sábado, 24 de abril de 2021

Fumata blanca

 


 

“Nieve Humeante”. BRAGA, Justo, TODOS TUS CRÍMENES. “No fue un sueño,// La nieve ardía”. González, Ángel. CREPÚSCULO/INVIERNO/Alburquerque

 
Moro, el conserje uniformado del Club de Tenis, daba consuelo cuando a los escasos jugadores nos sentía gachos por lluvia en pistas: “Nunca llovió que no escampase. Soy Palnaranco y cuando entra borrina, el mío Pa aseguraba pasaría”. Borrina, húmeda niebla, se lo oí también, en el ATENEO, a Roca Franquesa, literato de gran categoría. Momentos fugaces tapan ladera media. ¡Encomiable nueva revista digital NARANCO! García Pavón, durante prácticas militares, con su colega José María Jove, entró, sin apenas notarlo, en LA BIEN NOVELADA, sosteniendo que en Oviedo no llueve, orbaya, más o menos, el topónimo Lloviedo del poeta nombrador Fernando Beltrán. Curiosamente, las aguas- OVE es agua indoeuropea- no lavaron, en décadas industrializadoras, edificios emblemáticos, contaminados en grisura como pulmones y laringes fumadores. Otros humos, smog para exquisitos, son calefacciones, que tanto se redimensionan tras Cambio Climático, del que me cupo Bando pionero.

 
Además de hermosa tradición desde Gregorio X, los Cónclaves entretienen por quemas coloreadas. Los sioux de los tebeos se hacían señales mágicas. El novelista Manuel Rivas visitó, en Alburquerque, a Ángel González husmeando Apalaches. Algo indica Humanidad global que antiquísimos chinos y aborígenes australianos obren parecido. Los boy scouts aplicaron código morse al humo pautado de Pieles Rojas. En montes del Occidente astur, los comuneros se reconocen en encendido chimeneo. En cualquier caso, desde mi ventana, aún el frío, diviso franja blanca en totémico Naranco. “Por el humo se sabe…”, romanza de Dña. Francisquita… . El coronavirus nos deja, apaciguado como sus parientes apocalípticos. Es el rebuzno de la CASA DEL COÑO, del audaz Galán Gómez o, efecto óptico, alternativo aviso de pandemia despedida en ilusionante FUMATA BLANCA; para Martín Caicoya, hay más floridos tulipanes que nunca.
 
A Moro y Roca no cabe preguntarles. Bondadosos ambos, me lo hubieran bien aclarado.


No hay comentarios: