viernes, 13 de octubre de 2017

Acerca del premio a la U.E. promovido por el eurodiputado Jonás Fernandez


He tenido el alto honor de representar a los ciudadanos españoles durante una década en el Parlamento Europeo.

Es mucho lo que he aprendido en Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo para valorar todos los aspectos por los que se premia a la Unión Europea y que estaban ya en la iniciativa del joven eurodiputado asturiano Jonás Fernández. 

Ha habido, y no cesan, sin embargo, voces críticas desde dentro y desde fuera de las fronteras europeas. Y es precisamente, y en efecto, muy lacerante ese del trato en frontera a los que quieren acceder huyendo de la hambruna y/o de la persecución política, por más que haya directivas de asilo, a cuyo informe, como ponente, dediqué dos años, y no puedo olvidarme, y protocolos exigentes de trato humanizado.

En cualquier caso, puedo afirmar sin ruborizarme que,habiendo conocido,más de sesenta países no he encontrado en el ancho mundo respeto y progreso democrático como los que adornan la U.E.

El premio Princesa de Asturias, tan justo y oportuno, tiene, no obstante, y por encima de cualquier circunstancia, que servir de acicate para progresar aún más, mucho más, en la convivencia, la Paz y los Derechos Humanos.

A la vez que felicito a Jonás Fernández por la acogida que ha tenido en el Jurado, permítanme que lo haga también con dos personalidades que no son de mi familia política, a las que conozco, y me alegra sean bienvenidas en el Teatro Campoamor de mi ciudad, el italiano Antonio Tajani, que ya tiene una merecida calle en Gijón, y el luxemburgués Jean-Claude Juncker, a los que, por encima de ideologías, admiro sinceramente por sus compromisos europeístas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Fenomenal.L

Anónimo dijo...

Muy acertado y oportuno

Ciao
A

Anónimo dijo...

Joana Raspall. Com el plomissol, La Galera, 1998

Poema massa actual....
Poesia demasiado actual............
Bon cap de semana / buen fin de semana E:

Si el món fos escrit en llapis,
podria esborrar la lletra
que vol ferir;
podria esborrar mentides
que no cal dir;
n’esborraria l’enveja
que porta mals;
n’esborraria grandeses
de mèrits fals...
Però és escrit en tinta
de mal color:
el color brut de la guerra
i del dolor.
Qui voldria escriure un nou món
més just i net?
Potser que tu i jo ho provéssim,
ben valents, lletra per lletra,
des del nostre raconet...