viernes, 12 de mayo de 2017

MODESTINA


Era langreana de olvidada oriundez, que vino a la portería de sus padres, en el borde alto de la ciudad. Allí adquirió fama, casi casual, diestra en el manejo de medidas, aguja y dedal. El jaretón casero, preindustrial, preliterario en Carmen Gómez Ojea...

Los vestidos que las niñas burguesas lucían en las toldos de las playas costeras fueron su primer éxito. En Vetusta había quien gastaba visitas esplendorosas del donostiarra Cristóbal Balenciaga, al que Modestina prestaba atención. Probablemente sea apócrifa la anécdota del banquero Policarpo Herrero, el don Anacrasis ayalino, que, tentado a emular el encargo de su hijo de unos caros tejidos londinenses, habría respondido al sastre Juan Montes:"Ignacio tiene padre rico pero yo no". 

Cuando empezó a irle curioso dejó la portería y las pruebas a domicilio por la Encimada y más luego el Campillín...hasta Cabo Noval, donde aventuró sedas, entonces prohibitivas, y abrigos al límite lineal permitido.

Modesta admitió Modestina, de pegadiza sonoridad, y pronto de buen taller, que de rebote evitaba confusión con Casa Modesta, en la calle Jovellanos, la Traslacerca clariniana, inmortalizado en una tinta de Jaime Herrero. La Casa de Comidas se especializaba en guisos cárnicos británicos; el corte de Modestina también extranjerizante pero continental. Tal los costureros parisinos (Dior, Chanel, Lanvin...) trabajaba piezas únicas.

Modestina, con mercado local vacilante y fronteras cerradas, tuvo magnífica acogida en ambientes madrileños, incluido El Pardo. Su peculiar cash flow eran los cobros coincidiendo con sus viajes profesionales. 

El matrimonio, en los usos biempensantes, poco propicios al trabajo femenino, forzó primer retiro. Su vuelta a la ropa, tras fijarse en Europa, de nuevo abierta, generó otros ecos e, incluso, una boutique, nombre intraducible al castellano literal, en la que algunos/as le habían adelantado.

Entró en el siglo con andadura queda en apenas el espacio novelado de Pepe Avello y J.M.Jove, en torno a la hoy peatonal Principado y el toque de elegancia en su menuda figura...

Doblemente Modesta/Modestina...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que recuerdo! C

Anónimo dijo...

Muy bueno tu clariniano artículo “Modestina”. Lo nuestro: tres candidaturas. Con los dos candidato compitiendo, tendrá el aparato, con más seguridad, a la candidata andaluz como jefa del PSOE. ¡Qué horror! Tan seguro, como que yo no iré en AVE a Madrid. Detrás de los montes nos quedaremos los jubilados y jubiladas, cuidando los lobos, los jabalíes y una veintena de osos de nuestro ”Paraíso”, naturalmente turístico.N

Anónimo dijo...

Fenomenal apunte literario de Oviedo, sobre la ciudad que daba importancia a la moda en el vestir y sobre la modista que vistió a la burguesía local en aquella época. Aún admitía el artículo media página más para quedar perfecto. Enhorabuena.C