez de Ayala. Dejó inédita versión manuscrita de la Ilíada.
Tenemos pasado cultural de primera y sus anónimos sostenedores no solo merecen gloria efímera entre los eruditos que les leyeron sino la permanente que corresponde dar con reediciones como han hecho Margarita Fernández/Isolina Cueli/Glyn Hambrook/Martín Rodríguez/Francisco Arellano sacando adelante al ya inolvidable Valero de Urría.
Con Aguirre Cuervo estamos no solamente ante el pionero cuya obra busco sino una personalidad fascinante en sus flaquezas humanas y en sus complejas aventuras