viernes, 30 de diciembre de 2016

¡Viva la Ópera!






Borges llamó la atención sobre la inquietud que supone el Quijote, en la segunda parte, leyendo la primera del Quijote o que Hamlet representara a Hamlet. Era juego maravilloso en laberíntica libertad creadora que llevó a George Perec, del que ya dí noticia en mi libro "Oviedo al fondo" y en columna entonces dominical de este periódico, con "el cuadro dentro del cuadro".  En "La rosa púrpura del Cairo" de W.Allen, el fantástico explorador sale de la pantalla...Ahora leo en Carlo, hijo del legendario Feltrinelli, la aventura editorial del Doctor Zhivago: ¡novela dentro de la novela!.

La representación de "Capuletos y monteses" tuvo la audacia, que me encantó, de introducir las escenas en pinturas de Museo y operarios que trasladan cuadros. Recordé a Rafael Alberti, "Noche de guerra en el Museo del Prado", con personajes pintados que accionan en la trama.

"Metapintura", delicia de Zugaza en El Prado, antes de abandonar su brillante labor directiva para volver al de Bilbao. En el equipo de Madrid Javier Barón, el riguroso profesor ovetense.

Michelle y Barack Obama en uno de sus últimos saraos en la Casa Blanca, las Medallas de la Libertad, posaron con sus agasajados de forma desinhibida en un Mannequin Challenge.

Simultáneamente en Oviedo y Asturias, paraíso cultural en reciente calificación de Emilio Sagi, Bellini resultó maravilla también desde el montaje con un apoteósico final que cantantes y figurantes terminan sublimando a lo grande. Era, sin embargo, en vía de regreso, quizá a la espera de una nueva representación de nuestro emblemático Coliseo: del movimiento al estatismo del cuadro y no viceversa.

Las experiencias operísticas de Los Prados-MET e INTU/Asturias-Covent Garden podrían ser adoptadas pronto por el Teatro Real. No sé si hay sondeos de cómo han resultado las emisiones en tiempo real en Luanco, Llanera, Pravia, Villaviciosa, La Felguera, Mieres, Candás, Siero...

A mantener, en cualquier caso, la excelencia del Campoamor, y su meritoria e ininterrumpida temporada. Y, naturalmente, extenderla.

¡Adelante, Amigos de la Ópera!

¡Tres hurras también por los Museos y la donación de Plácido Arango!

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