viernes, 23 de marzo de 2018

MARTE MÁS CERCA

MARTE MÁS CERCA

 "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo"


Este periódico viene teniendo la bendita audacia de popularizar, con cierto éxito, la Ciencia y algunos de sus socialmente impactantes recovecos. Esta vez con la oportunidad estelar de la relevante nueva Presidenta astur del CSIC.

En el ciclo de este año he asistido a la magistral exposición del  investigador Martínez Frías, presentado por Amador Menéndez, sobre asunto capital que viene mucho tiempo fascinando a los seres humanos y aún más, si cupiese, a los literarios: Marte.

Como la primera visión marciana que guardo en el magín de un cómic infantil representaba a los viajeros que venían del planeta rojo con unas sobresalientes prótesis auditivas, o al menos en el tradicional lugar de las orejas, lenguaje cifrado  y apreciable alopecia, sigo esclavo de esa imagen aunque escuche versiones científicas que solo son, para mi yo interior,desarrollos de aquellos iniciales personajillos de pequeña y revoltosa estatura. La broma de Orson Welles a sus congéneres con "La guerra de los mundos" puso en evidencia cuán a flor están ese tipo de navegaciones de Julio Verne/H.G.Wells. Tras oír a Martinez Frias queda claro que el viaje de ida desde la tierra, todavía no apañado, tardará y cuya duración, y por tanto problemática intendencia añadida, no menor a seis meses.

Será, en efecto, quizá para pronto pero para mí, que ya tengo ardua la mera andanza de don Alonso Quijano, demasiado largo me lo fían. En cualquier caso, tampoco está tan lejos la inolvidable ambición por descubrir el pasado del hielo como revelaba el comienzo de "Cien años de soledad" y la afanosa búsqueda de las estratificaciones hidrotermales  en la corteza del planeta amigo.

Escuchando en el Club de Prensa, que dirige María José Iglesias, hice mías un montón de novedades que despertaron ensombrecidos recuerdos dormidos. En el lavabo tengo una piedra mágica de jarosita que heredé de mi abuelo para cicatrizar las heridas del afeitado y que paso a contemplar no ya con el mágico respeto que le tuve siempre sino ahora a sabiendas que es pieza mineral de la piel de Marte. Y todo el resto de la información astrobiológica me llega junto a mis íntimas reflexiones: mi otro abuelo provenía de Caspe/Bujaraloz, zona endorreica evaporítica, donde parece que la tal roca es propia de la geodiversidad.

La cercanía de Marte nos acostumbraría quizá a ver la primera frase del clásico de García Márquez de forma inversa, como si leyéramos caracteres arábigos:
La vetusta huella del hielo sería muy otra y los fusileros del pelotón apuntarían al revés, hacia nuestra ignorancia hidrotermal lejana.
Sigamos,pues, consumiendo dieta científica en la marginal cotidianidad humanitaria...

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy buena reflexión.A