lunes, 27 de junio de 2016


EL CORAZÓN DE AUSTRIA SE LLAMÓ BRUNO KREISKY

El Bar Americano del Hotel de la Reconquista tenía un no sé qué de sabor especial, parecido al Oak también desaparecido del neoyorquino Plaza, donde me encontré con Salman Rushdie en plena persecución iraní a los versos satánicos.

El salón ovetense era al final, junto a su butaca del Campoamor, el lugar preferido de nuestro Severo Ochoa. En ese entrañable espacio, elevado a la narrativa por Soledad Puértolas, hogaño académica, me tomé un café con un tal Bruno Kreisky, mito de la socialdemocracia. Emilio Menéndez del Valle, compañero en las lides bruselenses,y antes en otras muchas,lo conoció bien. Bruno había participado en un Jurado de los premios principe de Asturias y esperaba confirmación de que un avión suyo se acercara a Ranón para llevarle de regreso a Viena.

Tenía mucha historia encima,antes y despuès de la cancillería austriaca, pero me pareció algo ingenuo cuando me dijo:

-Voy a llevar a Kurt Waldheim, que es buena persona y al que apoyé en su momento a la secretaria general de la ONU

En efecto el antiguo alto mandatario estaba también en Oviedo, escala de Nueva York, y había perdido las maletas. Eloina hubo de acompañar a Elisabeth Waldheim, y a Carmiña Martin Gaite, a comprar al Corte Inglés, no sé si por entonces Galerías, lo más imprescindible.

Digo "ingenuidad" pues nada más aterrizar en Viena el hierático Kurt fue acusado de colaboración juvenil con los nazis.

Durante mis años  europarlamentarios tuve ocasiones varias de profundizar en los recovecos de aquella conversación ovetense con Johannes Swovoda, nuestro líder europeista, colaborador próximo  de Kreisky. Este fue un personaje extraordinario que desde un inicial judaísmo agnóstico tuvo la visión de acercarse a Arafat tendiendo un puente a la paz y profundizando en una Austria pacifista y moral. Menéndez del Valle tiene anécdotas valiosísimas de su trato y acciones comunes, que algún día espero publique.

¿Qué ha pasado en esa pequeña, y gran, Austria, y en general en toda Europa, para que un país que fue gobernado por Bruno, en la que por su pasado Waldheim no pudo renovar presidencia, estuvo a treinta mil votos de la extrema derecha racista?

¡Ojo a la Francia que pretende la Le Pen!. La pésima situación de las perspectivas económicas y financieras y la espiral inmigración/refugiados, que no son lo mismo, nos puede llevar allí y aquí a la tiniebla política.

¡Mucho más ojito si a la sanidad impoluta de nuestra democracia!

2 comentarios:

Anónimo dijo...


Me queda el privilegio de seguir tus reflexiones sobre nuestro tiempo, sobre los personajes que lo marcan, sobre los Bruno Kreiskys que lo enaltecen sin olvidar a las manchas en la historia de la que somos testigos, los Trumps y los enanitos que en todas partes, en Argenitna, en México, en España, nos hacen dudar de las palabras que cierran tu luminoso artículo: “la sanidad impoluta de nuestra democracia". Leo en ellas el filo grueso aunque invisible de la ironía.

Anónimo dijo...

Querido Antonio: me has colocado en el interior de un torbellino en el que se mueven sin criterio de mezcla resultando un abigarrado uadro barroco en el que mi cultura naufraga irremisiblemente.....
.....lo que si te puedo decir es que siempre me alegro mucho al verte en los distintos foros de esta ciudad tuya, debatiendo, participando, viviendo.
Aprovecho tu mensaje para animarte, aún teniendo claro conocimiento de tus duras cunstancias adversas.
animo y un fuerte y cordial abrazo