viernes, 29 de marzo de 2019

AQUILES EN MI TALÓN


LA SOMBRA DE AQUILES EN MI TALÓN
Canta, diosa, del Pelida Aquiles la cóleraHomero, LA ILIADA.
En la peluquería “PACO”, de la calle Cimadevilla, mediados los años cincuenta,  no solía faltar para arreglarse los primeros y terceros sábados de mes un tal Aquiles, funcionario municipal, que proclamaba su afición por la canción asturiana. Vocinglero, grandón pese a su diminuta textura, él mismo, ufano, usaba apelativo de su legendario tocayo, “Soy Aquiles, El del talón”.
Para semejante hombrecillo agudizaba yo oído desde el  fondo del establecimiento, frente a donde tuvo Farmacia mi antepasado piamontés Agosti  Peleari. Intentaba por mi parte superar la distracción, madridista u oviedista, de comentarios tertulianos en los cuatro sillones recostados de barbero y aún de la clientela que esperaba turno, para centrar atención, con ayuda visual de la luna espejil, en el enigmático Aquiles, indomable en su parlamento sabatino. Sin embargo, pasada la década, y si bien Aquiles, griego, o mejor aqueo, el bravo y colérico de la epopeya, seguía en el magín asociado a la invulnerabilidad de todo su cuerpo salvo el dichoso talón en el que acertaría una flecha troyana envenenada, el dominico Padre Pedro López en sus geniales clases interactivas sobre la obra homérica convencía definiendo al Héroe como “El de los pies ligeros” por fidelidad al original que traducíamos, olvidando talones y la perseverante tortuga de la parábola de Zenón. ¡Ya me gustaría ahora contar con la versión inédita de Rafael Zamora, Marqués de Valero de Urría, uno de los ovetenses más fabulosos de todos los tiempos!.
Otra leyenda en las juveniles excursiones bosquejas se unía a cantautor caribeño de calypso, al que intrascendente malestar de talón por una púa herbácea se le habría ido a la cabeza. Era laberíntico viaje  venoso que sorprendía saltase el corazón. Más grave de lo que Ángel González poetizaba con el whisky que se le subía a los tobillos.
Jamás hubiera imaginado, sin embargo, que la molestia aquileana se instalaría en mí mismo, sin leyenda alguna, coincidente con el despertar hasta que el pie inicia su leve andanza cotidiana.
 Los galenos no son capaces de descubrir origen y remedo. Otro médico, amigo salense, que tras uno de mis ictus dio con una neuropatía recurrente, esta vez no atina tampoco. Nada de espolones ni sobrecargas, tendinitis o inflamación gotosa: la afección es en reposo absoluto de la pierna indemne y ninguna artritis.
Tras leer los autores del boom, pues no hay tirabuzones epidérmicos, hielo encofrado ni fantasmales ensoñaciones telúricas detrás de Macondo, Comala y Piura, alcanzo, no obstante, una explicación, rayando el mal de ojo. Se relaciona con el entusiasmo perdido en aquel personajillo de “PACO”  al que dejé de sonreír cuando me enteré, en medio de la ritual barbería quincenal, que en la inmediata posguerra se deleitaba asistiendo con supuesto fervorín patriótico a innúmeros  fusilamientos mañaneros. Puede ser la venganza colérica de Aquiles en el talón cuando mi sueño con el amanecer se derrite. Resistente a embates varios, el cuerpo me recuerda que, como “El pies ligeros”, sufro frágil e intermitente vulnerabilidad de la  extremidad diestra. Es la pertinaz sombra Aquiles, proyectada por uno o, de consuno, por los dos, faltándome los veloces pies ligeros del aqueo, por cierto, guerrero valiente, rasgo ajeno al cobarde, emulador y parlanchín, que me entretenía un par de veces al mes en la peluquería de la clariniana calle Comercio...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Te has superado a tí mismo.J

Anónimo dijo...

Madre mía! También es mala suerte pero lo cuentas de tal forma que parece un privilegio.
Abrazos
A

Anónimo dijo...

Coincidencias de la vida. Llevo desde el día 2 de marzo con el talón de Aquiles jodido. Me duele y el médico me dijo: reposo absoluto.
Abrazos
P

Anónimo dijo...

Siento tus problemas de salud. Espero que tus médicos consigan ayudarte.
Un abrazo.O

Anónimo dijo...

Lo siento, pero mucho ánimo y paciencia.G

Anónimo dijo...

Muy bueno. Te ha faltado solo hacer entrar en escena a quien amontona las nubes.E

Anónimo dijo...

Algo que ver este Aquiles con “la torera”?L

Anónimo dijo...

Querido Antonio, desde mi larga experiencia como bailarina conocedora de la fisiología humana, diría qué el mal que ahora te aqueja, no es más que una tendinitis, consecuencias de las escorribandas, que le metías a tu cuerpo sin previo calentamiento, huyendo de la prensa cuando te sentías acosado, jajaja, yo soy testigo de alguna
Un abrazo grande.M