sábado, 8 de octubre de 2016

Avelino Martinez





AVELINO MARTÍNEZ, entre el deber kantiano y la lealtad institucional

A Javier, deseándole lo mejor en su doble función

Se acaba de jubilar como catedrático de filosofía Avelino Martínez. No todos los lectores le conocen quizá, dada su austera sobriedad, pero es para mí un gran tipo, piedra esencial en la reciedumbre del gobierno local ovetense durante los años de honradez e imaginación, que decía el bueno de Paco Carantoña.

He dicho muchas veces lo mucho que ayudó históricamente a Oviedo un funcionario de la sabia categoría, inflexibilidad y rectitud de don Luis Arce Monzón. También el concurso de Avelino. Me lo introdujo otro compañero que sigo venerando, Cándido Riesgo.

Catedráticos de Instituto fueron/son Pedro Caravia, Gerardo Diego, Antonio Machado, Sara Suarez Solís, Julio Vaquero, Carmen Castañón, Luis Landero...Rogelio Masip...

En los primeros momentos municipales, llegué a pensar que el Ayuntamiento, como respetablemente hacía Luis Riera, Alcalde anterior, y, en tiempos tan diferentes, lo había practicado mi padre, podría llevarse sin dedicación exclusiva. Pronto circunstancias diversas me hicieron rectificar y aún después le pedí a Martinez, que abandonara temporalmente su cátedra para transformar la Casa Consistorial y apaciguar las ya tormentosas relaciones con la agrupación socialista ovetense.

El equipo, en minoría, se completaba con estrictos profesionales y expertos pues me adelanté, de alguna manera, a la reivindicación de mi colega de lides europeas, Alejandro Cercas, de que no debe darse puesto político a quien no haya cotizado antes a la seguridad social y al no menos importante pensamiento de Felipe González de que no hay política como profesión sino como vocación: se entra y se sale. Eso sí, no basta sapiencia sino es imprescindible la honradez. Y es que nuestros males y desprestigios patrios han venido a pares de la nefasta espiral entre la corrupción y la tontuna.

La lucha democrática y la posterior transición fueron para mi generación auténtico deber ético, sobre lo que tanto filosofó un tal Emmanuel Kant. Cuando en mis últimos meses de Alcalde mi autoridad estaba en entredicho y mis ideas se agotaban, cayendo en errores como el derribo de El Vasco, tomé unas citas de Séneca que me facilitó Avelino y escribí a Luis Martínez Noval una carta para que me sustituyeran. Con esos mismos párrafos del filósofo cordobés terminé mi discurso ante los militantes en la Casa del Pueblo, que está íntegramente publicado.

Las cosas tuvieron luego sesgos imprevistos pero el que fue mi gran colaborador me viene a la memoria cuando Avelino se despide de las aulas porque su filosofía no me faltó como exquisito bagaje cultural y moral. Sin duda somos muy distintos pero de complementariedad probada y bien aprecio sus virtudes, como aprecié su salida indemne, como le es propio, de otras aventuras posteriores en las que se había, o le habían, metido.

No sé cuál habrá sido su ultima clase, solo que para mí es un maestro, leal no a las personas simplemente sino a las instituciones democráticas. Seneca sigue válido para Avelino y para mí: "Aunque otros ocupen los primeros puestos y a ti la suerte te haya colocado en la reserva, milita desde allí con tu voz, tus arengas, tu ejemplo, tu espíritu: encuentra la batalla qué aportar a su partido el que, a pesar de todo, se mantiene en pie y ayuda con sus gritos. Haz algo así: si la suerte te aparta de los primeros puestos políticos, mantente en pie, a pesar de todo, y ayuda con tu silencio. Nunca es inútil la obra de un buen ciudadano: se le escucha y se le ve, con su rostro, sus gestos, su obstinación callada".


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó.O

Anónimo dijo...

. Tú, en el fondo, tienes una salud de hierro. Habrás podido comprobar que el HUCA es uno de los hospitales mejores de Europa, que quiere decir del mundo. Nunca entendí la agresividad con que fue tratado al principio. Un fuerte abrazo.G

Anónimo dijo...

Muy buena la referencia a Pedro Sanchez.O

Anónimo dijo...

Een tus comentarios hacia mi persona me recordaste más al Antonio Pío o al Santo tan magníficamente pintado por Ribera en Nápoles, evidentemente no utilizaste el adjetivo de otro Antonio, severo, cuyo busto también tuve la oportunidad de contemplar en el magnífico museo arqueológico nacional de esa ciudad. Un abrazo fuerte para ti y Elo, y los recuerdos emocionados y agradecidos de A.A.

Anónimo dijo...

Precioso artículo de homenaje a los auténticos maestros. También Séneca lo fue. En estos tiempos complejos en los que parece que la educación quiere desterrar las viejas prácticas es un lujo leer y evocar esa vieja escuela. Yo, profesora de instituto, enseño Latín con el método de Torrent. ¡Y que se me echen al cuello los pedagogos modernos! ¡Lo hago a mucha honra, con convicción, reconocimiento y con éxito probado en el resultado de mis alumnos!C

Anónimo dijo...

Nombras personas que, no es que escaseen, es que, en estos momentos no las hay. Pedro Caravia, Cándido Riesgo y Luis Arce fueron ejemplos de bonhomía. Ojalá hubiera muchos como ellos en política.A

Anónimo dijo...

El artículo precioso y oportuno, como siempre.T

Anónimo dijo...


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M

Anónimo dijo...

Querido Antonio: muy buen articulo y muy merecido aplauso para Avelino, coincido con todo contigo: Avelino es un gran tipo que el PSOE no supo siempre aprovechar.
Un abrazo fuerte y suerte con esa cirugía. Seguro que saldrá muy bien.
C