viernes, 8 de junio de 2018

EL HUESO DIFERENCIADOR DE QUIM TORRA


HUESO DIFERENCIADOR SIN TABARNIA

Como me cogió de viaje la toma de posesión de Quim, el aficionado al selfie de la emblemática octubrina puerta societaria de Ferraz, que no, aunque lo pareciese, el escritor humorista Monzó, seguí el acto institucional por la radio con lo que mi confusión fue tan tamaña que creí que lo hacía en Montserrat cuando era solo el nombre del salón barcelonés.
En cualquier caso, Montserrat traía para mí recuerdos una reunión semiclandestina a la que asistí ya en democracia, con líderes sudamericanos, junto a los hermanos de Che Guevara, Roberto y Ana María, la hermana de Allende, la senadora Laura Allende…, convocados por el inolvidable Lelio Basso, también con el concurso de Gustavo Bueno Sánchez. Aquella llegada por tortuoso camino al histórico monasterio de la catalanidad, fue evocada por mí ha tiempo en la contemplación de la capital de Colombia, precisamente desde el Naranco bogotano, llamado Monserrate.
Jaime Martínez, mi admirado amigo en nuestras comunes aficiones al tenis, la Balesquida y la ópera, me reprocha que no me haya referido al hueso facial que el honorable Quim, no el humorista, ha encontrado como diferenciador de los catalanes. Ha sido que simplemente no me percaté de semejante abrupta aportación a la antropología, que determinó también mi confusión de un salón semiclandestino que diría el bueno de Vidal-Folch. La realidad supera siempre la ficción.
Lego, irredento reconocido en Anatomía, no encuentro en mi cuerpo ese factor del gran Quim, por más que haga protestas de mis ancestros que provienen de la auténtica Cataluña, no la charnega Tabarnia del estridente Boadella. Cuando vea a mis hijos constataré si la osamenta de marras es más pronunciada en ellos, pues su madre tiene también raíces en la Seo de Urgel y Cardona.
¡Y yo sin enterarme ni reivindicarlo antes!¡Y pensar que gasté amistad con los molts honorables Maragall y Tarradellas, que llegaron a confundir mi apellido como auténtico catalanismo!! Pediré prestado a Asturfeito el gigantesco telescopio para encontrar el recóndito husecito, o, pasada la oportunidad, esperaré por ese segundo telescopio en bable que anuncia el admirable líder empresarial, quizá para entonces el nuevo hueso salga en Asturias por generación espontánea y yo deba, asumirlo sin coñas de Monzó ni Boadella.
Por cierto ya había tomado aquí, para aplicar a Raul Romeva, cuya libertad deseo, el aforismo de Quim Monzó, en una refriega parlamentaria, hace diez años para la salida a la calle “¡bien pisat y bien cagat!”
                           


1 comentario:

Anónimo dijo...

Menudo nazi el tal Quim como dijo Guerra