martes, 27 de noviembre de 2012

Presentación enmiendas del informe de auditoría en el Parlamento Europeo

Mis enmiendas tienen como objetivo fundamental el favorecer la adopción por esta Casa de la propuesta del Comisario Barnier, que me parece valiente y necesaria. Me sorprende que tanta gente de su propio partido, el PPE, quiera demolerla, eliminándola artículo tras artículo sin entrar en la necesaria discusión de adaptar los medios a los fines.




Mis propuestas son pragmáticas y se centran, en la mayoría de los casos, en adaptar la propuesta de Barnier para rescatar su espíritu.



Considero ineludible destacar dos puntos aquí:



-Que como bien señala el propio Comisario Barnier, una "auditoría debe ser un auditoría" por lo que el auditor debe estar lo más cerca posible de la realidad. También, y que yo concluyo de lo anterior, que un "auditor debe ser un auditor" y no un consultor que vende también servicios de auditoría. Si descendemos por tal vía hacemos peligrar la calidad y la independencia de las auditorías. Estimo indispensable que exista un límite a los servicios que no son de auditoría que puede prestar un auditor a un cliente de auditoría. La Comisión proponía 10% y yo 15% y 20% en el caso de auditoría conjunta.



-Propongo una medida muy novedosa para establecer el plazo de rotación. Consiste en un criterio triple. La rotación sería obligatoria a los 7 años, salvo que existiera auditoría conjunta, entonces sería obligatoria a los 12 años, salvo que existiera rotación de tareas dentro de la auditoría conjunta en cuyo caso sería obligatoria a los 17 años. Es lo que yo llamo el 7+5+5. 7 años para la rotación, más 5 si existe auditoría conjunta, más 5 si existe rotación de tareas dentro de la auditoría conjunta.



Mi propuesta obliga a la rotación que garantiza la independencia de los auditores y evita la excesiva familiaridad entre auditor y cliente, como ya sostiene Karim en su informe, pero, además mi propuesta facilita la permanencia del auditor que quiera añadir nuevos ojos en la auditoría con un plazo suplementario.



No se me puede tachar de rígida e inflexible mi propuesta. Al contrario. Damos flexibilidad al auditor que sea flexible y capaz de adaptarse a trabajar con otras firmas de auditoría. Además, permitimos a estas nuevas firmas de auditoría que ganen experiencia en sectores de difícil accesibilidad. De esta forma contrarrestamos la tendencia oligopolística en el mercado que ha hecho reducir los principales actores de 8 a las 4 grandes, las BIG 4, que existen actualmente.



Señorías, si no actuamos ahora y no realizamos una reforma sustancial del mercado de las auditorías, nos veremos, como ya nos hemos visto durante la crisis financiera, sin libre competencia y con unos informes de auditoría sin las suficientes garantías de independencia. Bien lo sabemos los españoles con un sistema financiero que ha pasado de 56 a 15 bancos en cuatro años de la forma más dramática posible. Y todo con el beneplácito del auditor monopolístico del sistema financiero español, Deloitte España.



Las auditorías deben ser independientes y de calidad. Y la calidad se paga. ¡Los informes de auditoría siempre serán caros si no cumplen su objetivo de confirmar o rechazar la imagen fiel de la situación de las cuentas anuales de la empresa auditada! La reforma de las auditorías es una mera conclusión de la reforma de los mercados financieros que tan exitosamente ha llevado a cabo este Parlamento.



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