viernes, 15 de julio de 2016

EL CARBÓN, NUESTRO CARBÓN


EL CARBÓN, NUESTRO CARBÓN

Hace días me topé con Alperi, líder de la minería. Fue en la Expo dedicada a Indalecio Prieto, tan vinculado a los trabajadores asturianos de la primera mitad del XX. Testigos del saludo, los inolvidables sindicalistas Nicolás Redondo y Avelino Pérez, el bueno de Alonso Puerta y la recién reelegida Adriana Lastra.

La minería atraviesa crisis profunda que espero no sea letal. Espero porque afecta a las cuencas asturleonesas y al pulso de la región toda.

Hace años, como abogado libre, visitaba yo todos los meses la City londinense, donde estaba una sección ramal de Uría/Menéndez. En una de esas ocasiones me acerqué a Sheffield, con cuyo Ayuntamiento solía bromear llamando "cuñados" a sus ciudadanos y ediles pues ellos y los ovetenses éramos "hermanos" de la alemana Bochum. Esa relación, tan importante para la juventud más dinámica y favorable al multilinguismo, debería rescatarse, quizá sobre nuevas bases.

Bien recuerdo a un antiguo Alcalde, "Lord Mayer", que muy afectado decía "alcanzamos el 51,5% de paro y la City sigue creciendo mientras olvida nuestro dolor". Eran los tiempos de Full Monty y/o Ken Loach y, en efecto, Londres vivía aparentemente ajena captando dinero, limpio o sucio, de los emergentes.

Ahora nosotros estamos en disyuntiva difícil. El Estado central olvida compromisos, los nuevos partidos tachan el carbón y su todavía humana repercusión y, en una cierta patología generalizada, hace mella la especie que estamos ante un combustible caro y sucio, pleno de moscardones pícaros y derrochones. Inesperadamente algunos con fortísimas raíces han traicionado convicciones que ayudaban a neutralizar el falso debate. El pintor Vaquero Palacios sostenía que el negro era el color de Asturias; para Piñole, "¡tinta china!".

Nada me ha extrañado: ya asistí al momento que el número 2 de IU de España en Bruselas dejaba solo a Willy Meyer, para romper contra el carbón y luego pasar, en desbocada cabriola, a convertirse en portavoz de Junst pel sí con particular grito de ¡Viva Cartagena, la insolidaridad y la corrupción pujolista!

Pero el carbón sigue siendo imprescindible, motor todavía de economías comarcales, en clases activas y pasivas. Se necesitan nuevas alternativas sin matar lo que queda de nuestro histórico desarrollo, ni propiciar aún más su declive.

Las cuencas son exigencia inevitable.

Hay que retejer un complejo de relaciones fuera del país, buscando intereses comunes y, dentro, un gobierno serio y cumplidor.

Todo sin desesperar ni bajar la guardia que no hay sitio ni para broma, traspié o picaresca tan castiza de introducir mineral foráneo, obtenido casi en esclavismo. Mis antiguas colegas Ludivina, Laura, María Muñiz, Inés Ayala e Irache García mucho trabajaron en pro de nuestro carbón.

Alperi y los suyos me parecen bien compenetrados, pese a golpes recibidos, con su ardua tarea. Hace falta también que a su alrededor sepamos sostener la minería y aún más la cuenca.

Cuando algunos desdeñan temerariamente la transición española, cómo hacerles comprender sucedidos anteriores, tal el 62 y su altísima influencia en nuestra Libertad. Del fondo de esta tierra ha de mantenerse el grito del poeta, musicado por el gran Victor Manuel:

Prepara tu salto último//lívida muerte cobarde//prepara tu último salto//que Asturias está aguardándote





2 comentarios:

Anónimo dijo...


Los que habéis sido veteranos parlamentarios en Estrasburgo habéis adquirido otra dimensión. Esto es indudable. Y resulta imprescindible para entender lo que habría que hacer en este preciso instante, sin renunciar a la ideología ni al partido ni a ser oposición. Saludos.L

Anónimo dijo...

Estoy intentando buscar una palabra equivalente a la sabatina para cuando se publica un lunes, como es el caso. No encontré ninguna, pero la verdad es que considerando el trasnochado tema que has cogido, se me ocurre que puede ser considerada Lunática.
La RAE considera lunático al que padece locura, no continua, sino por intervalos. Aplica al caso. El tema de la minería nos va a enterrar a todos los asturianos. Mientras nos lamentamos, no construimos. Y me temo que necesitamos construir algo.
También es la ruina del PSOE. Cómo va a ver la gente futuro en el PSOE, si mantiene desde hace años una actitud impresentable que combina falta de propuestas con una condescendencia, también impresentable, con gente como JA Villa?
Es triste ver cuánto tiempo se pierde en mensajes vacíos de defensa del carbón y qué poco en crear un futuro. Cuántos años llevamos con esto? Qué hemos conseguido? Pensiones de 4000 euros para algunos y un paro del 50%, que en el caso de los jóvenes es del 70% o así. Y no es más, porque tantos (quizás los mejores) se han ido a buscar el trabajo a otro sitio. Qué fue de los fondos mineros? Ah, sí, carreteras, alguna autopista y centros universitarios en Mieres... qué bien. En realidad, qué pena. Asturias, gracias a eso, es como un muerto de hambre que está bien vestido.M