viernes, 9 de febrero de 2018

INVERNADA Y GUANTES

LOS GUANTES

Trabuco, grotesco personaje vetustense, abusa, en un Casino que se mofa de sus frases campanudas y gestos esotéricos, de la utilización del guante como oferta de duelo, que luego, con ribetes trágicos, supondría la muerte del regente don Víctor Quintanar.

El rito del guante no es tan frecuente en la narrativa hispánica como en la gabacha de los espadachines, aunque Pereda, tan amigo de Clarin, ya ridiculizaba la perversa costumbre caballeresca de las afrentas al honor.

Cuando se adentra el invierno siempre echo de menos los guantes del año anterior que tardo en encontrar. En realidad busco más afanadamente el de la mano derecha que me permite evitar el frío de las barandillas a las que me acojo para subir escaleras. El de la izquierda enferma, que muchos me ríen por mi denodada devoción política a la sinistra, sirve de menos por mi quebrantada sensibilidad en esa mitad del cuerpo, afectada, tal fabulaba Valle Inclán, en su su control/descontrol por la magia del hemisferio cerebral opuesto.

Mi hijo y los suyos, pese a los embates del temporal paralizante, que tuvimos, por ejemplo, como regalo de Reyes, se decidieron a cumplir obligaciones laborales y escolares manteniendo viajes. No son, por supuesto, los ociosos mayorinos del Angliru pero tampoco es de recibo tengamos un Director General de Tráfico insultando la soberanía popular y hasta la inteligencia.

Tras rechazar Marco mis guantes, se los dejé a José, mi nieto, para esconderlos y si fuera menester cederlos al chófer, aunque un buen simbólico sopapo se merece ese torpe desafiante Trabuco de la DGT, empecinado en su puesto que, al parecer, lleva desde su casa vía telemática, como  quería la cobarde paranoia bruselense de Puigdemont, gerundense, que no de la Tabarnia. Emilio Huerta/Triqui, dixit, denuncia también a un poncio municipal ovetense que utilizaba el teléfono, al menos para evadirse durante año y medio.

Por cierto, ¿se debería decir gerundense o girondense, pese a la identidad con los provenientes de la Gironde, trasladados al léxico político como enemigos de la revolución francesa...y los derechos humanos?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo mío, se es padre hasta el último suspiro. Tus guantes cedidos, ocultamente, a tu nieto, son la mejor prueba del amor paterno y un símbolo de la clásica alianza abuelo & nieto frente a la vitalidad del padre.
D

Anónimo dijo...

Lo de buscar los guantes me pasa también todos los años.M

Anónimo dijo...

Delicioso,Antonio.B