viernes, 3 de mayo de 2019

NOTRE DAME


NOTRE DAME, HERIDA PERO EN PIE
“Paris outragée (ultrajada); pero, al fin, PARIS” De Gaulle, Charles 26/9/44
Como soy afrancesado, en el borde irredento, conocí pronto Notre Dame. Mi hermano y yo, tendríamos trece y catorce añinos, en nuestro primer París, que vivíamos en casa laica, quisimos cumplir el precepto dominical. Supusimos oferta en tres templos icónicos sobre mapa: el Sacre Coeur, la Madelaine y Notre Dame. Optamos por esta, pues una estaba en la considerable escalinata a Montmatre y otra, en nuestro magín reduccionista, había sido protestante. A la hora escogida solo había misa en la cripta bajo el Altar Mayor, aunque luego se llamó Crypte a otro mágico espacio, abierto pasado un lustro. Vimos al celebrante con casulla y sin feligreses; nos separaba un gran portalón chirriante que Jaime y yo no éramos a abrir al completo. Dudamos si oír misa por una rendija en el escrupuloso dilema de si valdría, pero el cura, resuelto, dejó el inicio para facilitarnos acceso; a cambio, ayudaríamos agitando una campanilla no al Santus sino solo en la Elevación.
Paris, ciudad que conozco mejor que Madrid o Barcelona, y puedo querer tanto como transmito a mis nietos, está unida en mí a esa Notre Dame isleña del primer, o segundo, día parisino, con los bouquinistes al otro cauce del Sena y, puente por medio, el barrio Saint Germain, (Flore, Les deux magots, Lipp y/o mixtura bohemia de Breton/ Hemingway/ Marguerite Duras). Y… ¡el Rostand! que en mis entonces no sabía de Kadaré ni de Gracq.  Bernard Henri Lévy, que deambulaba más por el Raphael y Étoile,  llamó Sartre a todo el siglo. Además de la Gran Literatura, la Arquitectura y el Paseo, se me superponen, aún en red, los entierros de Pompidou, De Gaulle, Mitterand, varios Te Deum… ¡Y a tiro de piedra, St. Jacques, inicio del Camino jacobeo!
Cuando negocié con los monjes de Solesme, concierto gregoriano para la neoyorkina ONU, los venerables clérigos  mentaron, orgullo y nostalgia, la excepcional ocasión que habían salido de su Abadía medieval: las exequias establecidas por el Jefe de Estado y…en ¡Notre Dame! Quise, ávido, detalles, pero la inmediata cena en el refectorio solo permitía la voz de un relator. En cualquier caso, mis diversos París se nominan también Jesús y Casandra Ortega, Maine y Manolo Díaz, mis hermanos Mari Carmen y Santiago, Ruedo Ibérico, Concha y Alberto Fernández, los Palomo, Lita y Orlando Pelayo, Rosalía y José Maldonado…
Me ha conmovido el incendio pero dolería rehabilitación impropia. Hay que compatibilizar la recuperación, que anuncian Macron y los ricachos, con el culto y actuaciones imprescindibles, pero, desde la ajenidad extranjera y la osadía de carecer de información no periodística, me pregunto: ¿No serían mejor secuelas menores en reconstrucción no agresiva, evitando se desfigure más la joya y se usen de modelo los postizos del XIX, aunque yo los haya admirado siendo monaguillo/campanillero?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Quería hacer una breve reflexión personal con este incendio. Me acabo de enterar estos días que, al parecer, los europeos teníamos un símbolo de nuestra cultura occidental y que encarna como ningún otro los valores europeos . Yo no sé en qué encuesta hemos decidido los europeos que Notre Dame reunía esas cualidades pero una vez más se trata de un monumento religioso de la única religión…..la católica. No estará de más recordar a quienes ensalzan tantas virtudes, los desmanes a que nos ha sometido la iglesia de la única religión desde su existencia. Si yo tuviera que elegir un monumento religioso como símbolo de nuestros valores me fijaría más en la Mezquita de Córdoba, como inclusiva de la religión musulmana, o la Sinagoga del Tránsito ( de Samuel ah-Levy) para no olvidar a la otra religión monoteísta. Sin embargo, yo no elegiría un monumento religioso por dos motivos. El primer motivo es que nuestros valores europeos son precisamente laicos y así estàn definidos en nuestra Constitución Europea, como sabes, mucho mejor que yo. Y son precisamente laicos porque, y este es el segundo motivo, los derechos y libertades que tenemos los europeos se los “arrancamos” a la iglesia desde la Ilustración. Elegiría un monumento civil aunque ahora me pillas sin demasiada imaginación o memoria para escoger uno entre tantos…..

Además de esta reflexión quería compartir otra contigo. Me ha producido casi indignación el hecho de que no sé cuantos ricachos, como tú los llamas, hayan puesto sobre la mesa en menos de veinticuatro horas, más de mil millones de euros para reparar, atención!!, una torre de madera del siglo XIX, pegote añadido, nos guste o no, a una joya del gótico. Tal vez por eso una empresa española se ha ofrecido a reparla fielmente al original en otras veinticuatro horas por el procedimiento de impresión digital ( ipse dixit).
Mi indignación proviene del hecho de que esos ricachos y sus gobiernos huyen constantemente despavoridos cuando los europeos ( los de verdad) les pedimos unos cientos de millones de euros, que no miles, para reparar los irreparables daños de la pobreza generalizada europea por culpa de políticas miopes y austericidas. Nunca hay dinero para los jóvenes o para la exclusión social generalizada.

Mi indignación aumenta cuando compruebo que una vez más se extiende y agrava el conflicto identitario, que no ideológico, entre el mundo católico y el mundo musulmán al elegir la Cruz como barrera a la Media Luna.
Espero que mis palabras, no políticamente correctas, no malinterpreten mi visión de Notre Dame como un edificio intrínsecamente bello no solo por su arquitectura sino por el entorno de un París admirable bañado por un río que fluye en un barrio inigualable que tú tanto ensalzas y yo tanto comparto.
Con el abrazo de siempre
N.
Post scriptum: sé que compartes muchas cosas de las que digo. Es solo un ejercicio de memoria, para que no las olvide yo algún día.

Anónimo dijo...

No sabía de tu gran conocimiento de PARIS.Un abrazo

Anónimo dijo...

Muy buena sabatina Antonio, tan parisina...como casi todos los de nuestra generación yo también conocí pronto París pero mis recuerdos de Notre Dame son cuando asistí con FG y RAIMÒN Obiols (el lo ha descrito en un artículo hace unos días) al solemne funeral de Mitterand, magnificente y grandioso como al expresidente le hubiera gustado.
Enhorabuena y un abrazo.L

Anónimo dijo...

Qué romántico eres mi querido monaguillo Antonio.
Besos, J