viernes, 27 de enero de 2017

LUTERO Y FEIJOO SIN PUERTAS NI VENTANAS

La evocación de Emilio Alarcos por su hijo Miguel fue una conferencia deliciosa con la que dio comienzo, en el Ridea, los encuentros de la "Asociación Amigos de Vetusta, Pilares y Lancia". Miguel, que sigue la estela intelectual de sus augustos padres, estuvo muy rebién con un texto intimista que espero publique, tal reclamó Ignacio Quintana. Hubo un instante en que la chispa humorística de don Emilio me vino como si su foto/cartel y las palabras del vástago, le convirtiesen en un aparecido, a cuya ausencia no me acostumbro. Fue sobre todo cuando el conferenciante reprodujo un diálogo entre padre e hijo al preguntar el niño, ante la figura de Fray Benito Jerónimo Feijoo frente a San Vicente: "¿y de qué murió?" La insistencia del chaval hizo que el sabio filólogo no rehuyera contestación: "Se cayó de su ventana" A la mañana siguiente asistí a otra magna lección, esta vez de González Novalín, en el seminario metropolitano, sobre Lutero y la represión, censura y persecución española. Me acordé de Feijoo en la celda conventual y el traspié mortal que Alarcos se habría sacado paternalmente de la manga. Novalín, en texto cuya estampa espero también pronto, se adentraba, con el rigor que le caracteriza, en el origen del luteranismo para este quinto centenario de la supuesta rebeldía herética del fraile agustino en el portalón de Wittenberg. Martín Lutero era tachado de Anticristo en las clases que proliferaban, ineludibles, en nuestra adolescencia y que han venido públicamente a rectificar los Papas Ratzinger y Bergoglio. Al excelente acto y la puesta en suerte de Lutero/Novalín contribuyó la introducción y conclusiones del Sr. Arzobispo, con especial hincapié en la importancia de la llamada Contrareforma, y las palabras precisas de don Javier Gómez Cuesta. Sentado entre muchos clérigos ortodoxos mi pensamiento fue a que otros, heterodoxos y protestantes, Towsend y Borrow, por ejemplo, habían llegado en Oviedo hasta la legendaria celda de Feijoo. ¿Y si de verdad se hubiera muerto de una caída de su ventana? El gesto excesivo por su severidad que nos ha transmitido Gerardo Zaragoza, la cordura y el equilibrio de nuestro primer ilustrado, que ensalzaban otros peregrinos celulares,los doctores Marañón, Telenti, Tolivar y Rof Carballo, no apoyarían en absoluto que el abad benito hubiera estado jugando por las fachadas, a cuyas ventanas difícilmente hubiera podido asomarse, sufridor de un ictus, cuando, en los últimos oficios litúrgicos, asistía en silla de ruedas. Feijoo no se habrá matado desde ventana alguna pero parece evidente que tampoco Lutero tuvo el gesto, al menos en 1517, de colgar sus famosas 95 tesis del atrio, o puerta, de la Iglesia de Wittenberg, que ahora se conmemora y acepta como fecha primigenia del protestantismo. Feijoo y Lutero, dos personalidades de gran categoría, sin puertas ni ventanas.¡Y a no olvidar Erasmo, otra preocupación obsesiva del Santo Oficio! No tuve la dicha histórica de conocerles pero sí al gran Alarcos en Vetusta/Pilares/Lancia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Reconozco no recordar mucho de su etapa como alcalde de Oviedo, no le conocía personalmente y me interesaba más la política como gestión colectiva que las personas. Ahora, después de unos cuántos años de haber dejado ese cargo y de yo leer sus escritos, estoy convencida de que pocas o ninguna ciudad han podido disfrutar sus ciudadanos de un alcalde o alcaldesa con los excelsos conocimientos históricos que tiene usted de su bella ciudad Vetusta.V

Anónimo dijo...

Delicioso. Abrazos. P

Anónimo dijo...


muchisimas gracias por acordarte de mi padre y de mis reuierdos de niñez, a propósito de mi conferencia, en la que estuviste en primera fila, y un gran abrazo también de mi madre, no ducha en estos artilugios. Me acaba de mostrar tu artículo de prensa y leermelo. Ya sabes cúanto te quería mi padre y cúanta la estima que te tenía.Desde el "balcón" (no era "ventana" el sitio desde donde se caía Feijoo y por eso "se moría", pero da igual, se entiende lo mismo, aunque a mí, persona interesada y acostumbrada al balcón, me haga más gracia desde ahí), digo, desde el balcón de la nada escueta donde estará seguramente, estará tañendo su amplia sonrisa con agradecimiento y emoción. Un fuerte abrazo.
M

Anónimo dijo...

Muy guapo e interesanteM