jueves, 5 de enero de 2017

ALMA EN VILO

Mi prima Patricia, que nada tiene que ver con la primita solterona que, carpetovetónico, cantaba Rafael de León, me habla de un joven intelectual milanés, Gianluigi Ricuperati, con una curiosa teoría narrativa sobre la divagación de su alma malherida en los envoltorios, o bodies, de otras personas próximas. Y me lo cuenta una mañana luminosa de fin de año en que todavía mis tripas, desprovistas de vesícula y del alien en forma de tumor gist, extinguidos en doble tajazo, magistral e inmisericorde, buscan la conexión habitual cuerpo/alma que noto me falta mientras espero, y confío, en que mi almario se asiente definitivamente. En tiempos de estudiante visité en Londres a J.A. Balbontín, un exiliado de vida azarosa, que me llevó a "Viridiana" que daban en cinematógrafo cerca de su casa. Tuve tiempo de conversar ampliamente sobre sus colaboraciones para Índice de Juan Fernández Figueroa, personaje también harto curioso, que conocí. Balbontín tenía una extraña filosofía que no he vuelto a constatar en el medio siglo transcurrido desde aquella velada londinense: creía que el alma no se extinguía automáticamente con la muerte sino que vagaba un tiempo flotando en las cercanías del cuerpo del que se había ido. No tenía vocación de eternidad pero sí valoraba una ligera mayor duración que las heridas mortales de la vida. ¿Afinaba Lorca...en su genial elegía?: Por las gradas sube Ignacio//con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, //y el amanecer no era. Busca su perfil seguro,//y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo//y encontró su sangre abierta Alejandro Duque Amusco, poeta y máxima autoridad en nuestro llorado Bousoño, llama atención al poema cimero de Juan Ramón Jiménez, Espacio, y la reflexión final cuando, dirigiéndose a su alma deseosa de abandonarle, le pregunta: "¿No te gustó mi vida?" Y sigue haciéndole otras preguntas igualmente conmovedoras. Hay quien me menta en la red a Unamuno. Sin embargo, Lorca ensalzaba, como todo el grupo progongorino del 27, a Juan Ramón pero se abrumaba ante don Miguel, que no soportaba bien, aunque el vasco le legase un poema. No sé pero noto que, tras mi paso por el quirófano, mi alma se desajusta un tanto del cuerpo ignorando, ya pasado mes largo, cuándo exactamente todo habrá vuelto a la normalidad sin riesgo de abismo ni para el alma ni para el cuerpo ni aún para la maravillosa ligazón de ambos. JRJ sí buscaba, al pie del Nobel, eternidades: ¿vamos a hacer eternidad, vamos a hacer la eternidad, vamos a ser eternidad, vamos a ser la eternidad? "Eternidad en vilo" tituló póstumamente Emilio Alarcos, con el verso de Guillén. Espero, en cualquier caso, la estampa, o relato, de Ricuperati para pronto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...


Siempre me sorprendes con tus artículos, y hoy por partida doble, ya que veo que has puesto mi nombre en él, traído por el recuerdo de Carlos Bousoño, que, como sabes mejor que nadie, está en el origen lejano de nuestro trato. Gracias por todas estas consideraciones tuyas hacia mí, querido amigo.

El artículo sigue siendo tan emocionante como en su primera versión, pero ahora la chispa de Juan Ramón le da un nuevo realce. Se lo voy a "rebotar" a la sobrina nieta del poeta de Moguer, si no tienes inconveniente, buena amiga y devota de su tío abuelo hasta la médula del alma. Le alegrará ver que J. R. J. es recordado desde Asturias.
A

Anónimo dijo...

Antonio, intuyo por tus palabras que tuviste una operación y salió todo bien .¿ es así?. Me alegro mucho de que todo haya ido bien Un abrazo.T

Anónimo dijo...

A mí que no me han metido el cuchillo loco ....me ocurre aveces que mi alma y mi cuerpo se distancian .....Espero a Recuperati... Gracias por ti vuelvo a leer la conmovedora Elegía ......Espacio de J.Ramon y recordar a Alarcós ..'La portada de M Claire...B

Anónimo dijo...

Gracias por tu lucidez B

Anónimo dijo...

Muy guapo.M

Anónimo dijo...

Carta de la sobrina nieta de JRJ
Querido Alejandro:
Muchísimas gracias por el magnífico texto que me mandas, con alusiones a Juan Ramón y su vocación de eternidad que creo que, en parte, se ha conseguido, pues prueba de ello es que después de casi 60 años de su muerte, aún se le sigue recordando.
La eternidad, lo eterno, son constantes en su obra y tiene textos muy hermosos sobre ello. Hay uno que a mí me gusta mucho y que muestra en inmenso amor que sentía por su madre.

"Mientras viva mi madre yo siento que estoy atado, en el pasado, a la vida; cuando muera, esa atadura se romperá, y quedaré atado, en el futuro, a la muerte. Mi madre se habrá hecho mi eternidad."

Gracias, de nuevo​, por regalarme, en este día​, un texto hermoso en el que se recuerda a Juan Ramón y el alma. Como él decía, escribir no es hacer frases, sino copiarse el alma, así que es lógico que algunas almas sigan con nosotros a través de sus escritos.
Un fuerte abrazo
J