martes, 25 de febrero de 2020

MI CONFERENCIA DE ANOCHE EN EL COMERCIO



Antonio Masip recuerda a un «hijo adoptivo de Oviedo olvidado», el marqués de Valero de Urría

José María Navia-Osorio, Antonio Masip y Sofía Fernández Peña. / VALLINA
José María Navia-Osorio, Antonio Masip y Sofía Fernández Peña. / VALLINA

El exalcalde socialista abre el VI ciclo de conferencias de la Asociación de Amigos de Vetusta, Lancia y Pilares en la sede del Ridea

A. ARCEOVIEDO.
Las andanzas vitales del intelectual Rafael de Zamora y Sierra, el cuarto marqués de Valero de Urría, pueden dividirse en dos partes: toda una vida en París -cuna de la revolución del siglo XIX- por un lado; y su etapa en Oviedo (entre 1890 y 1908), que le sirvió para atesorar hitos literarios, entablar amistad con algunos de los intelectuales más importantes de su época y a ser, entre otros logros, el primer presidente de la Sociedad Filarmónica de Oviedo. Al menos, ese es el desglose que hizo ayer el exalcalde de la ciudad, Antonio Masip, del ilustre «hijo adoptivo de Oviedo». Eso sí, «olvidado por muchos» desde su fallecimiento en el que era su domicilio de la calle Uría con Fray Ceferino a los 46 años de edad, pero «que merece la máxima atención» de la historia local.
Masip se encargó de hacerle un poco de «justicia» durante la apertura del VI ciclo de conferencias de la Asociación de Amigos de Vetusta, Lancia y Pilares en la sede del Real Instituto de Estudios Asturianos, con una charla que llevó el título de 'El marqués de Valero de Urría. Un personaje polifacético injustamente olvidado'.

«Un hombre poliédrico, con la impronta de la primera revolución parisina, de padres cubanos y posibles económicos para cultivarse entonces, y hasta veranear en casa de Winston Churchill para aprender inglés», relató Masip frente a una audiencia que casi colmó la sala.
Rafael Zamora paseaba a diario desde el Café Español, situado en el local que hoy ocupa la Librería Polledo en la calle del Peso, hasta su domicilio y biblioteca personal de la calle Uría. Fue elogiado en vida y literatura por Ramón Pérez de Ayala, Emilia Pardo Bazán (la madre del Naturalismo español) y Azorín, y «ayudó a Leopoldo Alas, 'Clarín'» en la necesaria tarea entonces de «españolizar» el francés de Émile Zola, aseveró Masip. «No hubo aquí un tipo más fantástico», sentenció.

1 comentario:

antonio dijo...

EN LA NUEVA ESPAÑA/OVIEDO

De ayudante de Clarín al olvido
Antonio Masip reivindica la figura del marqués de Valero de Urría: "Fue el tipo más fantástico del siglo XX en Oviedo"
Lucas Blanco 25.02.2020 | 01:02
Antonio Masip, ayer, entre José María Navia-Osorio y Sofía Fernández-Peña, durante su conferencia organizada en el RIDEA por la asociación Amigos de Vetusta, Lancia y Pilares.
Antonio Masip, ayer, entre José María Navia-Osorio y Sofía Fernández-Peña, durante su conferencia organizada en el RIDEA por la asociación Amigos de Vetusta, Lancia y Pilares. MIKI LÓPEZ
El ayudante de Leopoldo Alas Clarín en la traducción de la obra de Emilio Zola, maestro de lenguas clásicas de Ramón Pérez de Ayala y cofundador del convento de las Carmelitas Descalzas no tiene suficiente reconocimiento de Oviedo. Esa es la conclusión a la que llegó ayer el exalcalde ovetense, Antonio Masip, durante una conferencia en el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) dedicada a Rafael Zamora y Pérez de Urría, el marqués de Valero de Urría, del que dijo que "fue el tipo de Oviedo más fantástico del siglo XX".

El exregidor subrayó que tanto Galdós como "su amante", Emilia Pardo Bazán, "eran admiradores" de un hombre que llegó a Oviedo en 1890 para ayudar a su tía Leocadia a crear el convento. "Pocos saben que hizo una traducción de 'La Ilíada' brillante que debería recuperarse", indicó Masip.