viernes, 8 de junio de 2018


DE ORGAZ A ORDAZ ENTRE ÁRBOLES DE LA FRONDA FRANCISCA

“¿En qué librerías (encontraríamos) a Prokosch, Doval, Cardin, Ugalde?”...
La mar de Oviedo, Monteserín, Pepe

Emilio Alarcos bromeaba con que Benito Ruano, había llegado tarde al entierro del Conde Orgaz.
A cambio, otro Ordaz, de grafía y fonética tan próximas al inmortalizado por El Greco, fuera de realengo y sepulcro alguno, petrólogo, melómano, andarín y feijoneano, vino joven a la Universidad para quedarse, escribir y editar en la bien novelada.
Monteserín  se ha referido a la deliciosa presentación de "La mariposa en el mapa”, flanqueada por E. San Martín, Luna de Abajo, Conchita Cervantes y la edil Mercedes González. Asistí también en el Bombé,  enigmático y afrancesado nombre. F. Fonseca e I.Urzainqui destacan el encuentro entre colegas. Me prestó topar a Jaime Herrero, pintor y escritor lleno de sorpresas, en cuya disertación, Espacio Crítico/Hotel Regente, descubrí su autoría de un cartel icónico de Mayo-68. Mucho reía a mi lado otro genio poco conocido, Luis Vigil.
Gracias al exquisito afán de José Luis Prado, conservo un plato con esa Granja de autos y ensueño, estampada en trama azul. La pieza es nostalgias en mis adentros, divergentes de Ordaz, barcelonés, como Marsé y Mendoza, que ha escogido Oviedo para sus afectos de madurez.
En el banco, bajo y corrido, exterior, de piedra, dividido en tramos de filigrana férrea, había, en mi tiempo, un mercadillo de cromos, banzones, chapas, chinascubanos, colorines de las chocolatinas y abalorios del momento. Y más cerca de la puerta suroeste, en la plataforma o terracita ligeramente alta, las mañanas de domingo primaveral cuatro o cinco mesas inestables, controladas por camarero de arrugada chaquetilla, competían con el vermouth CinZano del Peñalba o del Astoria, del que hablaba Juan Benet. Desde dentro de aquella Granja en la que entonces no entré pues tenía fama de pecaminosos excesos nocturnos, galantes o cabareteros, salía la musiquita de una orquestina. Los niños veíamos, entre rendijas de la cenefa tapada por cortinas, un inmenso instrumento, contrabajo, que sorprendía por nombre y esfuerzo, en efecto trabajoso, del diminuto hombrecillo que lo accionaba. 
Nunca me pude creer del todo que semejante paisaje, hubiese sido escenario de siniestras ejecuciones a las que no faltaban por escabroso gusto el comerciante José Rubio y Sorribas, empleado municipal, de los que huían, intuitivos del espanto, todos los pájaros.
Cuando fui Alcalde tenía una deuda íntima con el lugar y rompí una alambrada que enclaustraba a los chavales de una guardería parroquial, lo mismo que derribamos el cierre mateín de las maderas murales de la Herradura, Covi Bertrand mediante, de mi ira contenida en tantos años, recuperando el uso público del mágico espacio en Biblioteca Lorenzo Rodríguez Castellanos, vecino, en Besullo, de los Casona, culto donde los hubiera.
Jorge, y puede que Cervantes redivivo y la concejala González,  escogieron sitio idóneo para el sugerente título de lepidóptero cartográfico.
El autor mencionó dos asturianos de talento que yo mismo conocí antes de iniciarse en la escritura libresca, José Doval y Alberto Cardín…
Ordaz, mutando g por d, es, en Oviedo, más que un greco, aunque de valor, en apariencia, parejo. El toledano es contemplativo, el nuestro sigue en plena creación.


No hay comentarios: