lunes, 18 de febrero de 2019

ERNESTO CARDENAL REPARADO


CARDENAL, REPUESTO DE SUSPENSIÓN A DIVINIS
A los hermanos SALAFRANCA y demás expulsados por el dictador Maduro.

El rotativo nacional de mayor tirada ha dado, en edición dominical, páginas centrales con la rectificación vaticana que había suspendido a divinis, es decir de impartir sacramentos, a Ernesto Cardenal, sacerdote muy popular, poeta, ministro de Cultura del primer gobierno sandinista de Nicaragua, hoy muy enfermo.
Conocí a Ernesto en Barcelona-Diciembre 1977. Se producía la segunda reunión plenaria de la Liga de los Derechos de los Pueblos/Fundación Lelio Basso, en cuyas sesiones intervinimos como invitados Gustavo Bueno Sánchez y yo. Por un extraño conjunto de circunstancias, el Ministerio de Gobernación suspendió el encuentro, pero el Alcalde preconstitucional Socías-Humbert invitó al senador italiano Basso a las consistoriales de la Plaza de San Jaume para dar disculpas y discrepar abiertamente de aquella orden gubernamental, autoritaria y absurda. Lelio, legítimo heredero del Tribunal (Bertrand) Rusell II, con el que tuve el honor de colaborar, me pidió que le acompañara. No hubo tiempo para avisar a Gustavo pero sí a Josep Ribera, hoy tristemente fallecido, gran campeón catalán de la lucha pro Derechos Humanos, a Matarasso, abogado francés de la Liga de Derechos del Hombre, a Rigaux, Decano de Lovaina y…a ¡Ernesto Cardenal! En la fotografía que nos hicimos, debajo del despacho del Alcalde, está Ernesto con su poncho multicolor y su boina, que, años después, me recordaría la del abate Pierre, sobre el que ya he escrito un par de sabatinas. Era mañana dominical  soleada y la barba blanca del que luego sería Ministro y ya líder de la llamada Teología de la Revolución dominaba toda la escena con su desbordante carisma. Era prácticamente la misma impresionante imagen, aunque sin boina, enseguida viral, que, años más tarde, recibiría, arrodillado, la admonición de Juan Pablo II, anulada ahora por el Papa Francisco.
En realidad le había conocido la tarde anterior, pues los monjes de Montserrat nos habían acogido para la reunión, entre otros a Roberto, hermano de Che Guevara, pero Cardenal y su iconografía me habían pasado más desapercibidos.
Cardenal está ingresado, probablemente terminal, en Managua, con todavía arrestos para luchar contra la dictadura del régimen de Daniel Ortega, en su día libertador sandinista como él mismo, Violeta Chamorro y otros denigrados luego. La bendición que a la cama hospitalaria de mi admirado amigo ha venido a solicitar el obispo Silvio Báez es de una enorme significación, reparadora sin duda, pero grito también contra cuántas dictaduras asedian de nuevo el Continente americano.


6 comentarios:

Anónimo dijo...


Enhorabuena. Ayer me estremeció la foto de Cardenal. Ojalá germine su semilla, como a su manera cantó. Un abrazo. Si cabe,un abrazo agradecido.M

Anónimo dijo...

Con tu permiso, le mando tu columna a la poeta italiana Zingonia Zingone (citada en EL PAÍS), amiga personal de Cardenal y que actuó de mediadora en el perdón del Papa Francisco. Le gustará. Abrazos, A.

Anónimo dijo...

Sobrecogedor, querido Antonio.

Gracias por seguir ahí aportando mucho.
A

Anónimo dijo...

Es Teología de la Liberación, no de la Revolución.L

Anónimo dijo...

Deberías indicar en la versión prensa que es jesuita.Jc

antonio dijo...

En Argel Julio de 1976 conocí a Ana María, hermana del Che.