viernes, 6 de septiembre de 2019

¿ES UVIEU ASTURIANO?


UVIEU, LA POLA SIERO Y EL HARTAZGO A ABERRACIONES TOPONÍMICAS

Urbano Arregui, al que Oviedo debe mucho, ha escrito minucioso estudio contra la supresión “de” en POLA DE SIERO. Si Marco Polo pudo contemplar ciudades maravillosas fue gracias al AGUA; Oviedo también es maravilla ¡por el agua!, ove, que bendice su original topónimo indoeuropeo y, sin duda, a técnicos como el ingeniero poleso, hijo predilecto de Siero, que han contribuido a que no faltara agua. Inolvidable también, entre otros, Juan de la Rúa, Director General de Obras Hidráulicas, Mateín-1988.

En mi primer año de Alcalde me invitaron a cenar unos universitarios de Orlando, Florida, que hacían curso estival en la Universidad. Entre los estudiantes originarios de las inmediaciones del Walt Disney Park, había una ¡de Oviedo!; no de nuestro Oviedo sino otro, en ¡USA!

No sería la única sorpresa. Me acompañaba el gran Manolo Avello, cronista oficial, cuando, regresando, con apenas circulación, que Oviedo se moría un poco aquellos  veranos, nos interpelaron los pasajeros de coche matriculado en Barcelona:

-¿Podrían decirnos si esta ciudad es Oviedo?                          
No respondimos a la manera quevedesca, (“buscas Oviedo en Oviedo, ¡oh, ingenuo!”), sino que Manolo, además de erudito, simpático y picarón, dijo:
-Están ante el Alcalde y una ciudadana de Oviedo, de los Estados Unidos. No duden que es Oviedo, el primer Oviedo del mundo, aunque no único.
-Muchas gracias, pero, señor Alcalde, ¿cómo no hay letrero señalizador?

Enmudecimos indignados. Resulta que esa noche habían embadurnado los indicativos, introduciendo un impostado UVIEU que, como ha afirmado Manuel Asur, no es asturiano en sentido amplio sino parcial por deformación  langreana reciente, aunque más reciente es la oficialización toponímica, sin apoyatura histórico documental. Orlando Sanz, compañero de redacción de Avello, hizo un artículo contando la anécdota bajo el título de EL BETÚN DEL BRETÓN, pues un francés norteño blasonaba del estropicio. Cronista y Alcalde apreciamos la afrenta y, de la misma, el resurgir balsámico del bendito Oviedo, sin cuestionamientos gráficos, al otro lado del Charco.

El gamberrismo mimético era tal que fue noticia el italiano Orvieto, donde los fundadores etruscos apenas distinguían fonológicamente “u” y “o”, y, gracieta  de un nómada supuestamente asturiano, hubo pintada superponiendo “u” a ambas “o”.

En la divagación peripatética salió el encuentro, que conmemoró la placa del Arco de San Vicente con texto encargado al asturianista Joaquín Manzanares:”REINANDO FRUELA I EN EL AÑO DCCLXI MÁXIMO Y FROMESTANO ELEVARON EN ESTE LUGAR YA LLAMADO OVETO UN MONASTERIO QUE PROPICIÓ LA INMEDIATA  FUNDACIÓN REGIA DE LA CIUDAD DE OVIEDO.POR ALLENDE LOS MARES Y A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS, NUEVAS CIUDADES TOMARON SU NOMBRE…“. Luis Arce, secretario municipal, en oportuno quite, levantó acta, donde Alarcos fabuló a su hijo Miguel un resbalón de Feijoo. Asistió Carlos Prieto, eminente asturamericano, animador del encuentro, íntimo de Salvador de Madariaga. Hubo luego audiencia de S.M. en el Palacio Real, a la que se sumó, todo entusiasmo, el Alcalde de Bochum, que puso OVIEDO a la circunvalación viaria de la ciudad alemana.

Crecimos, como cantan Fernando Beltrán y Amancio Prada, con el nombre de OVIEDO y la nómina de Adolfo Casaprima en “LOS OTROS OVIEDO” pero EL BETÚN DEL BRETÓN  parece empatar con su fango, que incluso sigue la Universidad de forma triste y acientífica, pese al encomiable ranking Shanghái de excelencia.

Por giros, o caprichos, irracionales, los ingenuos quevedescos serían, ¡somos!, ahora los partidarios de OVIEDO/OVIEDO que, v.g., hasta un espontáneo ha corregido- ¿con betún?- en San Claudio el  letrerito cooficial del errático UVIEU.

Hay un dilema peliagudo e inquietante, ¿es Uvieu asturiano o simple deformación malhablada, como sucede en todas las lenguas? El español conversacional elude muchas veces el sonido “d” del participio o de otros finales silábicos, meras economías dialectales.

Manzanares utilizaba un vocablo propio y provocador, FORIATO, que no sé si es aplicable al ensuciador bretón, por cierto, equivalente a extranjero en Cervantes según el sabio Francisco Rico.
Uvieu suena a exabrupto risible de monologuista feriante o de Compañía asturiana de comedias que destrozan la llingua. A lo más recuerda despectivo aforismo reduccionista, ¡oral!, “Xente d´Uvieu, tambor y gaita”. ¡Con ese mimbre de perspectivismo achatado cómo contribuir al imprescindible rearme moral, investigador y académico contra la corrupción y la mediocridad del reciente pasado ovetense!

Oviedo es topónimo inigualable para describir y descubrir origen e historia fascinantes. La Universidad, con escasos siglos, debería cuidar decisiones y marcas sin demagogia ni seguidismo vergonzante que infligen heridas lingüísticas masoquistas impropias de su cometido, vocación y autoritas.

Desde mi atalaya veraniega contemplo OVE, aldea lucense, de la que Tolivar recoge la disparatada creencia que pudo dar origen a OVIEDO. En cualquier caso, se apunta a que OVETO/OVIEDO/OVETAO/OVETUM es significación acuífera  en el riguroso Xulio Concepción  (“palabra milenaria, indoeuropea”) y en otros muchos. Y, si bien Rodríguez Adrados sostiene que con lo indoeuropeo todo son dudas, nada inclina a favor de ese Uvieu, que nunca recordaría nuestras aguas. Pérez de Ayala, imbuido de la tradición, ciudadana y familiar, por el suministro y sus dificultades de transporte y distribución, bautizó PILARES a Oviedo para su Gran Literatura.

El topónimo OVIEDO es inigualable para historiarnos, UVIEU solo para confundir, aunque haya quien tape sus vergüenzas con inconsistencias universitarias.

No deberíamos despistarnos en incómoda dogmática, más política cortoplacista que filológica: respeto merecen los recalcitrantes mantenedores del delirante invento Uvieu, que buscan inapropiado traslado consuetudinario de la oralidad bufa a la escritura, pero aún mayor la Historia y, ¡faltaría plus!, la fidelidad a nuestros antepasados que asumieron denominación de ciudad y gentilicio. Y de paso, inmenso agradecimiento a Arregui, talento y talante aportadores netos a nuestra doble y salvadora traída de aguas, y máxima consideración a POLA DE SIERO, tan querida, tan central en el ser y corazón de ASTURIAS.


22 comentarios:

Anónimo dijo...

Verdaderamente interesante. Un abrazo grande. querido tocayo.A

Anónimo dijo...

me alegro de tus investigaciones toponímicas que tanto compartimos. Son temas muy limítrofes en estos tiempos, pues poco se pregunta a los propios hablantes de los pueblos, las ciudades... -los verdaderos autores de sus topónimos- sobre sus propios nombres a la hora de decidir toponimias oficiales, o convertidas en oficiales con artilugios diversos, ya conocidos. Pero me alegro de tus palabras, pues bien escuchaste la voz de los ovetenses con los años. Razonada opinión, por tanto.

Anónimo dijo...

me llega a través de Thierry, un simpático y entrañable escrito tuyo (en que haces referencia a Urbano Arregui en relación con nuestro Oviedo y el agua.

No puedo más que compartir los elogios que haces de Urbano, con quien por cierto sigo teniendo ocasional contacto cuando voy por Asturias. De similar modo, apoyo tus consideraciones críticas sobre la triste e inculta deformación en que a veces se viene cayendo con los topónimos regionales. En fin, qué voy a decirte...J

Anónimo dijo...

aprovecho para agradecer tu luminosa erudición en esa sabatina que me gustaría seguir.I

Anónimo dijo...

MUY BIEN.F

Anónimo dijo...

Me resulta my curioso este artículo por la anécdota de la coincidencia toponímica. Te remito un artículo de ayer de Luis José Ávila. Arriba el telón festivo Esc

Anónimo dijo...


Buenos días, por si te interesa saber como pienso respecto a este espinoso tema.

Abrazos





LENGUA Y LLINGUA

Que en la actualidad mantiene un trasfondo político es innegable. Me refiero a la llingua asturiana, porque no me gusta hablar del “Bable”. En cuanto lo mencionas, lo primero que hacen, los que están en contra y sin apreciar tal riqueza dialectal, es criticar la existencia del bable oriental, central y occidental y las notables diferencias que se aprecian en cuanto a vocabulario, pronunciación y entonación, olvidando a la vez que se complementan entre ellos.

Lengua y territorio; llingua, nacionalismo y romanticismo interesado son los tres bucles, más bien podíamos mencionar incógnitas, que desde siempre se ciernen sobre un idioma, el asturiano que, como medio de comunicación, parece estar dando las últimas boqueadas. Casi se puede afirmar que nació con vocación frustrada, que jamás, a través de los años, tuvo la intención de consolidarse como vía de entendimiento entre los habitantes del Principado de Asturias.

El primer texto que se conoce y conserva en asturiano fue escrito por Antón de Marirreguerra, en 1639, con el título” El pleitu entre Oviedo y Mérida pola posesión de les cenices de santa Olaya”. A través de los siglos le siguieron, entre otros, Gaspar Melchor de Jovellanos y su hermana Josefa; Bruno Fernández Cepeda, Caveda y Nava, Juan María Acebal, Teodoro Cuesta, Pin de Pría, Constantino Cabal, Pachín de Melás, Nené Losada Rico, Manuel Asur, Xuan Xoxé Sánchez Vicente, Xuan Bello, Antón García… Destacados personajes que, sin embargo, no lograron dar la difusión correspondiente a una forma de convivencia verbal que, como cualquier otro signo de cultura que requiera esfuerzo, no recibió el parabién de las clases más desfavorecidas; de aquella, la mayoría de sus habitantes, entre los que imperaba el analfabetismo, bastante hacían con subsistir. Eso sí, precariamente: los escasos beneficios del campo los recogían iglesia, nobleza y grandes terratenientes. El hambre y la miseria, de facto, siempre enraizó con los desheredados del mundo.

Esta misma indigencia, material e intelectual, fue causa primordial para que el avance lingüístico se estancase a lo largo de los años. Es más, desde mediados del siglo XIX, con el éxodo forzoso de miles y miles de individuos, en busca de fortuna al continente americano; el “Desastre del 98” y su importancia estratégica, y las guerras de África, traen como consecuencia directa el primer síntoma de desertización del espacio rural, ampliado con los funestos resultados demográficos de la Guerra Civil, los años de posguerra y la prohibición, por parte del Dictador, del uso de las lenguas vernáculas. La brutal migración territorial desde Extremadura y Andalucía al resto de España y más tarde la general al continente europeo, posibilitaron que el vocabulario en asturiano no fuese acorde con el florecimiento científico de las pretéritas décadas. Todo ello ha provocado el final anunciado de un binomio enfrentado: lenguas minoritarias y progreso, en el que las primeras llevan la peor parte. Notables escritos vieron la luz desde los tiempos del “Príncipe de los poetas asturianos”, si bien desde un estilo costumbrista y, en su mayoría, humorísticos.

Nadie lo hará, si bien alguien me preguntase sobre mi posición relativa al asturiano, responderé que estoy convencido que, por su significado y belleza, debemos de defenderlo a ultranza. Sin embargo, como el tanto por ciento que lo utiliza para hablar, escribir o leer es mínimo y testimonial, más si añadimos su clara implicación con el nacionalismo, hacen que me sitúe en contra de su oficialidad.

Anónimo dijo...

https://www.europapress.es/asturias/noticia-toponimo-uvieu-recogido-forma-escrita-siglo-xix-20171030183056.html

Anónimo dijo...

Hola Antonio. Tu comentario adolece del mismo fundamentalismo que los talibanes de la Academia de la Llingua y ae en el error tan común entre los legos en cuestiones linguísticas de confundir la lengua escrita, que siempre es y fue una convención artificial, con la lengua hablada, que nunca es uniforme y siempre está sometida a variantes dialectales. Por cierto, enAsturias, en el lenguaje hablado, nunca hubo una discriminación clara entre la O y la U iniciales. Un abrazo

antonio dijo...

El código IATA OVD se mantiene para el Aeropuerto que se llamaba de Ranón, y por LA NUEVA ESPAÑA, de Santiago del Monte.

Anselmo López Valdivieso, alcalde en funciones de Oviedo en los primeros tiempos del aeropuerto se vanagloriaba de haber conseguido ese código IATA, que permanece hoy.Anselmo, medalla militar individual en la guerra civil,era aviador, a cuyo Ejército del Aire perteneció y tb fue fundador,o mantenedor, del AÉREO CLUB.

Durante la guerra, el Ayuntamiento de Gijón, presidido por el anarquista Avelino G. Mallada solicitó al Gobierno republicano que al término de la contienda la provincia pasara a llamarse de Asturias, y no de Oviedo, como sucedió prácticamente hasta la democracia

Anónimo dijo...

Enhorabuena por su comentario en referencia al término impostado de Uviéu. Uno más entre otros muchos inventados. Me alegro de que un socialista reconocido rompa la norma de dejarse llevar por la corriente actual y diga lo que piensa sin tapujos y con rigurosidad.

Saludos desde Oviedo.

antonio dijo...

EL 7 DE SETIEMBRE APARECIÓ EN LNE/oVIEDO Y EL MARTES 10 EN LNE/CENTRO

antonio dijo...

AMELIA VALCARCEL
DEMOGRAFÍA O HISTORIA
EL PAÍS 25 SETIEMBRE 2019

HAY TANTAS POSIBILIDADES DE QUE NOS PERFECCIONEMOS MORALMENTE COMO DE QUE NOS CONVIRTAMOS EN AVESTRUCES

antonio dijo...

Lástima que Berta Piñán, actual Consejera de Cultura, y el gran escritor Xuan Bello, tuvieran una importante revista de literatura, ADREI, cuyo númbaru unu dataron en Uvieu-1986

Anónimo dijo...

de acuerdo contigo.
El rector no tiene remedio, ye de Gozón

Anónimo dijo...

NO OLVIDES OVETUS DE LOS BOMBONES

Anónimo dijo...

Lo compartí en su momento. Es la verdad Les parezca bien o mal a los ignorantes.S

Anónimo dijo...

PREJUICIO, PASIÓN Y EJEMPLARIDAD

Comprendo que haya quien no entienda la utilidad del asturiano o que se oponga a su normalización por las razones que sean. Pero suele subyacer en esas posturas una auténtica pasión, con pulsiones que van desde la distinción de clase a las del autoritarismo. Es “el síndrome de la u”, que el otro día ejemplificaba M. A. Revilla en televisión: se reían de él (y lo despreciaban) en Santander “porque era de los de la u”. Me lo reveló un día Antonio Masip: “Si, por lo menos, se propusiese Uviedo, que no acabase en u”. Repito: uno entiende las reservas y argumentos frente al proceso de normalización, pero hay mucho más detrás cuando personas que se presumen distinguidas patean en el Campoamor porque se los salude en asturiano. Mucho más.
Asimismo hay mucha desinformación voluntaria sobre lo que son las lenguas. Cuando se habla de “bable de laboratorio” o de “lengua inventada” se pasa por alto que todas las lenguas cultas y escritas han sido inventadas en algún momento. El castellano por Alfonso X, el alemán por Lutero. Catalán y gallego lo han hecho desde hace menos de un siglo, menos aún el euskera.
Hay también mucho que decir sobre el asturianismo lingüístico y la demanda de cooficialidad. Se ha convertido esta en un bálsamo milagroso que recuperaría socialmente la lengua. Ayudaría, pero no es ese el problema de la supervivencia de nuestra lengua, sino un problema de ejemplaridad de quienes tienen autoridad. En ese sentido hay actos desoladores. Acabo de ver en un programa de la TPA a dos próceres del asturianismo cultural hablar en estricto castellano. En dos entrevistas, a dos cabezaleros (-ero y –era) en igual actitud. ¡Y académicos! Podría seguir.
Si quienes deben dar ejemplo no lo hacen, de nada valdrá la oficialidad.
Por cierto, ¿la supresión de la web en asturiano del Sespa es el comienzo de la cooficialidad amable?XX

Anónimo dijo...


De cómo una lengua puede convertirse en muralla
En contra de la oficialidad del asturiano
Lioba Simon Schuhmacher | Profesora De La Universidad De Oviedo 24.09.2019 | 01:20
De cómo una lengua puede convertirse en muralla
Las lenguas están para que la gente se comunique, se entienda, se intercambie. Sin embargo, hay excepciones, como la que podría darse en Asturias: la lengua compuesta que algunos pretenden implantar con carácter oficial, sin el consenso social que requeriría un asunto tan trascendental, supondría una muralla divisoria, no solo de cara a las comunidades limítrofes, al resto de España y del mundo, sino también entre la propia gente de aquí.

Por toda Asturias, y desde siempre, se escuchan formas de hablar, variantes y giros, que enriquecen la comunicación. Llingua, bable, asturiano, fala, dialecto o lengua, tanto monta. Cada cual se expresa como quiere, en cada lugar a su manera, y jamás he tenido la sensación de que se reprimieran "los derechos llingüísticos de los asturianos y asturianes." En cambio, aún no he escuchado a nadie a lo largo y ancho de esta tierra hablar, en circunstancias normales o cotidianas, y no en (cachinos de) discursos políticos, esa llingua artificial, y menos cuando esa persona pretende hacerse entender de verdad.

Anónimo dijo...



En el debate no se trata del asturiano "sí" o "no", sino de (co-)oficialidad "sí" o "no". Es una distinción crucial. Porque los que no estamos a favor de la oficialidad, no estamos en una "estratexa d'ataque al asturianu", o en contra del bable (y menos de los bables). La última martingala consiste en arrastrar al divergente al terreno del sentimentalismo y del orgullo patrio. Cuando sale el asunto, acaba imperando el "no vamos a ser menos", o "lo nuestro y nuestra lengua ye igual de importante que?". Incluso hay quien evoca la "aldea perdida". Como, por ejemplo, una conocida escritora que, desde Madrid, donde reside, se declara a favor de la oficialidad porque el asturiano era la lengua de sus abuelos. Sin embargo, ¿en qué lengua lleva teniendo éxito con sus escritos? ¿En qué lengua ha sido educada su prole?

En Asturias hay quienes defienden la oficialidad del asturiano, algunos situados en primera línea, mientras envían a sus hijos a escuelas de pago bilingües (de inglés o de francés, claro), y a estudiar al extranjero, o a Madrid. ¿Dónde está la coherencia, el ejemplo? Esta es una faceta compartida por más políticos y cargos, también a nivel nacional: predicar agua y beber vino. En una empresa tendría consecuencias. Es conocido el caso de un directivo de Pepsi que fue despedido al descubrirse que bebía Coca Cola.

También hay quien recurre a personajes del siglo XVIII que en ocasiones escribieron en bable. Por ejemplo, Jovellanos y su hermana Xosefa. Gaspar Melchor se interesaba por el asturiano, y, como ilustrado que era, propuso su estudio, incluso una academia. En cambio, para plasmar y comunicar sus ideas de forma eficiente empleaba el castellano, cuya potestad no cuestionaba.

Si la universidad asturiana atrae a miles de estudiantes europeos (Erasmus), de Estados Unidos, recientemente también de China y Rusia, es sobre todo por el idioma español. Si para un estudiante supone un coste y un esfuerzo salir de su país, ¿por qué iba a hacerlo y aprender una lengua que luego no podrá practicar ni rentabilizar en ninguna parte del planeta? Sin embargo, el español es moneda de cambio en una veintena de países del mundo, con 560 millones de hablantes, la mayoría como lengua nativa. Por tanto, para Asturias y su Universidad el idioma español es un gran activo. Para una empresa que quiera instalarse aquí, y por razones obvias, el asunto de una lengua que funcione como puente es igual de importante.

Redacto estas líneas para aportar un punto de vista más allá del local. Y para dejar constancia de que no entiendo que se empleen los impuestos derivados del trabajo de los demás en traducir al asturiano, por ejemplo, al Quijote y la Odisea. ¿Luego también a Wittgenstein, Joyce, Ortega y Gasset, o Kafka? ¿Qué demanda real hay para ello? O en doblar películas a un asturiano normativo. Ni siquiera al castellano. ¡Deberían disfrutarse en versión original, subtituladas! Los portugueses, los eslovenos o los neerlandeses hablan un buen inglés, entre otras razones, porque no doblan las películas. Resulta importante la labor de la Academia de la Llingua (apreciados colegas míos están ahí) para estudiar el asturiano y sus ricas variantes. Es menester que el asturiano esté presente en las escuelas, y en la universidad como asignatura para quien la elija (de hecho, ya sucede). Pero no como lengua vehicular, no a que en Física se aprenda "prau q'atrapa" en vez de "campo magnético". Por ejemplo. Y que luego no se sepa bien ni de Física, ni de español, ni de inglés. Resultarían más perjudicados los hijos e hijas de familias con menos recursos. Para garantizar la igualdad de oportunidades de las niñas y niños y jóvenes de cara a un mundo global, y para el progreso de Asturias, es preciso construir puentes, no murallas.

Anónimo dijo...

conclusión de LIOBA:

Concluyo con una nota personal. Mi vinculación a esta tierra se remonta a mi primera infancia. Salvando periodos laborales en Bruselas y en Madrid, llevo más tiempo aquí que, por ejemplo, el flamante presidente. He crecido en el respeto hacia todas las identidades culturales. Soy de las que se ponen en pie cuando suena el himno asturiano, y cualquier himno. He contribuido a promocionar Asturias y su singularidad cultural en el exterior. No voy a decir que amo a Asturias, porque sonaría cursi (no amo a ningún territorio, y menos por haber nacido en él), pero sí que significa muchísimo para mí. Mis hijos son asturianos, españoles, alemanes, luxemburgueses, europeos. Viven fuera de Asturias, porque ninguna política ha resultado lo suficientemente eficaz a la hora de ofrecerles perspectivas laborales y condiciones para formar una familia. Están entre "quienes no están", entre "las personas que se han visto forzadas a marchar fuera de nuestra tierra para trabajar y hacer su vida", según las primeras palabras del presidente en su reciente discurso institucional. Dudo que la oficialidad esté entre las medidas que los impulse a volver, ni a ellos, ni a otros muchos que han tenido que irse.

Anónimo dijo...

BIEN CONTRA EL HORRENDO UVIEU,ES LO QUE PASA TB CON TXIBUCHU SIN PRECEDENTE ALGUNO.J