viernes, 2 de febrero de 2018

Toni Comín

TONI COMÍN 

Fui amigo de su padre el admirable Alfonso Carlos Comín, que dio un paso social inmenso yendo a Málaga para su prestigiosa "La España del Sur", en el contexto de aquellas calendas predemocráticas.

Cuando conocí a Toni, entonces militante del PSC, en un avión que nos llevaba de Barcelona a Tel Aviv, creí que lo había visto de muy niño, pero no era así, pues estuve en casa de sus padres en 1966 cuando el exConseller, benjamín de los Comin Oliveres, no había todavía nacido. 

Bien luego había vuelto a encontrar a Alfonso Carlos en el CIDOB, del también inolvidable Josep Ribera, en Lauria, o Lluria, 125. El catedrático, de Santiago, González Casanova, le consideraba "santo laico". Volví a verle a finales de 1977 cuando Comin Senior y yo mismo ya no militábamos en el FLP y el aspecto de mi amigo estaba afectado por la enfermedad que de una proverbial delgadez iba a una obesidad, que le hacía irreconocible y nada bueno presagiaba.

El casual encuentro sobre el Mediterráneo con Toni, todo jovialidad, me emocionó en el recuerdo de su progenitor, director de Nova Terra, colaborador de El Ciervo, que me había llevado a un discreto acto de solidaridad con el Padre Giner S.J., sufridor del siniestro T.O.P. Después Alfonso Carlos me contrató para un diccionario en el que escribí varias entradas, lo mismo que hice para Castañón, Mases y Cañada, en su encomiable Gran Enciclopedia Asturiana. Comín aceptó de aquella mi invitación a una conferencia en el Caserón de San Francisco que hubo de retrasarse hasta nunca.

En Palestina, una de mis sobrinas se encontró también con Toni. Ahora es famoso y estridente catalanista, que, como Ernest Maragall y Ferrán Mascarell, dio el paso a ERC y más tristemente a Junstpelsí, tapadera del latrocinio del tres percent, en el que jamás imaginaré pueda involucrarse.

Ya en Jerusalén, Toni me localizó para avisarme que coincidiendo con el viernes musulmán aparecería públicamente Mustafá Barghouti, aspirante a presidir la Autoridad palestina. Allí estuvimos Garcia Margallo y yo, que, entre otros, con Michel Rocard, ex primer ministro francés, y Mcmillan Scott, sobrino nieto de Lawrence de Arabia, representábamos a la Unión Europea, pero no hubo especiales consecuencias.

Desde entonces sigo la errática trayectoria de Toni y mucho me duele contribuya a la gloria económica, impune y perversa, de los jefes del gang, los afamados mafiosos Jordi Pujol, sobre cuya inmoralidad ya habían avisado Josep Tarradellas y Pascual Maragall, y Marta Ferrusola. Todo lo que le escribió el desnortado Carles, desde Bruselas a Lovaina, es para hacérselo mirar. Siento que tampoco Toni haya reaccionado de forma ética y radical. Ya advertía también el gran Tarradellas sobre la caída en el ridículo.

Como no reniego de mis amigos y conocidos, aunque no comparta sus derivadas, y mucho menos de mi trayectoria humanística y humanitaria,  he mantenido en medio de la tempestad contacto epistolar y desearía que Oriol, Comin y Romeva, que es al que más conozco y estimo, solucionaran sus graves problemas personales y España salga adelante sin nuevos obstáculos vergonzantes. "Es el momento de la política" me escribe Romeva.

Pero, Puigdemont aparte, ¿qué hace Comin, con toda la herencia moral de su padre, deambulando por el mundo, convirtiéndose voluntaria o involuntariamente en obstáculo errante del asentamiento en Barcelona de la Agencia del Medicamento en que había puesto tanta ilusión?¿qué hace de escudero, no precisamente a la garcilasa manera de Alberti, tras ese tontaina de Puigdemont, incurso en tan grave delito de golpismo, en línea predecesora con Tejero/Armada/García Carrés?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Antonio: yo también tuve la suerte de tratar al padre de Toni Comin. Recuerdo un encuentro en su casa allá por el 77 ó 78 del pasado siglo. Me llega que la hermana de Toni está en la otra trinchera, pero eso no alivia el malestar por verle de oficiante del payaso oficial del process.
Si me permito hablar de él es porque personifica a esa carroña política que va serpenteado partidos con el sólo propósito de medrar aprovechando la sombra de un apellido digno.
Lo lamento.A

Anónimo dijo...

Muy bueno este “recordatorio” que le dedicas al Toni Comín. Otro parecido se lo merece el también estridente catalanista Ernest Maragall, estúpido que creció a la sombra de su hermano mayor Pascual, al que sigo queriendo.I

Anónimo dijo...

La impresión que destila es que es un majadero.L.

Anónimo dijo...

Precioso articulo, Antonio.¡Qué diferencia entre ese personajillo y la gran personalidad de su padre!

Anónimo dijo...

Muchos nos preguntamos lo mismo por aquí.Mj

Anónimo dijo...

Me parece muy bien que hayas tocado el tema catalán. Tu artículo del otrp doa debería juntarse con los de Felipe, Guerra y otros históricos y editar una crónica conjunto ta. Abrazo.L