sábado, 27 de septiembre de 2014

La solidaria emoción del Roxín Jr.

"Juntos de la mano, se les ve por el jardín//no puede haber nadie en este mundo tan feliz"

Estuve en el segundo concierto de Víctor Manuel. Apoteósico. Hube antes de adquirir una silla de ruedas, pues la antigua que me facilitó la Seguridad Social me la robaron, como el carro del Escobar. Mucho me prestó el ambientazo y, además de la presencia en escena de los invitados foráneos, valoré muy alto que nuestro artista, mierense por antonomasia, hubiera subido a Hevia con su gaita, que suena a cielo, y a Chus Pedro, cuyo programa de la TPA es de lo más animado. Curioso del cambio de época que una de las canciones que escuché a Víctor Manuel, en el avilesino Suárez Puerta, hace años con los mecheros encendidos en medio de la penumbra, resultó que ahora las luces rítmicas participativas provenían de multitud de teléfonos móviles.
Al término, pese a los minutos de espera, siguiendo los sabios consejos de Protección Civil, había cola muy copiosa para tomar taxi, agravada por el yerro municipal de imponer al transporte público un intrincado recorrido. Como evito colarme, mis hermanos, mi mujer y yo nos decidimos a pechar con la subida cuesta de la Ería, bordeando el Tartiere. Fue bastante duro para los míos que empujaban mi silla y para mí que ayudaba algo con mi pierna derecha sana. Como somos sesentones, nos deteníamos cada poco a neutralizar el resuello, hasta que inopinadamente un muchacho que subía, abrazado a su novia, se puso a empujarme hacia arriba con una fuerza benéfica providencial. Durante el trayecto, en el que no hablábamos mucho para cansar menos, me dijo que su padre también usaba silla, averiadas ambas piernas, y que él era músico, amigo del "batería"que había actuado con Víctor. Al llegar a Alejandro Casona, mi hermano le dio las gracias y se dispuso a relevarle, pero no hubo manera, dijo que él seguía empujando. Ya en Fuertes Acevedo para nuestro grupo era fácil continuar cuesta abajo y, aunque el solidario joven nos quería seguir ayudando, le convencí de que nos dejara y recuperara a su novia ya muy atrás. En ese momento y para darle la mano, agradecido, me quité mi sombrero "Panamá", que siguiendo una práctica de mi abuelo me protege también del relente nocturno; resulta que sólo entonces el chaval me reconoció y me abrazó entre sollozos y besos pues, dijo, su padre, "Ángel, El Roxín, del servicio de aguas municipal", le había hablado mucho de mí. Tuve a mi vez una emoción indescriptible, como mi mujer y hermanos, que motivó luego la reflexión de cuánta gente generosa y de buena fe me he topado en la vida, en la que coexisten con canallas, especuladores y gentes que ponen zancadillas, y hasta guerras, por doquier.No sé nada más de este Roxín Jr. pero estoy seguro de que su ejemplar buen corazón debería latir predominantemente en este mundo injusto de hogaño.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Querido compañero/querida compañera

El proceso de primarias es todavía muy imperfecto pues se aprecian fallos que es preciso mejorar para próximas convocatorias.

De forma especial y concreta el número de avales exigible  es excesivo y también que sólo se pueda avalar a uno de los precandidatos lo que hace más importante una llamada a la conciencia cívica para que se sostenga a aquel que se considere tiene posibilidades de un mejor resultado entre los ciudadanos de Oviedo, no solo de los militantes, únicos convocados todavía en estas primarias, llamadas "cerradas".

También deberían regularse mejor los supuestos, como el nuestro, en que participe el mismo Secretario General de la Agrupación, custodio de datos y garante del procedimiento desde hace tiempo en que tenía ya pensado presentarse.

No obstante, es un reto importante respetar a todos y aprovechar una consulta interna para consolidar la opción auténtica de las municipales 2015. Ese es mi caso, pues concurro con la única voluntad de trascender viejas luchas internas de la Agrupación, cuyo efecto dañino bien conozco, y ofrecer a nuestros conciudadanos una alternativa a la actual Corporación Municipal, anquilosada en demasiados años de inercia, corrupción, despilfarro y prácticas escasamente aceptables en democracia.

Como ya sabes busco 169 avales para concurrir.

Me puedes escribir a info@antoniomasip.net

O llamar a mi teléfono móvil 654953672 en el que te atenderé personalmente.

  El jueves 25 a las seis de la tarde celebraremos un pequeño acto en la Casa del Pueblo (Jovellanos, 19) en el que si lo deseas me puedes pedir cualquier aclaración o aportación. Tendremos algún otro encuentro todavía sin cerrar. Te pido que lo medites bien.

Solo debes avalarme si, como yo, piensas que soy el precandidato que puede tener más aceptación popular y posibilidades para  conseguir que el alcalde de Oviedo vuelva ser un socialista. Todo ello, claro está, apoyado en un equipo intergeneracional de probada integridad, capacidad y compromiso con la ciudad.

Tuvimos siempre buenos candidatos pero, por lo que fuera, no se hicieron comprender suficientemente y no generaron la voluntad de ganar las municipales.

Esta movilización interna dará muestras de si nuestra organización está lista para el reto. Puede suceder, lo que espero no ocurra, que aquella abulia de la que tachaban nuestros novelistas nos afecte o, incluso, se lleguen a despropósitos que nos conduzcan a derrotas mayores que las sufridas antes. Hay que evitar, pues, el derrotismo y el suicidio político.

El equipo que se forme entorno a mi candidatura, sí va a ganar Oviedo 2015.

Será un grupo que, conocedor  de los problemas que sufren los vecinos pondrá todo su empeño y capacidad en resolverlos. Ofreceremos confianza. Ese es mi firme compromiso. Solo debes avalarme si como yo piensas que puedo ganar las elecciones de 2015 y soy el precandidato de los que lo intentan que más posibilidades y aceptación popular tiene para ser Alcalde el año que viene, con el apoyo naturalmente de un equipo de probada integración en la ciudad.

Si es así y firmas, interpretaré tu confianza como un compromiso contigo y con la victoria electoral, no frente a otros compañeros sino en favor del progreso del Concejo, sus barrios y pueblos. Te vamos, pues, a necesitar mucho en ese gran empeño, nada acomodaticio, de convencer a los ciudadanos ovetenses, de trabajar a su lado, escucharles y manifestarse claramente contra el derrotismo y/o voluntarismo de algunos.

El equipo que se forme en torno a mi candidatura, que va a ganar Oviedo-2015, serán  un grupo y unos apoyos conscientes de los problemas que sufren los vecinos.

Saludos y ¡adelante! que, como decía el poeta, "¡ya es hora!"

sábado, 20 de septiembre de 2014

Schadenfreude o la evaluación constante

Antonio Masip

 Universidad de Deusto nos sometía a frecuentes exámenes orales. El profesor titular de la asignatura hacía un primer llamamiento para quienes consideraban estar preparados y un segundo, días después, para los que optaban por administrar sus tiempos con mayor margen. Quien hogaño es un reconocido escritor vasco, Iñaki Uriarte, compañero en aquellas aulas, me llamó entonces la atención sobre un significativo problema moral: el contento reprimido, incluso mal disimulado, de muchos cuando constataban el suspenso de cualquiera, aún de un supuesto amigo próximo. Schadenfreude, dice el mismo Uriarte, Premio Tigre Juan, que dicen en alemán.

Claudio Magris cuenta también una cosa parecida sobre el sadismo académico.

Era perversidad circunscrita a las orillas del Nervión y del Danubio, o propia, incluso, de la naturaleza humana?¿importaba algo que detrás de un suspenso pudiera venir el inevitable de uno mismo? Esa miserable actitud la volví a vivir en foro abogacil, en las mismas salas de togas tras algún pleito, y, cómo no, en la vida política en la que sigo con redoblado espíritu abierto y juvenil. Al margen de tancredos de esas y otras lacras éticas, (¿hay quien prefiere la derrota al triunfo de un compañero supuestamente insumiso?) la mejora de la calidad de la democracia exige evaluaciones constantes y no solo el consabido proceso electoral cada cuatro años, que son cinco en sistemas como el Parlamento Europeo. Las primarias y su impoluta limpieza son una necesidad como también que de forma parcial el electo a cualquier nivel rinda cuentas constantemente de su gestión mientras se enriquece y estimula con opiniones discrepantes, o solo distintas, a lo que él mismo en principio consideraba. El desprestigio político no es de la corrupción en exclusiva, que sin duda es tacha fundamental, sino a no desdeñar el mal del hermetismo proverbial del círculo político, casta o como se quiera libérrimamente denominar.

La sociedad tiene cierto grado de podredumbre moral muy preocupante pero puede, y debe, encarar su superación. No es solo el triunfo de unas ideas sobre otras sino la trascendencia de que entre transversalmente a todos los actores una frescura moral regeneradora imprescindible que, por lo demás, está en el sustrato históricocultural judeocristiano aunque haya cobardes, o simplemente cobardicas, dispuestos a alegrarse del suspenso ajeno.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Escrito que he dirigido ayer a cada uno de los miembros de la Ejecutiva

Asunto: A los compañeros/compañeras de la Ejecutiva.

Si importante es superar el derrotismo entre los ciudadanos y los militantes, mucho más para mí que la Ejecutiva de la AMSO y cada uno de sus integrantes, compañeras y compañeros, tenga conciencia histórica del momento que vive el país y el Partido, en especial de ese mensaje de nuestro secretario federal, ya autoproclamado candidato a las primarias para julio de 2015, de que "las elecciones municipales hay que ganarlas". Si quiero ser candidato es porque estoy convencido de que, frente a tanto corrosivo derrotismo, en Oviedo podemos, y debemos, ganar y, a la vez, contribuir de forma totalmente determinante al triunfo en las regionales del mismo día, que nos serán del todo imposibles sin un fuerte sustento de votos ovetenses.

Estoy seguro de que la Ejecutiva de la AMSO estará a la altura del reto, con la implicación de todos y cada uno de los miembros de la Ejecutiva y de la militancia, pues los ciudadanos progresistas de Oviedo no entenderían otro compromiso y no perdonarían perder esta oportunidad para ofrecer a nuestros vecinos un Ayuntamiento progresista, transparente, eficaz en la gestión y totalmente democrático, al servicio de los ovetenses y, en especial, de los más desfavorecidos.

Un abrazo Antonio

sábado, 13 de septiembre de 2014

Marino, director de ferrocarril.

El ferrocarril Vasco-Asturiano es historia en Oviedo, ceñida exclusivamente al siglo XX en que nació y murió; fallecimiento precipitado por un acuerdo cuatripartito (PSOE, PP, IU, CDS), en el seno de la Comisión de Seguimiento del Urbanismo, que ejecuté como Alcalde y del que siempre me quedará la mala conciencia del derribo de una Estación, vetusta y magnífica, que hubiera merecido la pena restaurar, aún dedicada a otros usos. Entre las legítimas protestas que hubo recuerdo la de Fernando Chueca Goitia, que había intervenido algo en la política nacional moderada de la transición y que tenía fama de buen conservacionista.

Como quiera que aquella incorporación crítica madrileña me sorprendió un tanto, me decidí a preguntarle directamente recibiendo una respuesta, con su voz gangosa característica, que, aunque no debiera, me tranquilizó absurdamente: "Firmé pero puedo asegurarle que en mis notas de varias estancias en Oviedo no figuraba como edificio de valor a conservar ni nada que me hubiera llamado especialmente la atención". Pese a esa y otras opiniones, mil veces me he arrepentido pues El Vasco tenía, en efecto, sabor especial, con una cantina casi poemática, un paso entre andenes de cristales y maderas inolvidables y unos anuncios azulejados de diseño histórico que es lo único que se guarda.

El bueno de Claudio Magris, al que tuve la suerte de conocer en Oviedo, traído por el dinámico Graciano García, sostiene en "El Danubio "que " la destrucción es también una arquitectura que obedece a reglas y cálculos". Estaba de suyo que la desaparición del Vasco era propicia para burlar la buena fe de aquella Corporación municipal que presidí.

Se produjeron manifestaciones vecinales y culturales frente a las que cometí el clásico error,muy propio de la política menor,de "hacer oídos sordos".También llegué a temer que los herederos de aquel suelo, expropiado entre 1900 y 1904 expresamente para línea férrea, pudieran pedir la reversión, lo que no se produjo.Cosa parecida estuvo a punto de ocurrrir con el antiguo campo de fútbol de Buenavista, inaugurado en 1932,que veintitantas familias,entre ellas la mía materna, cedieron al Ayuntamiento en los años cincuenta,y al que se dio el vergonzante giro de usos que capitaneó la locura Calatrava.

Conocí algo la parte societaria, o mercantil, del tal Vascoasturiano pues Antonio Hidalgo, mi abuelo, con el que vivía, fue miembro de su Consejo de Administración, que presidía un primo por afinidad de mi padre, Pepe Tartiere, segundo Conde de Santa Bárbara de Lugones. Tratándose de una empresa ferroviaria resultaba paradójico que la dirección se encomendase a un caballero ingeniero de nombre Marino, pero aún más que éste padeciese miedo cerval a montar en tren.

En aquellas calendas el viaje más normal a Madrid, desde La Regenta hasta hace poco, era porferrocarril. Nohabía todavía el popular Alsa de "parando en Villalpando" y los coches afrontaban en la carretera repechos curvados y empinados, no siempre de buen asfalto, sin quitamiedos y con motores que habían de animarse de trabajosas manivelas y de botellas de agua que saciaban una sed infinita, frecuentes reventones de neumáticos, además de otras dificultadades para sus ocupantes, entre las que solían afecciones de mareo por las subidas,o bajadas, a la Manzaneda, el Padrún y el Pajares y aún Los Leones. Pues bien, Don Marino afrontaba con resignada paciencia ese incómodo viaje con tal de evitar el ferrocarril llamado del Norte, del que no se fiaba, ni si quiera del suyo, de vía estrecha, que siempre imaginaba pleno de accidentes, choques de frente, pasos y guarda agujas y barreras mal vigilados y riesgosos, maquinistas daltónicos o distraídos y descarrilamientos de todo tipo. Semurió en el cargo, dejándome la duda de si la navegación naval, de la que sus progenitores tomaron su nombre, o aérea, de la que apenas podíamos imaginar línea regular, le supusieran parecida aversión.

En cualquier caso no deja de resultar curioso que Oviedo tuviera un director de ferrocarril con pánico al tren. A reseñar que Don Marino no vivió para ver el gran fraude del llamado "Cinturón verde" de la línea que dirigió y que, en lugar del pretendido recurso mediambientalista que soñé, propiciaría luego ya sin mí una sociedad pública con un trasiego de maletines y negra corrupción, "Losa del Norte" incluida.

martes, 9 de septiembre de 2014

Gamallo en su centenario


Se ha cumplido el centenario de un personaje maravilloso y/o mágico, en cualquier caso muy superior al escritor que fue, Dionisio Gamallo Fierros. Susobrino Toni, la Academia gallega y la comunidad ribadense le han recordado con este motivo en importantes aportaciones, entre ellas una interesante exposición. Nacho Gracia y J.M. Ponte Mitelbrun lo hicieron también en las páginas de La Nueva España y "La Comarca del Eo" le ha dedicado un extraordinario monográfico.

El personaje trascendía, insisto, a sus eruditas escrituras por las que el futuro seguirá conociéndole. En Oviedo tenía Dionisio una parte muy significativa de su corazón. Gustaba de pasear por el San Francisco introduciendo su mano en la oquedad de árboles secos en los que su madre, ovetense, "pudo haber jugado de niña", como recojo en mi libro "Con Vistas al Naranco", editado por Marta Magadán.

Era proverbial la amistad de Dionisio con los Alarcos, Emilio y Josefina, que ensalzaban sus saberes y ocurrencias en la tertulia, o "sanedrin", de Alvabusto y en otros foros. Bien recuerdo sus polémicas, en el Simposium del centenario de La Regenta; de un lado, con Carmen Bobes, pretextando el presuntuoso colorete facial del Magistral De Pas y, de otro, con mi no menos admirado Tolívar Faes, por la procedencia del epistolario de Clarín, que Gamallo sigue blandiendo, afortunadamente, aún de forma póstuma.

Daniel Cortezón, su amigo y confidente, depositario circunstancial de la entrañable carpeta que siempre le acompañaba, nos ha legado una bonísima biografía. Como tuve entre mis próximos a Lauro Olmo y Pilar Enciso, me resultó emocionante cómo llegó personalmente a solidarizarse cuando el vergonzoso e histórico desahucio que sufrió ese matrimonio de escritores y sus hijos en el madrileño barrio de Pozas.

El encuentro con su topadiza figura nocturna, en el Breogán o el Cantón, era un aliciente de todos los veranos, como, sigue siendo quedarme un minuto ante su bien caracterizada estatua del parque de Ribadeo. Inolvidable igualmente la visita habitual que hacíamos, Cándido Riesgo y yo, en su compañía, al piso alto de la farmacia de Diaz, su primo, con los retratos del abuelo de ambos, el pintor Dionisio Fierros.

Ya se ha contado por muchos sus sarcásticas tarjetas volterianas de "Varón de Porcillán". Frente a tanto título provocador, como no eludí manifestar en vida de Leopoldo Calvo Sotelo y su absurdo topónimo de Ría de Ribadeo, el de Gamallo era real ("Puedo probar que soy varón, nacido en Porcillán, puerto de Ribadeo") y partidario entusiasta de la cordialidad ribereña con su asociación de "Amigos del Eo", a la que me incorporó y que, José Luis Mediavilla, Julián Guerra y yo, los tres de Figueras, fuimos excluidos a su muerte.

Sabiendo algo de su ideario político radical, no me extrañó, sin embargo, que Manuel Fraga y otros conspicuos derechistas le manifestasen su admiración sincera. Al fin y al cabo, sería bueno reconocer en su centenario que Dionisio, en la comarca Asturgalaica de la Ría, es de todos.

Antonio Masip

Talarén descubre una placa en honor de Juan Mon, fotógrafo del XIX afincado en Madrid

El naviego fue el primer retratista asturiano que desarrolló su carrera - en la capital española.
Antonio Masip, Celestina Mastache, Lidia Serra, Ignacio G. Palacios, Juan Méjica y Santiago Hernández, con la placa en recuerdo de Juan Mon. A la derecha, detalle de la placa.
REPRODUCCIÓN DE G.G.

G. GARCÍA Juan Álvarez Mon y Álvarez-Acebedo, más conocido como Juan Mon, fue uno de los fotógrafos más importantes del siglo XIX, y desde este domingo tiene una placa en su recuerdo en la casa que lo vio nacer, en Talarén (Navia). El Ayuntamiento quiso reconocer así la figura de un pionero de la fotografía, que se desplazó a Madrid donde concluyó el Bachillerato y estudió Bellas artes, antes de instalar su estudio en la Puerta del Sol.

Al acto acudieron el exalcalde de Oviedo y estudioso de la vida de Juan Mon, Antonio Masip Hidalgo; Celestina Mastache, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Navia; Juan Méjica, diseñador de la placa; y los sobrinos del fotógrafo Lidia Serra y Santiago Hernández, que agradecieron el recuerdo del pueblo naviego a su antepasado.

Juan Mon se convirtió en el primer fotógrafo asturiano que desarrolló su carrera profesional en la capital de España. Allí instaló su estudio, por el que pasaron militares, damas y niños. Su trabajo fue reconocido con galardones como la Cruz de la Real y la orden de Carlos III (lo que le concedía la categoría de ilustrísimo), la medalla de primera clase en la Exposición Fabril y Manufacturera de 1884 y en la de Escritores y Artistas.

Su labor no quedó en la capital, puesto que siempre recordó sus orígenes. Así también se convierte en el Vicepresidente del Centro Asturiano de Madrid, y siempre que tuvo oportunidad regresó a descansar en verano a Navia y Talarén. Así lo recogen las crónicas de la época, en que se dan cuenta "los grandes banquetes ofrecidos por el rico propietario Don Juan Mon, reputado fotógrafo establecido en Madrid, al que fueron invitados los veraneantes de la corte, de Sevilla y de otros puntos", relata el "Diario Oficial de Avisos de Madrid", en septiembre de 1890.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Ribadeo en pro de la música

Una villa culta y un festival que debe continua.

Antonio Masip

Como todos los veranos, asistí al Festival naviego de Horacio Icasto, ya sin el gran pianista argentino, dedicado esta vez a una rememoración de los temas de Nat King Cole, por Vicente Borland, artista panameño de primera, al piano; los guitarristas Israel Sandoval y mi entrañable Santiago Reyes, el saxofonista Juan Muro, Richie Ferrer al contrabajo y Valentín Irutat con la batería. Si bueno fue todo el concierto que apadrina Juan Coloma, la nota de color local la dio una breve, pero emotiva, aportación coral de una veintena de adolescentes naviegas con genuino y maravilloso acento.

Y, de nuevo como desde hace nueve años, la excelencia que irradia el Oriente gallego y el Occidente astur, del Festival Internacional de Música Clásica de Ribadeo, con el alma no menos excelsa de Leopoldo Erice, un tipo de arte y carácter singulares.

Fueron cinco días ribadenses, apasionantes de música y actividades, entre las que hubo talleres y un logrado guiño hacia la pintura de la mano genial del joven ovetense Guille Fernández.

Además del cuarteto "Penderecki String Quartet", rayano en la perfección, la base estuvo en el sensacional clarinetista James Campbell, la soprano Leslie Fagan y la consabida de Erice al piano. Toni Deaño dio medida declamación a la versión española de los textos.

La venida canadiense de semejantes clarinete, cuarteto y cantante me hicieron soñar en cómo una villa pequeña, pero socialmente tan culta, puede acoger y vibrar con estas músicas. Sam, un joven inglés, de intercambio con un nieto mío, asistió entusiasmado con este motivo a sus primeros conciertos, demostrando una vez más que la música hay que saber servirla sin vacilaciones a los niños desde pronto.

Mucho sentí que tantos amigos operísticos de Oviedo, tan cerca ya por autovía, se perdieran la emoción que Leslie dio a sus actuaciones y, sobre todo, la siempre difícil y sublime aria de la locura de Lucia di Lammermoor, tan frecuente en el Teatro Campoamor, y que, en el Auditorio de Ribadeo, me sonó a gloria aún más si cabe.

En estos tiempos de recortes vergonzosos para la Cultura espero que el Festival de Ribadeo siga adelante. Se lo merecen los aficionados, sus voluntarios sostenedores y una ría del Eo, sobre la que muchas veces he rememorado cómo el gran poeta Luis Cernuda amaneció en su primer día con la sonata a Kreuzer, que para unos provenía del gramófono de Dámaso Alonso y para Luis López, presidente de la Asturgalaica de Amigos del País, del piano de un miembro de la familia Loriente Penzol.

¡La mejor Cultura, en la entrada al Paraíso Natural!

Expresidente del comité de empresa de Tenneco y secretario comarcal de USO en Gijón

Tenneco nun peslló

Memoria de una histórica movilización al cumplirse un año del anuncio del fallido cierre de la fábrica de la multinacional en Gijón

Isaac Piñera

 Hoy es un día para recordar por los trabajadores de Gijón y de Asturias, pero especialmente por los trabajadores de Tenneco.

El 5 de setiembre de 2013, hace justo un año, la dirección de la multinacional, anunciaba a sus trabajadores de Gijón el cierre de la planta; hoy reabierta y fabricando nuevamente amortiguadores gracias a la lucha unitaria de su plantilla. Y en este día es de justicia recordar a la persona que nos abrió las puertas de Europa, Antonio Masip. Desde el primer momento estuvo involucrado en nuestra lucha y siempre estará en nuestro recuerdo.

No debemos olvidarnos tampoco de la ayuda prestada por el Ayuntamiento de Gijón, que nos puso en contacto con un importante despacho de abogados; el Gobierno del Principado, partidos políticos, sindicatos, asociaciones culturales, ciudadanos y medios de comunicación. Todos fueron partícipes en la reapertura de la planta.

Desde el anuncio del cierre hasta su reapertura los trabajadores vivimos experiencias inolvidables. Realizamos un viaje a Estrasburgo de más de 40 horas entre la ida y la vuelta. Allí visitamos el Parlamento Europeo, donde, por primera vez en la historia de la UE, el Comisario Europeo de Industria, Antonio Tajani, recibió a un grupo de trabajadores comprometiéndose en la lucha contra el cierre de la factoría. Al suyo se sumaron apoyos de gran número de eurodiputados. El recibimiento en la vuelta del viaje fue algo emocionante, superlativo. Hubo aplausos, abrazos y hasta lágrimas de alegría. Justo ahí se empezó a creer de verdad que era posible luchar contra la multinacional y que la unión de los trabajadores iba a ser inquebrantable.

El siguiente paso fue organizar una gran manifestación en la que participaron más de 15.000 personas. Ya es parte de la Historia de Gijón. Todos los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento concurrieron en apoyo a una empresa. Por ello era poco menos que una obligación para los trabajadores adquirir el compromiso de luchar por el mantenimiento de la fábrica y de los puestos de trabajo. Llegamos a rechazar 50 días de indemnización por año y 42 mensualidades. Una suculenta oferta de despido.

La unidad se erigió en la clave. Las decisiones se tomaban entre todos. Las asambleas empezaban y terminaban con aplausos y gritos de ánimo. Éramos una piña que creía en sus posibilidades.

Atrás han quedado los turnos de guardia para que no expoliasen la maquinaria. O las reuniones en el SASEC. Dignas de recordar, con aquel improvisado coro de fondo formado por los trabajadores entonando canciones compuestas con gran originalidad. Alguno podía haber sido un gran compositor?

Más indigno de recordar fue aquel 24 de diciembre de 2013. Cuando recibimos en nuestras casas los burofax donde nos anunciaban que, a 1 de enero de 2014, estábamos todos despedidos. Jarro de agua fría para las familias. Pero los ánimos entre los compañeros se multiplicaron para seguir creyendo en la lucha. Pasamos las Navidades en la fábrica. Vecinos de la ciudad nos traían comida y bebida. Incluso un negocio gijonés nos regaló más de 20 kilos de turrón. Fue un apoyo constante de la ciudadanía. Los Reyes Magos nos visitaron en la fábrica; el aparcamiento albergó una espicha popular de agradecimiento con la colaboración de familias y diferentes bares de la ciudad; preparamos una carroza que finalmente no pudo desfilar en el Antroxu, pero sí se exhibió en una manifestación?

Grandes momentos y pequeños detalles fueron forjando una lucha histórica, con su propia banda sonora a base de estrofas como "desde setiembre tamos luchando pa que la Monroe siga funcionando". Trabajadores y familiares la entonaban al unísono.

Desde Gijón viajamos a Estrasburgo, Bruselas y Madrid pidiendo apoyos. Y pronto nos llegaría la primera alegría cuando el TSJA dictaba medidas cautelares prohibiendo a Tenneco sacar la maquinaria de la planta. Era sólo el comienzo de una trayectoria de victorias judiciales. El mismo Tribunal anuló más tarde el ERE y obligó a la empresa a readmitir a todos los trabajadores.

Fue el 17 de abril de 2014 cuando el Principado de Asturias reunía por fin al comité de empresa para anunciar la intención de Tenneco de reabrir la planta del Alto Pumarín. El 28 de abril volvíamos en autocar para Bruselas con 70 trabajadores a una reunión con el vicepresidente mundial de Tenneco, la UE y el Gobierno del Principado. El acuerdo para hacer un plan industrial de futuro para la fábrica estaba encarrilado.

A día de hoy, la planta de Gijón está funcionando con 118 trabajadores. Nadie fue despedido. Unos marcharon con acuerdos económicos, otros se jubilaron y los demás están trabajando.

La lucha de los trabajadores de Tenneco quedará en la Historia de Gijón, de Asturias y hasta de Europa. Permanecerá como ejemplo de mantenimiento de la unidad para conseguir el objetivo propuesto. Y desde esa unidad, junto al esfuerzo, los trabajadores volverán a poner a la planta de Tenneco de Gijón en el lugar que tenía: la mejor de Europa.

Gracias, Gijón; gracias, Asturias. Y a todos los que de alguna forma apoyaron nuestra causa.

Ánimo y un abrazo, compañeros.