domingo, 25 de diciembre de 2016

Amenaza desde la cabina de Las Regueras

La cabina de teléfonos británica era todo un icono. Una amiga empresaria astur francesa tristemente desaparecida, se había hecho con la patente del diseño y se disponía a invadir con sus colores rojos y sus múltiples microventanitas el Centro de la Europa continental cuando las posibilidades de negocio dieron un giro espectacular y ¡ni una más!. De la misma en nuestra latitud resultaba pura arqueología del séptimo arte, difícil de imaginar, en su pura desesperación fatalista, la aventura de López Vázquez en el medio metraje de Antonio Mercero, guionizado por nuestro Garci.
Pero los móviles no terminaron del todo con las cabinas. Desde la única que hay en el Concejo de Las Regueras, en Santullano, unas gamberras, a las que llamo en reciente librín Covi y Luchy Balaustrada, cerca de la que fue vivienda de sus abuelos, me amenazan. Se sienten seguras pero no las voy a permitir el disfrute de su impunidad. Su cabina habla...

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Caramba con las amenazas!

En efecto, la roja caniba londinense es icónica. E

Anónimo dijo...

Genial relato Antonio. No obstante creo que con la excelencia de tu prosa concedes categoría a fechorías deleznables y con tu bonhomía rebajas gravedad a los hechos.
Espero que ya estés totalmente recuperado de tu “incidente sanitario”.D

Anónimo dijo...

Dices bien!A

Anónimo dijo...


¿Gamberras?M

Anónimo dijo...

Lo había leído esta mañana en La Nueva de aquí. Muy guapo
AbrazosA

Anónimo dijo...

Que yo sepa una tal Elo realizó un uso fraudulento de los recursos públicos, utilizando un coche de la Policía Local del Ayuntamiento de Castropol conducido por un funcionario público para uso y disfrute particular... que yo tenga constancia esto se produjo una vez, pero me extraña que sólo lo haya utilizado en esa ocasión... haga como el resto de los mortales; utilizar el transporte público o un vehículo particular para desplazarse, pero me temo que esta opción es inviable para la susodicha, cuyo nivel de liquidez es directamente proporcional a su nivel de tacañería, así que "Menos lobos, Caperucita".