domingo, 23 de julio de 2017

Nacho Quintana y el imprescindible Museo de Oviedo

Alfonso II y el necesario Museo de la Ciudad de Oviedo

23.07.2017 | 03:42
La estatua de Alfonso II el Casto junto a la Catedral. 
Existió un legendario guerrero, cristiano y de origen noble, que en la segunda década del siglo VIII, concretamente desde el año 718, acaudilló a los astures norteños contra los musulmanes, que habían invadido la península Ibérica en el 711. Pocos años después, en el 722, los derrotó en la conocida Batalla de Covadonga, fundando el Reino de Asturias. Asentó su monarquía en Cangas de Onís, reforzada por sus primeros sucesores: su hijo Favila y su yerno Alfonso I. Siglo y medio después, esta historia la cuentan los cronistas de Alfonso II, noveno rey de este recién nacido reino, algo nebuloso, sobre todo en esa primera etapa oriental en Cangas. Alfonso II, denominado como el rey Casto, estableció definitivamente en Oviedo la corte del Reino de Asturias, que había sido un tanto ambulante hasta ese momento, pasando de Cangas de Onís a Pravia. 
Alfonso II fue proclamado rey el 14 de septiembre de 791 y, como novedad, ungido por el rito visigodo. Este rey manifestó así la voluntad de ser heredero y continuador de la monarquía hispanogoda, reivindicando con ello el derecho del Reino de Asturias a recuperar la histórica Hispania romana, así como la visigoda, invadida por los musulmanes, aquel viejo reino cristiano con capital en Toledo. Alfonso II pasaba de la valiente rebelión y resistencia de Pelayo y sus continuadores, a la decisiva Reconquista de la España perdida, extendiendo su reino hacia nuevas fronteras. El Reino de Asturias finalizó a la muerte de Alfonso III el Magno en el 910, trasladándose su capitalidad de Oviedo a León. Empezaba así otra etapa de la Reconquista. A los actuales astures que quieran profundizar en esta historia, les recomiendo vivamente el libro "La Monarquía Asturiana (718-910)" de J. Ignacio Ruíz de la Peña, que fue uno de los mejores historiadores sobre la Edad Media de España. 
Alfonso II el Casto se instaló en Oviedo como capital de ese pequeño reino de astures, cántabros, gallegos y vascones, esa ciudad que treinta años antes habían poblado el abad Fromestano y su sobrino el presbítero Máximo, como también su padre el rey Fruela. Este Casto rey tuvo un largo y fecundo reinado (791-842). Convirtió la sede ovetense en un importante centro de poder político, cultural, artístico y religioso. Mantuvo estrechas relaciones diplomáticas con el emperador Carlomagno. Con el "descubrimiento" en Galicia del sepulcro del apóstol Santiago, creó el camino de peregrinación más importante de Europa desde la Edad Media hasta la actualidad: el Camino de Santiago. Al mismo tiempo, ordenó a su arquitecto Tioda que levantara un potente conjunto de edificios civiles y religiosos en su capital, para que Oviedo se semejara a una "Nueva Toledo". 
Por esto acertó la dirección del diario LA NUEVA ESPAÑA al organizar este verano la exposición: "Santullano, viaje al siglo IX". En ella se recrea la época de este rey Alfonso II hace 1.200 años y su iglesia San Julián de los Prados, llamada también Santullano, con una impresionante reconstrucción digital de sus excepcionales pinturas murales. Una exitosa exposición que ha recibido 14.000 visitantes en Oviedo, y que repetirá en el pabellón del periódico en la Feria Internacional de Muestras de Asturias en Gijón. A su vez, el concejal de cultura del Ayuntamiento de Oviedo, Roberto (Rivi) Sánchez Ramos de IU, ha organizado, muy oportunamente, la interesantísima exposición "Los rostros de la monarquía asturiana", que aproxima y explica la existencia de nuestros doce reyes astures. Es un doble éxito de dos exposiciones, lógicamente efímeras, con una semejante línea medieval que recrea el pasado de Asturias de una forma gozosa. 
Llevando el agua a mi molino, planteo que la combinación de los contenidos de estas dos exposiciones proporcionan suficientes materiales, lógicamente definitivos, para crear la primera sala de este deseado Museo de la Ciudad, que se debería construir en el llamado "martillo" de la calle Santa Ana, ese museo que pretende dedicarse a la historia de Oviedo desde el principio hasta la actualidad. Hace un par de semanas nuestro Alcalde, Wenceslao López, clausuró y presentó las conclusiones de aquellas intensas jornadas sobre el "Modelo cultural de Oviedo a debate", organizadas por la AMSO-PSOE. En ese acto (LNE, 24-5-2017) anunció que echa de menos el Museo de la Ciudad entre las infraestructuras culturales de Oviedo. Alea iacta est. La suerte está echada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Genial. Gracias por tanta información y recomendaciones.
Mm