viernes, 8 de noviembre de 2019

RANITAS EN CHERNOBIL,BOMBÉ, EL BELLAS ARTES y JERÓNIMO GRANDA



“(…) la rana optimista decidió luchar por su vida mientras le quedara aliento (…)” Churchill, W.S. Fábula a la manera de Esopo

Estaba Avelino Martínez en funciones de Alcalde cuando recibió al ministro ruso de carbón. Se llamaba Mijail Schadov y era la primera autoridad, todavía soviética, que se presentó en Chernobil tras el mayor accidente nuclear jamás sucedido. Ahora dos investigadores de la Universidad, Germán Orizaola y Pablo Burracu,  según leo en estas páginas, han  recorrido la desmantelada central ucraniana en busca de vida. ¡Y la mayor densidad de anfibios, en los que están especializados, la encontraron paradójicamente en la radiactividad!: “Las ranas en áreas contaminadas son más oscuras, grises y hasta negras…”.

Desde luego no servirían para los restaurantes “LA RANA VERDE”.

¡Ranas!, ¡ranitas!, estudiadas in situ en coloración diversa.

En Asturias esos animalitos tienen credenciales en la ficción literaria: El beso del sapo de LA REGENTA; en BELARMINO Y APOLONIO sapo es sabio, “desnuda el tetraedro”; y el apelativo de Lena, RANITA, en “Nosotros los Rivero”. Ángeles Caso/La Letra Azul ha rescatado el manuscrito de la censura donde Lena es Marta, pero siempre invariable Ranita. Los batracios dan mucho juego al gran humorista Jerónimo Granda que también, ¡y tan bien!, musicó el poema al sapo de nuestro Casona.

No extrañaría que los biólogos ovetenses obsequiaran a la ciudad con ranas de la experimentación. Por nombradía tienen la Fuente de las Ranas del Bombé, cuya inspiración ornamental era Versalles con la historia de Leto, madre de Apolo:”figuras humanas que se van convirtiendo en batracios”. El Museo de Bellas Artes de Asturias exhibe estos días el regreso de un lienzo barroco de G. Simonelli(LATONA Y LAS RANAS) cedido a un fugaz museo de Puebla/México de esa Leto, Latona en la mitología romana, filo batracia. Julián Besteiro, filósofo y socialista legendario, se hizo fotografiar en los veinte del veinte con ese fondo mitológico francisco, tal publiqué en el BOLETÍN DE LA FUNDACIÓN EMILIO BARBÓN.

A Schadov, preocupado por despreocupar a Avelino Martínez, no se le ocurrió que las predecesoras ranitas de Orizaola/Burracu hubieran bastado quizá más que su heroísmo perestroiko.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran pieza, Antonio. Enhorabuena.J

Anónimo dijo...

ME ALEGRO QUE CITES A AVELINO,TU MÁS ÍNTIMO COLABORADOR.Ja