viernes, 21 de septiembre de 2018

EL TRANVÍA DE CONCHITA QUIRÓS


Al ser lector compulsivo en papel, aprecio muy alto, ¡irredenta decadencia!, el pregón de Conchita Cervantes Quirós para este San Mateo. Además del canto a la lectura y a la carismática figura de don Alfredo, su padre, y de sus colaboradores (¡Ángel González, Taibo, Lombardero!...), Conchita invocó a políticos presentes, que no éramos tantos, la nostalgia del tranvía. ¡Claro que sí! No solo los munícipes sino demasiados ciudadanos vetustenses del medio siglo olvidado habían asumido el slogan, entre grandonismo y cursilería, “CIUDAD MODERNA Y MONUMENTAL. ATENCIÓN A LAS SEÑALES DE TRÁFICO”. La gran librera rememoró un Oviedo, inimaginable ya, sin semáforos y con guardias de casco blanco y tranvías.
Por mi parte, recuerdo bien la mañana dominical que Oviedo amaneció con verticales franjas pintadas de amarillo para la educación del peatón al paso por los cruces con multas a los infractores de la enormidad de una peseta, semejante en aquellos entonces a no lucir corbata en la calle Uría. Amenazas económicas que no debieron, casposos bandos de alcaldía aparte, materializarse nunca. En otra emoción contagiosa, la pregonera se preguntaba si alguien recordaba el kiosko de Gene en la Escandalera, trasplantado luego al Escorialín, donde mi padre me había suscrito a MARCA que llegaba con fecha de retraso pero colmaba apasionada lectura deportiva, en cuya remota dieta estaban todavía “la lucha libre” y su palmario “tongo”, el siniestro boxeo, el tramposo estilo español de jabalina, los toros, el patriótico desplante a Melbourne y un amañado enjambre de “critériums ciclistas internacionales”. Gene era pariente de Vicente Herranz, luego compañero de tantas fatigas, ovetenses y societarias.
Los tranvías eran también gualdos sin llegar al colorido que el novelista Julio Manegat, por los taxis, calificaba de “ciudad amarilla” a Barcelona, antes de Eduardo Mendoza o Ruiz Zafón.
La recuperación del tranvía tuvo hasta ahora suerte desigual. En Parla, tan cervantina, fue un fracaso gestor; en Valladolid sigue pendiente; en San Roque, evocado por la emblemática alcaldesa andaluza de París, de la que me trajo noticia Begoña Pérez para confirmar definitivamente que no éramos parientes…
El exceso de señalizaciones condujo a lo que el inolvidable Julio Gavito, anglófilo donde los hubiera, denunciaba:”o pasos de cebra o semáforos, nunca ambos salvo llamadas de intermitencia en globos lumínicos ad hoc”.
En el comienzo de Fruela había una playa de vías desde la que cansinamente, cuando tiraba de jardinera, el tranvía llegaba a la Plaza consistorial, todavía no llamada así. El sonajero del tranvía borraba el silente reloj de la Joyería Solís, hoy fachada de incierta rehabilitación.
El autobús de Traval, sin duda contaminante, aunque entonces apenas se valorase, lo cambió todo radicalmente. El novelista Manolo Arce me preguntó, extrañado, por un bus articulado que había sido pieza central de una buena novela en un jurado del que había sido miembro. En efecto, ese avasallador gusano gris resulta un exceso de nuestro paisaje urbano, no sé si prescindible.
Lejos quedan los tiempos de Conchita y míos en que eran leyenda un fallecido por atropello en la calle Toreno o Garrafundia, parecido en su tipismo topadizo al recién y tristemente desaparecido Manolín el Gitano, reclamaba vinazo “Catedral de León” para sustituir el fluido eléctrico de la catenaria. Antes de la guerra, Loredo Aparicio, ilustre abogado y político, también lector compulsivo, aprovechaba para caminar entre las vías del tranvía leyendo libros; don Alfredo Quirós lo habrá tenido entre su escogida clientela.
Si aprovecho el lapso tranviario no puedo por menos expiar remordimiento cuando soy  principal responsable, de hipotecar las posibilidades de la Estación del llamado Vascoasturiano sin que me salve la cualificada atenuante de los cuatro partidos políticos municipales, unánimes en la Comisión de Seguimiento del Urbanismo.
Conchita pasó por la balconada municipal con un mensaje de espiral mixtura entre Oviedo y la Cultura que bien merece relectura pasado San Mateo. Hay evocaciones inmanentes...

martes, 18 de septiembre de 2018

EL COMERCIO NOS ENTREVISTA HOY A COVI BERTRAND Y A MI

«Nuestro San Mateo de 1983 fue una revolución para Oviedo en todos los sentidos»

El exalcalde de Oviedo Antonio Masip y la exconcejala Covadonga Bertrand, frente al histórico chiringuito La Guinda. / MARIO ROJAS
El exalcalde de Oviedo Antonio Masip y la exconcejala Covadonga Bertrand, frente al histórico chiringuito La Guinda. / MARIO ROJAS

Antonio Masip y Covadonga Bertrand recuerdan, treinta y cinco años después, la instalación de los chiringuitos

ALBERTO ARCE OVIEDO.
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Los chiringuitos mateínos son ya una seña de la verdadera identidad de las festividades de San Mateo. Fue en 1983 cuando, por iniciativa del entonces alcalde de la ciudad, Antonio Masip, y de la exconcejala de Cultura y expresidenta de la junta directiva de la Sociedad Ovetense de Festejos Covadonga Bertrand, se inauguró una de las tradiciones incuestionable del septiembre ovetense.
«El 20 de junio de 1983 fueron las elecciones, el 6 de julio fui elegida presidenta de la SOF y en septiembre ya habíamos construido las primeras fiestas populares de Oviedo, que se idearon para el disfrute de todos los ovetenses y no solo de unos pocos. Un trabajo muy duro y continuo por y para la ciudad», comentó la también escritora e historiadora en declaraciones a este diario. «Fue toda una revolución social y democrática para los ciudadanos, para el Ayuntamiento y para la ciudad en sí misma», añadió el que fue líder del equipo de gobierno durante dos legislaturas seguidas.

«Llevar la música a la calle, peatonalizar el casco histórico y poner al cargo de chiringuitos urbanos a miembros de asociaciones vecinales (que con las ganancias obtenidas podían sufragar sus respectivas fiestas en los barrios) era algo novedosísimo», afirmó Bertrand. Masip, por su parte, señaló la «posición de negación al modelo presentado», en la que se encontraban los partidos políticos de la oposición. No obstante, a día de hoy, «está claro que hemos triunfado, y la única prueba que se necesita para afirmarlo es que la propuesta sigue siendo muy parecida casi cuarenta años después», concluyó.

sábado, 15 de septiembre de 2018

ZAQUIZAMÍ EN VALDEDIOS



Lola y Juan Benito contaban en Puelles, o Pueyes para otras grafías, pendiente izquierda del Valle de Valdediós, valga el pleonasmo o tautopónimo de lenguas coetáneas, (lo mismo que Valle de Arán sería, en euskera y aranés, Valle del Valle) con altillo coquetón que llenábamos de tertulias a diminuto formato. Manolo Avello, ayalino donde los haya, de visita casual, bautizó el reducido espacio como zaquizamí, término al menos también de Ramón de Mesonero Romanos,  que emocionó hasta la levedad del enigma a la grata anfitriona. En la Edición Cátedra/1993 de Mesonero, Rubio Cremades da zaquizamí, sacralizado por la RAE, como desván, sobrado, último cuarto de la casa, que en María Moliner es habitación muy pequeña, pero, en cualquier caso, el arcaísmo del logo ofrece atractivo fantástico, bien traído por Avello, frontera onírica. Manolo era, tal Mesonero, cronista oficial, definición más que oficio, diría Max Aub.
José Luis Fanjul encuentra zaquizamí en Azorín y Miró y Ángel Alda, El ángel de Olavide, en la lengua del Rastro. Aprovechador de huecos fue el recinto bohemio final de Sawa, el Max Estrella de las luces valleinclanescas.  
Por las inmediaciones maliayesas pasó El río de la luna, de José María Guelbenzu. Hoy el zaquizamí cobija, en su abrazador envés, el verano de Mateo, en sus apenas cinco meses, nieto de mis parientes Silvia y Joaquín. “Y se ha sentado// aquí, su sitio fiel, la eternidad” vio en parecida parte J. R. Jiménez, rumiado por Ángel González. Ayalinamente de nuevo: Paz del Sendero.  
Los Benito, bendito decía Bryce Echenique, sentían también efusiva satisfacción con las presencias de su íntimo, el poeta Ángel González, al que el lugar, a la recíproca, le prestaba mucho pero del que nunca supieron que intranquilizaba la oblicua montaña. Como en Malcolm Lowry, Bajo elvolcán, desprovisto de su laberinto simbolista, pero no de su proverbial ebriedad, cuyo don cantaba Claudio Rodríguez, Ángel, con el tercer ojo de los indios que antes que él poblaron su New Mexico, sigilaba que la casa no se viniese abajo. La configuración provocadora de la roca propiciaba  muro y techumbre en armonioso encanto.
Los entrañables anuarios del Centro Cultural Valdediós se inician precisamente con foto que hice al gran autor de ÁSPERO MUNDO. El jovial semblante de Ángel en absoluto revela riesgosa incertidumbre, que bien en secreto me constaba. Hubo términos corteses, lo mismo en José Agustín Goytisolo, su compañero generacional, pero sin apuro versificador. En Ángel González no hay rimas ni versos sueltos sino cordillera poética perenne que no se compadece con el valle y su largura hasta los llanos del convento y el conventín, la ría, los porreos, los recodos de sidreros y molineros mareantes, la marisma y el mar. Los chavales de La Luna/Dolores Medio encontraron la excepción confirmadora de reglas para grabar ritmo angeliano, con la ayuda de César Álvarez, extraordinario ebanista municipal, en la rodaja de un negrillo, caído junto al Hotel de La Reconquista a punto de iniciarse los noventa. Lo mismo que el de la Casa del Pueblo en metacrilato entusiasmaría al creador de Palabra Sobre Palabra.
La ladera más fresca, por menos soleada, que la opuesta, círculos dantescos de la montaña inversa. “El sol da de otra manera/en esta estraña (sin x) ladera/que no acaba” escribió JRJ de no sé dónde, resaltado también por Ángel. El  jardín asilvestrado permitía a recua de vacas sortear convencionales sillones de mimbre para el ejercicio de ancestral servidumbre, acentuando el carácter bucólico zonal. Cerca de Moliner y de Manolo antes que de Mesonero, la pequeñez, compatible con aromática luz cenital, incluso recrecía; no en vano Claudio escribió, antes de tambalearse recogiendo el Príncipe de Asturias en la deslumbrante, pero artificiosa, del Teatro Campoamor: la claridad viene siempre del cielo. 
Vargas Llosa llama ambición deicida:”desafiar al Creador creando un mundo equivalente”. No otro el beatificado sello “Paraíso natural”, de cuyos excelsos trozos son Valdediós y sus incrustaciones, arriba y abajo.
En la vecindad también había anidado Joaquín Rubio Camín, guardián del Paraíso avant la lettre, entre los mejores exponentes escultóricos (Navascués, Herminio…) de una calidad asturiana como jamás volverá probablemente a palpitar.




jueves, 13 de septiembre de 2018

LO PRIMERO/SAN MATEO

(PARA NÚMERO ESPECIAL DE LAS FIESTAS DE LA VOZ DE ASTURIAS)


SAN MATEO//LO PRIMERO

Cuando Covi Bertrand revolucionó audazmente los festejos de San Mateo, los hosteleros que manifestaron terca oposición, acuñaron, sin embargo, a través de Rafael Secades, su presidente, un ripio en asonante con su particular autocontención, “lo primero, san mateo”.
Era demasiado fuerte la tradición mateína en el arraigo ovetensista.
Lo sigue siendo, por más que históricamente el patronazgo del evangelista apenas se sostenga más allá de una fecha de conveniencia para rematar veranos y cosechas.
Durante semanas anteriores, en especial las agosteñas hasta la Virgen, los diversos pueblos apuran sus identidades, incluso, algunos, modifican festividades del Carmen, para recoger el aliento vacacional madrileño, o, en todo caso, el de múltiples estivales deseosos de fiesta y de alguna leve procesión, perdido, o disminuido, el inicial protagonismo devocional.
Soy ovetense de pura cepa que, bebé prematuro, nací vinculado a la Sof, la Balesquida y el Oviedín si bien sanmateo como tal no figura en las primeras celdillas de mi recuerdo ni siquiera de mi sensual nostalgia. Mis mentores me retenían en la costa por la elitista costumbre de veranear tres meses. Entrábamos, por lo general, en la ciudad al día siguiente de la fiesta mayor pero pronto, topándome con el carnet de la sof grapado a un taco de papeletas de descuentos numerados y recortables, me rebelé contra la injusticia de no participar en todo aquello que pasó a convertirse en fantasía inalcanzable por ya pasada. Cuando pasados los años conocí a la gran actriz Nuria Espert, que había estado en el ENTOLDADO mateín, ese sentimiento de autolamento me volvió por unos instantes. Llegaba, insisto, el 22,”los dos patitos”, justo para contemplar el Día de América que era, contrariamente a hoy, tras SAN MATEO. En uno de esos días de haigas precastristas, encabezamiento del carismático collotense Ximielga y presencia de la familia Pinón, Telva y Pinín, tuve el primer ensueño erótico con la visión de una chica que, risueña, tiraba confeti desde una balconada de la calle Fruela, enfrente de mí, a la que no pude responder por mucho que lo intentara con otras serpentinas, atragantadas en mi torpeza e infantiles gestos.
Aquellos restos mateinos mantenían hasta el 30 las vallas de la Herradura que competían con alguna verbena última en La Rosaleda, espacio que tanto siento hayan desfigurado floral y recientemente. El impropio cierre de La Herradura que, dada mi edad, nunca traspasé entonces ni luego cuando fui consciente de que aquello era un error político importante, terminaría con el vuelco a la fiesta que benéficamente dio Covi. Y, de paso, puso en marcha elementos de la mejor democratización no solo de la Fiesta sino de la ciudad: primeros ensayos de la peatonalización, o como Ferlosio y De Azúa quieran que se llame, la presencia hermanada de barrios, la intervención de asociacionismo vecinal, entonces tan activo…
Cuando Covi y sus colaboradores pidieron el final de aquellas vallas discriminantes mi corazón de ovetense, y de mateín rescatado, estaba con ellos para siempre. Alguien dijo que volvería a imponer “puertas al Campo” pero bien supe que un absurdo semejante, condenado en el mismo lenguaje cervantino, terminaba para siempre y que los ciudadanos libremente pisaban su ciudad y el Campo

ACTO DE AMNISTIA INTERNACIONAL EN EL TEATRO FILARMÓNICA



Asistí el 11 de Setiembre al acto de AMNISTIA INTERNACIONAL en el Teatro Filarmónica, invitado por Ignacio Bernardo, Presidente de AI de Asturias, con Esteban Beltrán, director de AI España, y la periodista Montserrat Martinez.
Fue ocasión para evocar a mi gran compañero Marcelino Arbesú Vallina, a mi antiguo profesor en Deusto, Antonio Beristain, a los presos políticos de El Coto y la ovetense MODELO, incomunicados en el tardofranquismo, al antiguo minero César Fernández, de Santamarina/Mieres, al ajedrecista uruguayo, oriundo gijonés LUIS ÁLVAREZ DEL MONTE, al preso liberado de la cárcel alemana de Cottbus, patrocinado por AI de Gijón en 1984…

martes, 11 de septiembre de 2018

JONÁS EN EL EUROPARLAMENTO/LNE

La batalla europea por las infraestructuras

Jonás Fernández pide a la Eurocámara que Asturias esté en el Corredor Atlántico

El parlamentario socialista defendió la necesidad de colocar a la región en las redes que definirán el transporte de mercancías y viajeros

11.09.2018 | 02:13
Jonás Fernández. 
El eurodiputado socialista Jonás Fernández defendió ayer en la Eurocámara que dé el visto bueno a la inclusión definitiva de Asturias en las Redes Trans-europeas de Transporte, en el marco del Corredor Atlántico, del que la región había quedado excluida, y en el que fue reubicada en el mes de mayo, tras el cambio de criterio del Ministerio de Fomento, validado por la Comisión Europea.
Esa decisión del órgano ejecutivo de la UE debe ser ratificada ahora por el Parlamento y el Consejo. A ambas instituciones se dirigió anoche el eurodiputado asturiano, en una intervención de un minuto, conocida en la jerga de Bruselas como "minuto de oro". Fernández aprovechó su turno para argumentar que "Europa es camino. Sean calzadas romanas, rutas de peregrinación, como el Camino de Santiago, o vías culturales, como la recién aprobada Vía de Carlomagno, donde también figura Asturias, pero también las redes digitales y las vías ferroviarias".
Según resaltó, "todas ellas son necesarias para cohesionar y entrelazar toda Europa y ofrecer perspectivas de crecimiento y prosperidad. Por ello, celebro la decisión, con algún retraso, de la Comisión Europea de proponer la inclusión de Asturias en ese nuevo camino de solidaridad y progreso que son las Redes Transeuropeas de Transporte, en el marco del Corredor Atlántico", añadió. "Y emplazo a esta Cámara y al Consejo a que, a la mayor brevedad, ratifiquen esa decisión", recalcó.
Jonás Fernández se mostró proclive a respaldar así una iniciativa de la sociedad civil en el Noroeste de España "para insertar nuestras regiones en el corazón de Europa, y transformarnos también en un enlace de la Unión con todo el Atlántico". La inclusión en las nuevas redes será vital para participar en los ejes claves del transporte de mercancías y para optar al reparto de 30.000 millones de euros en ayudas, de los que también aspira a beneficiarse el Corredor Mediterráneo, con un potente lobby en las comunidades catalana, valenciana y andaluza.
El pasado mes de mayo, el Ministerio de Fomento rectificó, y en virtud de ese cambio la Comisión incluyó los puertos asturianos y gallegos en el trazado del Corredor Atlántico Europeo.
Supuso un cambio de calado frente al proyecto inicial de llevar del País Vasco a Oporto la línea a través del norte de Castilla. Así lo confirmó la comisaria europea de Transportes, Violeta Bulca, quien certificó que el noroeste peninsular sería incluido en el Corredor Atlántico ferroviario, tras la "rectificación" del Ministerio de Fomento en su propuesta.
"Con la voz unánime de una pequeña región, Asturias, les pido nos permitan construir con ustedes este apasionante camino", defendió ayer Fernández. Y es que para que el proyecto del Corredor Transcantábrico pueda optar a recibir financiación de fondos europeos es necesario que aparezca como parte del Corredor Atlántico, dotándolo de una dimensión marítima de la que ahora carece y que se materializaría, en el caso de Asturias, desde la conexión de El Musel a Palencia y la autopista del mar con salida a Francia.
Si al corredor ferroviario se le une el corredor ferromarítimo Madrid-Gijón-Nantes-París, multimodal y apoyado en la autopista del mar Gijón-Nantes, Asturias quedaría colocada en una posición de confluencia privilegiada de corredores europeos, superando la condición periférica actual, indicó Jonás Fernández.
El Corredor Atlántico es un corredor ferroviario de pasajeros y mercancías que conecta los puertos de la fachada atlántica con el interior y el resto de Europa. Pertenece a la red básica de la Red Transeuropea de Transporte (TEN-T).
Debe estar finalizado antes del año 2031. Junto con el Corredor Central y el Corredor Mediterráneo serán las tres principales redes de transporte tanto de personas como de mercancías de la península Ibérica con el resto del continente europeo

sábado, 8 de septiembre de 2018

los crímenes precisan reparaciones

on vistas al Naranco

El crimen fue en Granada

Una reparación historicista generalizada

08.09.2018 | 02:11
El crimen fue en Granada
Es muy famosa la obra de Ian Gibson sobre el crimen de Lorca. Sin embargo, ese mismo autor, que un día me topé en la propia Granada, su Granada, del famoso asesinato investigado, se ha encargado recientemente de sostener los derechos de las víctimas de tanto desafuero, controlado o incontrolado, que aún gravita en la conciencia colectiva mientras no haya una auténtica reparación personal e historicista.
Ha tiempo me entretuve en leer una importante obra, que recomendaba un magazine de la televisión española, "Medianoche en Pekín", de Paul French ("Plataforma True Crime"). Es la apasionante investigación del macabro crimen de una joven inglesa en la China de 1937. Además de las calidades narrativas, el libro transmite la necesidad de justicia, pese a los convulsos cambios de regímenes y otras siniestras circunstancias mortales alrededor. Algo recuerdo también de una gran novela de Joaquín Leguina, que llevó al cine Pilar Miró bajo un verso de Luis Cernuda, "Tu nombre envenena mis sueños". Y, desde luego, la obra de Silvia Ribelles, que profesa en una Universidad de la lejana California, sobre su pariente Luis Montero (Editorial Pentalfa), muerte a la que, como con tantos, no fue ajena Santiago Carrillo, luego considerado conciliador personaje en la llamada Transición.
Ahora que tanto se habla del justo despojo de honores póstumos al carnicero de El Pardo es hora de una auténtica reparación historicista generalizada. Soy de los que se suman a lamentar que nuestro país se une a Camboya en el siniestro balance del número infinito de tumbas abiertas sin cerrar debida y reparadoramente.
Lorca, sí, pero su caso no fue único, ni a derecha ni a izquierda? Por cierto, duele que el legado de Lorca haya sido objeto de expolios y lamentables tráficos económicos y, bien antes del descubrimiento de sus restos, ¡ya huela a chamusquina!

viernes, 31 de agosto de 2018

MICHEL CAMILO EN NAVIA


MICHEL CAMILO EN EL CIELO DE NAVIA
Termina el verano. El acontecimiento musical más destacado, a no dudar, fue el concierto de Michel Camilo en la Iglesia de Navia. Era la cita anual del acreditado festival “Horacio Icasto”. Mi hijo, desde la distancia madrileña, no acertaba a comprender cómo habíamos contado en el occidente astur con artista de esa calidad creativa e interpretadora.
Y a fe mía que fue un acontecimiento fabuloso, promovido, una vez más, por Juan Coloma. No en vano, la serie de iniciativas, culturales y deportivas, que convergen en Navia es firme candidata al Pueblo Ejemplar de Asturias en su edición de 2018.
Camilo eligió repertorio jazzístico que emocionó a los privilegiados que le acompañamos. Antes había sido ya un espectáculo la búsqueda del lugar exacto para la exquisita audición del piano que sonó mejor si cabe que el año pasado con el admirable maestro Joaquín Achúcarro.
No ha mucho llevé a mis nietos a ver la parte parisina de un cuadro de Delacroix, la otra en Dinamarca, que la intransigencia de la época había separado las figuras de Chopin y George Sand, la Jorge Sandio en La Regenta. Tengo por ambos legendarios iconos, el sublime compositor polaco y la escritora feminista que conoció Asturias de muy niña, devoción extraordinaria. De Michel había oído las nocturnidades chopinianas, que demuestran cómo un fenómeno de su nivel lo es para el jazz, para el clasicismo y para la improvisación propia. Gilbert Bécaud no se cansa de repetirlo, Coloma y Luis Álvarez , en sus glosas naviegas del pianista dominicano, tampoco.
Lo  señalo conscientemente como máximo acontecimiento del verano 2018 pues el gran estreno próximo de la versión musical de Fuenteovejuna es, en efecto, a otra dimensión, de esperada grandísima repercusión, iniciadora otoñal, sea cual sea su estricto calendario, de la heroica temporada ovetense de Ópera, que, en vuelta de tuerca de excelencia, incluye audaz estreno.
Es dolorosa lástima, por otra parte, que el Festival de Ribadeo, del que era alma en sus ediciones anteriores otro pianista, Leopoldo Erice, no haya tenido continuidad este año.



jueves, 30 de agosto de 2018

ISLANDIA


ISLANDIA

“Islandia de la gran memoria cóncava//que no es una nostalgia”. BORGES, J.L.
Muchos autores incorporan a su vida consciente la trayectoria experimental de sus inmediatos antepasados; Francisco Ayala, clarividente centenario, lo filosofaba también con las experiencias de los descendientes. Si así fuera, y creo que lo es, debería incorporar a mi acervo la maravillosa visita que, con motivo de una comunicación congresual universitaria, ha hecho recién mi hijo a Islandia así como su encuentro madrileño con Barack Obama. Me prolongo también en el poemario de mi hija a punto, breviario Goethe, de salir a la estampa.
Tenía bien descartado por mi parte viajar antes del fin de mis días a la “isla de hielo” sobre la que tanto peroró Borges, con dioses ancestrales, poemas guerreros y los mágicos juegos de su filología, como sucedía providencialmente también a don Álvaro Cunqueiro, bebedor del tiempo lírico de la mitificada Bretaña, que no la había pateado pese a la relativa proximidad mindoniense. Los apasionantes detalles del periplo filial han resucitado en mis adentros paisaje y paisanaje unidos en gasas de brumas, no solo borgeanas, o volcánicas, o del supuesto precoz descubrimiento precolombino del navegante vikingo Leif Erikson, sino por la fuerza indómita de una tierra enigmática, entre acentos de estanques termales, ríos calientes de orillas nevadas, placas geológicas contrapuestas cuya falla prueba el crecimiento terráqueo continental, glaciares derretidos en lagos, soles de medianoche, lavas y basaltos hexagonales, vientos secadores de la terca llovizna y versificación de métrica en otra dimensión cósmica. Julio Verne escogió, sin conocerlas, prodigiosas cavidades para novelar el fantástico viaje al centro del globo fabulando criptograma de un ficticio alquimista. Bobby Fischer, genial ajedrecista, tiene allí tumba, a la que quiere peregrinar mi amigo J.L. Fanjul, seguidor apasionado de sus históricas partidas.
En Bruselas, donde estuve una decena de años, me sorprendió un dirigente islandés, defensor de la adopción del euro monetario pero jamás la concepción unitaria de la U.E..
Hay quien sostiene que Groenlandia e Islandia, de común pasado colonial danés, equivocaron sus nombres. La verde sería Islandia y la helada Groenlandia y no al revés como la literalidad inglesa de sus topónimos, ICELAND y GREENLAND.
Orlando Pelayo, cuyo homenaje por Lluis Xabel Álvarez y Luis Feas me alegra, decía que no había encontrado el verde asturiano en ningún otro país europeo, si bien desconocía Irlanda y olvidaba la vocación continental islandesa. El gran pintor gijonés nunca vio Reikiavik ni el resto  cóncavo secreto; yo tampoco pero me conformo para siempre con hacer mía la teoría asimilativa de Paco Ayala.
Por cierto, el expresidente Obama, al que antes aludí y me hubiera prestado conocer por mí mismo y no solo de forma interpuesta, es apasionado de la épica trasatlántica del navegante Erikson, cuya leyenda resiste mejor que las supuestas aportaciones científicas de la afamada Kon Tiki, puesta hoy en solfa.