domingo, 23 de octubre de 2016

Rectificando a mi mismo en un pequeño detalle histórico del San Francisco

Hoy pública lne un magnífico reportaje de Javier Morán sobre el Campo San Francisco ante la próxima redacción del PGO. He de rectificarme en un asunto puramente anecdótico pero que debo señalar. Le dije al buen periodista que elRey Alfonso XIII, en un rasgo tontuno, evitaba pasar por el Campo "por miedo a resfriarse por su humedad". Cierto pero añadí que salía del Hotel Principado, histórico establecimiento de la calle San Francisco; a bote pronto me rectifico. Es más probable que hubiera salido del Hotel COVADONGA, entonces en la actual Casa del Termómetro, quemado dramáticamente en 1934.

Más fauna, paseo perimetral y cambio de pavimentos, nuevas ideas para el Campo

Los ovetenses consultados piden también que se elimine el edificio del Pavo Real para recuperar la Herradura y que se introduzca mobiliario

23.10.2016 | 05:54
Puede ser un problema perimetral de tráfico, pero también interior. El Ayuntamiento ha colocado el foco sobre el Campo San Francisco, y particularmente sobre el flujo de vehículos que lo circunda y lo aísla del peatón. Sin embargo, destacados ovetenses piden más y plantean que se abra un debate sobre una reforma integral del pulmón verde de Oviedo, ese parque histórico de corte inglés situado en el centro de la ciudad.
Entre otras ideas, los ovetenses consultados hablan de la natural conexión entre la Escandalera, el paseo de los Álamos y el Campo; o de desarrollar un paseo perimetral que dé continuidad a los Álamos por Conde Toreno y Santa Susana; o de modificar los pavimentos con algo de aspecto más natural; o de eliminar el edificio del Pavo Real; o introducir tanto nueva fauna como mobiliario, tipo pérgolas, bancos o pajareras.
El arquitecto Fernando Nanclares evoca precisamente "un concurso de ideas sobre La Escandalera que se convocó, creo recordar, en tiempos del alcalde Antonio Masip". El equipo ganador "plateaba la relación y la continuidad natural entre la Escandalera, los Álamos y el Campo, que forman una unidad muy importante".
Nanclares refuerza esta idea mediante la orientación de los dos paseos más anchos del Campo, las avenidas de Alemania y de Italia, que "de una manera clarísima deberían llegar a fundirse con el espacio de La Escandalera".
Nanclares también reclama eliminar los magnolios del paseo de los Álamos, "un árbol inadecuado que debería ser sustituido por arbolado estacional, que permita variación a lo largo del año, con transparencia en invierno y sombra en verano", según la caída y el nacimiento de la hoja.
Esa transformación de los Álamos sería trasladable también "a la Escandalera, eliminado los mismos magnolios y los jardines perimetrales". La finalidad sería la de dar una mayor "transparencia" de ese espacio con respecto a la ciudad. Todo ello lo defiende el arquitecto "en un contexto de reducción del tráfico".
Otro aspecto que Nanclares critica es "el poco favor que le hace al Campo el edificio del Pavo Real". El arquitecto juzga que "es un elemento para eliminar y recuperar así el espacio de la Herradura que es lo que da monumentalidad al quiosco de la música".
Otra de las "grandes lacras del Campo es la pavimentación, de mala calidad, desastrosa". Nanclares sostiene que "nunca se debió hacer una pavimentación así de dura, ya que hay fórmulas de morteros filtrantes con aspecto arenoso que devolverían al Campo lo que fue, un lugar de aspecto natural que recuerdo de cuando era niño".
Por su parte, Adolfo Casaprima, periodista y autor de documentados libros sobre hechos y lugares de Oviedo, retrotrae el debate a los orígenes del ahora céntrico espacio ovetense. "Dicen que el Campo es ahora una isla rodeada de tráfico, pero mi pregunta es: ¿por qué no puede ser una isla?". Casaprima, autor del libro de referencia "El Campo de los hombres buenos", explica que "se llama 'campo' porque originariamente estaba a las afueras de la ciudad, del Oviedo Redondo, que terminaba en Porlier".
Con ese punto de partida, el periodista plantea que "sería mejor conservar el Campo como una isla protegida", incluso de una manera física frente el tráfico, mediante "arbustos de boj, como los que se retiraron décadas atrás". La cuestión es "no meterlo en la ciudad", sino preservar "un recinto natural". No obstante, Casaprima rechaza "la idea de los años sesenta de rodearlo con una verja, por seguridad, y cerrarlo a las ocho de la tarde".
Otra idea que plantea Casaprima es el trazado de un paseo en Santa Susana. "Sería el equivalente al paseo de los Álamos, que está cumpliendo su 50.º aniversario, pero por arriba". Dicho paseo se obtendría "eliminado la línea de estacionamientos de esa calle y creando un pasillo ancho junto con la acera existente". El paseo resultante se "anexionaría al Campo y podría contar con un pavimento realizado por artistas asturianos contemporáneos". La retirada de una línea de estacionamiento sería también ejecutable "en la calle Conde Toreno, ampliando también esa acera del Campo en forma de paseo".
Casaprima considera asimismo que "se habla de que el Campo es más un lugar de paso que de estancia, pero eso se arreglaría colocando más bancos, por ejemplo en las rotondas interiores". Ese tipo de mobiliario se completaría con otro, tipo "pérgolas o pajareras".
Este último elemento apunta a que "en el campo tendría que haber más animales", defiende Casaprima. "Cada vez hay menos pavos reales y también están los patos del estanque, pero en su día hubo ardillas, pero con problemas como el de que lo perros se echaban a ellas, cosa que hoy sería menos peligrosa porque han de ir con correa". Otra fauna posible serían especies como "las gallinas de Guinea, que pueden verse en el parque Isabel la Católica de Gijón".
Introducir nueva fauna en el Campo San Francisco supondría incorporar "un atractivo más para los pequeños y también para los mayores". Adolfo Casaprima también coloca su punto de mira en que "es necesario encontrar una solución para le edificio del Pavo Real; soy partidario de trasladarlo, por ejemplo al Parque de Invierno o al Campillín". Al igual que lo planteaba Nanclares, el escritor prefiere recuperar el antiguo espacio de la Herradura.
Casaprima también se fija en las esculturas del Campo, por ejemplo en la "de Manolo Avello, que fue cronista de Oviedo". Desde su punto de vista, "el Campo podría incorporar algunas esculturas más, como la de Juan Uría, Constantino Cabal o la cronista actual, Carmen Ruiz-Tilve". el periodista advierte de que "no se trata de llenarlo de esculturas, sino de reservarlo para ovetense muy significados, como es el caso de los cronistas".
Sobre el Campo también opina Antonio Masip, alcalde de Oviedo de 1983 a 1991. "Sobre todo me alegra que el Ayuntamiento piense en algunas reformas para sacar tráfico del entorno, porque ello conjuraría aquel proyecto del demencial parking subterráneo de Uría; sería un éxito de la Corporación, como lo fue en su momento de Roberto Sánchez Ramos, 'Rivi'".
Como preámbulo, Masip menciona además "una carta que le envía Clarín a Pereda y en la que le dice que el de Oviedo es el parque urbano mejor de España". Al mismo tiempo, evoca "una visita a Oviedo del Maragall, cuando era alcalde de Barcelona y al ver el Campo se quedó sorprendido por ver un parque inglés en medio de la ciudad". Después, "nos pidió a Pity Casal, que era concejal, y a mí, dar un paseo nocturno por el Campo y quedó maravillado".
Aún reconociendo que durante sus mandatos prestó más atención "a la creación de los parques de Invierno, Santullano y del Oeste", Masip recuerda que su entonces concejal de Tráfico, Jesús González Aparicio "aguantó estoicamente una presión muy fuerte, pero consiguió Marqués de Santa Cruz fuese de una sola dirección para vehículos privados", lo que significaba una reducción del tráfico. El ex alcalde destaca que el Campo "ha ganado en la noche, gracias a que Oviedo es una ciudad más segura", pero apunta a un grave déficit: "Es una pena que la rosaleda no tenga el esplendor que tuvo en su origen".
Masip pide también que los proyectos del Ayuntamiento para el Campo "sean sometidos a información pública para que pueda opinar todo el mundo". Finalmente, recuerda una anécdota de Alfonso XIII, "que se hospedaba en el Hotel Principado y salió a dar un paseo por el Campo, pero después comentó que al atardecer se resfriaba uno en aquel lugar". El ex alcalde agrega: "¡Bah, una tontería del Rey!"
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