sábado, 11 de mayo de 2019

PEDRO SILVA PRESENTA NOVELA EN EL CAMPOAMOR

Pedro de Silva: "La novela se ha hecho muy pacata, en todas sus dimensiones"

El escritor presenta en el Campoamor "La moral del comedor de pipas", saludada por García Pérez como "paradigma de la posmodernidad"

11.05.2019 | 01:27
Francisco García Pérez, el editor Álvaro Díaz Huici, Pedro de Silva y Roberto Sánchez Ramos, ayer, en el Campoamor. 
Pedro de Silva se encontró un día, de forma casual, con una familia que estaba comiendo pipas. "Transmitían un sentimiento de paz, no se metían con nadie, estaban a lo suyo, procesando el gusto de la sal con esa paciencia. Se amaban simplemente por estar juntos. Todos mascaban, no hablaban entre ellos, no tenían nada que decirse. Era gente que no se estaba metiendo en la vida de los demás", relata. Ese fue el origen de "La moral del comedor de pipas" (Trea), su nueva novela, que Pedro de Silva presentó ayer en el Salón de Té del teatro Campoamor, flanqueado por el crítico Francisco García Pérez y por el concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, "Rivi", y con el editor, Álvaro Díaz Huici, y el ilustrador del volumen, Álvaro Noguera.
A partir de esa estampa, de la comprensión de que esa familia comedora de pipas era depositaria de una moral opuesta, casi se diría que contraria, a la dominante, anidó en Pedro de Silva una idea que acabaría germinando en esta novela "disparatada en apariencia, en el fondo a lo mejor también" y decididamente "gamberra", como coincidieron en definirla De Silva y García Pérez.
Durante la presentación, empapada de la ironía que nutre la novela, De Silva desgranó la trama y los personajes que deambulan por sus páginas, revelando lo justo para despertar el apetito del lector, pero sin desvelar cuestiones nucleares como qué son los "momos" contra los que combaten el protagonista de la historia, Luca, y sus compañeros, pese a que García Pérez, incisivo y pícaro como buen crítico, animó insistentemente al público a que apurase al autor para que explicase la naturaleza de esos personajes. Nadie entró al trapo.
Más allá de tratar de poner en un brete a su amigo, García Pérez ofreció un desmitificador retrato del crítico para poner de relieve la importancia que aprecia en el libro de Pedro de Silva, de la que exclamó, nada más leerla: "¡Por fin tengo una novela posmoderna en las manos!".
Para apuntalar su impresión, García Pérez trazó diez rasgos definitorios de la narración posmoderna. A saber: alto grado de alusión, antidiscurso y aparente falta de profundidad, diálogo con la cultura de masas, cambio brusco de registro y trama, antirrealismo, debilitamiento del narrador omnisciente, heterotopía, el uso de un sujeto débil como eje, el hedonismo, y un tono de comedia, farsa o parodia. A juicio de García Pérez, "La moral del comedor de pipas" es depositaria de todos esos rasgos, lo que sitúa esta novela como una "paradigma de la posmodernidad".
"No hay más verdad que la novela posmoderna, y con 'La moral del comedor de pipas' Pedro de Silva se ha convertido en su profeta", afirmó García Pérez, que ofreció a los presentes una serie de titulares con los que afinar una crónica del encuentro del Campoamor: "Pedro de Silva ha olido como nadie hasta ahora el cambio de paradigma que estamos viviendo", y también "La novela más joven del año ha llegado de la mano de un escritor veterano", algo que, precisó, ya ocurrió con Cervantes y "El Quijote".
Pero, como García Pérez sabía, el titular le corresponde al propio De Silva, que antes que profeta de la novela posmoderna se ve en el papel de "protomártir". Lo dejó durante un amable debate con el público, en el que defendió la componente sangrienta y la sexualidad presentes en su libro: "La novela se ha hecho pacata, muy pacata, en todas las dimensiones", afirmó el autor, que alertó a los presentes contra esas "novelas de moralina, no de moral", que ocupan las estanterías destinadas a los clásicos.
Se trata, en eso también coincidieron todos, de una novela arriesgada, para su autor y para los lectores. Pero García Pérez prometió a los últimos una recompensa, si se sumergen en esa lectura: "En la novela de Pedro, si escarbas, siempre encuentras la perla".

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