jueves, 8 de diciembre de 2016

Cuánto siento la muerte de tía Maricarmen, viuda de tío Victorino

Ha fallecido Mari Carmen Rey, viuda de mi queridísimo tío Vitorino.

Vitorino y Maricarmen se conocieron en la Clínica San Cosmen de traumatología, que se levantaba en la actual esquina de las calles Asturias y Marqués de Teverga, entrada por esta que fue el último domicilio del poeta Víctor Botas. Tío Victorino era médico interno, antes de sacar plaza en la Seguridad Social, y tía Maricarmen enfermera jefa. El propietario, heredero de su suegro el Dr.Celestino Alvarez, era Francisco García Díaz, Don Paquito, que alcanzó cierta fama como profesional de la Medicina durante la guerra civil, pese a que con la muerte del Teniente Coronel Tejeiro, los seguidores de este quisieron matarle tachándolo "de rojo".

Recuerdo bien la Clínica San Cosme, sus mármoles blancos del suelo y los de color a media pared. Durante un tiempo Victorino y Maricarmen ocultaron su amor que no se le escapó, sin embargo, a mi abuela Lucía, tía por hermana de Luis, padre de Victorino, también médico por lo que deduzco que la vocación galena tuvo ese origen paterno.

Cuando yo supe algo de mis alrededores, tío Luis y su mujer, tía Micaela, se habían trasladado a Madrid, con sus hijos (Antonio, ingeniero ferroviario, Elisa, la recién fallecida Lucía, Luis, Roberto, tb ingeniero que se afincaría en Gijón...).El único que se quedó en Oviedo era tío Victorino, soltero, que contrajo la obligación familiar de almorzar todos los domingos en la inmensa casa de Fruela de mis abuelos, Antonio y Lucia.

Allí le veíamos mi hermano Jaime y yo que pronto sentimos por nuestro tío una admiración desbordante. Tío Victorino nos llevaba al fútbol, incluso a los toros, de cuya plaza era médico:"Mientras el público enfervorecido grita al torero,arrímate, yo grito desde el burladero lo contrario,¡ni te acerques!".

Una tarde se levantó de la sobremesa, que solía tener algo de rito litúrgico, y tomando una pelota nos llevó a los niños al cuarto de jugar para darnos una clase práctica de lo que era ¡un remate! La clase terminó con un balonazo sobre el ventanal y la posterior búsqueda de la pelota en el garaje que daba a la c/Suarez de la Riva evitando a duras penas que los abuelos se enteraran.

Pasado el tiempo a aquellas veladas dominicales se incorporaría tío Luis, hermano de Victorino, que mi abuelo había colocado como comercial del Águila Negra, la fábrica de cerveza de Colloto, cuya planta inactiva se mantiene con algún grado de conservación urbanística. Tío Luis era tb muy grato pero nada que ver con la complicidad que nos unía a tío Victorino,cuyas supuestas travesuras de crío durante la República eran legendariamente narradas por la abuela, mi madre y tía Lelé, que había vivido un tiempo chez tío Luis y tía Micaela.

Antes de conocer los amores de tío Victorino y Maricarmen, esta ya me caía fenomenal. El hechizo por ella se produjo una tarde en que tuve un fantasmal dolor en la ingle y mi padre, hipocondriaco como nadie he visto luego, me condujo al despacho de don Paquito y me colocaron en una mesa camilla para examinarme. Fue una bendición el trato cariñoso de Maricarmen frente a los galenos (Paco, su sobrino El Pelos, anestesista...y alguno más) que se pusieron a cruzar opiniones con total desprecio de mi pequeña persona.

Ni que decir tiene que el noviazgo oficial y posterior matrimonio fue acogido por mí con entusiasmo desbordante, que mantengo hoy cuando se nos han ido para siempre.

www.antoniomasip.net

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que penina ... Siempre la quise , encantadora , alegre y positiva
Vitorino adorado siempre y por supuesto por mama
Besin y gracias por tenernos siempre informados ...Mj

Anónimo dijo...

Que bonito Antonio. Era un amor! De persona! Cuando murió mamá le dimos muchas cosas de recuerdo. Bs

Anónimo dijo...

...las paredes de estuco de Marienbad de Alain Resnais...una y otra vez,reiterativamente.