viernes, 25 de agosto de 2017

Por esos mundos:barreras en San Petesburgo

DE LA DISCRIMINACIÓN Y LA MOVILIDAD REDUCIDA

Este verano he tenido ocasión, por primera vez en la vida tras haber recorrido antes sesenta países, de pasar por San Petesburgo, la cara más amable de la vieja Rusia.

Es, desde luego, una ciudad maravillosa donde me encantaron el Hermitage, las iglesias de San Pedro y San Pablo y La sangre derramada, la Avenida Newski, la muralla, los canales y muchos detalles más, sin poder disfrutar de varios de sus famosos palacios y de su legendario Teatro. No obstante, como dice un sabio chiste del genial El Roto, ví sobre todo turistas.

Fue, sin duda, un viaje familiar grato en el que no me abstraje de mi personal cosmovisión política. Así apenas cabía olvidar que estábamos en el centenario de las revoluciones de Febrero y la proletaria, más contundente y universal, de Octubre, ambas de 1917. El comunismo ha sido pernicioso y cruel en donde gobernó y no tanto en donde fue simplemente heroica y sacrificada oposición, aunque los crímenes sufridos en España por Andreu Nin, León Trilla o Luis Montero entre otros son inolvidables y vergonzosamente justificados por corifeos genuflexos.

Las vinculaciones entre Trump y Rusia parecen, aunque los datos están abiertos a futuras valoraciones mejor matizadas, una amenaza para la libertad mundial y puede que también para el equilibrio del medio ambiente. Todo eso forma parte de las grandes relaciones internacionales, lo que en diplomacia se conoce como las altas partes, pero desde mi posición de ciudadano con movilidad reducida, pude sentir que el país no afronta con contundencia la discriminación de personas que padecen mis mismas actuales limitaciones. 

En mi tiempo de Alcalde, una gran concejal, Begoña Pérez, me advirtió de ochenta obstáculos que había para los ya entonces mal llamados minusválidos. Bego tuvo entonces apoyo para neutralizar aquellos lacerantes puntos negros de nuestro urbanismo, pero cuando, años después, yo mismo pasé a sufrir los embates del daño cerebral, bien noté que en Oviedo había mucho más que hacer, incluso algunos edificios públicos como el Ridea/Palacio de Toreno o la Casa del Pueblo siguen siendo una verdadera tortura para usuarios de mi perfil. Aún ahora, alejada del poder municipal, Begoña me insiste:"puedo afirmar,  que llevamos muchos años de retraso en facilitar la accesibilidad en nuestra ciudad, máxime cuando los ciudadanos , afortunadamente, van cumpliendo edades mas longevas.Por ello, es preciso que el Ayuntamiento aborde con urgencia un Plan integral de ciudad accesible".

En Bélgica donde viví diez años, sin embargo, la respuesta cívica es ejemplar mentalidad progresista contra las barreras arquitectónicas que, desde luego, no ha llegado con esa fuerza a Rusia, por más que otros países del área, me refiero a Suecia o Finlandia, sean vanguardistas.

Bien San Petesburgo, sin barreras sería mejor.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta mucho
Un beso.M

Anónimo dijo...

Me alegro de que estés en condiciones de viajar a San Petersburgo aún con movilidad reducida.C

Anónimo dijo...

Lo del Hermitage, por los catálogos y diapositivas que conozco tiene que ser de fábula. Ya me contarás.
P

Anónimo dijo...

Muy bien Anton,

Ya veo que lo pasasteis bien por las tierras del Norte. Me alegro mucho. Es una asignatura pendiente que tengo con el ERMITAGE.
Un abrazo.C

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho el artículo porque también yo he estado hace unas semanas en San Petersburgo donde también vi, sobre todo, turistas. El record de turistas está en el Hermitage. Las colas para estar son tan exageradas que llegan a ser un espectáculo en sí mismas. Entre cabezas de japoneses de 5 en fondo logré vislumbrar dos cuadros de da Vinci. Eso sí, el palacio es espectacular como lo es toda la ciudad y respiras Historia en cada momento.

También mencionas a tu concejala Begoña Perez a la que tengo mucho cariño ya desde sus tiempos como asistente social en la Residencia N. Sra de Covadonga (hoy HUCA).A

Anónimo dijo...

Hace años jugué un torneo de ajedrez en San Peter..., digo en Leningrado.
Maravillosa ciudad.F

Anónimo dijo...

Conozco San Petesburgo y es maravillosa ciudad.G

Anónimo dijo...

Destino de éxito. Enhorabuena por el viaje familiar.
L

Anónimo dijo...

Bueno, ¡la experiencia en el microbús en familia debió ser estupenda !
C

Anónimo dijo...

Buenas tardes amigo Antonio, nunca es tarde para recocer la cosasP

Anónimo dijo...

Enhorabuena por tu viaje...yo lo hice hace 30 años...aún con el comunismo...no lo olvidaré.
Tus palabras, como siempre, muy sabias.
Un abrazo...a ver cuando nos vemos algún dia.A