lunes, 4 de septiembre de 2017

Bien recuerdo el día que Ana Gomes, eurodiputada socialista, me tomó, agradecida, la palabra "austericidio"



En un año, Portugal ha pasado de patito feo a cisne blanco; de gobernar con extremistas de izquierdas a ejemplo de la UE y del FMI. El Gobierno socialista se dispara en las encuestas y su ministro de Economía, Manuel Caldeira Cabral (São Sebastião da Pedreira, Lisboa, 1968) no solo anuncia el mayor crecimiento del siglo sino que asegura esto es solo el comienzo. Los portugueses lo corroboran con una grado de confianza nunca antes visto. El optimismo ha llegado a Portugal.
Pregunta. ¿Qué está pasando en Portugal?
Acabamos con la austeridad , adoptamos una política moderada y responsable; aseguramos que no habrá más recortes

Respuesta. Hace un año asistí al Foro Económico de Davos. Todas las preguntas eran sobre cuándo tendríamos otro rescate; este año, Christine Lagarde [directora gerente del FMI] me pasaba su micrófono para que explicara el éxito de Portugal. Este trimestre el PIB del país ha subido un 2,9%, el mayor de los últimos 17 años; el semestre se cierra con un 2,8%, todo hace prever que Portugal acabará el año con el mayor crecimiento del siglo. Desde 2010, la economía portuguesa no presentaba tres trimestres seguidos con crecimientos superiores a la media de la Zona euro.
P. ¿Cuál ha sido la receta para pasar de ser el problema de Europa a ser la solución?
La inversión automovilística que se fue al Este, regresa.

R. Liberamos a la economía del corsé de la austeridad. Acabamos con la austeridad y adoptamos una política moderada y responsable; devolvimos rendimientos a trabajadores y pensionistas y aseguramos a los ciudadanos que no tendrían más recortes sociales. Así se recuperó la confianza de los portugueses y de los inversores.
P. El reproche de la oposición es que los inversores siguen desconfiando.

R. El trimestre se ha cerrado con un aumento de la inversión del 10%, lo que garantiza la sostenibilidad del crecimiento. Hace 12 años teníamos un déficit externo elevado, y hoy hay superávit en la balanza de bienes y servicios gracias a que las exportaciones crecen al 9%, al mayor ritmo de la década, más que en países como Holanda o Alemania, que son referencias de competitividad. Los resultados son interesantes, pero más la forma en que crecemos.
P. Portugal vive una explosión turística, ¿Ha sido este el motor de la recuperación?

R. Los motores son la inversión y las exportaciones, que están muy diversificadas. Aunque se hable mucho del turismo, aumentan mucho la industria agroalimentaria, el calzado, el textil y el automóvil.

R. La inversión automovilística que se fue de Portugal y de España hace unas décadas hacia los países del Este, está volviendo. Se fueron en busca de mano de obra barata y han vuelto por nuestra mano de obra cualificada. La industria automovilística en la península ibérica vuelve a ser muy competitiva por la cercanía de sus empresas de montaje y de componentes. La industria busca productos más diversificados, customizados al gusto del cliente, y eso no se puede hacer con una producción lejana y dispersa. Volkswagen, Renault, PSA, la Bosch, Continental han aumentado sus inversiones en Portugal en los dos últimos años.
P. Su primer ministro, Antonio Costa, anunció al comienzo de su mandato que Portugal no iba a competir con bajos salarios, que no era el camino. ¿Cuál es?

R. Siempre va a haber países con salarios inferiores. El camino es el de valorizar nuestros productos y eso pasa por el diseño, por la creación de marcas y la integración en las cadenas de valor. El aumento de nuestra competitividad no se ha hecho a costa de recortes salariales; hemos subido salarios, estamos creando empleo y crecen las exportaciones. Hay muchos productos que salen de fábricas portugueses a 5 euros y son vendidos a 50; la solución no es rebajar el precio de la producción a 4,5 euros, sino conseguir entrar en esa cadena de valor de 45 euros.
P. Pese a todo, el turismo está siendo un gran escaparate para el país

R. Ha habido un descubrimiento de Portugal en mercados inéditos. El turista de playa español e inglés ya lo teníamos, la novedad es el crecimiento del procedente de Francia, Alemania, China, India o Estados Unidos, que crece un 40%. Es un turismo diversificado en destinos, personas y estaciones. Las regiones que más crecen son el Norte y las islas Azores, con subidas del 20%. El turismo familiar ha dado paso al de jóvenes y jubilados, y dos tercios del crecimiento son en temporada baja. Y crecemos en calidad, los turistas aumentarán este año un 11% pero la facturación un 20%. Hay en construcción 200 hoteles, la mayoría de cuatro y cinco estrellas.
P. En esta nueva cara del país, ¿qué papel ha jugado conseguir la Web Summit tecnológica?

R. Atraer a 60.000 personas, y este noviembre se doblarán, y a centenares de inversores ha traído inmediatas consecuencias. Los organizadores trasladaron su oficina de Dublín a Lisboa, con más de 100 empleados, llegaron inversores a start up portuguesas y firmas extranjeras movieron aquí parte de su actividad, es el caso de Second Home, una de las más famosas incubadoras de Londres, que ha abierto en Lisboa su primera filial; de Siemens, que trae el primer centro de ciberseguridad fuera de Alemania o de Mercedes Benz, que instala su único centro de investigación para sus coches sin conductor. En los años 60, la inversión extranjera era para contratar mano de obra barata en calzado y textil; en los años 90 se concentró en el sector del automóvil; ahora es una inversión que, por primera vez, transfiere áreas de ingeniería, investigación y tecnología, lo que que está llevando a una alteración estructural de la economía portuguesa.
P. ¿Cómo han resurgido los dos sectores tradicionales del país, calzado y textil, que se daban por muertos con la globalización?

R.
 Europa decidió desproteger a los sectores tradicionales del sur de Europa, y proteger la agricultura de los países del Norte, fuertemente subvencionada. Con la globalización, dejamos de competir por precio. Fabricábamos una gama media de calidad y todo eso se fue a China. Hoy el calzado portugués es el segundo más caro del mundo, solo por detrás del italiano. Calzado y textil se han reinventado apostando en formación y diseño, no en recortes salariales. También ha contribuido un fenómeno que creó Inditex, la producción de respuesta rápida al cliente. La deslocalización de la producción a lugares distantes en busca de bajos precios tiene la desventaja de no dar respuestas flexibles; por ahorrar unos céntimos en el producto perdían millones por fallos en la distribución o por los rápidos cambios de la moda. Las producciones cortas y próximas de Inditexrecuperaron la industria textil. Casi un tercio de la producción procedía del norte de Portugal y Galicia; a Inditex le han seguido otras grandes multinacionales. El consumidor quiere hoy diseñar su propio producto, su propio mueble, su propio coche y para ello se necesita una producción cercana, flexible, rápida y sofisticada. Eso lo tiene Portugal y lo tiene España, nunca lo va a tener China. Es el camino a seguir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante.A