viernes, 8 de diciembre de 2017

El Angelín

VERSOS A LAS FLORES


¡El poeta es mariposa//Que adula todas las flores!
Carolina Coronado,Rosa Blanca



Pepe Monteserín, crack literario, escribe de un tal Angelin que en Pravia leía versos a las flores. Jesús Arango le recuerda polivalente: jardinero, barrendero y flautista.

Del San Francisco de mi infancia no retuve a nadie interpelando margaritas pero sí varios ciudadanos hablando a los árboles. Como el poeta y nombrador Fernando Beltrán saludaba diversos charcos. Incluso me topo todavía por el barrio de Uría una mujer entonces joven, pálida, que abría libro para recitar poemas en las inmediaciones del Angelín.  A fingida distraída distancia, fui receptor de los sobreactuados versos. Juan Luis R.Vigil, de adolescencia próxima, me advirtió del impagable espectáculo. Saramago- ¡El Saraqué de una olvidable ministra de Cultura!- evocaba a su abuelo despidiéndose, abrazos y llantinas, de los árboles de su huerto.

Cuando ha tiempo los juristas republicanos Saturnino Escobedo y Renato Ozores me contaron que José Loredo Aparicio, abogado de la ovetense calle Jesús, en los años veinte, leía libros paseando entre las vías del tranvía, lo relacioné con la declamadora herbolaria. 

Loredo murió atropellado en México D.F.. Pensé que los tranviarios mexicanos no estaban avisados de su temeridad como los de su Oviedo pero el investigador Jesús Mella me ha dicho que pudo no morir de celo lector, tal maravillaban don Saturnino y don Renato, sino asesinado por trotskista que había fugazmente sido.

El ribadense Dionisio Gamallo Fierros solía sentarse en el San Francisco cerca de alguna rama desprendida para imaginar que su madre la veía de niña en el tronco de un viejo olmo. Tenía Dionisio en su magín clasificadas varias huellas y oquedales arbóreas que vinculaba a su progenitora; ésta llegó a maldecir el día que su hijo, siempre Dionisín, había aprendido a leer, por la invasión de libros en la casa. Carlos Sierra ha inmortalizado un ejemplar oblicuo, errático buscador de incierta luz umbría, que he visto, o soñado, muchas veces antes de que el genio del realismo mágico lo pintara.

Mi Angelín es inanimado, moldura broncínea de fábrica, pero el silente cuerno/trompeta de pátina resaltada en Adolfo Casaprima, imagen gráfica de Francisco Ruiz Tilve, se hace oír por encima del espectro de la tenaz lectora y de los versos que, allí cerca, Luis F. Canteli, Presidente del Ateneo, antes y después alcalde en funciones, mandó audazmente esculpir de Alfonso Camín.

Bien también por el Angelín praviano de Monteserín y Arango, el mío sufrió reparaciones pero exhibe la misma fantasía mitológica, con o sin flores a las que dirigir versos o sones de corneta callada y evanescente flauta travesera.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Cuándo vas a publicar un gran libro de tus memorias personales y políticas ?
Pepe

Anónimo dijo...

Muy bello.C

Anónimo dijo...

Guardo un gran recuerdo de don Saturnino Escobedo y de su casa en el palacio de Quirós. Siento no haber anotado un poema de Alfonso Camín que don Saturnino recitaba y que se titulaba la Antorcha. Ésta era la de la Revolución que iba incendiando iglesias y que, sin embargo, se desviaba cuando encontraba la de un cura que había vivido para el pueblo.
Un abrazo.A

Anónimo dijo...

Por cierto la ultima vez que vi la placa Si soy roble con el viento...en el Parque San Francisco estaba en muy malas condiciones de conservacion
F

Anónimo dijo...

Soy(...)presidente de la Asociación Amigos del Castillo del Compromiso. En mi condición de historiador, me encanta investigar todo lo relativo a mi pueblo. En estos últimos años he publicado algún que otro libro y sobre todo, he ido recogiendo un importante archivo fotográfico de nuestro Ayer. En estos momentos dispongo de algo más de 10 mil fotos del Caspe antiguo. Precisamente en el trabajo en el que me hallo, la preparación de un libro que editará El Periódico de Aragón, lei que su abuelo Rogelio nació en Caspe, hecho que me causó sorpresa. Es un apellido totalmente perdido en nuestra ciudad, hace bastantes décadas. Hasta la fecha, sólo sabía de un Maximiliano Masip, que fue alcalde en los años 30 del siglo pasado.G

Anónimo dijo...

Muy bueno. Julia