domingo, 11 de noviembre de 2018

EDUARDO ARROYO, MANOLO CALVO

EDUARDO ARROYO Y MANOLO CALVO EN LA MEMORIA ASTUR

Acaban de fallecer dos figuras de la vanguardia pictórica, Arroyo y Calvo.
De Manolo recuerdo su visita a mi despacho de abogado, recomendado por Toto Castañón, titular de la inolvidable Tassili, en Uría, 5, donde colgaba una exposición. Era el tardofranquismo y Manolo sufría un extraño incidente por haber fotografiado la fachada de la cárcel, donde creo que su padre habría sido director en los años treinta, razón por la que, debido a ese traslado funcionarial familiar, le nacieron, a la manera expresiva clariniana, en Oviedo, incluso, creo, su progenitor fue asesinado ahí mismo. En alguna información de prensa y en su biógrafo Ramón Mayrata (“Hércules Astur”) he leído que pude haberme parcialmente confundido en mi blog pues su padre no había sido director de la Modelo sino del, también llamado Modelo, Matadero. Debe ser, solo recuerdo que el trámite encargado sobre aquella fantasmal foto, inimaginable hogaño, salió bien y que, en su bonhomía, ante mi negativa a girar honorarios, se brindó a pintar todas las dependencias del bufete, a lo que también me opuse. Luego volví a verle en varios actos madrileños en los que tuve alguna participación: nulidad del juicio militar de Julián Grimau, desahucio de los escritores Lauro Olmo y Pilar Enciso, fundación de AMIGOS DEL SAHARA… También vino a visitarnos a Salinas a Eloina y a mí con el regalo de una xerigrafía, acreditativa de cómo le influía Rubens.
Arroyo es más famoso. Dado mi personal entusiasmo, mis nietos consiguieron el catálogo de su última exposición, EL REGRESO DE LAS CRUZADAS (Le retour des croisades) que coloqué junto al de su Obra Gráfica, introducido por ¡Carmen Alborch, directora gerente del IVAM!
De Eduardo, desde Asturias, además de la repercusión en algunas fases del trabajo de su tocayo URCULO, la Administración debería afanarse en recuperar para la región sus fabulosos cuadros sobre los registros policiales en Langreo de 1962 (El minero Silvino Zapico es arrestado por la policía) y las no menos impresionantes imágenes de las mujeres a las que, con activa comprensión de Fraga Iribarne, se les raparía la cabeza a la manera represiva de la resistencia francesa en los amenes de la guerra mundial (Constantina, Tina, mujer del minero Pérez Martínez). Eduardo, residente en París, conocía bien aquellas acciones posbélicas de signo político tan diferente, pero quiso inmortalizar a una luchadora de la cuenca minera asturiana, uniendo arte, solidaridad, aberraciones, antifascismo, dignidad e historia. Denunciaba el caso previamente una histórica carta de intelectuales que encabezaron Vicente Aleixandre y Pepe Bergamín. De las brutales detenciones de esos años, el Museo Reina Sofía conserva también una xilografía de Manolo.
S.T.T.L.  para ambos, Eduardo Arroyo y Manuel Calvo

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