domingo, 4 de marzo de 2018

Moisés, encantador siempre, debe cantar en el Campoamor

MOISÉS MOLÍN | Tenor asturiano, acaba de interpretar a Mozart en Viena y Salzburgo

"Cantar en Viena es un privilegio, pero me encantaría debutar en el Campoamor"

"Es difícil sostener que no nos hayamos perdido nada cuando observamos el vacío de mujeres compositoras en la historia"

04.03.2018 | 03:41
Moisés Molín.
El tenor asturiano Moisés Molín (Cangas de Narcea, 1977) ha triunfado en Austria interpretando a Mozart en Viena y en Salzburgo. Formado musicalmente entre Italia y Rusia, lleva años cantando y actuando por todo el mundo. Uno de sus sueños es debutar en la temporada de ópera del Campoamor. 
-Ha cantado el "Requiem" de Mozart en la Musikverein de Viena y el Mozarteum de Salzburgo. Pocos cantantes lo han hecho y en su caso ha sido un éxito. ¿Qué ha supuesto para usted?
-Estoy muy agradecido de haber tenido la oportunidad de formar parte de este equipo dirigido por Miran Vaupotic. Agradezco a la soprano Laura Alonso que propusiese mi nombre y a los agentes y directivos en Viena y en Zagreb la confianza que depositaron en mí. Todos los escenarios y públicos son iguales para mí a nivel de compromiso artístico y de autoexigencia. Las notas son las mismas dondequiera que las cantes pero hacerlo en la sala dorada de la Musikverein, donde la Filarmónica de Viena nos regala cada Año Nuevo los primeros acordes musicales, es especialmente estimulante. 
-¿Cómo se preparó para esa interpretación?
-A asumir estas responsabilidades se llega con el tiempo y a través de la repetición. Mozart es un espejo y demanda un dominio técnico y una madurez que se consiguen con el entrenamiento diario durante muchos años. En los conservatorios solemos empezar cantando Mozart con el compromiso de retomarlo unos años más tarde. Cantar Mozart depura la técnica pero creo que primero hay que tenerla. El reto para mí ha consistido en darles a los textos ese significado universal desde la limpieza de la línea vocal, confiando en que la propia música era suficiente y sin enfangarla con excesos románticos. Me he preparado de forma intensiva con varios maestros de alto nivel entre los que puedo citar a Salvatore Fisichella. 
-¿Cuál ha sido su mayor dificultad al afrontarla? 
-Soy tenor spinto y el centro de mi repertorio actual es "Tosca", "Carmen", "Cavalleria rusticana", "Turandot", "Fidelio", "Un ballo in maschera", "Madama Butterfly", "Nabucco", "La traviata"... Mi voz, aunque actualmente puedo afrontar repertorio más ligero, de forma natural es previsible que se encamine hacia "I Pagliacci", "Aida", "Andrea Chenier", "Otello"... Por lo tanto he tenido que retomar desde el verismo el estilo clásico más puro. He tenido que olvidarme de esa parte más actoral, más vehemente con la que me sentía muy comprometido y fiarlo todo a la pureza de la Música. Cantar Mozart a este nivel era para mí un reto importante que me ha obligado a redimensionar mi voz. He aprendido estos últimos años a cantar piano y he pulido mi línea de canto para poder afinar exactamente la nota que la armonía me encomienda en cada caso y para poder empastar con el resto de cantantes e instrumentos. 
-Ha participado en la grabación del último disco de Joaquín Pixán, ¿en qué ha consistido su contribución?
-Joaquín Pixán lleva años revalorizando y enriqueciendo la música tradicional asturiana, española y universal. Le agradezco a Joaquín, amigo y mentor, y a otro de los grandes referentes que tenemos los jóvenes del occidente de Asturias, el intelectual y empresario don Francisco Rodríguez, que hayan querido que participe en este disco. Con estos anfitriones ya era para mí un orgullo grabar la mítica canción "México lindo y querido". Pero es que además estoy casado con la soprano dramática mexicana Dolores Granados, que también participa. Grabar esta canción estando enamorado de ella y de la vivacidad y colorido de este gran país hermano ha sido estupendo. 
-¿Cuáles son sus proyectos y compromisos más inmediatos?
-Haber iniciado mi carrera a nivel profesional en 2008, en plena crisis, me ha obligado a aprender a crearme mis propias oportunidades. Por eso dedico el tiempo libre entre producciones a poner mi granito de arena en la creación del público. A nivel profesional esta temporada tengo ya programados unos treinta conciertos de ópera y zarzuela en España, Malta, Italia e Israel. Y también varias funciones de "Tosca" en Belgrado, "Turandot" en China y de "La viuda alegre", "Madama Butterfly" y "La traviata" en España. Soy un cantante proactivo y mi pasión por la música es tan grande que no me limito solo al plano interpretativo. A nivel personal, estoy desarrollando el VII Proyecto Didáctico y Festival Internacional Ópera Sostenible. Propongo fórmulas que ayudan a combatir la despoblacion rural y generan riqueza a través de la cultura. Creo firmemente que hay que defender la igualdad de oportunidades de las personas y de los territorios en el acceso a la cultura de calidad. 
-¿Cuándo se le podrá escuchar cantar en Asturias?
-Espero volver muy pronto para cantar en Asturias alguna ópera. Uno de mis objetivos actuales es cantar los papeles principales que ya tengo debutados en las principales temporadas estables de mi país y seguir perfeccionando mis roles de la mano de nuestros magníficos directores y orquestas. Huelga decir que me encantaría debutar en el Campoamor que cuenta con una de las mejores temporadas de ópera de España y ser profeta en mi tierra. 
-¿Conocía a Elena Herrera, la directora de orquesta fallecida recientemente? ¿Tuvo ocasión de trabajar con ella? 
-Si, era una directora excepcional. Me dirigió de forma impecable unas veinte funciones de "Madama Butterfly" y de "La traviata". Era una de las grandes que, en mi opinión, padeció la discriminación silenciosa para la que actualmente se ha acuñado el término "techo de cristal". Era muy fácil trabajar con ella porque conocía los tempos justos y el estilo de cada obra. En ese aspecto alcanzaba el nivel de excelencia de Olga Semushina, también fallecida recientemente en Oviedo. A Elena le agradezco que me hiciese el regalo de ser la directora invitada de mi primer Festival de Ópera en 2012. Su fallecimiento me generó una reflexión que me alegra compartir con los responsables de la Opera de Oviedo, que según leo anuncian una temporada en clave feminista, y con tantos otros actores de la sociedad que poco a poco van tomando conciencia del problema. En España creo que sólo Murcia está apostando por una batuta femenina, Virginia Martinez. Si Hildegarda von Bingen componía ya en el siglo XI me resulta muy difícil sostener que no nos hayamos perdido nada cuando observamos, mil años más tarde, el vacío de mujeres compositoras en la Historia Musical. No estamos para estos lujos. Todos y todas debemos aportar.

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