viernes, 19 de julio de 2019

ACERCA DE JAVIER FERNÁNDEZ Y SU CESE PRESIDENCIAL CON LOS MAYORINOS DEL ANGLIRU DE FONDO


DEL ANGLIRU A LOS CUATRO CAÑOS

Los mayorinos, vergonzante sed de aventura, viralizaron  abracadabrante diálogo. Habían reclamado ayuda pública para salir indemnes de buscada juerga temeraria en El Angliru, desbordados por nieve y rampas intrincadas, que afrontaban en camisetas, calzado playero, cubatas e ignorancia supina. 

El segundo acto termina con semejante perversidad en la histórica Fuente LOS CUATRO CAÑOS de LA CORREDORIA, que ya había perdido hace décadas un cañu. La indómita provocación, entre un sucedido y otro, me valió para comparar a desnortados y desinhibidos compañeros (¡Y/O COMPAÑERAS!) que Asamblea a Asamblea me obstaculizaban iniciativas progresistas, o modernizadoras razonables, y no ha mucho malbarataron la gran gestión, sobria, incluso tristona, probablemente en exceso, de Javier Fernández, un Presidente digno, sentido de Estado y honesto, tal perfilaba Pablo Iglesias Posse en los orígenes moralistas del XIX. El espíritu reglado importado y el acento pablista surgieron en TETUÁN DE LAS VICTORIAS contra tabernas, capitalismo salvaje y miserias. Dije con ocasión de Wenceslao López, que las virtudes de dignidad, honradez y objetivo patriótico no son ni de izquierdas ni de derechas sino exigibles a cualquiera que entre en Política con mayúscula, pero la perversidad de antaño y las corruptelas de hogaño han escorado la esperanza redentora, que conmovía por el timbre de la verdad humana a Antonio Machado.

Javier no contó mi apoyo en su emergencia pero reconozco admirable temple frunciendo descosidos.
Ya me referí a mayorinos particulares, incluyendo los refalfiaos, que mentaba Laura González.

Siento que el buen Javier se vaya frente a tantos mayorinos que hubo de soportar. En los caños históricos se inclinaba cerviz para rebaja de humos de bocazas y faltones. Los mayorinos y otras manadas siguen recalcitrantes, pese a la deriva del primitivismo político, el calentamiento global, la demasía verbal y la insoportable locura vehicular, estrellados y ebrios, ahora, en las fontanales pilastras de agua naranquina, diseñadas por la cercanía a Jovellanos para enfilar Castilla o el mar.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy acertado para el momento que vivimos Antonio
C

Anónimo dijo...

¿De izquierdas, de derechas, de centro...¡Que sean paisanos!
Javier Fernández era (es) un paisano.
Un abrazo,V

Anónimo dijo...

Me parece muy pedagógico, y a muchos les hará reflexionar sobre las estupideces y las "hazañas" de los jóvenes irresponsables que no respetan las normas de la convivencia democrática. Muy bien Antonio.P

Anónimo dijo...

El concepto mayorinos es un hallazgo. Entre los mayorinos y los ofendiditos estamos listosT

antonio dijo...

ALBERTO POLLEDO ESCRIBIÓ EN SU MURO DE FACEBOOK:

EL MAYORÍN DEL ANGLIRU. 4X4=16



Algunos lo mencionan como el “jefe de la panda”. La verdad es que no tengo ni idea, lo cierto es que merece serlo porque nació para figura y él lo sabe. Ganas me dan de presentarlo con nombre y apellidos, sería lo pertinente, pero con esta maldita ley de Protección de Datos cualquiera se atreve. Sí puedo afirmar que celebra su onomástica el día de San Héctor y hasta ahí puedo decirles, no sea el demonio que me ocurra como a Facebook y tenga que sacar de la cuenta 5.000 millones de euros.

El caso es que mi admirado Héctor navega por este mundo con la mala suerte adherida a él. No digan que no porque tengo más razón que un santo. El pobre, a toda costa pretende ser protagonista en el día a día, salir en los papeles impresos descubriendo sus sobresalientes cualidades, su notable bonhomía. De todo ello da buena cuenta la fotografía que ilustra el diario de hoy. Si la imagen no engaña, su coeficiente intelectual supera la puntuación de 130, lo cual quiere decir que es un tipo superdotado, aunque siempre se le agua la leche.

A la vista están los resultados. Tras liquidar unos cuantos cacharros (no aclara cuántos, a juzgar por la prueba de alcoholemia parece que bastantes), acompañado de un colega y una chica joven coge el volante del Wolkswagen Golf, enfila la carretera de Lugones a Oviedo, cuando de pronto, no sabe a quién atribuir el glorioso proyecto de instalar allí una rotonda con la fuente de los Cuatro Caños en el medio, se le enciende una chispa en el cerebro y le viene a la cabeza una idea genial y, a la vez, después del fracaso del Angliru, reivindicativa del superlativo arte de la conducción que atesora. Ni corto ni perezoso enfila la rotonda con la mirada fija en los caños de agua y grita repetidamente a los cuatro vientos ¡Sí se puede! ¡Sí se puede! ¡Sí se puede! Y, cómo no, a la primera consigue aupar el automóvil a lo más alto de la fuente y estacionarlo en posición horizontal, apoyado en las ruedas delanteras, dejando las traseras girando al ritmo de la música que, a todo volumen, sale del aparato de radio. Para que luego alguno murmure ladinamente que tiene carné de tómbola. Lo del Angliru, “ya sois mayorinos” y 4x4=16 puro accidente.

Anónimo dijo...


👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻 J.

Anónimo dijo...

TOTALMENTE DE ACUERDO.L