viernes, 19 de enero de 2018

Cuando aplaudís,no toseis



Trabajo en cosas que no serán comprendidas más que por nuestros nietos del siglo XX
Debussy



Estuve en el concierto de Daniel Barenboim.

Fecha histórica para Oviedo. 

Joaquín Valdeón, en magnífico comentario, lamenta que, en el programa de mano, faltase referencia al piano, pieza única que lleva el nombre del propio artista, construido ad hoc para los matices de su peculiar paleta tímbrica. Por mi parte también destacaría la ausencia, en ese texto introductorio, de otro hito Oviedo/Barenboim que fue el Premio Principe de Asturias de la Concordia-2002, recibido junto al tristemente desaparecido intelectual palestino Edward W. Said. Al mediodía siguiente, Said dio una conferencia en el Caserón de San Francisco, sede del rectorado de la Universidad, para cuyo acceso la cola del gentío expectante llegaba a la Plaza de la Escandalera lo que yo nunca había visto antes.

Fueron aquellos actos de emoción gradual en que los vetustenses mismos constatamos con orgullo lo que dan de sí mismos el marco ovetense, el Teatro Campoamor y la Universidad. 

El gran artista judeo argentino lamentó las toses del público que dificultaban concentración y ejecución artísticas y el consiguiente disfrute. Con las ovaciones desaparecían las muestras catarrales: "cuando aplaudís, no toséis", dijo el maestro con humor desde el escenario.¿Por qué no introducir la costumbre de caramelos en la cafetería, también en el Teatro, de forma especial las tardes de invernada?

Por cierto, Barenboim optó por interpretar básicamente a Debussy, que entusiasmaba ya en el Oviedo de los prolegómenos de la Sociedad Filarmónica que fundó el excepcional Rafael Zamora, Marqués de Valero de Urría. Zamora había nacido en Chaillot, tan parisino hoy como St. Germain-en-Laye, lugar encantador, natalicio de Claude Debussy, en línea metro/RER.

Me alegra enterarme, también por Valdeón, del buscado dibujo de una catedral gótica sumergida. ¡Y no puedo olvidar que Rafael Moneo, marginado absurdamente del proyecto de Auditorio, había querido sumergir la imagen no tan lejana de nuestra Catedral!

1 comentario:

ANTONIO MASIP dijo...

Las toses y advertencia de Bareimboin se repitieron en Barcelona y otros puntos de la gira