lunes, 16 de septiembre de 2019

CUANDO RUGE LA MOTOSIERRA EN EL SAN FRANCISCO

Cuando ruge la motosierra

Después de un paseo por el Campo y ante las talas recientes de varios ejemplares dañados

Carlos Fernández Llaneza 
Cada vez que voy por el centro de Oviedo lo hago andando; es lo mejor. Y siempre que puedo atravieso el Campo. Remanso de calma. Epicentro primario de generaciones de ovetenses. Vestigio de nuestros propios comienzos como ciudad y mil cosas más. Así lo hice el pasado jueves cinco de octubre. Pero la calma habitual fue rota ese día por el estrépito de unas motosierras. Enormes troncos yacían en el suelo troceados. Vencidos. Busqué la explicación: dos pláganos, bien añosos. Dos enormes chopos, uno de más de veinte metros de altura y un espino blanco, con más de ocho décadas enraizado en el Campo y casi la veintena de metros de altura, habían sucumbido al ataque de hongos, lo que hacía que, por su altura y debilidad, fueran un peligro potencial. En fin, una pena. No dudo en absoluto del buen criterio del servicio de parques y jardines: nada que objetar por tanto; sólo lamentar que árboles tan magníficos se vean derrotados en su lucha contra las infecciones. Pero sí me dolió ver como uno de los pláganos que formaba parte de la creación de 2006 "Naturalezas", del escultor asturiano Benjamín Menéndez Navarro, fue talado por completo no teniendo nadie la sensibilidad de dejar, al menos, la parte inferior del tronco. Un tronco retorcido, tal vez doliente, descansando en ese semi arco que lo sostenía. La piedra, transformada por la mano del artista, en apoyo y sustento para un árbol al que se le escapaba la vida. Nada se podía hacer para salvar el árbol pero, ¿era necesario talarlo entero y arrasar la pieza? ¿No es un atentado contra una obra de arte, guste esta más o menos? ¿Alguien contactó con el artista antes de alterar su obra? Me temo que no. Navarro es un artista que se encuentra entre los más destacados de la región. En su haber cuenta con decenas de exposiciones y su prestigio como pintor, ceramista y escultor es notable. 
Es evidente que a la pérdida natural unimos también la pérdida artística. 
Y otra evidencia: la masa arbórea del Campo cada vez es menor. Sea por una razón u otra, hemos ido perdiendo numerosos árboles en las últimas décadas. ¿Recuerdan estar en el centro del Campo y no ver ningún edificio y apenas oír el ruido del tráfico? Pues eso, hoy, es imposible. No podemos hacer nada para evitar la pérdida de árboles; también tienen su propio ciclo vital, pero sí se debería de hacer un esfuerzo por ir sustituyendo esos arboles caídos de forma que el Campo no pierda ese espíritu nemoroso que tuvo en su origen. Para que siga siendo aquella fronda franciscana que arraigó con fuerza en la génesis de nuestra propia historia común. Para que continue siendo "el corazón vegetal de Vetusta" como lo definiera Juan Antonio Cabezas. 
Cuidar el Campo es cuidar, en buena medida, de nuestra propia identidad carbayona. 
Obras son amores.

UNA VEZ MÁS:¡EL MUSEO DE LA CIUDAD!!


ART. DE Ignacio Quintana Pedrós EN LA NUEVA ESPAÑA


¡Por fin! se pondrá en marcha la construcción del nuevo  Museo de la Ciudad de Oviedo y, al mismo tiempo, se finalizará la ampliación del  Museo de Bellas Artes de Asturias, iniciada ¡hace ya veinte años! Si añadimos el Museo Arqueológico y la Catedral con sus dos museos, el de la Iglesia y la Cámara Santa, se contaría con un importante conjunto  museístico en el casco antiguo de Oviedo, cuyos retos más candentes afectan a educación, cultura y turismo. 
Alfredo Canteli, del Partido Popular es, desde el 15 de junio de este año 2019, el nuevo alcalde de Oviedo.  Antes de ser elegido hizo público su amplio programa, en el que incluyó la recuperación de aquel proyecto del PP del  Museo de la Ciudad, que se iba a construir  en el llamado “martillo” de la calle Santa Ana. Este asunto municipal, que ahora recupera el alcalde Canteli, lo traté en mi reciente  artículo “El Ayuntamiento crea el nuevo Museo de la Ciudad de Oviedo”, (La Nueva España, 6 de julio de 2019), ese museo local que conservará y exhibirá orgullosamente los orígenes, la evolución y el patrimonio cultural de Oviedo. 
Volvemos a poner de relieve algunos datos referentes a esta historia. Fue el alcalde del PP, Agustín Iglesias Caunedo, quién en 2015, al final de su mandato, puso en marcha aquel proyecto que hace tiempo elaboraron los arquitectos Jorge Hevia y Cosme Cuenca, para construir ese nuevo museo en el ya mencionado “martillo” de Santa Ana: un vacío y arruinado solar, a la sombra de la Catedral, cuya propiedad eclesiástica ya había sido negociada con el Ayuntamiento. Lamentablemente, vino después un triste silencio sobre este tema, que se alargó toda la pasada legislatura municipal 2015-2019 en la que ganó el “tripartito” PSOE-SOMOS-IU, y gobernó el alcalde socialista Wenceslao López. Actualmente estamos en el arranque del  nuevo mandato del “dúo” PP-Ciudadanos, que dirige el alcalde Canteli quien, como ya comenté, va a recuperar aquel archivado proyecto del esperado Museo de la Ciudad de Oviedo.
A su vez, el pasado 20 de julio, el candidato del PSOE Adrián Barbón tomó posesión como noveno presidente del Principado de Asturias. En su variado programa figura, precisamente, concluir la dichosa ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias. Las ominosas obras de esa definitiva ampliación las tiene que volver a poner en marcha la actual Consejería de Cultura, que dirige la escritora y profesora Berta Piñán Suárez. Este museo, en el que también participa el Ayuntamiento de Oviedo, se inauguró en 1980 partiendo de la colección de arte propiedad de la antigua Diputación Provincial. Inicialmente se instaló en el Palacio de Velarde y en la Casa de Oviedo-Portal. Posteriormente, se inició su ampliación ocupando el espacio de cinco edificios de la calle Rúa, de los que conserva sus fachadas,  destacando el edificio de la Casa de Solís-Carbajal, que permite a este museo dar su entrada y salida a la estratégica plaza de la Catedral. 
Alfonso Palacio, buen director del Museo de Bellas Artes de Asturias, ha explicado, en una reciente entrevista, los múltiples problemas a los que se enfrenta esta institución. (La Nueva España, 17 de julio de 2019).Uno de esos problemas es, precisamente, concluir la esperada y definitiva  ampliación de este museo. En primer lugar, es necesario hacer operativos sus nuevos almacenes de depósitos de arte, que, actualmente, se tienen que guardar en unos almacenes externos cuyo alquiler asciende a 90.000 euros al año, sin contar el costo de la seguridad de tres turnos de vigilantes. Se debe mejorar, a su vez, la circulación del museo que es la menos adecuada para los actuales visitantes. Por otra parte es patente  la acuciante necesidad de tener un salón de actos. Y, por último, se considera imprescindible la creación de un nuevo edificio de servicios administrativos, que, además, incluiría su importante biblioteca de arte y un adecuado departamento de restauración.
A la creación de ese Museo de la Ciudad de Oviedo y a la ampliación definitiva del Museo de Bellas Artes, como ya comenté, se añade el Museo Arqueológico de Asturias. Es una institución de larga tradición en nuestra región. Se aloja desde 1952 en el antiguo convento benedictino de San Vicente del siglo XVI. Su titularidad es estatal y está adscrita al Ministerio de Cultura. La gestión de este museo fue transferida al Principado de Asturias y por tanto, a su Consejería de Cultura, a partir de 1991. La importante ampliación de este museo iniciada en 2004 la realizó el Ministerio de Cultura, pero, en lo que respecta a sus fondos, sigue pendiente conseguir la adquisición del Tabularium Artis Asturiensis, importante colección de 500 piezas  desde la Prehistoria al Barroco, que fue reuniendo el Cronista Oficial de Asturias, Joaquín Manzanares (1922-2003), colección que actualmente conserva su familia. 
Finalmente ese gran conjunto de museos públicos  se completa con la impresionante Catedral, que experimentó varias transformaciones desde el  prerrománico del siglo IX y el posterior románico, hasta su gótico del siglo XIV, y que, a su vez, cuenta con dos museos. En primer lugar, la fundamental Cámara Santa, ese edificio prerrománico que custodia dos de las joyas más preciadas de nuestra comunidad: la Cruz de los Ángeles, donada en el año 808 por el rey asturiano Alfonso II, y la Cruz de la Victoria, donada en el 908 por Alfonso III, símbolos históricos de Oviedo, el primero, y de Asturias el segundo. Y el nuevo Museo de la Iglesia, creado por el Arzobispo Gabino Díaz Merchán en 1985.
Ojalá que la Iglesia, el Principado y el Ayuntamiento, simultáneamente, establezcan una lógica coordinación de estos museos en Oviedo. Sería una magnífica operación cultural para nuestra región, que podría empezar por la publicación y distribución de un  sencillo folleto gratuito que incluya los contenidos básicos y la ubicación de todos estos museos en el casco histórico de nuestra ciudad. 
Próximamente se hará pública la nueva asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Asturias, que nos ha propuesto su director Alfonso Palacio. Para la elaboración de sus estatutos en estos pasados meses, hemos tenido en cuenta laexperiencia de las asociaciones de amigos de los norteñosmuseos de Bellas Artes en Santander y en Bilbao, así como también la veterana experiencia de los Amigos del Museo del Prado en Madrid. La próxima asociación de Amigos del Bellas Artes de Asturias en Oviedo ofrecerá nuestro decidido apoyo a la definitiva ampliación de este museo, pero también queremos contribuir a la necesaria coordinación de todos estos museos en Oviedo.    

viernes, 13 de septiembre de 2019

BANSKY NO ESTUVO EN OVIEDO


BANSKY NO ESTUVO AUNQUE LE HUBIÉRAMOS ESPERADO

Se hizo bien popular la frase, de leísmo heterodoxo, atribuida el 23-F al inolvidable ovetense Sabino Fernández Campo sobre el golpista Armada:”Ni está ni se le espera”.

Bansky es famoso grafitero cuyas obras están adquiriendo valor creciente y protecciones artísticas especiales. Se hizo viral una pintada de fachada en Gaza, que un palestino empobrecido vendió por escasos dólares sin saber de su relevante autoría; también el robo de una pintura próxima al parisino CENTRO POMPIDOU…En Oviedo hubo, al principio de la transición, algunas de cierta calidad naïf, así la producida por unos jóvenes del MC, imaginativo grupo comunista, en Silla del Rey, donde hoy se levanta el homenaje al paso del Cometa Halley de Eduardo Úrculo. Mereció reproducción en Telediario de Lalo Azcona o de Ángeles Caso y en PANORAMA REGIONAL, del agilísimo realizador Samuel Ortega. También otra, en valla de retranqueo frente a la c/Mendizábal, a favor del nicaragüense FRENTE SANDINISTA. Sergio Ramírez, que fue Vicepresidente cuando en el país centroamericano hubo efímera democracia y hogaño Premio CERVANTES, me pidió fotografiarle, lo que daría este periódico.

Orlando Pelayo también nos planteó a Juan Benito y a mí posar con dos pintadas de la plaza de la Catedral, cuando la pátina sudaba descuidada negritud, “LIBERTAD PARA LOS QUE TOMAN ALGO” y, consciente de que el admirado arzobispo, hoy emérito, es abstemio, “MERCHÁN, BEBE PACHARÁN”.

Ahí debió agotarse la imaginación de los artistas callejeros que tantas aberraciones han cometido en nuestra ciudad.
Bansky no está. Le hubiéramos esperado pero no aparece en el estropicio de tanta falta de talento y decoro.

viernes, 6 de septiembre de 2019

¿ES UVIEU ASTURIANO?


UVIEU, LA POLA SIERO Y EL HARTAZGO A ABERRACIONES TOPONÍMICAS

Urbano Arregui, al que Oviedo debe mucho, ha escrito minucioso estudio contra la supresión “de” en POLA DE SIERO. Si Marco Polo pudo contemplar ciudades maravillosas fue gracias al AGUA; Oviedo también es maravilla ¡por el agua!, ove, que bendice su original topónimo indoeuropeo y, sin duda, a técnicos como el ingeniero poleso, hijo predilecto de Siero, que han contribuido a que no faltara agua. Inolvidable también, entre otros, Juan de la Rúa, Director General de Obras Hidráulicas, Mateín-1988.

En mi primer año de Alcalde me invitaron a cenar unos universitarios de Orlando, Florida, que hacían curso estival en la Universidad. Entre los estudiantes originarios de las inmediaciones del Walt Disney Park, había una ¡de Oviedo!; no de nuestro Oviedo sino otro, en ¡USA!

No sería la única sorpresa. Me acompañaba el gran Manolo Avello, cronista oficial, cuando, regresando, con apenas circulación, que Oviedo se moría un poco aquellos  veranos, nos interpelaron los pasajeros de coche matriculado en Barcelona:

-¿Podrían decirnos si esta ciudad es Oviedo?                          
No respondimos a la manera quevedesca, (“buscas Oviedo en Oviedo, ¡oh, ingenuo!”), sino que Manolo, además de erudito, simpático y picarón, dijo:
-Están ante el Alcalde y una ciudadana de Oviedo, de los Estados Unidos. No duden que es Oviedo, el primer Oviedo del mundo, aunque no único.
-Muchas gracias, pero, señor Alcalde, ¿cómo no hay letrero señalizador?

Enmudecimos indignados. Resulta que esa noche habían embadurnado los indicativos, introduciendo un impostado UVIEU que, como ha afirmado Manuel Asur, no es asturiano en sentido amplio sino parcial por deformación  langreana reciente, aunque más reciente es la oficialización toponímica, sin apoyatura histórico documental. Orlando Sanz, compañero de redacción de Avello, hizo un artículo contando la anécdota bajo el título de EL BETÚN DEL BRETÓN, pues un francés norteño blasonaba del estropicio. Cronista y Alcalde apreciamos la afrenta y, de la misma, el resurgir balsámico del bendito Oviedo, sin cuestionamientos gráficos, al otro lado del Charco.

El gamberrismo mimético era tal que fue noticia el italiano Orvieto, donde los fundadores etruscos apenas distinguían fonológicamente “u” y “o”, y, gracieta  de un nómada supuestamente asturiano, hubo pintada superponiendo “u” a ambas “o”.

En la divagación peripatética salió el encuentro, que conmemoró la placa del Arco de San Vicente con texto encargado al asturianista Joaquín Manzanares:”REINANDO FRUELA I EN EL AÑO DCCLXI MÁXIMO Y FROMESTANO ELEVARON EN ESTE LUGAR YA LLAMADO OVETO UN MONASTERIO QUE PROPICIÓ LA INMEDIATA  FUNDACIÓN REGIA DE LA CIUDAD DE OVIEDO.POR ALLENDE LOS MARES Y A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS, NUEVAS CIUDADES TOMARON SU NOMBRE…“. Luis Arce, secretario municipal, en oportuno quite, levantó acta, donde Alarcos fabuló a su hijo Miguel un resbalón de Feijoo. Asistió Carlos Prieto, eminente asturamericano, animador del encuentro, íntimo de Salvador de Madariaga. Hubo luego audiencia de S.M. en el Palacio Real, a la que se sumó, todo entusiasmo, el Alcalde de Bochum, que puso OVIEDO a la circunvalación viaria de la ciudad alemana.

Crecimos, como cantan Fernando Beltrán y Amancio Prada, con el nombre de OVIEDO y la nómina de Adolfo Casaprima en “LOS OTROS OVIEDO” pero EL BETÚN DEL BRETÓN  parece empatar con su fango, que incluso sigue la Universidad de forma triste y acientífica, pese al encomiable ranking Shanghái de excelencia.

Por giros, o caprichos, irracionales, los ingenuos quevedescos serían, ¡somos!, ahora los partidarios de OVIEDO/OVIEDO que, v.g., hasta un espontáneo ha corregido- ¿con betún?- en San Claudio el  letrerito cooficial del errático UVIEU.

Hay un dilema peliagudo e inquietante, ¿es Uvieu asturiano o simple deformación malhablada, como sucede en todas las lenguas? El español conversacional elude muchas veces el sonido “d” del participio o de otros finales silábicos, meras economías dialectales.

Manzanares utilizaba un vocablo propio y provocador, FORIATO, que no sé si es aplicable al ensuciador bretón, por cierto, equivalente a extranjero en Cervantes según el sabio Francisco Rico.
Uvieu suena a exabrupto risible de monologuista feriante o de Compañía asturiana de comedias que destrozan la llingua. A lo más recuerda despectivo aforismo reduccionista, ¡oral!, “Xente d´Uvieu, tambor y gaita”. ¡Con ese mimbre de perspectivismo achatado cómo contribuir al imprescindible rearme moral, investigador y académico contra la corrupción y la mediocridad del reciente pasado ovetense!

Oviedo es topónimo inigualable para describir y descubrir origen e historia fascinantes. La Universidad, con escasos siglos, debería cuidar decisiones y marcas sin demagogia ni seguidismo vergonzante que infligen heridas lingüísticas masoquistas impropias de su cometido, vocación y autoritas.

Desde mi atalaya veraniega contemplo OVE, aldea lucense, de la que Tolivar recoge la disparatada creencia que pudo dar origen a OVIEDO. En cualquier caso, se apunta a que OVETO/OVIEDO/OVETAO/OVETUM es significación acuífera  en el riguroso Xulio Concepción  (“palabra milenaria, indoeuropea”) y en otros muchos. Y, si bien Rodríguez Adrados sostiene que con lo indoeuropeo todo son dudas, nada inclina a favor de ese Uvieu, que nunca recordaría nuestras aguas. Pérez de Ayala, imbuido de la tradición, ciudadana y familiar, por el suministro y sus dificultades de transporte y distribución, bautizó PILARES a Oviedo para su Gran Literatura.

El topónimo OVIEDO es inigualable para historiarnos, UVIEU solo para confundir, aunque haya quien tape sus vergüenzas con inconsistencias universitarias.

No deberíamos despistarnos en incómoda dogmática, más política cortoplacista que filológica: respeto merecen los recalcitrantes mantenedores del delirante invento Uvieu, que buscan inapropiado traslado consuetudinario de la oralidad bufa a la escritura, pero aún mayor la Historia y, ¡faltaría plus!, la fidelidad a nuestros antepasados que asumieron denominación de ciudad y gentilicio. Y de paso, inmenso agradecimiento a Arregui, talento y talante aportadores netos a nuestra doble y salvadora traída de aguas, y máxima consideración a POLA DE SIERO, tan querida, tan central en el ser y corazón de ASTURIAS.


domingo, 1 de septiembre de 2019

HOY LNE

Sal de Oviedo y ven si puedes

El doble grado Feijoo-Milán con el trío Alarcos, Cachero y Caso

01.09.2019 | 01:15
Las reinas magas de la cabalgata de 1987. 
Si lo piensas, el año en curso es el que te hace de bisagra vital entre el tiempo que viviste en Oviedo y el que llevas en Madrid. Ya son casi 23 y 23, mitad y mitad, y el calendario corriendo a favor de la capital, porque el regreso desde la diáspora no parece, ni mucho menos, inminente. Desde ya mismo, llevas más tiempo fuera que dentro de Oviedo, aunque Oviedo te gana, porque lleva dentro de ti toda la vida.
¿De dónde eres? "Soy asturiana", respondes, por empezar desde lo general, y para disipar las dudas sobre ese acento cantarín que sigue ahí latiendo. ¿Asturiana de dónde? Y entonces ya te elevas, como si no se pudiera ser asturiano de ninguna otra parte.
Del Oviedo medio, eres. Ni de lo viejo, ni del Cristo o Fuertes Acevedo arriba, no; de la Plazamérica, que los de aquí os saltáis la preposición.
El primer área de influencia, entre la infancia y la Facultad, limitaba al Norte con el Tenis, atravesaba el Campo San Francisco y daba por el Sur -lo que te parecía a ti el sur- con el Pasaje entre Uría y la calle Pelayo, donde vivían 'los Ocaña' y atendía a medio Oviedo Don Manuel, el bueno del abuelo, el dentista. Un Oviedín fino y seguro, cómodo, tranquilo.
Entre semana trasegabas Las Segadas, en el bus de ruta. Cuánto tiempo pensaste que todos los colegios del mundo tenían prao además de patio, tan normal te parecía entonces. Mirar dentro del aula, ver ecuaciones. Mirar fuera, ver vacas. Igualito que tus probes fíes ahora, que si levantan la vista del libro las come el autobús de la EMT.
De aquellos años, pacíficos como la niña que eras, brillan como chispas algunos recuerdos, a fogonazos. Aquel cartel tan flipante, enmarañado de colores, que anunciaba San Mateo(¿mediados de los 80?), "Ven a Oviedo y sal si puedes", una frase redonda, poderosa, guapísima, que luego dio nombre a bares y canciones. O aquella locura llamada "Oviedo, el agua", una suerte de exposición o de instalación o de performance que inundó literalmente la ciudad y la convirtió en oasis. O aquel otro espejismo, ver al Oviedo en Primera. O la cabalgata histórica, ese 5 de enero de Reinas Magas, año 87, una audacia social y casi política. Ese día Oviedo hubiera roto el Twitter, si hubiera Twitter. Y ella, Gaspara, habría sido Trending Topic.
La carrera la hiciste en aquella generación que obtuvo el doble grado, Feijoo-Milán, o, hablando en jerga por respeto a los compañeros, El Cundo-El Trece. En los cuatro sitios aprendiste cosas útiles, pero en ninguno pasaste más tiempo del necesario. Ya entonces el periodismo estaba más vivo en ti que la filología, aunque te jactas, delante de según quién, de haber visto actuar en vivo al trío Caso, Cachero y Alarcos, como quien presume de haber estado en un concierto de los Stones, o de Queen? o de Michael Jackson, que ahí sí.
Era ésta una ciudad enana y gigante que lo mismo recibía al Rey del Pop o a Bono, o a Elton, que a cientos de rubios y rubias de cualquier parte de Europa. Que decías tú, para qué me voy a ir de Erasmus si cualquier día viene el mismo Erasmus a tomar copas a Oviedo. Era una ciudad llena de idiomas, llena de poetas.
Fueron años de bares, de barras y de desbarres. Bah, lo normal. La calle Mon de atrás alante, el pincho en La Maniega, el Misa (ni la hora de la misa decíais), el Paul&Cia, el Movie, la Imprenta, y más tarde Las Mestas y el Montañés, tu favorito. Ahí, y en muchos otros, se quedó lo bailado. Que no te lo quite nadie.
Te fuiste de Oviedo en lo mejor de la fiesta. No te pesa. Todo lo que vino después, personal y profesionalmente, le dio sentido a esa decisión de marchar -"marchar", dices en Madrid, y se ríen. "Marcho, ya cansé", les parece otro idioma-. Y como tú, muchos. A veces, estando allí "de cañas", podrías cerrar los ojos y pensar, por las caras que te rodean, que sigues en el Rosalcomidas a punto de pedir otra ronda de Corales.
Eso, el marchar en grupo, el ser casi trasplantados de ésta a aquella maceta, lo hizo todo más fácil. Además tuviste suerte y un poco de vista, y en Madrid vives, en lo cotidiano, entre distancias cortas que se cubren andando. "Lo conseguí -bromeas a veces- ya vuelvo a vivir en Oviedo".
A pesar de que parte del paisaje humano ya te falta y el dolor es hondo, ahora lo más guapo es volver. Fuera nostalgias, abrazas todo lo nuevo con alegría y cada tienda que abre, o esa cafetería que no estaba, o aquel restaurante del que todo el mundo habla, te hacen olvidar rápido el negocio que ocupaba antes ese local. Cómo vas a quejarte, si ahora los bancos de la Escandalera son de colores y tenemos a Mafalda.
Como pasa siempre, hay que haber visto otras ciudades para ver la tuya. La tuya es el rasero. Tal sitio "es más grande que Oviedo", tal otro "se parece un poco a Oviedo", y aquél ? "bueno? está bien? pero no es como Oviedo".
Tú, que no callas, pones perdidas de "oviedos" las conversaciones. No queda gato en tu entorno que no sepa de dónde vienes y hasta qué punto eso te conforma como persona. Y te ocupas de tener actualizado el archivo "Planes Oviedo" para enviar a quien te anuncia su venida y luego esperas con ilusión el informe preceptivo. "¡Estuve 'en tu pueblo'! Qué bonito es, qué limpio está, ¡y cómo comimos! ¡Y sólo nos llovió un día!".
Siempre funciona esa magia. Y tú te esponjas y sonríes. Y coges otra moscovita
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sábado, 31 de agosto de 2019

SUPLEMENTO FIESTAS LA VOZ DE ASTURIAS


OVIEDO EN FIESTAS

Cuando el 20 de Mayo de 1983 accedí a la Alcaldía, bien sabía que no era el asunto más importante pero sí el más inmediato. Se imponía delegar en un miembro de la Corporación y no tuve duda de nombrar a Covadonga Bertrand. Mi culpa, si alguna tuve, es, como decimos los jurista in eligendo. Bien sabía de su honradez, de su capacidad de trabajo y de su proverbial imaginación, lo que no cabía entonces suponer era que su éxito fuera tan grande y que el modelo que implantaría llegaría a bien entrado el siglo siguiente. Dicen, ahora, que desde la Casa Consistorial se quieren cargar el modelo de COVI BERTRAND/EL OVIEDO ANTIGUO pero me temo que si se intenta, lo que dudo, será  fracaso. Y es que algunas de las ideas de Covadonga han trascendido el mero concepto festivo y se asumen como si toda la vida hubiera sido así, v.g. la importancia y la rehabilitación del llamado OVIEDO REDONDO Y EL FONTÁN y la peatonalización (palabra que, puede que con alguna razón, denuestan Sánchez Ferlosio y Félix de Azúa) de la ciudad que ha pasado de quince días a todo el año y a muchas más calles. En la animación y contenidos, suprimiendo las barreras de LA HERRADURA, de la programación del CAMPOAMOR y otras, los cambios de COVI y su equipo serán para siempre irreversibles.

Es una incógnita lo que nos depararán estas fiestas y los giros que se buscan, pero, además, de la aportación histórica del 83 que no debería sino mejorarse, me preocupa que haya un exceso de influencia de la hostelería, siempre respetable en su negocio, en detrimento del asociacionismo de los barrios y de la voluntad pública que debe seguir siendo San Mateo.
No en vano, en esos mismos años ochenta a que me refiero, un presidente del gremio hostelero acuñó el aforismo LO PRIMERO, SAN MATEO.

¡¡Pues eso!!

BALLENA EN TAPIA


MOBY DICK EN TAPIA

No tengo miedo de ningún fenómeno cósmico. Temo el cambio climático y el que, a pesar de que vamos entendiendo lo que le hacemos al planeta, no movemos un dedo para revertirlo
Natarajan, P., astrónoma de Yale

De Harold Bloom a Amos Oz, pasando por decenas de  literatos, son legión los que atribuyen trascendencia sintética a la primera frase de una obra. En El Quijote y La Regenta, las dos mejores novelas de la lengua española, Alarcos dixit, parece evidente. Yo hubiera tenido duda con Moby Dick, de Melville, y su «Call me Ishmael»/«Llamadme Ismael», pero hay doctos para los que presupone simbolismo que sigue.
Este verano una ballena, rorcual o ballena alada, varó en la costa tapiega, donde fue maestro el JUAN DE MAIRENA de la ficción machadiana, que habría impartido las muy afrancesadas asignaturas de Gimnasia y Retórica. 

No era albina como la de Ismael y Akab pero despertó curiosidad que no pude saciar pues las dificultades de acceso resultaron prohibitivas para mi pata chula, esa sí algo semejante en su arrastrado quietismo a la del vengativo capitán de Melvile, inmortalizado luego al alimón por Gregory Peck y John Huston. Sergio C. Fanjul escribió, en “La vida instantánea”, Moby Dick no se ve, se atisba en la lejanía.
No es el primer cetáceo en inmediaciones. Jovellanos ya los divisaba, los relatos épicos de la población autóctona siguen a flor de piel y al escritor García Martín  le obsequié con una manada de delfines que hicieron sus delicias y salutaciones. Don Fernando Landeira, sabio valdesano, padre del exalcalde Jesús, recoge documentos de balleneros.

La ballena de Tapia conmovió por dimensiones y famélica inanición, agonía en riguroso directo ante decenas de veraneantes, que bien sabían, contra lo escrito por el novelista americano, que no se trataba de un pez sino de mamífero. Muerte y tamaño inmensos y contraculturales. Dicen que el esqueleto va a recuperarse museísticamente.

El asesino siempre vuelve al lugar del crimen. En el caso de Tapia, el crimen paisajístico lo propicia la fiebre del ORO y su bisturí depredador que resucitan por esta entrada al Paraíso Natural. “Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo”, poetizó Lorca, otro antaño visitante ilustre de esta zona que no tolerará suicidio de beldades en canal.
Tampoco nadie me quita de la cabeza que la presencia de la insólita navegante alada anuncia algo del inexorable destino,  llamado cambio climático. Ojalá me equivoque como la ballena misma o la legendaria paloma de Alberti;  celebraría que con el temor al ORO, sol abrasador, me confundiera.

En Bogotá visité un Museo Precolombino del Oro; para Tapia, sin antecedentes orfebres, me conformaría con que las posibles pepitas siguiesen bajo tierra y se redujera el desvelo explotador a la sugerente singularidad de la osamenta ballenera que ¡ya ye mucho!

viernes, 23 de agosto de 2019

LA FIESTA DEL GRILLO


LA FIESTA DEL GRILLO

Concepción Núñez Rey ha publicado dos tomazos de una escritora, feminista y modernista, rescatada así de injusto olvido, Carmen de Burgos, “Colombine”, también conocida por su relación sentimental con otro genio irrepetible,  Ramón Gómez de la Serna. Por cierto, veraneante en Salinas, universitario en Oviedo y vecino circunstancial de El Fontán.

Entre los interesantísimos artículos que trabajadamente reproduce Concha llama si cabe mayor atención, “La fiesta del grillo”, crónica enviada desde Florencia con motivo de conmemoración de cinco siglos. Me consta que últimamente, tras presiones ecologistas, los grillos de la Toscana y otras regiones italianas ni se liberan ritualmente ni se venden enjaulados, pero la fiesta mantiene abalorios sucedáneos.

Delibes niño no comprendía que a los franceses sedujeran estos bichejos, sin embargo mi nostalgia infantil me trae cierto encanto enigmático, los cánticos de los machos en celo, su caza susurrando con una paja y el icónico Pepito Grillo, de la factoría Disney, que el sarcasmo ovetense denominaba a un profesor de Derecho Internacional, que creo no llegó nunca a catedrático, al que actos extraños arrebataron madriguera familiar, pura beldad arquitectónica en la cuesta del Seminario Metropolitano. ¡Fabulosa morada, grillera precisamente morada, una de las mejores fachadas de la ciudad, nada de oscuras cavidades bajo tierra!

En China, y aún hogaño en Tailandia, organizaban peleas, inimaginables en nuestra latitud hispana, en la que por fortuna se persiguen ya las de gallos, que yo mismo había visto en CASA MANOLO en la calle Altamirano y en las inmediaciones del antiguo Buenavista, de perros y otros azuzados contendientes. Oviedo y el argentino Lanús, del GRAN BUENOS AIRES, fueron los únicos municipios prohibiendo la organización pública de peleas humanas, siniestramente regladas y sangrientas.

Los libros de Colombine/Concha Núñez son muy bien venidos en la reconstrucción del feminismo y de la potente narrativa de una primera parte del XX, que eran hasta Concha mal conocidos.

sábado, 17 de agosto de 2019

ESPAÑA SIN BERNARDO FERNÁNDEZ


ESPAÑA SIN BERNARDO FERNÁNDEZ

“El País vasco, fueros,//Cataluña: «nos roban»,//Madrid, exención fiscal
(…)¿es la igualdad?” Niño, M,”TRIÁNGULO REAL”.

La profunda crisis de investidura lleva a evocar, una vez más para mí, pero seguramente poco para el lector: la gran personalidad de Bernardo Fernández que consiguió evitar aberraciones exasperantes. En el Principado no cabe voto negativo, solamente la abstención. Hubo, por supuesto, incomprensiones en el iter legislativo pero ahí está ese dinámico procedimiento, que hubiera venido de perlas en el nivel estatal.

Bernardo es tipo fabuloso, jurista y administrador de primera, sobriedad, cultura  y discreción encomiables. Su entrega a la función pública ha impedido la tesis doctoral, que nunca hubiera sido la broma fraudulenta de tantos, y, efecto dominó, obstaculizado carrera académica. Clama al cielo que  Albert Rivera, que en esto ha decepcionado, le vete por  ignorancia y desinformación para el Consejo del Poder Judicial.
Hizo otras varias aportaciones al Derecho. Así, las circunscripciones oriental y occidental en nuestra autonomía. Lo desarrollamos en un libro para KRK sobre las elecciones de 1983. Después de celebrarlas, critican hogaño fuerzas que se consideran infrarepresentadas, sin valorar cuánto han contribuido a la cohesión y al protagonismo del progreso de nuestras alas.

También, y en este punto, recuerdo los comentarios laudatorios que escuché a los madrileños Joaquín Leguina, Rodríguez Colorado y Javier Ledesma, sobre la ágil supresión de la Diputación Provincial, impecablemente integrada en las autonomías uniprovinciales, que superaron riesgosas duplicidades. Y fue exquisita habilidad la Ley  del procedimiento de designación de Senadores, por encima de la tentadora oferta cortoplacista del PCA para que tuvieran adscripción al partido mayoritario o a un sumatorio frankestein, que diría Rubalcaba.

Fue brillantísima la inserción de Asturias en el Comité Europeo de las Regiones, cuyo más alto funcionario bruselense, Pedro Cervilla, Secretario General, proviene de la asturiana Consejería de la Presidencia.

Por entonces, cedí la recuperación del pintor Luis Fernández que ultimaron de forma exitosa Bernardo y el MUSEO DE BELLAS ARTES.

 Con irrenunciables rigor e incorruptibilidad, las aportaciones de Bernardo siguen vigentes y dignas de copiarse en el Derecho comparado y aún en la conservación y el protagonismo artísticos.




CÉLINE en LA RÍA DEL EO


CÉLINE
“Soy socialista, a fuer de liberal” Prieto Tuero, Indalecio
Mi gran amigo Ángel Alda, compañero almario de una larga e inacabada travesía al norte del Senegal, aprecia la insólita presencia de un barco llamado CELINE que atraviesa la, para mí y el generoso espíritu abierto asturiano, Ría del Eo, y para él y la insensatez reduccionista ribadense, RIA DE RIBADEO.

Por el figueirense, o pixoto, Daniel Guerra, profesor de Sevilla, estoy al corriente de la polémica con el anuncio del sello Gallimard de reeditar los Panfletos de Céline, autor atrapado en un eterno no tiempo o en el después de despueses. Fue peor el sucedido en 2011, cuando el ministro de Sarkozy, Frederic Mitterand, retiró los libros conmemorativos que él mismo prologaba.

”Viaje al fin de la noche”, a la que me aficionaron Orlando Pelayo y Juan Benito, me interesa mucho en su hilván lingüístico rompedor y bien siento que quede inédita la magnífica tesis, “Lo grotesco en Céline”, de Dalia Álvarez Molina que tan tristemente nos ha dejado; como también la ausencia reciente de otra valiosa especialista universitaria en la lengua de Molière, la poeta turonesa Ángeles, Gely, González Fuentes. Jünger, ocupante militar de París, me contó pestes de Céline, ante mi hija germanista, que nos interpretaba.

El desafuero de Sarko/F.Miterand fue peor, en efecto, porque se censuraba toda la obra y no solo la perversa Panfletaria. Mario Vargas Llosa, del que la ovetense Carmen Bobes es máxima especialista, lamenta la oleada contra autores de la talla de Neruda, al que niegan el aeropuerto de Santiago de Chile, como sucede, medio mundo más lejos, con Kant en su ciudad,

Javier Marías, Nabokov, Faulkner, Pérez Reverte y, en nómina abierta,..¡Céline!.

Paseando por el borde opuesto de la parisina Isla de la Cité me encontré, y me hice, con las obras objeto de la iracundia. Y, entre nosotros, qué pensar de los móviles confiscados a periodistas por un juez enloquecido, valga calificarlo suavemente, o la liada con la retirada en Arco-2018 de montajes sin duda impropios pero que hacen daño democrático al pasar por la guadaña intolerante.

Un ilustre ovetense, nacido en la calle Magdalena, acuñó el aforismo “socialista, a fuer de liberal” a la altura del genial Churchill, archirrepetido frente a la mareona populista: ”… la democracia es la peor forma de gobierno, exceptuando todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando”
El barquito CELINE no llega a mis párpados, no sé si hundido como alguno de sus personajes en el CANAL DE LA MANCHA, aunque mis ojos lo sigan leyendo, sea en la Cité o en la Estigia, tal Cernuda decía, no menos apocalíptico, de la Ría eota, perdón de Ribadeo para los Alda, los inmensos Calvo Sotelo y Cía ribereña lucense.

lunes, 5 de agosto de 2019

LA MANO INVISIBLE


DE LA MANO QUE APRIETA A LA INVISIBLE, DE LA GRANDA A RENY PICOT

En el Colegio de los Dominicos, en el mismo espacio del Salón de Actos de ahora, nos proyectaban semanalmente películas que se cortaban siempre en el momento en que los protagonistas, plano compartido masculino/femenino, se aproximaban para probablemente besarse. Era justo el momento también en que, en medio de un griterío de protestas, se anunciaba el supuesto resultado deportivo, preferiblemente golazos del Oviedín.
En la ocasión que correspondió a una enigmática cinta, LA MANO QUE APRIETA, el fraile encargado de la máquina reproductora se confundió con el orden de los tres rollos de película, con lo que a las ya dificultades de entendimiento, sumamos otro galimatías peor si cupiese. Cuando, pasados los años, en los primeros cursos de Deusto, los frailes de otra orden eclesial pretendieron inculcarme las virtudes de LA MANO INVISIBLE DEL MERCADO me acordé de LA MANO QUE APRIETA sin entender, de nuevo, nada o muy poco, máxime cuando la sacrosanta cita no la encontraba en mi primera lectura de LA RIQUEZA DE LAS NACIONES de un tal Adam Smith.

De todo eso me acordaba en La Granda escuchando la lección inaugural de Francisco Rodríguez, mi buen amigo, liberal y crítico ancestral con la llamada globalización, que puso puntos sobre las íes de la llamada desregulada LIBERTAD DE MERCADOS de la que tanto se ha perorado, pero que conduce a situaciones contradictorias, monopolistas  y hasta imposibles. Mientras seguimos dando vueltas a la actualización del famoso aforismo de SMITH, que algo de valor remoto sí tiene, con un equilibrio, ¡POSIBLE!, en el que Francisco Rodríguez me sigue animando a adentrarme.

Ni mano invisible ni opresora.

viernes, 2 de agosto de 2019

REPOSO SILENTE EN HAMLET UNAMUNIANO Y NUEVO CONCIERTO DEL FESTIVAL HORACIO ICASTO DE NAVIA


Unos amigos, cuyo entusiasmo marbellí nunca estuvo a la altura de sus calidades humanizadas y sapientes, me hicieron visitar la tranquilidad silente de su jardín. Sobre el silencio, que nomina playa onírica en Cudillero, Gavieiru en pixueto, se divaga mucho, pero nada a la altura erudita del ingreso en la RAE de Juan Mayorga, al que vino pintiparado el anterior titular del sillón M, nuestro Carlos Bousoño. Heredero de Vicente Aleixandre (¡oh, el estudio del notario Sáenz de Santamaría sobre la justa titularidad aleixandrina de los Bousoño!) y nadador fondista, Carlos transitó poéticas soledades. En Blas de Otero, Celaya, Gil de Biedma y Ángel González, a los que tuve el honor de tratar, el silencio se une a redoble opresor.

En el repaso académico de Juan Mayorga no falta el enigmático final abierto de Hamlet, the rest is silence.

Desde que lo leí en el dramaturgo inglés, más que sentir en butaca, ha mucho ya, me intrigó tanto o más que, ahora, a Mayorga y ocasión tuve de rumiarlo con doña Emilia y don Salvador de Madariaga en su casa de Oxford//St Andrews. Olvidé, sin duda por mi errática formación, las explicaciones del polígrafo y la políglota, mis venerados anfitriones, adaptadores de una versión estrenada de la más famosa obra de Shakespeare. Pasando los años, me topo, en el avilesino Niemeyer y en los madriles, con el valor teatral que Juan Mayorga otorga al Silencio y a ese preciso silencio.
Mi hija Aida, flamante autora de SOMOS LUZ, escribió “Del silencio nace la música”, citando a Aracil, presentador de la fabulosa velada de un concierto naviego, Festival HORACIO ICASTO, cuya bendita periodicidad sigue el próximo viernes 9 de Agosto. Algo parecido dijo Gerardo Diego, al que también me cupo la dicha de conocer, aunque no de oír esas reflexiones.

Si mi disperso magín no logra reproducir la auténtica interpretación de Madariaga, sí me descentra sobremanera la traducción enloquecida que hizo por dos veces Miguel de Unamuno: “El reposo es silencio”. Está destacado por Paco Ayala, en sus Completas al cuidado de Carolyn Richmond.

Ayala perplejea ante el heterodoxo reposo unamuniano de Hamlet, “obcecación de don Miguel, y hoy una curiosidad literaria”.

Superando SHAKESPEARE, Unamuno,  los Madariaga, los Poetas del 50 y Aida, me conmueven Mayorga y Bousoño.

No me intriga ya, en residuo pedante, “the rest is silence” sino que el silencio  se me superpone por encima del final legendario del Príncipe danés; para romperlo optaré por las maravillosas notas de Richard Galiano el próximo viernes en la entrañable Navia, abierta mágicamente.

Mis amigos evacuaron, silencios íntimos aparte, el degradado espacio marbellí, como no podía ser menos.


SALUD MENTAL Carta en EL PAIS

Una sociedad que no cuida la especialidad de la psiquiatría ni es avanzada ni se puede considerar que goce de bienestar. Leo el artículo sobre el deterioro de la unidad de psiquiatría en un hospital de Andalucía, justo tres semanas después de que mi madre nos dejara por una depresión crónica. Estuvo un tiempo ingresada en dos hospitales distintos, uno público y otro privado. En ambas, el personal en general fue competente, pero no vi para nada un ambiente constructivo y tampoco personal suficiente para llevarlo a cabo.
Los recortes han hecho mucho daño, pero también la falta de facilidades en dar una terapia continua y, sobre todo, constante a las personas que sufren trastornos. Son muchas y cada vez más las personas que necesitan ayuda de este tipo, y un psiquiatra por cada 100.000 habitantes es una broma. Si desde arriba no se destinan más medios estamos abocados al fracaso como sociedad.
Jorge Todolí García