martes, 4 de abril de 2017

Se fue Juan María Urquiola

Juan Mari se extinguió

Tengo un vago recuerdo de que a Juan Mari lo evacuaron superviviente de Gernika. 

Con un letrero como escapulario se lo llevaron a Francia junto a otros niños vascos, lo mismo que Lucio, mi consuegro, que apareció en el Norte de Inglaterra, donde lo refugiaron los hermanos Attenbourg. Más firme la memoria de la tarde que vino a buscar a tía Lucia a casa de los abuelos en Fruela. Era "Juan María ni Juan a secas ni José María" corregía nerviosa tía Lucia re mirándose en un cuarto de baño amarillo, pleno de grifería de nombres ingleses.

Me llevaron al circo. Yo creo que, mediados los cincuenta, ya no se destilaba lo de carabinas, única posibilidad que tuvieron antes mis padres de asistir juntos a la oscuridad del cine.

  De aquella descubrí que existía un timbre detrás de la puerta portaliega por la que por primera y única vez tan simpático pretendiente ("De Forjas Alavesas, que pudo ser ingeniero de Minas o de Caminos pero que optó por industriales")advertía de su inquieta presencia.

Tía Lucia estaba encantada, yo creo que la abuela, sin explicitarlo, también, pero el abuelo puso la nota de distancia:"no entiendo que no haya escogido Caminos si dices que podía optar"

En cualquier caso, el timbre pasó para mí a dar la denominación de Juanmari al escondidísimo lugar del portal, recién descubierto, inalcanzable todavía para mi estatura.

El joven ingeniero con la pretensión de interesar a su amada se proponía llevarnos al Circo a delantera pero a mí me daba miedo la cercanía "de las fieras" por lo que hubo de optar por "sillas sin numerar", un híbrido de asientos de tijera entre las almohadilladas y el graderío de "general".Juan, Juanmari, juanmaria, que me liaba, compró unas rifas que no tocaron y rió ampliamente cuando el payaso Tonetti, que yo temía asociase con mi nombre, empezó a hablar del cuerpo humano como si de un mapamundi se tratara:Sudán, lago Titicaca y alguna audacia más que no capté y que ruborizó, sin duda por mi presencia, a tía Lucia y cuyas explicaciones empecé insistentemente a pedirles dando motivo a la primera discusión de la pareja sobre lo impropio del speech.

Luego vino la boda en San Isidoro, oficiada por el Padre Eulalio O.P., director de los Dominicos, confesor de la abuela, que no pudo asistir al banquete pues estaba de luto por su madre. De monaguillos Jaime y yo,muy contentos de colaborar a semejante acontecimiento.En el Principado hubo sesión de fotos y bien recuerdo a Pérez Yarza, al que conocí mucho en Deusto, por sus encantadoras cinco hijas, que no se aguantaba en el el chaquet y hubo de subir a la habitación a cambiarse.Chez Pérez Yarza/Sansebastian, en la calle María Díaz de Haro, años después,Charo me contaría que algún bromista de la familia Urquiola les había dicho que no era la boda sino que la convocatoria era para "el ensayo de la boda" "que la boda era al día siguiente" y que no reparó hasta fijarse en la leve lágrima de tía Lucia, por lo que de un codazo le dijo a su marido:"De ensayo nada,esto es auténtico y precioso".

  • Hoy, coincidiendo con el aniversario del Gernika, también se extinguió para siempre Juan, Juanmari,Juanmaría o cómo diablos quiso tía Lucia que aprendiera bien yo y al que debo la iniciativa de haber estudiado en Deusto, cuya Uni desconocía por completo hasta que mi tío me lo propuso.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

J.
S

Anónimo dijo...

Bonita despedida Antonio, nosotros naturalmente, le conocíamos poco, sin embargo pienso que era buena persona, en realidad un personaje en su vida y obra. Lo sentimos mucho y te ruego que se lo hagas saber a toda la familia.
M

Anónimo dijo...

Excelente evocación.M

Anónimo dijo...

Preciosos recuerdos.Espero llegar mañana a San Isidoro.T

ANTONIO MASIP dijo...

Es curioso como se sienten las cosas de familia sea directa o por afinidad

Anónimo dijo...

Muy sentido.
Abrazos.A

Anónimo dijo...

Las Palmas, Brasil, Sudán, Tetuán, Trípoli, Honduras y el Lago de Titicaca... creo recordar de la misma función del circo a la que ambos hubimos de asistir...
Jc

Anónimo dijo...

Un abrazo.M

Cristina Pérez-Yarza dijo...

¡¡¡¡¡Juan Mari!!!! Qué recuerdos. Tocaba el piano "de oídas" y era cariñosísimo con todas nosotras. Lo siento de veras