sábado, 7 de agosto de 2021

DEL ESCORIALÍN A LA RONDA DEL DESAMOR



“Un monte preside no solo la capital asturiana, sino también el centro de la región”. Pérez, Félix

“Cuando le vimos en el suelo, los hijos de Oviedo contemplamos (al Carbayón) con pena”. Canella, Fermín.

“¡Quién me grita que me asome! / ¡No me digáis que l(o) vea!” Lorca, F. G., Elegía


Llegado a Deusto me pidieron artículo sobre El Escorialín. Quedé atónito de que un turolense requiriese semejante cometido. Aclaró que parecía nombre divertido, propio de Carpanta o Mortadelo. Retengo en magín los quioscos, dispersos por la Escandalera, de Gene, limpiabotas y tabacos. Imagino a Manuel García Conde, alcalde que vivía enfrente, reubicando servicios al otro lado de Uría, con herbolario o tienda de flores y taquilla para Buenavista y Entoldados de Catedral y Hospicio. El sarcasmo bautizó al “Escorialín” porque duraba lo que el Monasterio de la Octava Maravilla. Hubo más autoflagelaciones: ”Un monte, la catedral, / una calle estrecha y larga, / la casa consistorial / un montón de casas viejas, / un proyecto de hospital, / Isabel Maqua, Ladreda / y pare usted de contar.”

Las llagas de inacabados por la concejala Coto no son sino de Oviedo. No extraña el quiosco del Bombé, el Bellas Artes, la fábrica de gas, el mosaico de los Álamos, el palacio de Sol, Santa Ana, el museo nonato de la ciudad, la plaza de toros, Nicolás Soria…


Prestaría que las ocurrencias no se ultimen: el pavo real, el vial en la nave de Sánchez del Río, la ronda...

Valentín Andrés Álvarez sostenía “el Naranco llevaba siglos esperando por los ovetenses” y Taibo I “muchos ovetenses podrían cerrar los ojos describiendo el mismo Naranco”. García Lorca, el aviador Garnier, Alas Argüelles, Lombardero, Julio Iglesias, Plitsétskaya, Dolores Medio, Kolstov, Avello, Paulino Vicente, Caravia, Simone Veil, el embajador Enders, Maragall, Solana… se fotografiaron en la falda naranquina que quieren destrozar. Luis Fernández la recordaba desde París a este periódico. Sierra y Vaquero también montaron ahí sus caballetes. Si la ronda se consumara, precisaríamos memoria colectiva para coser heridas en esa ondulación y en las benditas aguas que dieron a la ciudad capitalina nombre, Arte, verde, ocio campestre, salud y deporte. La ronda sería peor que el arboricidio de El Carbayón. El hacha homicida conllevaba atenuante intencional de Progreso, la Ronda sería obstáculo agravado para Modernidad. Carlos Llaneza, ovetense auténtico, sin embargo, ha defendido razonable alternativa. Julio Gavito, cuyo paso por el gobierno regional fue lujo, estaba preocupado por una Asturias demasiado hormigonada y el historiador José Girón sigue esa inquietud fundamental. Y puestos a reflexión, quizá me faltaron, en su día, agallas y habilidades para que la continuación de la fracasada ronda sur que, heredada, inauguré con cientos de ciudadanos en bicicleta, tuviera continuidad más alejada del parque de Invierno sin afectar calendario, facilitador de la peatonalización del centro. El político debe moverse, aún el local, ágil, en tensión cambio/continuidad. Alguien debería pensar qué sería de La Matorra, La Cuesta, San Pedro, la ajenidad del Prerrománico, Fitoria, Valdeflora, Lampaya, Liño, Ules, Paniceres, Lloriana, Llugarín, Casares, Constante, La Cruz, Peña el Fuelle, El Pevidal… ¿La tal ronda no vulneraría la “Estrategia de movilidad sostenible e inteligente” y el “Pacto Verde”, ambos de la UE?

Juan Álvarez, al que sigo queriendo mucho, estaba obsesionado por el Naranco. Se hizo con Puri Tomás, Picu Paisanu, y actuó brillantemente también, fuera del monte, en Villa Magdalena, que no hubiera sido criminal pelotazo, y en la Florida. ¿Dónde está la calle que le promovimos Reinares y yo?

Volvamos al sentido común y, metidos en el generoso veintiuno europeo, no deifiquemos anacrónicamente tráfico, desamor, fealdad y gasto, que tiempos vienen de historicismo identitario, control económico y medioambientalismo.

El Escorialín está en rótula ensanche modernista, la ronda solo inutilidad insubsanable.

Eduardo Úrculo me puso en pista, Salvador Dalí dixit: Millet no hizo “El angelus” sino “Despedida a hijo”. ¡Evitemos, con el Naranco, aleve desamor filial!

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