viernes, 11 de agosto de 2017

Necrologia de Hugh Thomas



HUGH

Emilio Menéndez del Valle, con el que compartí Estrasburgo, y antes el Sahara, me comunicó por tuit el fallecimiento de Hugh Thomas, noticia a la que La Nueva España trató con merecida amplitud pues fue buen amigo de Asturias y, en concreto, mucho de Ignacio Gracia Noriega, que le precedió tristemente en la muerte y antes en los zigzagueos de la evolución ideológica. Más o menos al tiempo conocí también a Carr, Jackson, Ronald Fraser, anglos ya idos, sobre los que deberé escribir, y a Preston y otros sabios foráneos que con tanta autoridad peroraron sobre nuestra dolorosa historia bélica.

Recuerdo la primera vez que ví su nombre en Bayonne, Sur de Francia. Sería al comienzo de los sesenta pues su famosa La Historia de la Guerra de E .spaña apareció en francés, chez Robert Lafont, antes de la edición española de Ruedo Ibérico, que tardó en salir y mucho más en distribuirse en la piel de toro. Qué extraño y absurdo parece a esta distancia cronológica cuando se perseguía todo lo que editaba Ruedo, que bajo el patrocinio de François Maspero, codirigían José Martinez y el ovetense Ignacio Quintana, Ramón Bulnes.

Franco tenía otros biógrafos británicos de cámara y estipendio mientras la neutralidad y el rigor de Hugh estaban proscritos. Sigo conservando el documento del Gobernador de Guipúzcoa que decomisa dos libros, casualmente citados en un trabajo que EDICUSA ya me había publicado en Madrid. 

Por Hugh me enteré de la espeluznante controversia entre Unamuno y Millán Astray del 12/10/36, en el Paraninfo de Salamanca, con aquellos terribles gritos, ¡a no olvidar!, de "¡Abajo la inteligencia!,¡Viva la muerte!".Preston ha escrito: "Ricardo de la Cierva, presa de la frustración, tildó el libro de vademécum de papanatas".

Cuando España empezaba a normalizarse, Ediciones Naranco, la propietaria de la revista Asturias Semanal, a la que tanto debe la transición democrática asturiana, editó, con gran éxito y un punto de audacia, a Hugh en fascículos. Higinio del Río refirió aquí, con detalle, la presencia de Hugh en Llanes.

Lleva razón la profesora ovetense Carmen García, coincidente con el muy sabio también ovetense Enrique Moradiellos, de la Universidad de Extremadura, al calificar la obra central de Hugh Thomas como superada, pero también generadora de un cambio historiográfico revolucionario.

Hugh disfrutaba mucho en Asturias, tal queda dicho, y bien siento su desaparición.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Antonio,

Creo que fue hacia el 1962, cuando lei la obra de Hugh Thomas, en mi
clase de historia, dada por mi profesor judio americano, quien tenia
un padre que habia luchado en THe ABRAHAM Lincoln Brigade en Espana.
Tambien tuve la oportunidad de conocer al cantante y jugador de futbol
americano, Paul Robsen. Cantaba una cancion llamada OLD MAN RIVER, a
quien Franklin Delano Roosevel no le dejo cantar en la White House.
pero Eleanor lo invito y canto en lo que hoy es The Rose GArden. Tu
articulo me trajo memorias de esa gente que lucho por la libertad .
Muchos perdieron sus vidas. Aunque no soy de su generacion, los hecho
de menos. Algunos murieron en los "60-1970, y los que vivian
participaron en la lucha contra la guerra de Vietnam. Todavia
tenian alguna fuerza para manifestarse en contra de esa injustica del
gobierno de Estados Unidos. Tuve la oportunidad de manifestarme con
algunos en THE MARCH ON WASHINTON, D.C. y en New York City.J

Anónimo dijo...

Me gustó...Fué un descubrimiento aquellos años y un referente.
Y..."Carta de Asturias" que, aunque no es "para nota" pero merece tomarse en cuenta.
Abrazo
F

Anónimo dijo...

No paras de recordar querido Antonio y además tienes memoria inacabable.
Abrazos. E

Anónimo dijo...

también a mí el episodio del enfrentamiento de Unamuno (muy valiente) contra Millán Astray fue revelador del alcance de la tragedia española, de su brutalidad y encono; la mujer del Dictador tuvo que salir de allí por piernas y escoltada por Pemán.
Toda una escena.A

Un fuerte abrazo de tu amigo y lector,