sábado, 13 de enero de 2018

Sabatina en el décimo aniversario de Angel González


DIEZ AÑOS SIN ÁNGEL 


ya ayer va susurrante como un río.
A.G.

Ayer hizo diez años de la muerte de Ángel González; un ayer que es, éso, simple y desnudo ayer, de los ayeres frailuisesdesprovistos del enorme lapso marmóreo del largo tiempo, que en el poeta ovetense significaba mentiroso espacio. La llamada emocionada desde Esplutges de Manolo Lombardero, hoy en pie pese a los achaques añosos, me dio la mala noticia. Antes me había llamado el periodista Luis Mugueta, que había conversado con Ángel la noche anterior, presagiando ya lo peor. El Comité Federal del PSOE se encontraba reunido y a mi vez hice llegar el triste mensaje, supongo que a través, como tantas veces, de Álvaro Cuesta, a J.L. Rodríguez Zapatero que improvisó breve homenaje. No en vano ZP había querido conocer al poeta para lo que le recogí en su habitual cafetería Kon Tiki llevándolo a Ferraz junto a Carme Chacón, entusiasta declarada de sus versos. Emociona, en las obras póstumas de Jorge Semprún y del abogado Manuel//Manolo López López, cómo Ángel refugió a Jorge, Federico Sánchez, el más buscado, y nunca detenido, por la policía llamada con eufemismo social.

La última vez que oí la voz de Ángel fue diez días antes de su fallecimiento. Estaba en el hall del Hotel de La Reconquista, puesto ya en el estribo de su nunca ultimado viaje a Alburquerque, vía Madrid, y quería que tranquilizara a su mujer y a Josefina Martínez, sobre la modificación de sus disposiciones testamentarias ante José Antonio Caicoya, pero no las conocía con exactitud pues habían sido dictadas mientras yo convalecía de uno de mis ictus.

La frustrada historia de la Fundación mortis causa que Ángel quiso, idea tomada de Pepe Caballero Bonald y Joaquín Sabina, ya se conoce. Lombardero, incondicional de la fratía, término caro a Carmen Gómez Ojea, Luis García Montero y yo nos reunimos en casa de Luis y Almudena Grandes, que tanto cuidaron al autor de Áspero Mundo,  para contrastar voluntad irrevocable de dimitir. Cesamos, pues, en escueto escrito al Presidente del Principado, Álvarez Areces, al que Ángel mucho quería desde la lejana clandestinidad de los sesenta. El entonces Presidente asturiano había delegado la representación regional de la Fundación en otro humanista, todo cordialidad, Miguel Munárriz, autor y editor de obra muy importante sobre Ángel en vida y, luego, póstuma. Pepe Cosmen, q.e.p.d., me telefoneó también pues quería difundir una nueva antología entre los viajeros de autobús.

Correspondió a Galo, abogado de mi antiguo despacho, ejecutar las obligaciones fiscales de Ángel, tan riguroso y moralista siempre con sus impuestos. A la estricta lealtad angeliana nos atuvimos los amigos. De la misma, sin embargo, se esfumó la iniciativa de biblioteca especializada que, con los manuscritos y mil primeras ediciones de poesía hispana, pensábamos montar en el Palacio de Toreno. Aquel proyecto entusiasmaba al benéfico donante, a Ruiz de la Peña, director del Ridea, y al concejal de Cultura, Suárez Arias-Cachero, pero no convencía a Areces, por el lugar, ni a otros/otras por las pretensiones fundacionales que albergábamos.

La memoria poética no la perpetúa, en cualquier caso, testamentos ni descendencias naturales ni, en el viejo y cruel lenguaje iuscivilista, adulterinas, o amorosamente buscadas, sino versos imperecederos y su bondadoso y democrático carácter irrepetible. ¡Me prestaría que García Montero, autor del magnífico "Mañana no será lo que Dios quiera", editado por Alfaguara, el sello de Juan Cruz, Benjamín Prado y Munárriz, tan próximos al poeta de Oviedo, de nuevo ahí, o en Chus Visor, tan de Ángel también, completara su gran aportación a la biografía, terminando la ficciorealidad desde que el funcionario y escritor en ciernes llega al Madrid de los cincuenta, reencontrándose con Carlos Bousoño, que le llevó a Vicente Aleixandre!

No debo olvidar que me acompañó en la primera lista al Ayuntamiento, que era hijo, pronto huérfano, de un concejal republicano en el consistorio monárquico anterior a Primo de Rivera, Pedro González Cano, Cano, del que apenas se sabe. Algo más conocemos de Manuel, su hermano, asesinado en la guerra civil, y de su hermana, maestra represaliada, que tanto influiría en su consolidación creadora. El expediente de depuración de Maruja con destierro a Páramo del Sil se guardaba como la daga que pesaba en la casa que le ayudé a vender. A su muerte descubrí que de forma exquisita en las decenas de conversaciones que tuvimos omitió la existencia del tal expediente a su querida hermana para, sin duda, evitar que yo mismo me incomodara pues había sido encomendado, e instruido, por mi abuelo Rogelio Masip Pueyo, director del Instituto Masculino.

En fin, diez años...Jaime Gil, al que tuvimos en Tribuna y en los Premios, sostenía en sus amenes que Áspero Mundo nunca envejecía ni envejecería. ¡Cuánto me gusta que toda la obra de Ángel también la asuman, editen inéditos y sigan hogaño jóvenes escritores de Maremágnum, Anáfora, Oliver...que apenas pudieron tratarle!¡Y la lengua española, que enriqueció con su ritmo y la fabulosa magia de palabra sobre palabra!

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hubiera quedado perfecto como introducción al libro.A.

Anónimo dijo...

Pero, qué pena. El mejor poeta asturiano y además nacido en Oviedo, se le haya hecho un homenaje en un recinto de oro; pero de capacidad… Más del 50% de los asistentes al acto les dieron “con la puerta en las narices”. Y, esta frase no es una metáfora poética acorde con el acto que celebrábamos dentro.
Minutos antes del inicio del acto, se cerró la puerta de acceso y la cola iba en aumento hasta rodear al retoño de El Carbayón.
Qué pena, Sr. Concejal de Cultura, que tras una excelente publicidad del acto en los medios de comunicación, no hiciera usted sus deberes a la vez y haber dado las oportunas “órdenes” a los gestores de espacios público-municipales para haber podido acoger de forma digna a tanta demanda de la ciudadanía como se quedó fuera del recinto y no pudo ser protagonista del homenaje a su conciudadano ilustre. Un poeta, Ángel González, tal elevado como esos chopos de la Castilla esteparia oteadores de horizontes y vigilantes constantes del destino.N

Anónimo dijo...

No hay quien entienda lo que está ocurriendo con la viuda.Era muy amigo de mis tíos pero no hay quien entienda cómo se dejó llevar por su segunda mujer.R.

Anónimo dijo...

Querido Antonio, hace tiempo que no disfrutaba tanto ,como esta tarde/noche escuchando, lo que para mi ha sido una uténtica lección de la historia de tu padre, tu familia y las gentes de Oviedo, que vivieron los acontecimientos sociales y politicos que dividió a nuestra nación en dos bandos irreconciliables y acabó en el desastre de la guerra civil, con las consecuencias que todos conocemos (unos mas que otros) aunque es triste comprobar como el sectarismos de algunos que se dicen "Ahora somos socialistas" etc. conocen poco de la historia de España; Y por desconocer no conocen ni la historia de su propia ciudad, en este caso Oviedo, hoy vuelvo a comprobar la poca calidad humana y la falta de capacidad para hacer un análisis mínimo que les haga comprender que en ésta ciudad no sirve el pensamiento único, y que se trata de convivir democráticamente respetando sentimientos, y pluralismo ideologico. He hablado con Mariano Abad, con su discipulo Nacho,compañero del CASME, abogado del Ayto, de Llanes, y por supuesto con nuestro amigo y compañero de toda la vida Nacho Quintana, no comprendo como el actual alcalde del tripartito no estaba en un acto donde hablaba el alcalde socialista que aguntó dos de los mandatos mas dificiles en la incipiente andadura del municipalismo democratico, todos coincidiamos en una cosa, los votantes tienen memoria y desde el punto de vista político es una desconsideración imperdonable. Personalmente esperaba verme con la mayoria de quienes fuimos tus colaboradores en la corporación y eso me "cabreó mas. Lo importante es que ha sido una delicia escucharte, porque estuviste brillante, has sido muy valiente, contándonos las intimidades de tu familia, y hablando del pensamiento y como evolucionaba politicamente tu padre y hemos visto como sentías lo que nos contabas. Lo que contaste del huelga del 62 y de la reunión de Munich , ya me lo habias dicho cuando les escuchabas lo que opinaban de aquella complicada situación. Ya tendremos la oportunidad de seguir hablando. Animate, partiendo de lo que que hoy hemos escuchado tienes la obligación de hacer un libro, profundizando en lo que supuso el franquismo y lo dificil de la transición, yo destacaria lo positivo, Hemos construido una democracia sin democratas, España está en Europa, lo que hace falta es que el relevo generacional mejore y cuide la democracia. Perdona por estas apresuradas letras, no queria irme a la cama sin escribirtelas. Un fuerte abrazo. P

Susan Rivera dijo...

No se dejó llevar por su mujer, lo engañaron los falsos amigos. Susana Rivera

Susan Rivera dijo...

ANTONIO MASIP MIENTE PARA ENCUBRIR SU DESLEALTAD A ÁNGEL GONZÁLEZ

Un su artículo titulado “Diez años sin Ángel”, Antonio Masip cuenta varias mentiras y dos verdades importantes para entender “la frustrada historia de la fundación en honor del poeta”. Dice que oyó su voz por última vez diez días antes de su fallecimiento porque Ángel “quería que tranquilizara a su mujer (yo) y a Josefina Martínez, sobre la modificación de sus disposiciones testamentarias ante José Antonio Caicoya, pero no las conocía con exactitud pues habían sido dictadas mientras yo convalecía de uno de mis ictus”. Es mentira, yo no tenía ninguna necesidad de que ni él ni nadie me tranquilizara a mí porque sabía perfectamente que mi marido me había nombrado su heredera universal y presidenta de la fundación y tenía la última palabra en todo. Josefina Martínez no tenía ningún motivo para inquietarse porque ella no figuraba para nada en el testamento de Ángel González, como es lógico. No obstante, es posible que ellos sí hayan tenido la necesidad de tranquilizarse mutuamente. Seguramente Josefina Martínez estuviera temiendo ya que el testamento estipulara algo que le hiciera sombra a la Cátedra que ella creó en memoria de mi queridísimo y admirado Emilio Alarcos. Masip estaría temblando porque sabía que el testamento le impedía adueñarse, a través de la fundación, del patrimonio de mi marido, tan sólo lo nombró patrono fundador encargado de levantar la fundación, encargo que no cumplió. Es falso que no conocía la modificación de sus disposiciones testamentarias, Ángel y yo acudimos, junto a él, al despacho del notario, José Antonio Caicoya, para firmar el documento definitivo, no hubo más modificaciones, y yo estaba totalmente de acuerdo con lo que allí disponía, si no, no lo hubiera firmado. Antes, Ángel lo había repasado conmigo minuciosamente para que no hubiera ninguna posibilidad de engaño. Antonio Masip tiene que decir esto ahora para protegerse a sí mismo y a los otros dos patronos, Manuel Lombardero y Luis García Montero, porque continuamente citaron incorrectamente el testamento en la prensa. Cito su manipulación con lo que eliminaban en mayúsculas y negrita: "La dotación de la Fundación, según sus estatutos, asciende a 40.000 euros, además de la NUDA propiedad (QUE SERÁ PLENO DOMINIO AL EXTINGUIRSE EL USUFRUCTO QUE SE ORDENARÁ EN LA CLAÚSULA TERCERA) de todos los derechos de autor y cualesquiera otros económicos e intelectuales sobre su obra literaria…". La cláusula tercera dice así: "En el resto de todos sus bienes, derechos y acciones, incluyendo el USUFRUCTO VITALICIO de sus derechos de autor y demás derivados de su obra intelectual, instituye heredera universal a su mencionada esposa, con sustitución vulgar y fideicomisaria de residuo a favor de la Fundación creada en el presente instrumento público, LA CUAL RECIBIRÁ SÓLO AQUELLO DE QUE SUSANA NO HUBIERE DISPUESTO CON ENTERA LIBERTAD EN ACTOS INTER-VIVOS Y A TÍTULO ONEROSO". Creo que pensaban que una americanita no sabría interpretar el lenguaje jurídico y que no me atrevería a defenderme de un auténtico desahucio de hombres poderosos.

Susan Rivera dijo...

Tanto Antonio Masip y Josefina Martínez fueron los que provocaron el fracaso de la fundación. En el 2009 recibí una carta de Masip donde decía: “La Fundación no puede convertirse en una organizadora de eventos culturales en competencia con la Fundación Alarcos (sic, es una Cátedra), Tribuna Ciudadana o el Club de la Nueva España. El activo principal de la fundación debería ser la biblioteca de poesía hispana de Manuel Lombardero…”. Me consta que ni Tribuna Ciudadana ni el Club de la Nueva España tenían miedo a la competencia. Cuando yo aclaré que el activo principal tenía que ser lo que Ángel había estipulado en su testamento que yo iba a vigilar para que acataran al pie de la letra, abandonaron el proyecto y al amigo que tanto dicen admirar y querer porque no les beneficiaba a ellos.

Masip dice que Ángel quería la fundación, no es exacto, lo presionaron para decir que la quería para aprovecharse de él, el que más fue Joaquín Sabina que luego no hizo nada para levantarla. José Manuel Caballero Bonald no tiene absolutamente nada que ver con todo esto y lo sigo viendo cuando estoy en España, los instigadores le mencionaban su fundación modélica para convencerlo.

Luis García Montero y Almudena Grandes no cuidaban a Ángel, éramos amigos, o por lo menos así parecía, que nos veíamos de vez en cuando para cenar y tomarnos unas copas, nada más. A Ángel le parecería humillante que se diga eso, nosotros teníamos todo preparado para cuando necesitara cuidados, y se trataba de profesionales médicos, Ángel jamás hubiera aceptado que lo cuidaran amigos, ni siquiera me lo permitía a mí porque le daba pudor.

Los tres patronos abandonaron el proyecto porque se dieron cuenta que no me podían engañar, pero el escueto escrito que dice Masip que enviaron al Presidente del Principado, Álvarez Areces, no figura en el Registro de Fundaciones, por lo tanto, siguen siendo patronos de una fundación inexistente. Pensarán que si me muero podrán, ¡por fin!, heredar a Ángel González, pero mi testamento lo impide, ja, ja.

Verdad muy importante que lo aclara todo: “NO CONVENC ÍA A ARECES”. Nunca hubo ningún apoyo económico del Principado ni del Ayuntamiento, creo que por diferencias políticas ni siquiera llegaron a hablar con el Ayuntamiento, podían haber enviado a Manuel Lombardero que es del PP. Así era imposible levantar una fundación, y se trataba tan sólo de desahuciarme y adueñarse ellos de todo.

Dice Masip que le prestaría mucho que Luis García Montero continuara la biografía de Ángel González, lo cual es otra deslealtad porque sabe que Ángel se lo prohibió tajantemente. Sabe también que ese libro es otro de los muchos engaños de Luis García Montero porque tenía que haberse publicado como sus memorias que dejó grabadas, y Ángel como único autor, pero Montero se aprovechó de su muerte para publicarlo como una novela exclusivamente suya y cobra derechos de autor por las palabras de Ángel González.

Es todo una ignominia y grave falta de respeto a una persona tan digna como Ángel González, no se lo merece.

Susana Rivera, mujer de Ángel González