viernes, 13 de agosto de 2021

DIMOS TIERRA A MANOLO LOMBARDERO

 


ūüď∑ Miki L√≥pez



Hasta que el √ļltimo rayo no se perdi√≥ en el horizonte, estuvo con la mirada fija hacia el Oeste” Celso Peyroux (Cronista de Teverga), El jard√≠n de los dioses.

 

Tengo a Lombardero, en cuya √≠ntima amistad me introdujo √Āngel Gonz√°lez, por una de las personalidades intelectuales que definen la segunda mitad del veinte ovetense. Concurre un poco lo que Juan Benet, que viv√≠a en los amenes de Ur√≠a, cuando dec√≠a de Clar√≠n que ese Oviedo de Leopoldo Alas ni siquiera sab√≠a todav√≠a que lo era si es que se supo alguna vez.

Manolo fue l√≠der, como dependiente de CERVANTES y del irrepetible Alfredo Quir√≥s, librero aut√≥nomo luego y cabeza por edad de un grupo juvenil que mantuvo esencias literarias en medio de la bruma social y moral de un tiempo totalitario. Lombardero y sus amigos tuvieron extraordinario m√©rito contra corriente cultural. A m√≠, en generaci√≥n posterior, me ense√Īan a querer esta hist√≥rica ciudad. “MA√ĎANA NO SER√Ā LO QUE DIOS QUIERA” y “PARA PARAR LAS AGUAS DEL OLVIDO” son obras fundamentales para acercarse a ese colectivo imprescindible. Si PLANETA fue el sello m√°s importante cuando Barcelona era todav√≠a foco espa√Īol, se debe, en gran medida, a este singular asturiano. Manolo, adem√°s de naturalezas ovetense y tevergana, reivindicaba ra√≠ces de la Cuenca, con un pariente, Sandalio, de militancia societaria, de LOS OSCOS, donde hubo artista relojero de su mismo nombre, e hizo aprender a los suyos las vaqueiradas de Leitariegos con las que so√Īaba. La m√°s diminuta Asturias oriental estaba tambi√©n en sus labios, “tengo de subir al √°rbol…” Era, pues, ¡ASTURIAS toda!


De su olfato, Premios de la Cuadra LARA aparte, retengo la estima a dos buenos amigos que hasta Manolo no descubr√≠ eran extraordinarios escritores, el poeta V√≠ctor Botas y el empresario, ensayista, Francisco Rodr√≠guez, hoga√Īo bien celebrados.

Adem√°s de heredero de la amistad que nos un√≠a al mejor poeta espa√Īol, estoy muy agradecido a los Lombardero, Charo y Manolo, por el gesto de visitarme cuando en Badalona era yo simple despojo del calificativo angeliano para s√≠ mismo. Las palabras que Juan Mars√© dedica a Manolo, a su mujer e hijos, ya me han llegado hondo y as√≠ lo plasm√© en sabatinas anteriores. Y si alguien discutiese mi consideraci√≥n a √Āngel como el mejor contempor√°neo, Manolo sigui√≥ de cerca al otro indiscutible, Jaime Gil de Biedma, con cuya casa, ¡La filipina!, se har√≠a a la muerte del autor de LAS PERSONAS DEL VERBO.

Ahora la familia me ha hecho el alto honor de acompa√Īarles, en la intimidad, para darle tierra en San Claudio. La despedida fue acto emocionante que no dej√≥ de romperme fibras almarias. Bien sab√≠a de su asturianismo gen√©tico y leal sin olvidar que ¡luc√≠a montera picona en las fiestas septembrinas del Centro Asturiano de Barcelona!

Mucho me prest√≥ que, en la circunstancia tan significativa de su adi√≥s, dos nietos, Mauro Nocito Lombardero y Manuel Lombardero Botey, tocasen, ¡tan bien!, las gaitas que su abuelo hab√≠a ense√Īado en la ins√≥lita Espluges de Llobregat, instrumentos de nuestro celtismo con los que viajaron a San Claudio desde Alemania y el Lejano Oriente.

No pod√≠an faltar otros incondicionales, tal Luis Garc√≠a Montero, Director de EL CERVANTES, ¡menuda diferencia no ya de sapiencia, por supuesto, sino de dignidad √©tica con el estrafalario chiringuito cantoniano!, y el entra√Īable lucense Jos√© Antonio D√≠az, que tanto breg√≥ junto al gran peque√Īo Manuel, que present√≠ enviado del mismo √Ālvaro Cunqueiro, no menos topadizo en Barcelona, como para hacernos llevadera la Santa Compa√Īa tan cara al mindoniense, de ah√≠ lucense universal.

Luego, en los carmelos, maravillosa homilía exprimiendo la parábola del buen samaritano entre huellas de Orwell y de la afición libresca de Manolo. Duque Amusco le recuerda en la Facultad, supongo que casi la NADA de Laforet, destacando, ya mayor, entre los demás estudiantes. Su memoria de tendales al verde, es origen de mi libro CON VISTAS AL NARANCO, que no del título que es de la editora Marta Magadán.

Prometo revisitar su tumba, al menos en recuerdo a su, para mí inolvidable por animosa, presencia en aquellos embates del segundo ictus. Ese silente asesino cerebral, que dicen los galenos, le afectaría luego doblemente a él mismo contra el que opuso encomiable esfuerzo todavía en habla y piernas, como admirables son sus libros, investigaciones, columnas en este periódico, visión de mercado y asturianismo de procedencias tan varias.

2 comentarios:

antonio dijo...

gloria leerte.G

Anónimo dijo...

CADA VEZ ESCRIBES MEJOR,COMPA√ĎERO