viernes, 2 de noviembre de 2018

ELIAS DIAZ//BENJAMIN RIVAYA


ELÍAS DÍAZ EN FRAGMENTOS
Mucho me ha prestado el libro de Elías Díaz, ”Autobiografía en fragmentos/Conversación jurídico política con Benjamín Rivaya”. El título de Fragmentos memorialistas me lleva a otro ilustre profesor de Oviedo, don Adolfo Posada, del mejor tiempo de la Universidad para Santiago Melón.
Llevo mucho siguiendo a este gran filósofo de la Vida, la Democracia y el Derecho, desde los años fundacionales de “Cuadernos para el Diálogo”, los encuentros de Pau, que patrocinaba Manolo Tuñón de Lara, la revista SISTEMA, o, aún, el tándem receptor de bofetadas del régimen franquista que formaba con el inolvidable Luisón G. San Miguel…
Como era de esperar, Elías, conducida su memoria por Rivaya, da importancia a su paso por Oviedo, donde encuentra grandes amigos que recuerda en páginas que ayudarán mucho a la necesaria pequeña historia de la transición política local. De ese entonces son algunos tarjetones suyos, manuscritos con letra legible y ancha, que guardo a contracorriente cuando ya la informática ha terminado con la correspondencia que tanto daba para tomos independientes en biografías y obras completas de los personajes que marcan época, tal el caso de E. Díaz. Creo que nunca le comenté que, tras su alargado revolcón por las concertinas cainitas, al obtener él la cátedra ovetense, el catedrático  Murillo Ferrol me animó a que le tratara, para quitarme de la cabeza una idea de tesis que yo me hacía acerca de los Comités asturianos del Frente Popular y los Tribunales Populares sobre los que había empezado a recopilar documentación y testimonios que sobrevaloraba. Asumí el consejo antes de cruzarme con Elías, riguroso, rigoroso decía Ortega, universitario, tan contrastable en sus obras, propias o dirigidas, frente a tesis y trabajos mercenarios fin de máster (tfm) sin fuste alguno y plagios descarados que desprestigian hogaño universidades madrileñas, sin olvidar institutos de supuesto Derecho, que no merecen la mayúscula que ya utilizaban los clásicos latinos.
Elías revela cómo rechazó las ofertas de convertirse en senador por Salamanca y embajador en Roma. A este último puesto, sí accedieron otros dos excelentes profesores, Jorge de Esteban y Emilio Menéndez del Valle. Fui, en otro momento, veinte años después, testigo de cómo Emilio, de vigorosa raíz asturiana, rechazó, con dignidad encomiable, otra embajada, entonces muy sensible.
El libro me trae también a tres llorados maestros, González Campos, Peces Barba y Tomás y Valiente. Soy incapaz de pasar página en la celdilla del recuerdo cuando los asesinos etarras  segaron la vida del admirable presidente del Tribunal Constitucional mientras precisamente hablaba por teléfono con Elías, que muy bien Rivaya trae a colación pues hay sucesos solo en apariencia personales que marcan una generación.
Son muchas las sugerencias que me despiertan Elías y Rivaya, baste cerrar con la vinculación del matrimonio Díaz y toda su familia a la costa oriental asturiana, antes de ponerse de moda. El gran escritor vasco Iñaki Uriarte se sorprende en sus habituales viajes familiares entre Avilés y Bilbao, de que llamemos “Oriente” a lo que, en efecto, es “Asturias oriental”..
Elías y Rivaya dan a la estampa unas conversaciones que apasionan, por lo menos a mí, que, tal Neruda, puedo confesar haber vivido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ELIAS, UN GRAN TIPO, VIVÍA EN EMILIO RUBÍN.

Anónimo dijo...

Quizás porque la suma de años han menguado un tanto mis facultades, admiro cada vez mas tu lucidez, tu fortaleza de espíritu y tus dotes para tratar con excelente estilo literario los múltiples temas que atraen tu atención.
Sigue pies en la brecha... Un abrazo F