viernes, 15 de marzo de 2019

LOST IN BREXIT







LOST IN BREXIT
Como soy un septuagenario peculiar, que en sus nostalgias no puede evitar el fantasma de sus antiguos quehaceres de parlamentario y de abogado en ejercicio, estoy constantemente siguiendo lo que para muchos son sin duda dos coñazos notables: la vista oral del llamado procès catalán ante el Tribunal Supremo y los debates en la Cámara de los Comunes sobre el Brexit, ambas de tanta trascendencia para los españoles. Se da la circunstancia de que conozco algo de la negociación europea, incluido al negociador mismo, Barnier, intervine en debates previos con los comisionados de la Cámara de los Lores en la Comisión JURI y he sido testigo cualificado, en el seno de mis propias ponencias, de varios desplantes británicos, indiciarios de lo que se venía encima, y de que, de otro lado, conozco, y lamento, el procesamiento de dos amigos, antiguos colegas parlamentarios, todo lo que eleva la tensión de mi ánimo, quebradizo ante tantos despropósitos como ahora escucho.
Mi inglés es deficiente y no puedo seguir todos los detalles de las argucias parlamentaristas y de los giros del sentido del humor británico. En uno de mis libros me referí a cómo conocí al actor Bill Murray, en el Bilmore de Coral Gables, que protagonizó una famosa película, Lost in traslation, “perdido en la traducción”, que para mí sería ahora “Lost in brexit”.
Cuando me sustituyó Jonás Fernández hube de reconocer con humildad y lealtad que no solo lo hacía un joven dinámico, muy bien formado, sino que sabía mejor inglés, herramienta imprescindible, y Economía, carrera en la que solo llegué a tercer curso. Sería ahora una catástrofe para Asturias que Jonás no renovara su acta, pero a lo que iba era a que el Brexit y Cataluña son asuntos fundamentales cuyos conocimiento y recovecos deben exigirse a cualquier político que se precie, pues nuestra región, cuna de España, que no solo dice un himno sino el bueno de Sánchez Albornoz, está completamente condicionada.
Eso pienso aunque no sé si soy, septuagenario aparte, rara avis en esta sociedad que como describía pasivamente Aldous Huxley en CONTRAPUNTO está falta de una auténtica inyección de espabilina ante el Brexit y Cataluña, los nacionalismos emergentes,  y, ¡ah!, ¡la extrema derecha facciosa que avanza!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias, querido Antonio. Sigues siendo un modelo de honestidad intelectual y de coherencia personal .

Un muy fuerte abrazo desde esta Villa y corte donde prevalece una incertidumbre constante ante unas elecciones muy abiertas,A

Anónimo dijo...

Contra el fantasma de la extrema derecha facinerosa y negacionista nada mejor que la Cultura. Es como el agua bendita para los vampiros.
Me gustó un acto ayer del PG con el Ministro de Cultura donde se propuso veladamente un gran pacto de Estado por la Cultura. Obviamente, como creador del concepto Ópera Sostenible y como defensor a ultranza de la íntima relación de estos conceptos aparentemente lejanos, no puedo dejar de congratularme viendo cómo la cultura aparece ya con fuerza en la agenda global 2030.

J.

Anónimo dijo...

CIERTO,MUY CIERTO.B