sábado, 8 de mayo de 2021

CANTELI, EL BUENO

 



ESCRITO A PETICIÓN DE LA BIBLIOTECA de ASTURIAS PARA EL CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN DEL CENTENARIO DE LUIS FERNÁNDEZ CANTELI


Mi padre le llevó, como teniente alcalde, a las consistoriales. Un gran librero, amigo común, consideraba que su sempiterna sonrisa se accionaba en mecanismo de optimismo interior. Algo fantástico hizo con Jaime Llames, Cajastur, en la limpieza y reparación del reloj catedralicio que ahí sigue.

Pese a radicales diferencias políticas, sentí no renovara cuando en Mayo de 1983 fui Alcalde. Algo supe, por él mismo, de las diferencias que tenía con su grupo político, que imposibilitaron continuidad. Guardo su escrito a Alfredo Pulido, abogado de mi despacho, y a mí, que pretendíamos conservar los Arcos que quedan, del antiguo Acueducto de Pilares. También es suya la inscripción de la página ayalina en El Fontán, demolido y mal rehecho. Mucho le obsesionaba la recuperación de la histórica fuente de EL FONTÁN, lo que lograría el feliz descubrimiento que hicieron Avelino Martínez y Florentino Muñiz Uribe. También le habló, a mi presencia, al ministro Solana sobre la Biblioteca a construir en los viejos muros del Teatro de Comedias que, con activo entusiasmo del subsecretario Quintana, es magnífica realidad.

No solo fue buen concejal con mi padre y muy luego con Luis Riera, en la primera corporación democrática de 1979, sino puntal de esta ciudad. No en vano, era hijo de Laureano, “CASA VIENA”, donde gateaba entre pianos, como también lo hizo luego Carlos Fernández Llaneza, hijo de mi querido Jesús F. Muñiz.

Tengo gratos recuerdos de su presidencia del Ateneo, donde toleró discretas actividades antifranquistas. No olvido tampoco su iniciativa de esculpir unos versos de Alfonso Camín, en las cercanías del ANGELÍN del CAMPO de SAN FRANCISCO, que invitó a inaugurar al poeta, exiliado tantos años en el Caribe. Esa piedra, estoy seguro, estará, avant la lettre, dicen los franchutes, en esa fantástica idea fuerza de CAPITAL DE LA POESÍA. Cuando dejó el Ayuntamiento se integró en “los jupiterinos”, tertulia carbayona, en el desaparecido BAR DE LA SINDICAL que ponía la mirada en restos medievales.

Hizo fortuna un título de western “Murieron con las botas puestas”, pintiparado, pues Luis perdió la vida yendo a una exposición sobre Carlos I. La muestra no respondía en absoluto a la altura que Luis y Carmina, su mujer, buscaban, pero como decíamos los abogados laboralistas, el óbito accidental se produjo in itínere.

Bien que la “PÉREZ DE AYALA”, resalte centenario con una exposición catalogada. Me alegra, en particular, que entre sus libros aparecen los de Matemáticas, de ROGELIO MASIP PUEYO, mi abuelo, profesor de Luis en el INSTITUTO. No puedo saber, aunque supongo, si la vocación ingenieril de CANTELI, EL BUENO, nació en las lecciones de cátedra de mi antepasado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

NO ESTOY DE ACUERDO CON "EL BUENO" QUE SUGIERE "UN MALO".P