viernes, 14 de junio de 2019

PUBLICO TB EN LNE/Oviedo A SABIENDAS DE PACTO SUFICIENTE EN CONTRA


DE LA COLA DEL EVEREST A LA ANTIOVETENSISTA DE LIÑO
Juan Cueto relacionaba la ría del Eo con la escritura, ortográfico punto y coma, de Cunqueiro, cuyo mundo no es la idealizada artúrica Bretaña de Merlín y familia sino eotos y mindonienses, gentes y montes.
La pasión cunqueirana me lleva estivalmente al extremo del Paraíso Natural, contemplando los bordes lucenses, tierras luguesas, que engloban Mondoñedo y las correrías de la Santa Compaña.
En las iniciales sesiones de los premios Príncipe del Deporte, se propuso a Edmund Hillary para primer laureado, tal Pepe Hierro o María Zambrano en los suyos. No obstante, Samaranch, augusta personalidad olímpica, se inclinó por Sebastian Coe que utilizó principios del legendario Coubertin contra coletazos de la guerra fría.
El Everest resiste la famosa divisa del humor inglés, “la otra cola es más rápida”. ¡Doscientos atrapados!, hubo quien hasta la muerte en turismo de lujo. Serpiente multicolor impuso L´ÉQUIPE, metáfora de pelotón ciclista. La Cumbre del Mundo, ansia tatuada en la mágica barra de hielo de la Humanidad, antes Babel y hoy enloquecido Himalaya. En Oviedo, un alcaldable estuvo complotado en el siniestro embudo de Liño, desactivado, aunque queden secuelas.
Tras aquel debate ovetense, no tuvimos a Hillary en Oviedo y no subió al Naranco tal suelen los galardonados de la Fundación. Antes de morir pidió compasión para su Everest. La cola del Centro Asturiano, que no era por el Monumento sino contra el Monumento, obtuvo cancelación municipal frente a un gerente aferrado a la tortura de la maravilla prerrománica.
¡Ojito a credenciales, antiovetenses y anticulturales, en Liño y demás! Lamentables acomodaticios por pasotismo de hombros encogidos, codicia, zafiedad anticultural, cobardía y/o jetismo que antaño conocí en el colegio, la mili, la Universidad, la profesión y, ahora, la vida pública, tan herida de latrocinio, en Vetusta, España y en tantos países que bien conozco.                                                                                                                                                                               
El Cunqueiro eoto de Juan Cueto tenía, en cualquier caso, Taramundi, ¡Mundo de altura!, a la espalda, sin punto y coma. Apenas punto y seguido…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran artículo , Antonio . Profundidad y claridad no le faltan . Buena pluma , tampoco .

Un fuerte abrazo ,

A

antonio dijo...

vuerguenza pacto pro Canteli alcalde? por que es vergonzoso? si ciudadanos apoyase un tripartito psoe y podemos con alcalde socialista seria no vergonzoso? cuando el psoe pacta y pacto con pnv y Esquerra republicana coaliciones de gobierno en autonomías y municipios es noble? en lugar de pactar con partidos constitucionalistas como en Alemania. Hay que tener un mínimo de coherencia, nos pasamos las dos campañas diciendo que ciudadanos era derecha y del trifachito y ahora les suplicamos que nos regalen la investidura....en fin, infantilismo que no espera en esta legislatura....abrazos Antonio para ti y Eloina y buen comienzo de vacaciones en Figueras en la que estuve de paso este finde F

Anónimo dijo...

De todas las cosas que he visto en la vida, la cola del Everest es la que más me ha sorprendido. Esto es lo que ocurre: mientras los hombres se afanan en sus ideas extraordinarias, hay algo que de repente puede cambiar el mundo. Nos desgañitamos, y en un pequeño país alguien ha puesto una cuerda que puede subir al cielo. Eso pasa: Llegó internet, y dio un corte de manga a todo lo conocido. Adoramos los libros, los cuidamos, limpiamos su polvo religiosamente, y de pronto ocurre que les vamos a ver morir, tal vez tengamos que asistir a su entierro, aún nosotros. Y si nuestros hijos encuentran otra forma de conocimiento?¿Nos puede extrañar o ya lo vais intuyendo? Y nosotros, aquellos hombres que nos creíamos algo por haber leído, no somos ya más que unos carrozas. Antes era la única forma de conocimiento. Y ahora, poco a poco, se está convirtiendo en un hobby. Adorábamos a los libreros, y de repente ocurre que contemplamos su pena con el corazón de piedra. Algo me dice: “no te mates”. La sabiduría de los hombres es limitada. La de la naturaleza es inmensa. Lo que ha de ocurrir es insólito, es desconocido, es imprevisible. Tal vez algún día haya una cuerda por la que podamos subir al cielo por una temporada, y podamos decir: “Ahí os quedáis. Cuando acabéis llamadme”.Mj