sábado, 8 de septiembre de 2018

los crímenes precisan reparaciones

on vistas al Naranco

El crimen fue en Granada

Una reparación historicista generalizada

08.09.2018 | 02:11
El crimen fue en Granada
Es muy famosa la obra de Ian Gibson sobre el crimen de Lorca. Sin embargo, ese mismo autor, que un día me topé en la propia Granada, su Granada, del famoso asesinato investigado, se ha encargado recientemente de sostener los derechos de las víctimas de tanto desafuero, controlado o incontrolado, que aún gravita en la conciencia colectiva mientras no haya una auténtica reparación personal e historicista.
Ha tiempo me entretuve en leer una importante obra, que recomendaba un magazine de la televisión española, "Medianoche en Pekín", de Paul French ("Plataforma True Crime"). Es la apasionante investigación del macabro crimen de una joven inglesa en la China de 1937. Además de las calidades narrativas, el libro transmite la necesidad de justicia, pese a los convulsos cambios de regímenes y otras siniestras circunstancias mortales alrededor. Algo recuerdo también de una gran novela de Joaquín Leguina, que llevó al cine Pilar Miró bajo un verso de Luis Cernuda, "Tu nombre envenena mis sueños". Y, desde luego, la obra de Silvia Ribelles, que profesa en una Universidad de la lejana California, sobre su pariente Luis Montero (Editorial Pentalfa), muerte a la que, como con tantos, no fue ajena Santiago Carrillo, luego considerado conciliador personaje en la llamada Transición.
Ahora que tanto se habla del justo despojo de honores póstumos al carnicero de El Pardo es hora de una auténtica reparación historicista generalizada. Soy de los que se suman a lamentar que nuestro país se une a Camboya en el siniestro balance del número infinito de tumbas abiertas sin cerrar debida y reparadoramente.
Lorca, sí, pero su caso no fue único, ni a derecha ni a izquierda? Por cierto, duele que el legado de Lorca haya sido objeto de expolios y lamentables tráficos económicos y, bien antes del descubrimiento de sus restos, ¡ya huela a chamusquina!

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